Mary Jo Bang

La renuncia a los sueños y cosas así





La noche en que deambulabas en la dirección equivocada
y despertaste acostada entre desconocidos
hombre raro con un blazer a cuadros blancos y negros

y pantalones caqui, me pediste un consejo
pero yo no tenía nada que decir.
Esa noche noche soñé: una ducha, una rata, un cuchillo sin uso.

No tiene sentido analizar los sueños:
la verdad, viven bajo el agua y aun ahí
sólo ofrecen un vistazo pasajero de lo que necesitamos.

Anoche, soñé con merengues,
esas pequeñas delicias. Probé uno
pero era demasiado, y lo dejé en su fuente de plata.

donde el borde de un tortuoso cerezo silvestre,
rama y brote sin podar, mantenía a los pastelitos en su sitio.
Una vez amé a un hombre
que estudiaba el lujo discreto del vidrio tallado
rosa, con un vino rosado, ámbar, con un Grand Marnier.
En aquellos días no soñaba.

Ni siquiera la noche en que un huracán escupió árboles
y los dejó tirados uno al lado del otro.
Ese año, enero empezó y terminó como una ola

de intensidad gris que convirtió al mundo en hielo
y congeló el agua debajo de los muros donde se escondía.
En el reino de lo duro, lo frío y lo hecho para,

es mejor no confiar nada más que en el tacto
y la temperatura - en un sistema donde cero signifique 
            la traición del calor.




De: "El claroscuro del pingüino", Kriller71, Ediciones, 2013
Traducciòn: Patricio Grinberg y Aníbal Cristobo

Otros poemas de Mary Jo Bang, aquí


Renunciation of dreams an such

The night you wandered in the wrong direction/and woke up among strange bedfellows/odd man out in houndstooth blazer//and khaki pants, you called me for advice/but I had none to give./Tht night I dreamed: a shower, a rat, an idle knife.//There is no sense subjecting dreams to light:/the truht is, they live under-water and even there/give only a passing glimpse of what we need.//Last night, I dreamed of macaroons, those small delectables. I tried one/but found it over-much, returned it to its silver plate//where a rim of tortured dogwood,/branch and unfelled bloom, held the cakes in place./I once loved a man//who studied the quiet splendor of cut glass/tinted pink with rose, amber with Grand Marnier./In those days, I didn't dream.//Not even the night hurricane unsuckled trees/and laid them side by side/January that year began and ended as a wave//of gray intensify that converted the world to ice/and foze water where it hid behind the wall./In the realm of hard, cold, and done for,//It's best to rely on nothing but touchand temperature-in a system where zero stands/for the treason of warmth.




Hija de una pareja poco educada –su madre terminó el sexto grado y su padre el sétimo– en el estado de Misuri, Bang recibió de su profesor el libro V-Letter and Other Poems escrito por el poeta Karl Shapiro.“Intenté leerlo y podría haber estado en alemán porque no entendí ni una palabra. Acudí a un amigo (cuyos padres eran bibliotecarios) y me dijo que se trataba de la victoria en la Segunda Guerra Mundial. Después de eso, entendí su contexto. Alguien me dio una llave, un diccionario, para leerlo. No le damos a la gente esas llaves”, asegura como fiel evangelizadora del placer de aprender y escribir poesía como si fuera un juego. Continúa en:

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Notas

//Un poco de narrativa a los poemas. Nilton Santiago me desintoxica.

//Los hijos de Bob Dylan, de Gordon McNeer, Valparaíso Ediciones
EASY RIDER

(fragmento)
Nadie sabe quién te hizo la foto
en la Paynes Prairie aquel día.
Podría haber sido Janabanana, Susan o Ron.
Desde este recóndito lugar pareces seguro,
como si tuvieras el control, y algo nostálgico.

La película salió en el 69, junto con todo lo demás.
Por aquel entonces, todos los políticos habían muerto.
JFK, Bobby y Martin ya no estaban,
víctimas los tres de un pistolero solitario.
La ofensiva del Tet seguía con nosotros,
como un mal viaje de ácido.
Nuestro gobierno asesinaba a sus niños: sé el primero
del barrio en tener a tu hijo de vuelta a casa en una caja.

Jime, Janice y Jimi aún estaban vivos.
A John le quedaban once años de vida.
Las palabras de Dylan, ¿qué se siente, ahhh,
qué se siente al estar solo,
sin camino a casa alguno, como un total desconocido,
como una bala perdida?,
prendían nuestros corazones. Estábamos listos
para cualquier cosa, excepto
para lo que nos esperaba.




ALICIA SILVA REY/ Una presentación solemne: Estábamos, unos 6 años atrás, en la Biblioteca Nacional de Argentina, un poeta notable, un sociólogo refinado y yo, presentando un libro de poemas de grande y querida poeta argentina. Comienza a leer su ponencia el poeta y mi celular, en el silencio de la sala, suena. El poeta hace gesto de repugnancia ante la interrupción inconcebible. Me río, pido "disculpas, disculpas" en tanto manoteo el celular en mi cartera y logro apagarlo. El poeta de marras recomienza su extraordinariamente bien modulada lectura. Yo no advertí la repudiable magnitud de lo "hecho" por mí en el marco de tal presentación. La distracción es mi casa y ahí soy y supervivo. Luego, notabilísimo narrador presente entre el público dictaminó que fue una presentación "solemne". Entonces me lo creí. Hoy, cuando la poeta amiga me llama para decirme que acaba de reencontrar mi lectura de ese libro y que le gusta más que entonces porque "está tan bien escrita", comprendo que la inteligencia sumada a la gracia sí pueden resultar divertidas. Y la distracción, bueno, es la sal de la vida.