Pablo Queralt




el azar es una arquitectura sin color
un knock a la quijada
que arroja su luna con sus casitas lúteas sus cuerpos
sus cielos escarbados oís hervir sus aguas
partir el pan
ahí quedaste colgado
atrapado en su crujido
en su luz pétrea en el arrullo
de los rayos de su mundo
que abren universos
o no llevan a ninguna parte
cierro los ojos leo su escritura
vamos arrimando el bochin
estoy acá en su huella pintado en su pared
colocando el agua para beber
el primer lenguaje del día.










Repito la puntuación que me dicta como en un ópera de Verdi
pero nunca me dí cuenta que marcaban el ritmo de las balas
de una tristeza
que mata otra tristeza en ese suelo donde el esqueleto rompe
su contrato
en el centro mortal de esa muerte arrojando sus sombras sus
manos
sus garras sus dados.









Ya la iridiscencia inminente de la mañana apaga el canto del
noctámbulo
trasduerme es la trampa o la compañera para que transmute
antes
de que las ventanas se abran como hibiscus con su perfil
amenaza
cacareé y ambulo nos coma nuestras alas nuestros romances
vamos a dormir su largo sueño y acurrucarnos en ese mundo
fuera
de ese polvo harinoso dedalo de luz y espejismo donde
el arrullo enzafira y afina la sangre y busca su loco gayo.





De: "Ser y ser visto", Zindo & Gafuri Ediciones, 2015
Otros poemas de Pablo Queralt, aquí

Imagen: Facebook de PQ

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