29 de mayo de 2016

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Francesca Serragnoli



Cierras mal la puerta
entra la luz, voces
y mientras espío, llueve.

Entra para mí en el labio
como hacen los peces
silenciosos lentamente
soy puente de campo
avanzo entre las gotas
río, resbalo.

Tus brazos
son una gruta
donde reposo.

Tengo miedo de que el agua se lleve
la luz que se desplaza mirándote.





Francesca Serragnoli (1972, Bolonia, Italia)
Traducciòn: María Cecilia Micetich

Imagen: www.internopoesia.com


Chiudi male la porta
entrano luce, voci
e mentre spio, piove.

Entra per me nel labbro
come fanno i pesci
silenziosi adagio
sono ponte di campagna
avanzo fra le gocce
rido, scivolo.

Le tue braccia
sono una grotta
dove riposo.

Ho paura che l’acqua porti via
la luce che transita guardandoti.

28 de mayo de 2016

27 de mayo de 2016

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Alberto Luis Ponzo



Se hace el silencio
en un día sin llaves
ni puertas
en el pensamiento

bajas cortinas en palabras
canillas mudas
caídos labios en meditaciones

distancias que reposan
desprendidas del anochecer

la mañana al llegar
es un brazo hacia todos

en un día
que renueva el idioma
de la naturaleza





///





El plano de la casa
señala líneas y espacios
que cubrieron las piedras
y los fósiles

hay rincones plenos
de alimentos y ropas
deseosos de encontrarnos

un campo pacífico
alarga la memoria





Alberto Luis Ponzo (1916, Buenos Aires, Argentina)
Fuente: www.poesiainexorable.wordpress.com

26 de mayo de 2016

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Diego Muzzio

Ciervos

Deer, death is near…
Frederick Seidel




Durante la brama de otoño
los jóvenes ciervos luchan entre sí
pero los viejos machos son solitarios
como solitarios eran los místicos,
y mientras unos descienden de las montañas
a los bosques y valles para aparearse,
los otros se alejan a lugares elevados.
La poesía llega a veces con dificultad,
muy lentamente; con la misma lentitud
ascienden los viejos ciervos la montaña,
deteniéndose a menudo, inclinando
sus largos cuellos hacia la tierra
con tal humildad y sosiego que nadie
podría decir si rumian o rezan.




Otros poemas de Diego Muzzio, aquí

Imagen: f Diego Muzzio, en la casa de Rimbaud, Charleville, Francia

25 de mayo de 2016

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Katherine Mansfield



El encuentro




Empezamos a hablar,
nos miramos, después nos alejamos.
Las lágrimas seguían subiendo a mis ojos.
Pero no pude llorar.
Quise agarrarte la mano
pero mi mano temblaba.
Seguías contando los días
que faltaban para volvernos a encontrar.
Aunque en el corazón los dos sentíamos
que nos estábamos separando para siempre.
El tictac del reloj llenaba el cuarto en silencio.
Escucha —te dije— se oye tan alto
como el galope de un caballo en un camino solitario,
tan alto como un caballo que galopa en la noche.
Me hiciste callar en tus brazos.
Y el sonido del reloj sofocó nuestros latidos.
No puedo irme —dijiste— todo lo que vive en mí
está acá para siempre.
Después te fuiste.
El mundo cambió. El sonido del reloj fue esfumándose,
menguando, se convirtió en algo nimio.
Yo susurré en la oscuridad “Si se detiene, moriré”.




Katherine Mansfield (Kathleen Beauchamp, 1888, Wellington, Nueza Zelanda / 1923, Fontainebleau, Francia)
Traducción: Sandra Toro
Fuente: Página Facebook Meta Poesía
Enlaces: Eterna cadencia

Imagen: www.spectador.co.uk

24 de mayo de 2016

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Raúl Henao





Don Quijote de La Mancha aconseja a un poeta 

hispanoamericano del Siglo XXI




Rescate en el aire nocherniego del barrio
el perfume de la pomarrosa, un nido de torcaza
en el entrepaño de la ventana.
Y luego ponga alto en la mañana
la música de un tango o una guaracha
mientras termina de bajar de la cama

22 de mayo de 2016

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José Carlos Becerra



La mujer del cuadro





Lo empiezas a saber,
tu amor va enseñando sus sales de baño, sus fiestas de guardar, sus cenas sin nadie;
a veces, el esqueleto de tu ángel de la guarda
baila en tus ojos,
ciertas avecillas silvestres amanecen temblando en tus manos,
ya el tufo de la crucifixión
no te hace taparte la nariz de niña “que no sabe nada”,
“que no entiende nada”.
Ya cruzas la puerta,
ya sabes que el dolor es un mensajero servil del infinito,
en tus ojos aquello que miras despierta en ti misma
como pequeños niños
que se sientan al borde de sus camas
esperando que vengan a vestirlos.

