27/8/16

Juan García Gayo

Opinión del Norte





"No deja de sorprenderme
que en tantas habitaciones llenas de buenos pensamientos
bellamente estucadas con azucenas,
los elegantes colegios se atrevan mostrar
su oreja en carne muerta,
líquen sobre un declive de zinc
donde las cuadrillas en el subsuelo de la casa
no guardan el debido respeto a las calderas, a los bronces
traídos por mis abuelos especialmente desde Hamburgo.
En lugar de jarrones, cuchillos, peines convalecientes y flecos
- simples cagaditas de mosca al fin -
reinvindico a la vida que conduce a Miguel Ángel, a Rembrandt,
a las nieves sobre la parte de barbarie que nos atañe.
La arena de los médanos debería escupirse. ¿no les parece?
esos cardos y arroyos que no engañan a nadie,
basura colonial cerca del quinteto de cuerdas en el living 
y los labios que palpan la temperatura del té, un poco ahumado, 
                                                                            como a mí me gusta."



Juan García Gayo (1932, Buenos Aires, Argentina)


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