29 abril 2016

Jack Gilbert

abril 29, 2016


Errar y volar



Todos olvidan que Ícaro también ascendió.
Es igual cuando el amor se acerca a su final,
o cuando el matrimonio fracasa y todos dicen
«ellos sabían que era un error», que «jamás
funcionaría» todos dicen. Que ella era
lo bastante mayor para comprender. Pero lo
que vale la pena lo vale aunque esté mal hecho.
Como estar ahí, en ese océano del verano
al otro lado de la isla mientras
el amor se apagaba en ella, las estrellas
ardían con tanto exceso en esas noches que
nadie pudo decirte que no perdurarían.

28 abril 2016

Juan Larrea

abril 28, 2016
Ribera en que comienzan las conjeturas


Fuente: https://vimeo.com/163658323
Voz y dibujos: Jacinto Martínez

Juan Larrea (1895, Bilbao, España / 1980, Córdoba, Argentina)

25 abril 2016

José Emilio Pacheco

abril 25, 2016


En un mundo erizado de prisiones
sólo las nubes arden siempre libres.
No tienen amo, no obedecen órdenes,
inventan formas, las asumen todas.
Nadie sabe si vuelan o navegan,
si ante su luz el aire es mar o llama.
Tejidas de alas son flores del agua,
arrecifes de instantes, red de espuma.
Islas de niebla, flotan, se deslíen
y nos dejan hundidos en la Tierra.
Como son inmortales nunca oponen
fuerza o fijeza al vendaval del tiempo.
Las nubes duran porque se deshacen.
Su materia es la ausencia y dan la vida.




José Emilio Pacheco (1939 / 2014, Ciudad de México, México)

Fuente: f Liliana Hayat
Imagen: animalpolitico.com

24 abril 2016

Señalador

abril 24, 2016
Kristin Dimitrova / Idiomas olvidados





Una visita al relojero


 Crucé la calle
 para entrar a un negocio secreto
 donde cientos de manecillas muelen tiempo.
 Pequeños rostros en fila dejan de lado sus discusiones
 acerca de momentos perdidos y empiezan
 a latir reprochonamente, mirar...








23 abril 2016

Juan Eduardo Cirlot

abril 23, 2016



A la que renace de las aguas





                        Las huellas de tus dedos
                        no se ven en las torres.

Pero yo leo sin descanso, en la soledad de la ermita junto
     al mar
los antiguos signos en donde tú estuviste hacia el año mil,
por los bosques, los pantanos, las ramas y las hojas, la arcilla
     pisada.

                        Dentro del corazón está la muerte
                        como una runa blanca de ceniza.

Acércate por el campo blanco o por el verde campo o por el
campo negro, pero ven.

                        Detente ante la tumba
                        donde los dos estamos.





Juan Eduardo Cirlot (1916 /1973, Barcelona, España)

Imagen: ladeliciadeleer.com

16 abril 2016

Kenneth Rexroth

abril 16, 2016



GIC a HAR





Es tarde, la noche es húmeda y fría,
el aire está lleno de humo de tabaco.
Tengo la mente cansada e inquieta.
Tomo la enciclopedia,
el volumen GIC a HAR.
Pareciera que ya lo leí todo
en tantas otras noches como esta.
Me siento, mirando en blanco la entrada del cardenal,
oyendo el ruido prolongado de vagones de carga
y locomotoras de maniobras a lo lejos.
De pronto me veo
volviendo a casa después de nadar
en el arroyo Ten Mile,
por la larga morena aquel atardecer a principios del verano,
el pelo mojado, oliendo a algas y barro.
Recuerdo un sicomoro frente a una granja en ruinas,
e instantánea y claramente la revelación
de un canto de increíble pureza y alegría,
mi primer cardenal de pecho rojo,
de cara al sol que caía, su cuerpo
bañado de luz.
Me quedé inmóvil y frío en la tarde calurosa
hasta que echó a volar, y reanudé mi camino sabiendo
que a mis doce años había sucedido
una de las grandes cosas de mi vida.
Treinta fábricas vacían sus desechos en el arroyo.
En los pastos resecos hay estorninos, foráneos y agresivos.
Y yo estoy en la otra punta del continente
diez años en una ciudad hostil.




