Biancamaria Frabotta


Los nuevos climas




El jardín parecía una habitación
que una ráfaga de viento hubiera
cerrado de un portazo.
La destrucción era total.
Andando despacio, con cuidado
de no pisar las bulbos abatidos
los raros azafranes pelados por el estruendo
las trompetas tan sutiles y comunes
que adornaban la gran piedra
sacada a la luz por la excavadora
pensé que todo estaba floreciendo
al revés, las raíces a tientas
por los míseros vapores, los pétalos rancios
apresados bajo el lodo
como perros con cadena.
El inesperado aluvión de Pascua
había recorrido el reino entero
con la bestialidad de una herejía.
Tal vez entre las grietas pudiera rebrotar el pálido eucalipto
tan útil contra los pantanos. Pero ahora que todo ha sido edificado
piedra sobre piedra, ¿qué hacer con esta ávida hidrobomba?



Son los días más largos del año



Son los días más largos del año
pero el flash se dispara lo mismo
sobre la apariencia difusa de las cosas.
Para algunos no tiene sentido
esta luz en la luz, más débil
e inaccesible, como el uno para el otro
entre los brazos del amante, cuando
se esfuman las poses risueñas
se acorta la respiración y entre los pájaros
de alas doradas se corre la voz de que
demasiados retozan en la misma rama.




Nació en Roma, Italia, en 1946. Publicó en 1976 la plaqueta Affeminata, luego incluida en Il rumore bianco (1982). Sus otros títulos de poesía son: Appunti di volo e altre poesie (1985), Controcanto al chiuso (1991), La viandanza (1995, Premio Montale), Tierra contigua (1999 y 2011), La pianta del pane (2003, Premio de Lerici PEA y Premio Dessì), Gli eterni lavori (2005), I nuovi climi (2007) y Da mani mortali (2012). Es autora además de las novelas Velocità di fuga (1989), Quartetto per masse e voce sola (2009) y de la trilogía teatral Trittico dell’obbedienza (1996). Ha publicado dos monografías, Carlo Cattaneo (1971) y Giorgio Caproni, il poeta del disincanto (1993), y dos volúmenes de crítica literaria, Letteratura al femminile (1980) y L’estrema volontà. Studi su Caproni, Fortini, Scialoja (2010). Editó las antologías Donne in poesia (1976), Arcipelago malinconia (2001) y Poeti della malinconia (2001). En colaboración con Bruno Mazzoni ha traducido a la poeta rumana Ana Blandiana: Un tempo gli alberi avevano occhi (2004). Es profesora de Literatura Italiana Contemporánea en La Sapienza (Universidad de Roma). En reconocimiento a su trayectoria literaria, en 2016 le fueron concedidos el Premio Internazionale di Poesia Don Luigi Di Liegro y el Premio Poesia Città di Fiumicino.



Enlaces:


Traducción: G.D. Helder


I nuovi climi


Il giardino sembrava una stanza
che un colpo di vento avesse chiuso
sbattendo la sua unica porta.
La distruzione era totale.
Camminando a fatica, attenta
a non pestare i bulbi sconvolti
i rari crochi pelati dallo scroscio
i tromboni così gentili e comuni
che ornavano la grande pietra 
portata alla luce dalla scavatrice
pensai che tutto stesse fiorendo
a rovescio, le radici brancolanti
nei miseri vapori, i petali marci
trattenuti sotto dal fango 
come cani alla catena.
L’inattesa alluvione di Pasqua
aveva percorso l’intero regno
con la violenza di un’eresia.
Forse tra le crepe sarebbe ricresciuto il pallido eucalipto
così utile contro le paludi. Ma ora che tutto è stato edificato
pietra su pietra, che farsene di questa vorace idrovora?



E’ la stagione dei giorni lunghi


E’ la stagione dei giorni lunghi
eppure il flash scatta ogni volta
sulla fisionomia sfocata delle cose.
Ad alcuni pare infondata quella
luce nella luce, più debole
e inaccessibile, come l’uno all’altra
fra le braccia dell’amante, quando
sfumano le pose in cui si ride
si fa corto il respiro e fra i gruccioni
dalle ali d’oro si sparge la voce
che in troppi saltellano sullo stesso ramo.



Imagen: letrasmacondo.blogspot.com

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