06 noviembre 2016

Nicolás Olivari




Pero la verdad es esta





Me detuvo el espejo
-el helado espejo de tu cámara pobre-,
haciendo muecas para fingirme alegre...
Estoy siempre triste, pero amigo,
yo te niego
el derecho de entrar en mi tristeza...
Sufro como una bestia y esta tarde y siempre...
y vengo de mis raros paseos de extramuros
con el alma achatada como las casas,
tienen mis ojos, un pavor antiguo...
Un miedo cerval a mostrarme triste,
porque la tristeza, la vera tristeza, está degenerada...
Hay poetas que son tristes por el oficio,
y hay otros que lo son porque no son nada.
Yo tengo una tristeza sin vuelta de hoja,
una tristeza fundamental,
que ensucia las paredes de lo que se llama sentimiento
y se ensaya en el amor,
mi tristeza es una muchacha con delantal
en la tristeza definitiva del corredor
de una casa de departamentos...




Nicolás Olivari (Diego Arzeno, 1900 / 1966,  Buenos Aires, Argentina)


1 comentario:

  1. ¡Oh!, qué bueno es no olvidarse de este poeta insoslayable.

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