15 enero 2016

Enrique Winter



Aquí se esculpe con los ojos oídos





ojalá las imágenes se basten a sí mismas
pero lo que dicen es y debe ser
otra cosa
del dueño que ama hasta el olor de los billetes
se los refriega por la trompa y los párpados como un artista las teorías
en boga nada malo si mantuviera los ojos semiabiertos y la nariz
parcialmente despejada
como este día en el puerto un buque
de carga se agranda conforme pierde definición la tarde
y recoge a dos mil asilados
esto se trata de dos amigos que conversan de otra cosa
mientras gozan las imágenes que trafican láminas del álbum
de fútbol o monitos que incluyen la que faltaba para completarlo
fotos del fin de semana en la playa de un cumpleaños familiar
si no olvidable de ex novias que renuevan su ricura
desde el paso del tiempo y bajo el humo del asado o del cigarro
del catálogo de autos que jamás podrán comprar de pin ups
u otras bagatelas del recuerdo
y el recuerdo puede ser instantáneo
esto también puede tratarse de una madre y un hijo
o de uno solo de los amigos conversándose en voz baja
mientras las imágenes se le traspapelan echado en y de un hotel
de la ciudad donde vivió toda su vida





Por capas el mar va poniendo en el sol





el recuerdo del recuerdo de la luz
sábanas que descorren la leche derramada
en el braceo
y una nueva oportunidad para entenderse
en pares trae la noche
que toca a los actores secundarios
adónde miran los protagonistas confluirán sus aguas
servidas de café o té verde
en algo como el mar sal de los ojos
sal de quien mira atrás
las sábanas la leche o por la tarde
por capas la pintura va poniendo en la tela
el recuerdo del recuerdo de la ola
luz derramada de interrogatorio
qué nos quiere decir el retratado
si ahora mira como no podría
una quietud inquieta
le inquieta acaso hueso o solo humus
cuando contempla inapetente
la arena que no está en las córneas de quienes lo indagamos
aprieta el pecho y se parece al hambre
en un idioma que no habla el castellano se refugia
en un castillo y castra
el color es la costra o su accidente
braceando los actores secundarios
una piscina roja con los muros marrones
el nácar raspa un hueso día que al sanar la carne oculta
como su mano sobre el pecho
nada en la tela que respira
mano distinta sin tomarla
entre las nuestras ni juntarnos
en la playa por un café por el té de las cinco
esa mano en el pecho de la tela
que no damos ni nos busca





Enrique Winter (1982, Santiago de Chile, Chile)
De: "Lengua de señas", Alquimia Ediciones, 2015
Fuente: Facebook de Silvina López Medín
Enlaces: Círculo de PoesíaLetras.s5

Imagen: resistenciamusical.wordpress.com







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