30 de diciembre de 2017

28 de diciembre de 2017

26 de diciembre de 2017

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Vista preliminar del barrio de Once


prevalecen las paredes
infectadas de gris,
balaustradas en peligro de extinción.
Ventanas art nouveau confrontan con otras ojivales.
Ventanas de pensiones revela
la persiana ladeada, el mínimo watt.
Tres piletones, dispuestos para una sentencia,
atraviesan la perspectiva hacia
el tinglado de la calle próxima.
Nada singular.
Celofanes -como cierta medusa- de cajas
diseccionadas.
La dosis suficiente de espanto.
Se recomienda estrechar
los márgenes, desplazar el cortinado
al meridiano cero,
a un estado de gracia, los enfermos de este piso.
La panorámica, entonces,
se reduce a un resquicio
y el observador troca
en un fisgón.
La vida delata acecho
y llovizna en los mismos días.





© Pedro Donangelo
Fin del episodio, poemas de Pedro Donangelo
Pintura hiperrealista de Fabiano Millani 












25 de diciembre de 2017

23 de diciembre de 2017

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Belek Antar, un poeta ocasional



Yo quería ser daltónico
para ser mejor piloto
como mi padre con su caza
modelo Breguet 14
pero el daltonismo
saltea una generación,
como el coraje
decía él


De todas formas
fui piloto, hoy día
no se necesita poder diferenciar
distintos tipos de blanco
en el campo de las nubes;
las maquinas hacen todo
el trabajo y nosotros
solo ponemos el sufrimiento

También quería tener
una infancia traumada, conflictos
personales y una familia
destruída
para ser mejor poeta
como mi abuelo con su bayoneta
defendiendo Estambul
escribiendo versos
entre las balas rusas

Fue mi padre quien
simplificó el trabajo
pegándose un tiro en la frente
por error, dijeron los peritos
yo digo que tal vez
porque el coraje saltea dos generaciones
y porque las maquinas ahora
también hacen todo el trabajo
incluso en la poesía





Hijo de Meryem Bologur y Wadih Antar, Belek Antar nace en La Rioja. Escapando a las hambrunas de pos-guerra y a la furia de su suegro, Halit Bologur, turco nacionalista que se oponía al matrimonio de su hija con un libanés, Wadih Antar emigra a La Rioja. Junto a ellos viaja la madre de Meryem, Sinem, que abandona su tierra natal para acompañar a la familia, y de paso hacerse cargo de los gastos de la emigración comprando una casa en La Rioja que sería patrimonio familiar hasta el final. Meryem llega embarazada a Aimogasta y da a luz a Belek Antar a los pocos meses. La madre no sobreviviría al parto y, de alguna forma, tampoco su padre, quien sería internado en un psiquiátrico por una corta temporada, luego de sufrir una crisis nerviosa y entrar en una fuerte depresión. Durante ese tiempo, y a lo largo de la vida de Belek, su abuela se haría cargo de él y de su educación. A sus 20 años, luego de que ingresara a la academia militar, Belek Antar recibe la noticia de la muerte de su padre: limpiando un arma que guardaba de recuerdo de su abuelo se dispara en la frente, muriendo en el acto. Belek siempre tomó este hecho como un suicidio y al año siguiente tuvo su primera crisis depresiva y su primera internación. Al salir del hospital, escribiría el siguiente poema:



estar loco es un poco como no estar
todo sigue indiferente a nuestra falta
y al salir y volver
uno descubre que todo cambió
salvo aquello de lo que se hacía cargo
y la casa vieja, cada vez más vieja,
y en ese cuaderno no se escribió nada por meses
y sobre todos, el polvo
como si todos los objetos de la vida de uno
hubieran estado también ellos
internados

