12 mayo 2015

Raúl O. Artola


Recién enamorados, empezamos a practicar con las separaciones. Sabíamos que la vida había cambiado mucho en las últimas décadas. Nos pareció sensato ponernos a tono con la época. Al principio nos costó mucho: no era fácil hacer lo que no deseábamos, pero creíamos que eso favorecería el buen curso de nuestro vínculo. Los reencuentros eran apasionados y angustiosos, porque debíamos planificar la próxima separación. Quizás equivocamos los ritmos y plazos de esos distanciamientos. Al cabo de dos años, estábamos separados sin reencontrarnos. Nuestros conocidos aprobaban que nos hubiéramos adaptado tan bien al espíritu de los nuevos tiempos.




Otros poemas de Raúl O. Artola, aquí
De: "Registros de hora prima", Ediciones La carta de Oliver, 2014

Imagen: bariloche2000.com 

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