Kenneth Rexroth (1905, South Bend, Indiana / Montecito, California, Estados Unidos de Norteamérica)
Traducción: Gerardo Gambolini

Imagen: liberalia-cl


12 abril 2016

Rigoberto Paredes

abril 12, 2016
Elogio de la gordura






Loada sea la gordura, su grasa
llena de gracia, la curva
tensa y relumbrante de sus contornos.
Dichosos sean los seres de ancho follaje,
donde todo el que quiera
halle puesto seguro para pasar la noche.
Gocen de buena fama
esos seres flamantes, exagerados,
vivos retratos de la abundancia.
Ábranles campo por donde vayan;
no los hagan perder
el tiempo, el peso, la vida.
Convídenlos a la mesa, a la cama
(sin mayores recatos ni privaciones)
y celebren en público, a sus anchas,
los deliciosos fastos de la gordura.






Rigoberto Paredes (1948, Santa Bárbara / 2015, Tegucigalpa, Honduras)

Enlaces: http://poesia-paredes.blogspot.com.ar/

Imagen: youtube.com




10 abril 2016

Gottfried Benn

abril 10, 2016


Nachtcafé





824: Der Frauen Liebe und Leben.
Das Cello trinkt rasch mal. Die Flöte
rülpst tief drei Takte lang: das schöne Abendbrot.
Die Trommel liest den Kriminalroman zu Ende.

Grüne Zähne, Pickel im Gesicht 
winkt einer Lidrandentzündung.

Fett im Haar
spricht zu offenem Mund mit Rachenmandel
Glaube Liebe Hoffnung um den Hals.

Junger Kropf ist Sattelnase gut. 
Er bezahlt für sie derei Bierre.

Bartflechte kauft Nelken, 
Doppelkinn zu erweichen.

B-molI: die 35. Sonate.
Zwei Augen brüllen auf:
Spritzt nicht das Blut von Chopin in den Saal,
damit das Pack drauf rumlatscht!
Schluß! He, Gigi! -

Die Tür fließt hin: Ein Weib. 
Wüste ausgedörrt. Kanaanitisch braun. 
Keusch. Höhlenreich. Ein Duft kommt mit.
Kaum Duft.
Es ist nur eine süße Vorwölbung der Luft 
gegen mein Gehirn.

Eine Fettleibigkeit trippelt hinterher.





Gottfried Benn (1886, Puttlitz / 1956, Berlín, Alemania 

Enlaces: 





Dos traducciones



Café nocturno





824: Vida y pasión de las mujeres
El cello se toma un trago rápido. La flauta
eructa profundo en tres compases: Su sabrosa cena.
El tambor termina de leer una novela policial.

Dienteverdoso con espinillas en la cara 
le hace ojitos a conjuntivitis.

Cabello Grasiento  
habla a boca abierta con amígdalas inflamadas.
Fe, esperanza y caridad penden de su cuello.

Incipiente bocio es dulce con nariz montada. 
Él le invita tres cervezas.

Irritación de afeitada compra claveles 
para enternecer a papada.

Bemol-menor: la Sonata N° 35.
Dos ojos rugen con escándalo
¡No derrames la sangre de Chopin en esta pocilga,
estos buenos para nada, no la merecen!
¡Eh, Gigi! ¡Basta! -

La puerta se desborda: Una mujer. 
Desierto calcinado. Marrón canaanita. 
Virgen, llena de cavidades. Ella trae consigo un aroma.
Imperceptible aroma.
Sólo es un dulce entumecimiento en el aire
rondando mi cerebro.

Un mórbido panzón da saltitos detrás de ella.



Traducción Daniel Rojas Pachas





Café nocturno





824: Las mujeres aman y viven.
El cello apura un trago. La flauta
eructa profundo en tres tiempos: la hermosa cena.
El tambor termina de leer una novela policial.

