30 de marzo de 2017

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Ana Enriqueta Terán



Música con pie de salmo





Intempestivo alcance de la tiniebla;
fino animal que emerge de las alabanzas y los salmos.
Así la profecía, semejante al oscuro, desmesurado
porte de la extranjera y su más alta música.
Sombrío, enjoyado silencio de reina en el palco fastuoso.
Y los trémulos labios de locura
                                    como animalejos súbitos
                                                 entre máscaras y niños furtivos.
Alguien guía sus aves y pide tregua al desprecio.
Alguien pues inevitable entre el primogénito y la nodriza enlutada.
Manto y grieta vivísimos responsables del girasol cuesta abajo
de la negra nupcial cuyas tetas se coronan de avispas
y fugases siseos. Intempestivo alcance de la tiniebla,
fino animal que emerge de alabanzas y los salmos.





Ana E. Terán (1918, Valera, Venezuela)
Enlaces: http://letralia.com/ciudad/hernandez/090211.htm

Imagen: Min Cultura Trujillo

25 de marzo de 2017

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50 hojas



26/03/2017


Esperando que el semáforo de peatones me permita cruzar la avenida, recreo vanamente la idea de una realidad circundante, física, compuesta de luces, de estructuras de metal, puertas de vidrio, marquesinas, autos, un ciclista. Cómo reflejar la inconsistencia del mundo alrededor, sutil y vaporoso.

24 de marzo de 2017

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Próximamente en este blog

Gracias, Barnacle, editorial independiente: http://www.barnacle.com.ar/home

















¡Oh, qué lugar más bello! / Germán Arens 

ISBN-978-987-4044-07-5

Germán Arens logra reencauzar a sus elementos más atómicos e ínfimos —es decir al individuo y sus vivencias—  un acontecimiento, despertar una sensación indeterminada sobre algo diferente, impreciso e inalcanzable (Los misterios no son más que la ausencia de datos) donde el menor mo-vimiento y la mirada se hunden más allá de las cosas conocidas y amables. Una poética.

18 de marzo de 2017

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Nicolás Guillén



Las águilas





En esta parte están las águilas.
La caudal.
La imperial.
El águila en su nopal.
La bicéfala (fenómeno)
en una jaula personal.
Las condecoratrices
Arrancadas del pecho de los condenados
en los fusilamientos.
La pecuniaria, doble, de oro $20 (veinte dólares).
Las heráldicas.
La prusiana, de negro siempre como una viuda fiel.
La que voló sesenta años sobre el Maine, en La Habana.
La yanqui, traída de Viet Nam.
Las napoleónicas y las romanas.
La celestial,
en cuyo pecho resplandece Altair.
En fin,
El águila
de la leche condensada marca “El Águila.”
(Un ejemplar
realmente original.)





Madrigal





Tu vientre sabe más que tu cabeza
y tanto como tus muslos.
Esa
es la fuerte gracia negra
de tu cuerpo desnudo.
Signo de selva el tuyo,
Con tus collares rojos,
tus brazaletes de oro curvo,
y ese caimán oscuro
nadando en el Zambese de tus ojos.





Nicolás Guillén (1902, Camagüey / 1989, La Habana, Cuba)
Enlaces: http://www.cervantesvirtual.com/portales/nicolas_guillen/

Imagen: cadenaagramonte.cu

16 de marzo de 2017

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Charles Bukowski



pisando madera





hay 4 ó 5 tipos en el
bar del hipódromo.   

hay un espejo detrás del
bar.

los reflejos no
son  buenos.

de ninguno de los 4 ó 5 tipos
de la  barra.

hay muchas botellas.

pedimos diferentes tragos.

hay un espejo detrás
del  bar.

los reflejos no son
buenos.

"no se requieren sesos para ganar
en los caballos, sólo se requiere dinero
y estómagoʺ.

nuestros reflejos no son
buenos.

las nubes afuera.
el sol afuera.
los caballos calentando afuera. 

permanecemos en el  bar.

ʺhe apostado a las carreras por  40 años
 y sigo sin
 ganarʺ.

ʺpodría apostarle a los caballos por otros
40 años y seguiría sin  ganarʺ.

al barman no le  gustamos,
el timbre de los 5 minutos
suena.

acabamos nuestras bebidas y
nos dirigimos a hacer nuestras
apuestas. 

nuestros reflejos lucen mejor
mientras caminamos:
no se ven nuestros
rostros.

4 ó 5 tipos salen del bar del
hipódromo.

qué mierda. nadie
gana. pregúntale al
César. 




Otros poemas de Charles Bukowski, aquí

Imagen: solobukowski.blogspot.com

12 de marzo de 2017

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Jorge Santkovsky



Podrías dejar



para otro momento
el agua bendecida,
tus rezos
y los santos expeditos.

No es que comprenda
la urgencia de volver
a los viejos amuletos.

Después de todo
¿qué somos
sino repartidores
de gastadas moralejas?

Prefiero seguir confiando
en mis propios esfuerzos.

Todavía estoy
en el mundo de los vivos,
solo espero
que no te alejes.



Peldaño sobre peldaño



vida tras vida
me ocupé de construir una escalera.

No creo haber engañado a los creyentes,
nadie volvió para hacer el reclamo
aunque dudo que allá arriba
haya algo de mucho valor.

No era suntuosa
ni poseía la pendiente adecuada,
pero convencí a todos
de que era la única válida.

La escalera fue mi seguro de vida
nunca supe manejar
mejores armas.
Esto lo aprendí hace algún tiempo
mucho antes de descubrir la magia,
              cuando desorientado
moraba en las tinieblas.

Era eficaz contra los violentos
que se sabe, temen por igual
al cielo y al infierno.



Caen de los balcones



se desmayan,
se entierran en el suelo,
imploran pero no piden ayuda.

Percibo tras la penumbra
sus rostros despojados de encanto.

Escucho un murmullo profundo.
Desasosiego de voces sin brillo.

Intento hacer contacto
aunque me pregunto si vale la pena.

Algo los enlaza:
un vicio, unas monedas,
el dolor impar...
lo ignoro.

El vértigo ensaya mil variantes
hasta llegar a la pregunta,
la única
que puede salvarnos.



El silencio se entromete en nuestra conversación




Por momentos es un murmullo.
Tu rostro no logra
evitar ciertas palabras.

Resuelvo decir yo mismo
lo que tus labios omiten.

Ya nada será igual,
todo explota por el aire
y acuden a la cita
nuestros temidos fantasmas.

Entonces el diálogo se desmorona.
Parecemos distraídos
pero hablamos de los asuntos
que dominan este mundo.


Me detengo y pienso
en no ofrecer una salida elegante.

No intento un castigo,
lo hago para mantenernos a salvo.



De: "La incomodidad", Huesos de jibia, 2015


"El trayecto esbozado en La incomodidad, es el de un tránsito por caminos que presentan obstáculos, rodeos, sentencias; travesías que avanzan y retornan en un permanente contrapunto de incertidumbre y certezas. Nos invita a hacerlo en compañía de una divinidad silenciosa, de dudosa existencia. En cada derrotero, el verso se estructura y se compone como un diálogo íntimo con los enigmas (...)"
María Lanese

Otros poemas de Jorge Santkovsky, aquí