21 de mayo de 2016

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La verdad de los inocentes



En un taller de creación literaria de una escuela rural de Colombia, un maestro propuso durante años a sus alumnos realizar juegos de palabras y armar historias con ellas, Así, poco a poco, compiló las 500 mejores definiciones de palabras creadas por los chicos y editó el libro “Casa de estrellas: el universo contado por los niños”.




20 de mayo de 2016

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Carlos Sahagún



Playas de Exmouth





Me pregunto si un hombre, ante estas playas,
tiene derecho a que se acuerden
de su amor, de lo que antes pronunciaron
sus labios, de sus pasos por los caminos
con sol, o de sus manos
que en la noche se hundían alguna vez, o iban
entrelazadas a las tuyas
como a un presente vivo de cristales.
Y si así fuera, si tú me esperaras,
he de tender los brazos en este mar del norte
y arribaría a ti.
Porque si en este instante tú estás allí con caracolas,
acercando tu olvido a mis palabras,
y si las sientes como verdaderas,
yo no estoy olvidado.
Diez, doce barcas de los pescadores,
como atadas también a mi esperanza,
están aquí y están tirando
de mí mismo, o quizá
no estén tan cerca y sí en la lejanía.
Mi corazón podría recordarlas,
llevarlas a otro tiempo.
Barcas que vi a tu lado una mañana,
en España, a dos pasos
de la felicidad de estar contigo.




Carlos Sahagún (1938, Onil, Alicante / 2015, Madrid, España)

Imagen: cultura.elpais.com




17 de mayo de 2016

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Francisco Garamona




Vendrás del brazo





A trescientos metros de acá,
sobre la calle Viel,
un rayo cayó de golpe
y dejó un árbol fulminado.
Ya no se sientan los hermanos
bajo su sombra fresca
donde movían las manos, los pies,
los hombros, torpemente,
hacían muecas, se arrastraban
y volvían a su casa sucios
para contarles a la madre una mentira
siempre tonta, incomprensible,
mientras ella en la ventana
se sentía cerca y lejos.
Qué rompehuevos los hijos
tras los nidos de calandrias
munidos con sus gomeras
apuntando entre las ramas
o cada noche en sus camas
abrigados o desnudos
según la estación que hiciera.
Los niños tienen huesos,
cartílagos, tendones,
pulmones llenos de aire inmóvil
y un pequeño corazón.
La madre en sus pensamientos
a veces se pregunta
qué es lo que debe pensar.
(Ahora, una nota del autor:
“Chicas no tengan hijos
salvo que estén muy seguras
y también llenas de coraje
para quedarse solas,
porque los hombres huyen:
en un barco,
en una moto,
en un motivo.
Nunca dejan de ser niños.
Y sabemos que no hay nada más egoísta que ellos.”)
Mamá, mañana vamos juntos
pero vos cruzá sola
que te miramos de enfrente.
En la pianola del bar tocan tu tema favorito...
Estás tan vieja y chiquita
que cuando te mueras
meteremos tu cadáver
en un cajón de manzanas,
tus frutas predilectas siempre.
Mamá, mami, mamita,
–¿Qué vamos a hacer cuando no estés?
Si nunca aprendimos a estar solos.
En una rajadura del cemento
crece un gladiolo,
¿es flor macho o es flor hembra?
–Marcos, Federico, Jonás,
vuelvan a casa temprano,
que la tarde está re oscura.
Pongamos la mesa juntos
ya está la sopa cocida.
Y hay papas californianas,
y mucho puré chef.



Otro poema de Francisco Garamona, aquí
Imagen: f de Francisco Garamona.

16 de mayo de 2016

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Fernanda Castell



Crianza





Caminar en la nieve deja mucha huella
sobre todo si quien camina porta peso
si no pasa ningún otro animal las huellas se congelan
y son un molde para futuras caminatas fósiles
la vida en la Sabana era todo caza y recolección
quienes levantaron la mirada y cubrieron vista panorámica
sobrevivieron y legaron esta forma de mirar a su progenie.
Quienes miraron siempre para abajo o unidireccionalmente
no lograron trascender y se llevaron con ellos la marca del
dolor del músculo desgarrado y la impotencia de caer
y ser papilla de fieras -cosa que hoy no podemos imaginar
pero que hemos recreado en sábados de Súper acción
en una de Romanos.




