Luciana Jazmín Coronado




No mira atrás al bajar 





Inicia un viaje por cuerpos de tiza, desciende sobre paisajes desvestidos entre ocres casas prematuras. Quita el agregado: formas repetidas en la retina que muerden la pureza del objeto, ciclos que distraen el tren de la imagen, fracturan la memoria. 
El búho quieto palidece en las roturas. 




De La insolación (Viajero Insomne, 2014) 





Dos poemas inéditos





no sé qué haría con la carne 
pero procesaría mis huesos 
hasta hacerlos arena  
a otros los moldearía en caracoles 

las trizas viajarían en bolso 
hasta una playa virgen 

y al abrirse el cierre 
la arena de huesos volaría atropellada 
cubierta con el calor de una hora tardía 
los otros pedazos quedarían como réplicas 
perfectas entre la espuma 





///





cuando me abandona 
papá muere 

luego revive 
es una flor nocturna 
se le alargan los pétalos  
como billetes gruesos 
y me abraza 
dejándome la sombra 

a papá lo mato y lo revivo 
soy su alquimista 

papá tiene que morir en el viento 
porque ya hice varias mutaciones 
siempre de un resto lograr una joya 

papá debe morir ser piedra dejar de ser pantera 
no a los ojos felinos no a la astucia  
papá ya no es porque de tanto mentir 
fue árbol le cosieron la boca  





Luciana Jazmín Coronado nació el 3 de abril de 1991 en Buenos Aires. Estudia Licenciatura en Letras en la UBA y Traductorado de inglés en el Lenguas Vivas. Desde 2012 trabaja como docente de lengua, literatura e inglés. Algunos de sus poemas fueron premiados en concursos nacionales y en España. Publicó La insolación (Viajero Insomne, 2014). Poemas suyos fueron publicados en antologías como La juntada. VI Festival de Poesía Joven (La guillotina, 2014) El Rayo Verde (Viajero Insomne, 2014).  

Imagen: Facebook de LJC


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Notas

//Un poco de narrativa a los poemas. Nilton Santiago me desintoxica.

//Los hijos de Bob Dylan, de Gordon McNeer, Valparaíso Ediciones
EASY RIDER

(fragmento)
Nadie sabe quién te hizo la foto
en la Paynes Prairie aquel día.
Podría haber sido Janabanana, Susan o Ron.
Desde este recóndito lugar pareces seguro,
como si tuvieras el control, y algo nostálgico.

La película salió en el 69, junto con todo lo demás.
Por aquel entonces, todos los políticos habían muerto.
JFK, Bobby y Martin ya no estaban,
víctimas los tres de un pistolero solitario.
La ofensiva del Tet seguía con nosotros,
como un mal viaje de ácido.
Nuestro gobierno asesinaba a sus niños: sé el primero
del barrio en tener a tu hijo de vuelta a casa en una caja.

Jime, Janice y Jimi aún estaban vivos.
A John le quedaban once años de vida.
Las palabras de Dylan, ¿qué se siente, ahhh,
qué se siente al estar solo,
sin camino a casa alguno, como un total desconocido,
como una bala perdida?,
prendían nuestros corazones. Estábamos listos
para cualquier cosa, excepto
para lo que nos esperaba.




ALICIA SILVA REY/ Una presentación solemne: Estábamos, unos 6 años atrás, en la Biblioteca Nacional de Argentina, un poeta notable, un sociólogo refinado y yo, presentando un libro de poemas de grande y querida poeta argentina. Comienza a leer su ponencia el poeta y mi celular, en el silencio de la sala, suena. El poeta hace gesto de repugnancia ante la interrupción inconcebible. Me río, pido "disculpas, disculpas" en tanto manoteo el celular en mi cartera y logro apagarlo. El poeta de marras recomienza su extraordinariamente bien modulada lectura. Yo no advertí la repudiable magnitud de lo "hecho" por mí en el marco de tal presentación. La distracción es mi casa y ahí soy y supervivo. Luego, notabilísimo narrador presente entre el público dictaminó que fue una presentación "solemne". Entonces me lo creí. Hoy, cuando la poeta amiga me llama para decirme que acaba de reencontrar mi lectura de ese libro y que le gusta más que entonces porque "está tan bien escrita", comprendo que la inteligencia sumada a la gracia sí pueden resultar divertidas. Y la distracción, bueno, es la sal de la vida.