Dientes verdes, espinillas en el rostro
una inflamación en el párpado que indica algo.

Grasa en el cabello
habla con la boca abierta y sus amígdalas hinchadas 
fe, amor, esperanza colgados de su cuello.

Bocio juvenil le conviene a tabique nasal.
El compra tres cervezas para ella.

Sicosis compra claveles
y así ablanda a doble papada.

Bemol: la Sonata 35.
Un par de ojos aúlla:
¡No salpiquen sangre de Chopin en este recinto,
los parroquianos la pisotearán!
¡Basta! ¡ah, Gigi!

La puerta fluye torrencial: una mujer.
Desierto resquebrajado. Marrón canaanita.
Casta. Llena de cuevas. La acompaña un aroma. Apenas un aroma.
Es sólo una dulce burbuja del aire
que azota mis sentidos.

Una gorda camina con pasitos cortos tras ella. 




Traducción: Verónica Zondek

03 abril 2016

“El pasado es la fuente a la que hemos de acudir hasta ahogarnos"

abril 03, 2016

Rolando Revagliatti entrevista a Eugenio Mandrini




Eugenio Mandrini nació el 16 de diciembre de 1936 en Buenos Aires, donde reside, capital de la República Argentina. Ha sido fundador e integrante de la “Sociedad de los Poetas Vivos” y co-director de la revista “Buenos Aires Tango y lo Demás”. Es Académico Titular de la “Academia Nacional del Tango”. En distintos géneros literarios recibió distinciones: destacamos el Primer Premio Municipal de Poesía (2008/2009). Colaboró con las revistas “Fin de Siglo”, “Puro Cuento”, “Ñ” y “Crisis”, entre muchas otras. Fue incluido en las antologías “Antes que el viento se apague”, “Testigos de tormenta”, “Cuerpo de abismo”, “Galería de hiperbreves”, “Tiros libres”, “Velas al viento”, “La nave de los locos”, etc. Ha compilado y prologado la antología “Los poetas del tango” (2000). Es guionista de historietas. Publicó en 1987 el volumen “Criaturas de los bosques de papel”, poemas y cuentos; “Discépolo, la desesperación y Dios”, ensayo, 1998;“Las otras criaturas”, microficción, España, 2014; “La vida repentina” (selección de textos de “Criaturas de los bosques de papel”), 2015. Sus poemarios son “Campo de apariciones” (1993), “Párpados para el ojo que sale de mí” (1999), “Conejos en la nieve” (2009), “Con voz de perro lunar” (2014).


          1 — En otras ocasiones has definido públicamente tus preferencias, improvisado instantáneas, pergeñado esbozos o estampas. Hoy, para nosotros, Eugenio, ¿qué retrato de vos nos ofrecerías?


          EM — Comencé a respirar formando parte de una familia constituida por cinco miembros: mi padre, mi madre, mi hermana, los libros y yo.


          Ya de niño, mi padre fue mi mentor, mi guía en el oficio de lector, paseándome primero por los trágicos y épicos griegos, después por el siglo de oro español y, por último, por la gran literatura rusa y la no menos grande de la francesa, período que después completé con los contemporáneos. Eso fue suficiente para enamorarme de las palabras, y no solo de éstas, sino también de un punto aparte y de una coma. Llegué a soñar que la coma era una puerta donde la sorpresa me aguardaba con los brazos abiertos.
          A quien me pregunte la edad, le diré que en diciembre cumplí 141 años, porque sigo la huella de diplodocus que dejó mi padre. De lo dicho surge también que soy de sagitario, pero aclaro que nosotros, los sagitarianos, no creemos en los horóscopos.
Supe de la poesía cuando siendo un pibe, el día en que al ir a la panadería y en vez de pedir medio kilo de pan, dije: pan, medio kilo. Es que había descubierto el hipérbaton, recurso retórico que consiste en practicarle al giro una súbita torsión, procedimiento que más tarde aprendería a exprimirlo hasta producir cadencia.

01 abril 2016

Antología personal

abril 01, 2016


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