Aunque nunca ejercería profesionalmente, fue piloto de avión y tuvo trabajos varios: fue fotógrafo y mecánico, así como instructor de vuelo. En algún momento de su vida se muda a Córdoba, luego de publicar en La Rioja un único libro, Vida y otros asuntos, del que solo vendió unos pocos ejemplares que logró recuperar y prender fuego con el resto de la tirada, causando un incendio en la vieja casa que heredara de su abuela. 
Luego de un exilio breve en México, menos de dos años entre el 79 y el 81, donde volvería a transitar un proceso de internación psiquiátrica de casi 4 meses, su rastro se pierde en Córdoba. Muere allí en 1985, en la Ciudad de Río Tercero, sin que nadie se presente a retirar el cadáver


Referencias: 
  • https://www.facebook.com/belekantar/
  • Belek Antar. Poeta riojano (1920-1985) (Elemento Disruptivo, 2016) de Camilo Sce

16 de diciembre de 2017

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Rubén Darío

Yo persigo una forma. . .




Yo persigo una forma que no encuentra mi estilo,
botón de pensamiento que busca ser la rosa;
se anuncia con un beso que en mis labios se posa
al abrazo imposible de la Venus de Milo.
 Adornan verdes palmas el blanco peristilo; 
los astros me han predicho la visión de la Diosa;
y en mi alma reposa la luz como reposa
el ave de la luna sobre un lago tranquilo.
 Y no hallo sino la palabra que huye,
la iniciación melódica que de la flauta fluye
y la barca del sueño que en el espacio boga;
y bajo la ventana de mi Bella-Durmiente,
el sollozo continuo del chorro de la fuente
y el cuello del gran cisne blanco que me interroga. 








Rubén Darío (Félix Rubén García Sarmiento, 1867, Ciudad Darío / 1916, León, Nicaragua)

Imagen: La República





9 de diciembre de 2017

5 de diciembre de 2017

3 de diciembre de 2017

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Robin Myers: "Así son las palabras: aproximaciones. Ni modo. Se podría decir, entonces, que ahí existe siempre una pérdida, un haber-perdido-algo-antes-de-empezar."





Para la poeta y traductora Robin Myers la contemplación representa una oportunidad de hacer contacto, “la traducción es sobre todo una lectura intimísima —una manera de habitar un texto y desde dentro estudiar cómo está hecho— y la escritura en todo momento se va alimentando de las lecturas”. De esas premisas parte el libro de poemas Amalgama / Conflations (Ediciones Antílope), en el que Myers revela “la maravilla de recordar la vertiginosa simultaneidad de nuestras vidas” y permite “atisbar toda la vulnerabilidad que ahí está”. Resulta una suma de experiencias vitales. El segundo volumen de la colección de poesía “Alberca vacía” es también el primer libro bilingüe de la casa editorial.1 En esta conversación, la autora ahonda en su proceso creativo.

2 de diciembre de 2017

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Robin Myers

Exceso





Hay un mercado acá que vende todo:
delineador, papayas, rosarios, carne cruda,
plantas en sus macetas junto a otras
retorcidas en ramos.
No sé muy bien cómo lo toleramos.
Hace ya varios años, vi una puesta de sol que duró horas;
o eso me pareció:
el resto de mi cuerpo acompañó a mis ojos
a mirar desde el techo
como si hubiera sido la primera
vez. Más tarde, en camión por las montañas, todos
los que subían en cierta parada
trataban con apremio de venderte algo, casi siempre cebollas.
Ayer me desperté con una angustia
clavada al corazón igual que una mordida sobre un hombro,
y a la mañana fui al mercado
y compré una canasta para el pan.
Me parece que esto es lo que busca la memoria:
no en sí la permanencia,
sino una relevancia
permanente.
Lo dispar todo junto
y luego una canasta para el pan.



Exceso

"Robin Myers (Nueva York, 1987) reside actualmente en la ciudad de México, donde trabaja como traductora freelance y escribe poesía. Sus poemas se han publicado en Letras Libres, Revista Metropolis, Ventizca, y FfCultura Escrita. Ha traducido a diversos escritores del español al inglés; entre ellos se encuentran los poetas Antonio Gamoneda, Mirta Rosenberg, Eduardo Espina, Alejandro Albarrán, Alejandro Tarrab, Ezequiel Zaidenwerg, Daniel Saldaña y Alejandro Crotto, y los narradores Verónica Gerber, Israel Centeno, Álvaro Bisama e Iris García Cuevas."

