11 octubre 2016

Vinicius de Moraes

en París, 1957






En casa de Aragón,
día de su cumpleaños.
Elsa aún vivía, éramos tú, Nicolás (IV),
Matilde, el pintor Matta,
y yo, diplomático, todavía con corbata.
La cena era buena.
La charla, en cambio, un poco ingrata.
Después de muchas confabulaciones
tú, Nicolás y yo
nos cotizamos
para darle a Aragón
un tremendo incunable.
Un libro sorprendente
porque en él ya nada se leía.
Un lindo regalo.
Y, evidentemente, una ofrenda curiosa.

Incunable...

-¡Qué palabra graciosa!




(IV) El poeta cubano Nicolás Guillén

Vinicius de Moraes (1913 / 1980, Rio de Janeiro, Brasil)


Imagen: oglobo.oglobo.com



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