Fernanda Castell (1965, Coronel Dorrego, Provincia de Buenos Aires, Argentina)
Fuente: f Valeria Cervero

Imagen: f Fernanda Castell

15 de mayo de 2016

13 de mayo de 2016

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Seamus Deane



Cortando leña




Estaba hachando leña en el cobertizo
al atardecer. Una ráfaga de viento
cerró de golpe la puerta, lanzándome
a una negrura tal que
erré el golpe y arranqué
una chispa del suelo.
Me vinieron recuerdos de mi padre
cortando leña en otoño,
y con ello el olor del humus,
el vuelo anunciado
de las últimas golondrinas,
el dorado marchito de las avispas
en la trama radiada
de las telarañas. Los recuerdos
me detuvieron tanto tiempo que estaba oscuro
cuando empecé a juntar las astillas.
Un soplo de resina, y sentí
agitarse las semillas del dolor
mientras volcaba la leña blanca
en la caja que retumbaba
y oía al viento azotar
los árboles y virar para volverse
una corriente de lamento
contra el muro recortado.
Caída blanca de la madera y una chispa que salta
azul-rojiza, golpe de viento
negro alquitrán, tintes oscuros
de aguas tranquilas y en movimiento,
las muertes a tiempo de los veranos,
las muertes a destiempo de los padres...
¿Tenía que estar hachando
casi en la oscuridad, invocar la chispa
de su profunda capacidad de enriquecimiento
y decadencia? Como sea, en este clima enmarañado
debo cortar leña para el hogar
y partir el viento implacable
para oír sus ruidos interiores.
Pronto el rojo panal del fuego
inflamará de brillo el atizador
hasta la mitad. Pronto
el humo de la leña en el aire
llevará mi sentimiento hacia la noche.





Seamus Deane (1940, Derry, Irlanda del Norte, Reino Unido)
Traducción: Gerardo Gambolini

Imagen: www.irlandando.it

12 de mayo de 2016

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Un poco de narrativa en los poemas me desintoxica

...En su último libro de poemas, América, Horacio Zabaljáuregui consigue el hechizo del poema explorando recuerdos que giran en torno a un lugar: el del nombre del título, una América que es también un pueblo de la provincia de Buenos Aires. "Había atravesado la noche, alguna vez en pullman;/ las ventanillas herméticas no dejaban entrar la tierra ni los panaderos como en/ primera: se podía ir al vagón comedor." Son versos, podría decirse, muy narrativos. Algo similar ocurre con varios poemas de Sandro Barrella. O con los del ya nombrado Jorge Fondebrider. Es que a veces, como dijo el editor y poeta José Luis Mangieri, "la belleza del poema no está sólo en su perfección literaria sino también en lo que cuenta".

Irene Gruss

11 de mayo de 2016

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Camila Sosa Villada




Hoy que es feriado y una llovizna se desmaya
sobre las terrazas de los edificios, limpié mi casa.
Afuera una filigrana de agua se tejía con delicadeza
mientras corría los muebles y limpiaba los rincones.
Perfumé con palo santo los cuartos,
sacudí almohadones y alfombras,
limpié espejo, baño, mesa,
espanté el polvo de los libros en las bibliotecas,
escuché los discos que me regalaste
y sentí que estaba limpiando mi corazón.
Te espero.
Mi Orfeo, mi cristo de luz,
tan humilde como una canción de cuna,
tan cierto como este reclamo.
Ahora la casa está limpia y huele a olla de barro.
La noche cazadora fue rodeando de a poco
mi distraída voluntad y te pienso.
Ahora que no estás y no sé por cuánto tiempo no voy a verte,
tomo conciencia de todos los sitios que llena tu ternura.
Algo adentro se agita como una manada con hambre:
la feliz rutina interrumpida por la ausencia de tus besos.





