16 octubre 2015

Daniela Camozzi



Turquesa, oro, salmón 




El viaje a Mones Cazón 
por la ruta cinco 
era tan aburrido 
todo igual de plano 
y de vacío hasta llegar 
a Pehuajó 
justo doblando 
la curva del acceso. 
Hasta entonces 
solo una estación de YPF 
idéntica a la anterior 
en la entrada de cada pueblo. 
Papá nos hacía jugar 
al veo veo. 
Mamá con la mirada 
fija en la ruta, 
decía no tengo ganas
Pero cada tanto jugaba igual 
y algún color raro 
se le ocurría: turquesa, 
oro, salmón. 
Yo nunca encontraba nada 
entre los grises de la ruta 
y el tapizado sin gracia del auto. 
Nos entreteníamos así, 
buscando 
lo que no estaba 
en ningún lado.






Filtrar la luz 


                                Era la rama con la luz. 
                                                       Arnaldo Calveyra 



Otra vez un viento 
entre las hojas de la parra. 
Pero ya nada se derrama ni se cae. 
Mamá se ríe ahora 
sin preocupaciones 
sentada en el sillón 
de hierro del patio. 
Sonríe con mi hermana a upa 
mientras se acomoda el pañuelo 
que la protege del sol. 
Un sol que pega fuerte 
en el verano de la tarde 
y atraviesa las hojas. 
Es una escena que reaparece 
en las mejores tardes de verano 
cuando estoy al reparo de algún verde 
y las hojas se mueven levemente 
y al moverse dejan 
filtrar la luz.





Daniela Camozzi (1969, Haedo, Provincia de Buenos Aires, Argentina)

Fuente: http://deloquenoapareceenlasencuestas2.blogspot.com.ar/2015/09/daniela-camozzi.html
Imagen: Facebook de DC

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