30 de noviembre de 2017

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Marcelo Díaz

Un gran poeta de Argentina



Quería hablar del aprendizaje de los sueños

entonces me acordé de tu voz
acompañada
por un espiral de sombra
haciendo algo parecido
a lo que hacen los pájaros
o lo peces
cuando nadan juntos
uno al lado del otro
como si no importara
la forma ni el contenido
así sea de día
o de noche
hasta dar con el principio de la claridad
donde se anuda la pérdida
y la memoria de la pérdida;
si me muero
quién hablará de las astillas
quién hablará
de la imagen mental de nuestro árbol
si puede acaso una hoja
-ahora en lugar de tu voz-
por cada instante recuperado
provocar una calma
parecida
a la de habernos perdido
en este mundo




Otros poemas de Marcelo Díaz, aquí

29 de noviembre de 2017

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Hablar de Poesía: En busca de Rilke / Entrevista a Ted Huges / Petrarca: el imitador imitado / Poesía latinoamericana actual // Versiones de Dickinson, Mandelshtam y Raine // Críticas




"Ted Hughes (Inglaterra, 1930-1998) es uno de los poetas más extraordinarios del siglo veinte. Mientras se desvanecen las polémicas en las que se vio envuelto tras el suicidio de su primera mujer, Sylvia Plath, más y más entidad va ganado su poesía, viva: violenta y al mismo tiempo delicada, como la naturaleza. Compartimos unos fragmentos de la entrevista –inédita en castellano– que Drue Heinz le hiciera a Ted Hughes para la Paris Review en 1995. Y luego el poema “The Offers”, publicado en Howls & Whispers, un libro casi secreto que Hughes publicó para sus amigos en una edición de solo cien ejemplares en 1998, al final de su vida..."



25 de noviembre de 2017

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Barry MacSweeney

poesía inglesa

De pronto Pearl despierta





Me golpee la mano derecha
contra el cajón despostillado de en medio
en la esquina del cuarto que da al poniente, y chupé la sangre de mis nudillos.
Otra vez me levanté
y de rodillas recé a Dios, y me paré de nuevo con la lengua encadenada eternamente. Bendícelo a él con su pelo rubio,
ralo por vagar, leyendo carriles y leyes y senderos como mapas.

20 de noviembre de 2017

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Jorge Aulicino: "...como esas plantas /entre los rieles que viste tantas veces,/ durante tus esperas en estaciones del abandonado ferrocarril / bonaerense..."

Nueva Caledonia



Nada quedaba ya de Troya
ni de Babilonia ni de todas las ciudades del oriente,
incluida Samarcanda y Labuán,
ni siquiera de los suburbios de Buenos Aires,
donde anduvo la sombra de un imperio.
Nueva Caledonia era el refugio natural.
Alzaste allí versos y columnas ecuestres,
y con soldados de plomo y desguaces militares
formaste tu ejército blindado.
Inútil.
Es sabido que los versos no admiten defensa.
Caen y renacen como esas plantas
entre los rieles que viste tantas veces,
durante tus esperas en estaciones del abandonado ferrocarril
bonaerense.
Antes de los zumbantes camiones, los contendores, antes
de las autopistas que cintilan.




Artezeta

Otros poemas de Jorge Aulicino, aquí
Fuente: fb de JA









17 de noviembre de 2017

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Countee Cullen




Incidente





Una vez montando por el viejo Baltimore,
Con el corazón henchido , con la cabeza desbordada de alegría,
Vi a un ciudadano de Baltimore 
Manteniendo fija la mirada en mí.

En ese entonces tenía ocho años y era muy pequeño,
Y no era ni un ápice más grande,
Y así le sonreí, pero él sacó
Su lengua, y me llamó: "Negro".

Vi el conjunto de Baltimore
De mayo a diciembre;
De todas las cosas que allí sucedieron 
Eso es todo lo que recuerdo. 

