5/9/15

Jotaele Andrade




Todavía





la pequeña dentellada que nos da la muerte:

su marca azul contra la carne

no es tan diferente al pie sobre el insecto
al golpe en la frente de la res

cada mano ejecuta su pequeña coreografía
sobre los objetos y el amor

cada ojo se ocupa de una parte del cielo

y asimismo los pies que separados
dan un paso

habitamos
un día
el estruendo:

caballos
multitudes
sábanas golpeadas sobre los tendederos
motores

zumbidos
ladridos
pianos que envuelven la herida del aire

no habrán días más hermosos que estos

no sucederán otros días más terribles
que esa bala
o ese cuchillo
entrando en la carne

cada invierno es el mismo invierno
que bosteza su frío
y te arrincona
junto a la rumorosa nostalgia del leño encendido

a la imprecisa tibieza de otros años
donde se confunden los pechos amados
y las débiles voces
de la infancia:

no habrán otros días más hermosos

no te apures vida

no acudirá otro cielo a tu encuentro

otro perro llevando la injuria de la muerte hasta tu mano

no bebas de un golpe esas aguas

hay un mar que te excede
una sal que frota tu herida de nacer
para gastarte en el dolor de tu existencia

yo te digo: no te apures vida

no hubieron todavía días tan hermosos




Otros poemas de Jotaele Andrade, aquí





3 comentarios:

  1. Bonito poema, aunque usa el verbo haber en forma impersonal haciéndolo coincidir, asi en

    -no habrán días

    -no hubieron todavía días

    Tal vez sea un modismo coloquial del autor, o una licencia poética.

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  2. Es cierto. Debería ser "no habrá días, "no hubo todavía días". En la forma impersonal el verbo haber no concuerda, va siempre en tercera persona del singular.

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