Pierre Jean Jouve



El asunto más grande es el morir y de eso no sabemos una sola palabra
Aquellos que han pasado no vuelven ya a pasar
Pero yo lo confieso vivo sin inquietud
Ya no creo en aquéllos
Sin comprender los anulo aquéllos están muertos
Oh silencio
Complicidad
Acaso la muerte no sea un asunto en absoluto acaso la muerte nada signifique
O por el contrario
Todo tal vez existe para esta sola muerte para este gran portal este dichoso puerto
Donde entrará el navío
Pero no puesto que en la dicha yo no creo yo no creo en la muerte
En el fondo de mí os lo confieso sé que soy inmortal estoy seguro
Vanidad esencial





La plus grande affaire est de mourir et nous n'en connaissons pas une lettre
Ceux qui ont passé ne repassent plus Mais je l'avoue je n'ai pas d'inquiétude
Je ne crois plus en eux
Sans comprendre je les annihile ils sont morts
O silence
Complicité
Peut-être n'est-ce pas une affaire du tout peut-être la mort ne nous est-elle rien
Ou au contraire
Tout est-il pour cette seule mort pour ce grand porche pour ce port heureux
Où entre le navire
Mais non car je ne crois pas au bonheur et je ne crois pas à la mort
Au fond de moi je vous avoue que je suis sûr d'être immortel
Vanité essentielle





Pierre Jean Jouve (1887, Azrras / 1976, Paris, Francia)
Traducción: Raúl Dorra
Enlaces: http://hablardepoesia.com.ar/numero-33/pierre-jean-jouve-conocimiento-duda-revelacion-3/

Imagen: www.carteggiletterari.it




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Notas

Los hijos de Bob Dylan, de Gordon McNeer, Valparaíso Ediciones
EASY RIDER


(fragmento)

Nadie sabe quién te hizo la foto
en la Paynes Prairie aquel día.
Podría haber sido Janabanana, Susan o Ron.
Desde este recóndito lugar pareces seguro,
como si tuvieras el control, y algo nostálgico.

La película salió en el 69, junto con todo lo demás.
Por aquel entonces, todos los políticos habían muerto.
JFK, Bobby y Martin ya no estaban,
víctimas los tres de un pistolero solitario.
La ofensiva del Tet seguía con nosotros,
como un mal viaje de ácido.
Nuestro gobierno asesinaba a sus niños: sé el primero
del barrio en tener a tu hijo de vuelta a casa en una caja.

Jime, Janice y Jimi aún estaban vivos.
A John le quedaban once años de vida.
Las palabras de Dylan, ¿qué se siente, ahhh,
qué se siente al estar solo,
sin camino a casa alguno, como un total desconocido,
como una bala perdida?,
prendían nuestros corazones. Estábamos listos
para cualquier cosa, excepto
para lo que nos esperaba.




ALICIA SILVA REY/ Una presentación solemne: Estábamos, unos 6 años atrás, en la Biblioteca Nacional de Argentina, un poeta notable, un sociólogo refinado y yo, presentando un libro de poemas de grande y querida poeta argentina. Comienza a leer su ponencia el poeta y mi celular, en el silencio de la sala, suena. El poeta hace gesto de repugnancia ante la interrupción inconcebible. Me río, pido "disculpas, disculpas" en tanto manoteo el celular en mi cartera y logro apagarlo. El poeta de marras recomienza su extraordinariamente bien modulada lectura. Yo no advertí la repudiable magnitud de lo "hecho" por mí en el marco de tal presentación. La distracción es mi casa y ahí soy y supervivo. Luego, notabilísimo narrador presente entre el público dictaminó que fue una presentación "solemne". Entonces me lo creí. Hoy, cuando la poeta amiga me llama para decirme que acaba de reencontrar mi lectura de ese libro y que le gusta más que entonces porque "está tan bien escrita", comprendo que la inteligencia sumada a la gracia sí pueden resultar divertidas. Y la distracción, bueno, es la sal de la vida.