11 de noviembre de 2017

10 de noviembre de 2017

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Pablo de Rokha

Firma de Pablo de Rokha, poeta chileno

El hombre casado




Soy el hombre casado, soy el hombre casado que inventó el matrimonio;
varón antiguo y egregio, ceñido de catástrofes, lúgubre;
hace mil, mil años hace que no duermo cuidando los chiquillos y las
estrellas desveladas ;
por eso arrastro mis carnes peludas de sueño
encima del país gutural de las chimeneas de ópalo.
Dromedario, polvoroso dromedario,

8 de noviembre de 2017

5 de noviembre de 2017

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Basil Bunting

Una vida extraordinaria



Bunting en Persia, por Christopher Domínguez Michael


Es bien conocido el fragmento del libro sexto de las Confesiones, de San Agustín, en que el de Hipona descubre, sorprendido, a San Ambrosio leyendo en voz baja. Entonces era inusual hacerlo: “Cuando leía, sin pronunciar palabra ni mover la lengua, pasaba sus ojos por las páginas, y su inteligencia en el sentido. Todo el mundo podía entrar a verle, ni era su costumbre avisar, de forma que, cuando yo entraba a menudo a verle, le hallaba leyendo en silencio, pues nunca leía en voz alta”.

29 de octubre de 2017

28 de octubre de 2017

27 de octubre de 2017

26 de octubre de 2017

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Carlos Barral

Poesía española

A veces




A veces cuando era
temprano todavía para verte
o cuando la ventana
se abría a la distancia y al sonido
de tanto hierro puesto y tanta arena
que cruje a tierra extraña en los caminos
remoto a la esperanza
me volvía a aquel sitio en que dejamos
las soledades juntas y las voces.

Te hallaba limitada
de corazón disperso y de alegría
por todos los costados y flotando
en la noche segura y abundante
que nunca se consuma.

Sin embargo a lo lejos
tan pronto me acogías con los nombres
de las cosas comunes, en sigilo
sentía que tu isla no estaba ya a mi alcance.

Entonces por entero
reincorporado al límite del cuerpo
volvía a la certeza de la espera.







Carlos Barral (1928 / 1989, Barcelona, España)
Enlaces: A mediavoz

Imagen: El Periódico

21 de octubre de 2017

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Claudia Prado: Lo primero es la casa y la voz de su madre ¿la voz de su madre y la luz? ¿el golpe de luz al levantar la persiana?



pájaro azul. Ariel 


Lo primero es la casa 
y la voz de su madre ¿la voz  
de su madre y la luz? ¿el golpe de luz 
al levantar la persiana?  
Nos despertaba y siempre 
decía algún verso. Él habla rápido  
y, en lo que va del por ejemplo 

17 de octubre de 2017

16 de octubre de 2017

14 de octubre de 2017

12 de octubre de 2017

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Wallace Stevens



Estudios de dos peras

I

Oposculum pedagogum.
Las peras no son violines,
desnudos o botellas.
No se parecen a ninguna otra cosa.


II

Son formas amarillas
compuestas de curvas
combándose hacia la base.
Son toques rojos.


III

No son superficies planas
de curvados perfiles.
Son redondas, 
ahusadas en el vértice.

11 de octubre de 2017

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Alfredo Veiravé


Tres formas de mirar un mirlo



Creo que la mejor forma de mirar un mirlo
      es verlo a través de un poema de Wallace Stevens
      cuando salta haciendo pantomimas
en el árbol del deseo.
Sin desdeñar lo anterior
otra posibilidad es
escucharlo cantar en el oído del planeta
rodeado de aguas y acuarelas de grandes llanuras
 donde un caballo piensa a una potranca tracia.
Cuando se aparean parados en las violentas patas y
se oyen los bufidos del relincho
         las crines desparramadas sobre las crines
canta por última vez el mirlo entre los dientes.
Y por último los mirlos no pueden ser mirados
         donde no existen o donde han sido sustituidos
         por un mero zorzal o un gorrión chaqueño,
porque la realidad como dijo Borges
         "no tiene la menor obligación de ser interesante".