Luis Rogelio Nogueras




Don't look back, lonesome boy





Pausada, pacientemente lo hemos olvidado todo
cuando sobre la cama hacíamos tembar los clavos
y tú subias murmurando, gimiendo como una espuma dulce
Y sonaba la guitarra en el radio, por debajo de las voces
creíamos (al menos yo creía) en las fuerzas de nuestros brazos,
en la minuciosa precisión a toda prueba de nuestras vacilantes líquidas memorias
en el poder absoluto de los poemas que escribí
cuando brincaba descalzo de la cama y a tientas
mientras tu dormías
garabateaba en cualquier papel, en un libro
cuántas palabras hermosas, graves, urgentes quedaron olvidadas
Entonces yo creía que sólo bastaba escribir ruda, impúdicamente
amarte,
que las cosas eran así, que serían así mientras tú estuvieras dormida, desnuda 
mientras yo tuviera a mano un pedazo de papel, la pared del cuarto
cualquier rincón en blanco del planeta;
entonces creíamos en la guitarra, la maldita
guitarra continuaría tocando aún
Esta noche he visto lo poco que pagan por la vida
y tu y yo lo ignorábamos
Esta noche una sombra, cualquier sombra,
basta para apagar aquel fuego fuerte, indestructible, eterno
cualquier viento sur bastaría para apagar mi voz
La memoria es un agua que se agota
y no podemos (al menos, yo no puedo)
recordar, por ejemplo, aquella otra noche
que nos pareció particularmente habitada solo por ti y por mi y las palabras
(¿Llovía? ¿Teníamos qué? ¿Cuánto nos dijimos?)
Ciega mirada la del hombre que vuelve su rostro al pasado
porque olvida dos veces;
qué patético es el que intenta mirar con amor las cenizas del amor;
tan patético como esos payasos que, enloquecidos, en la noche,
en medio de la carpa desierta,
contorsionan su cuerpo
y lanzan su voz estridente contra las gradas vacías





Luis Rogelio Nogueras (1944 / 1985, La Habana, Cuba)


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