Camila Sosa Villada (1982, La Falda, Provincia de Córdoba, Argentina)
De: "La novia de Sandro", Caballo Negro, Editora, 2015

Imagen: bitacoradevuelo.com.ar

8 de mayo de 2016

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“Sin misticismo no hay arte. Todo poeta es místico”

Entrevista realizada por Rolando Revagliatti




Hugo Toscadaray nació el 26 de agosto de 1957 en la ciudad de Buenos Aires, la Argentina, y alterna su residencia entre su ciudad natal y el pueblo de San Antonio de Areco, provincia de Buenos Aires. Integró los grupos literarios “El Taller del Sur – Resistencia Cultural”, “Tome y Traiga” y “La Sociedad de los Poetas Vivos”. Poemas suyos fueron incluidos, por ejemplo, en las antologías “Testigos de tormenta” (Colección Elefante en el Bazar, 1995), “Cuerpo de abismo” (Colección Elefante en el Bazar, 1999), “Poesía en tierra” (Editorial Fondo de Cultura Económica, 2004), “Canto a un prisionero (Antología de poetas americanos: Homenaje a los presos políticos en Turquía)” (Editorial Poetas Antimperialistas, 2005). Obtuvo primeros premios en España y Brasil, y entre otras distinciones, la Mención de Honor del Premio Hispanoamericano del Diario
“La Nación”, en 1998. Fue traducido al inglés y al italiano. Colaboró en las revistas argentinas “Amaru”, “La Carta de Oliver”, “El Aleph”; en “Babel” de Venezuela; en “Prometeo” de Colombia; en “El Lagarto Verde” de México, etc. Fue co-coordinador de dos cafés literarios en la década del noventa. Publicó los poemarios “Tangopoemas” (Editorial El Cañón Oxidado, 1989), “La isla de la sirena de las escamas de fuego” (Colección Elefante en el Bazar, 1995), “Naufragario” (Editorial Turkestán, 1997), “Amantes zodiacales” (Edición Premio Especial, 1999), “El nadador unánime” (Editorial Fondo de Cultura Económica, 2004), “La balada del pájaro tinto” (Ediciones del Viento, 2005), “Los pasajeros de Renca” (Ediciones del Viento, 2006), “Fuego negro” (Editorial Turkestán, 2011).

6 de mayo de 2016

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Milo de Angelis




La ventana




En el cuarto de hotel
detrás de las cortinas
que por primera vez permiten ver
una plaza entrañable
“sólo querría repetir, entendés, nada más”
esta tarde es
impersonal, no se dirige a nadie
no lo elige, ya es una tierra
llena de huéspedes, que cumplen
en otro
su obra empezada
como ese puente permanece allá
calmo, no es más
lo que une dos orillas.




La luz sobre las sienes




 Qué extraña sonrisa
vive para existir y no para tener razón
en esta plaza
quien se confía y quien consuela
de pronto callan
es junio, en pleno sol, nace el abrazo
no mañana, ya mismo

la tarde, los reflejos
sobre las mesas en el restaurante
no dan explicaciones
junto a las uñas rojas
coinciden con las frases
es ésta la caricia

que olvida y que dedica
mientras mira en la taza
las gotas que han quedado y piensa
en el tiempo y en su única palabra
de amor: “ahora”.





Otros poemas de Milo De Angelis, aquí
Traducción: Pablo Anadón
Enlaces: 



La finestra


Nella camera
d’albergo, dietro le tende
che fanno vedere per la prima volta
una piazza tenera
“vorrei soltanto ripetere, capisci, nient’altro”
questo pomeriggio
è impersonale, non si rivolge a qualcuno
non lo sceglie, è già una terra
piena di ospiti, che compiono
in un altro
la sua opera incominciata
come quel ponte rimane là
è calmo, non è più
ciò che unisce due rive.


La luce sulle tempie


Che strano sorriso
vive per esserci e non per avere ragione
in questa piazza
chi confida e chi consola di colpo tacciono
è giugno, in pieno sole, l’abbraccio nasce
non domani, subito

il pomeriggio, i riflessi
sui tavoli del ristorante non danno spiegazioni
vicino alle unghie rosse
coincidono con le frasi
questa è la carezza

che dimentica e dedica
mentre guarda dentro la tazzina le gocce
rimaste e pensa al tempo
e alla sua unica parola d’amore: “adesso”.


Imagen: picsssr.com

5 de mayo de 2016

3 de mayo de 2016

2 de mayo de 2016

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Valeria Cervero




De qué manera nombrar la fragilidad
de los estados, los cuerpos,
los roces.
Un simulacro de duración nos atrapa
como la cabina de un ascensor,
aunque nunca llega a volverse casa.
Las imágenes vienen a decir lo que nunca
e insisten
en que no hay ayer
que se deslice
tan fácilmente de nuestro sitio.




Otros poemas de Valeria Cervero, aquí