25 abril 2015

Jotaele Andrade

El regocijo doloroso del amor 
 




¿qué es este brinco 
amada 
en que el corazón ladea 
hacia el abismo? 
  
no puede ser 
la dulce muerte 
porque tu corazón y el mío 
son el colibrí 
aleteante 
y la flor abierta 
  
ni tampoco la súbita maleza 
del espanto 
  
pesa 
amar y ser amado 
  
no la disputa y acaso la pérdida 
y ya no esperarte 
entre las alamedas y el sueño 
en las esquinas 
donde 
enmohece 
la memoria 
  
pesa con su música 
de pájaros enloquecidos 
por la luz 
  
de manos que se multiplican 
y nada toman 
al final del día 
  
mi amor 
mi amor 
  
qué cruel sosiego 
este dolor 
indescriptible 
de lo que está unido 
  
tan intenso como un coagulo de sangre en la nieve 
  
como cuando cantan los ángeles del cielo y del infierno 
al unísono 

 
 
 

En toda catástrofe hay un milagro 




 
mientras cepillaba mis últimos dientes 
y muelas 
  
la podredumbre de las caries y de los besos muertos 
y las palabras 
de amor que no diré nunca 
y las otras 
enraizadas a lo indecible 
  
y la noche afuera era un niño 
frío 
y caído entre las cosas 
  
un cabello sobresalía 
colgado de otro cabello 
  
es lenta la calvicie 
me dije 
  
y lento 
irse cayendo 
entre muelas 
cabellos 
fatigas 
cotidianidades 
  
tomé la hebra 
frágil 
quebradiza 
  
qué modo de irse despojando 
de uno 
pensé 
  
mientras la dejaba caer sobre la blancura del lavabo 
  
fue bajando con una velocidad 
asombrosa 
hacia el mármol 
  
una hebra negra y curvada sobre sí misma 
cayendo verticalmente 
una parte de mí yéndose a estrellar 
  
cayendo 
como un bólido 
hacia un blanco estruendoso 
  
y deteniéndose 
de un modo abrupto 
a unos milímetros del lavabo 
  
podría referir 
las conjeturas 
la búsqueda de razones para semejante espectáculo 
  
pero mi corazón gozaba 
de ver 
aquel cabello 
flotando 
como si hilos invisibles 
lo sostuvieran 
  
oh misterio 
oh dicha de estos oscuros sucesos 
  
para que el poeta diga que en toda catástrofe hay un milagro 

 
 
 
 
Tenebrae factae sunt 
 




no fue una marmota 
malherida 
con que tropezamos 
y muere bajo nuestra mirada adusta 
y desconcertada 
 
no 
aquel día fue como si el mundo estuviera poblado 
sólo 
de marmotas agonizantes  
 
de bocinas estruendosas 
 
fue como si rompieran a pedradas nuestros huesos 
como si los músculos estallaran por un esfuerzo sobrehumano 
 
ominoso es el corazón de lo que amamos 
 
 
ahora 
en la pálida luz de la memoria 
es el carbón de tus días 
quien chisporrotea de pronto 
y enciende 
su íntimo recinto 
 
acaso es la piedad filial que nos reúne nuevamente 
 
acaso he aprendido a amarte 
como a un brazo amputado 
 
a cantarte como se le canta a un niño herido 
para siempre 
en la instancia fúnebre de la noche 
 
 
 
 
 
Perro con  bolsa de desperdicios 




 
y en la acera 
un perro callejero hacía rodar una bolsa de basura 
 
husmeaba un poco y luego 
otra vez 
con su hocico 
hacíale dar otra vuelta 
 
supuse 
con cierta lógica 
que había sido tomado por el espíritu 
de un escarabajo pelotero 
o por el mismo Ra 
de quien cuentan tomó el insecto esa costumbre 
 
los miré intrigado 
alejarse un poco 
bolsa y perro 
rodando 
 
hasta que su pericia 
olfativa 
encontró lo que buscaba 
y se concentró el perro 
en rasgar el nylon 
 
pensé en dios 
en la muerte 
 
pensé 
sobre todo 
en la vida 
 
en estar ahí 
dentro de una bolsa de desperdicios 
mientras hurga 
una boca hambrienta 
 
 
 
 
 
La ganancia de un hombre 





he ganado conmigo 
la reliquia dudosa 
del estremecimiento de la mano rozando el oro de aquello 
que se fuga 
 
y he perdido conmigo la majestuosa corona de la espuma 
arriba de la ola 
la algarabía del bosque y el estruendo de la gota al estrellarse 
 
pocas cosas gana un hombre 
acaso su polvo 
pero ya se ha desvanecido para entonces 
 
ni siquiera la materia en que su historia se escribe 
 
pero tú no saldrás de mi amor 
hasta que el día reviente su caballo 
 
 
 
 
 
Jotaele Andrade (1974, La Plata, Provincia de Buenos Aires, Argentina)
 
Le han publicado: 
 
El salto de los antílopes - Editorial El Mono armado, Capital Federal, 2012 
El oleaje del mundo – Editorial Azul, 2013 
Elefantes con anteojos (selección) – Editorial Cartonerita bonita, España, 2013 
Elefantes con anteojos (selección) – Edición de bolsillo, Editorial Morosophos, La Plata, 2013 
La mano del verdugo – Editorial Ediciones de la Eterna, Tucumán, 2014 
Los metales terrestres – Editorial Añosluz, CABA, 2014 
 
Ha coordinado diversos ciclos de lecturas y talleres de poesía. 
Coordina el Festival Internacional y Acampada poética de la Ciudad de Azul.  

Imagen: Facebook de JA

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