Manuel Serrano Pérez



La pelusa





A lo mejor el tiempo
no puede dar con más materia
de razonada certidumbre y prestigio
de su faena destructora
que ese tacto de seda
ocupando rincones del bolsillo.
Desde el primer instante, 
el saco que me cubre desnudeces
pulveriza su trama
en cierto algodón de oscuridades, 
sorpresa de los dedos, 
nutrida lentamente por costuras
de hilos desflecados en redondo.
Y es un objeto fulminante
jugando en las esquinas
el impalpable luto
que interrumpe con plumas
lo concreto
y descubre averías, lesiones, menoscabo
del mundo construido.
Quede la hora en los relojes
con sus marcas de número.
El riesgo de marchar hacia la muerte
también se deletrea en la pelusa.





Llaves





No toda llave es de metal, hay otras
que no saben de puertas
sino de cuestiones que empañan el alma
en trances de andar sola.
Conocen  la nostalgia y el vacío
de partir sin adioses.
Y aparecen de pronto en el momento exacto
  -de sujetar la pena en las paredes...
  -de inventar el olvido
al regreso de toda pesadilla...
  -de ver que tiembla un niño
y pretendes calmar su desventura...
  -de alargarte en el río
más allá de las cumbres que refleja...
Son llaves que no invaden cerraduras,
desasidas atmósferas y espejos
que juntan la moneda en sus dos caras
con lujoso relámpago.
Ahora, en la vereda que conduce a casa,
lugar de los resúmenes de aurora
en los trajines de mi compañera
acicalando los manteles,
frazadas, los hijos, los recuerdos,
surgen las de metal y me atropellan
de música las manos
para que cualquier sombra se distraiga
al abrir la puerta.






Manuel Serrano Pérez (1917 / 2015, Tucumán, Argentina)
De: "Objetos de bolsilllo", 2011)

Imagen: lagaceta.com.ar

0 comentarios

NOTAS

// ALICIA SILVA REY: Una presentación solemne / Estábamos, unos 6 años atrás, en la Biblioteca Nacional de Argentina, un poeta notable, un sociólogo refinado y yo, presentando un libro de poemas de grande y querida poeta argentina. Comienza a leer su ponencia el poeta y mi celular, en el silencio de la sala, suena. El poeta hace gesto de repugnancia ante la interrupción inconcebible. Me río, pido "disculpas, disculpas" en tanto manoteo el celular en mi cartera y logro apagarlo. El poeta de marras recomienza su extraordinariamente bien modulada lectura. Yo no advertí la repudiable magnitud de lo "hecho" por mí en el marco de tal presentación. La distracción es mi casa y ahí soy y supervivo. Luego, notabilísimo narrador presente entre el público dictaminó que fue una presentación "solemne". Entonces me lo creí. Hoy, cuando la poeta amiga me llama para decirme que acaba de reencontrar mi lectura de ese libro y que le gusta más que entonces porque "está tan bien escrita", comprendo que la inteligencia sumada a la gracia sí pueden resultar divertidas. Y la distracción, bueno, es la sal de la vida. // VALERIA CERVERO: En septiembre de 2016 salió "Sin órbitas", en la bella edición de El ojo del mármol, y el mes pasado presenté "madrecitas", gracias a la cuidada edición de Barnacle. Podría ser la última tarde aquí o tal vez el tiempo se detenga sin pedir permiso. El cielo es allá afuera, casi árido, y esta casa se esfuerza en su tarea de abrigar, de sostener lo suyo. Las risas de los hijos quiebran el volumen que permite entender las voces; la mirada llega sola a cada personaje y la historia es la misma y otra a la vez. In the mood for love: insiste la palabra a través de la muerte. La música multiplica el instante y casi invita a olvidar cada tono. Pero el secreto es un hoyo pequeño en un muro que brota. (De Sin órbitas)