07 junio 2016

Jesús Sepúlveda


El animal tiene hambre





El animal tiene hambre
de fulgor y estambre
Tiene hambre

Ha muerto tratando de cazarlo
Suspirando
última y fatalmente

El hambre brinca
Tiene vigilias

Hay lomos liberados
que bailan / se calientan
Beben agua con sospecha

La hambruna enrarece
¿O pan o azúcar o té
o gas
o la mano tierna?

El animal tiene hambre
de bondad

Famélicos aquellos que engordan
dejando sin comer al otro
u otra
que permaneció atenta a sus cachorros

El animal tiene hambre
Recorre zanjas
lomas
Viaja

Se para en dos patas y escarba la colmena
Abre sus alas y se arroja de un risco

El animal tiene hambre
cuando va en bandada
o vende sus pulmones sus ojos
su bondad su bronca
que quedan colgando de los ganchos de la carnicería

No hay matarifes sin matadero

hay una revista. un cuento. una micro
y el barrio donde se crió el que escribe

Hay matanzas

Generales los jiferos que llevan delantal plástico
o cotona blanca como los doctores
los químicos los curas los investidos

O botones dorados / jinetas
o terno
A cuero limpio
o sudado

Cuando el animal tiene hambre
todo está tenso
Se desmoronan los libros
se parte la tierra

En el jardín brotan flores de otoño
En la glorieta irreal y necesaria
corre la brisa
pasa la gente

El hogar es uno
que fuma sentado en el patio de su casa
o en un hotel
o aguarda silencioso en el rincón de la infancia
o espera afuera
hasta que abran la mampara

El hambre sale y entra por las rendijas
Hace ranuras
Respira
Trepa rejas
Se alimenta

El animal en cambio no espera
desfallece o muerde
Tiene hambre
y frío

No sabe vivir
con dolor y angustia
pero trata

Se prepara once / se baña
o no se baña

Se harta hasta el hartazgo

Sorbe
Remoja el pan

Se serena un rato





Jesús Sepúlveda (1967, Santiago de Chile, Chile)
Fuente: Jornal de poesía

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