Edgardo Dobry



Mañana de verano, Barcelona 


(sobre un tema de J. Brodsky)


Mediados de julio: el sol se levanta con resaca
y desayuna en los tarros de mermelada
del Colmado Quílez. Los aromos, en hilera
se pasarán el día soñando el chaparrón
que apenas llegará en octubre.

El cuerpo se sacude las arrugas de las bermudas
y caen a las baldosas trescientos pasos no dados.

Podés leer en el diario que hay muertos
por golpe de calor y solamente
cuando mencionan los nombres y el barrio
se te ocurre pensar, sin gran alivio,
"no es de mí de quien hablan".

A la hora de la siesta una voz
salida de ninguna parte te pregunta:
"Del pasado, ¿te acordás?". "Me acuerdo de la pileta,
de los abrojos en las rodillas, de la pulpa venos del melón".
"¿Y la muerte?". "La muerte - digo sin pensar -
deber ser como cuando se corta la luz de golpe
pero esta ni siquiera a tientas
vas a encontrar las sillas".




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Cuando al fin podés dormir la manzana
que enrojecía tu frutero cuelga ahora
del limonero de la vecina y además 
los números del teléfono del pasado y del presente
se funden alcanzando cifras astronómicas.
El dedo marca en los poros de la luna
y se escucha la señal de "ocupado":
uh, uh, un silbido intermitente,
inexorable como la avispa del ventilador.




Otros poemas de Edgardo Dobry, aquí
Enlaces: http://www.filidaquilone.it/num034tarquini.html

Imagen: youtube

1 comentarios

  1. Mientras tanto en mi ventana en chile a mediados de julio es invierno.
    saludos

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