diciembre 31, 2018

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José Kozer

José Kozer


Veáse como siempre acaba en lo mismo



Un jueves, y no es éste, metí las manos
en los bolsillos (perdí
la noción del tiempo.
De pie, y luego sentado
en penumbra, y luego a
oscuras. Ayuné. Bebí
Bebí agua mental. Sabía que
al amanecer era viernes,
y con eso me bastaba.
A veces sacaba las
manos de los bolsillos,
puños crispados. Abría
las manos, todo seguía
igual. Eso no está mal.
Surgía, iba surgiendo
o iba a surgir un
pensamiento, eso
no está tampoco mal.
Uno, y no tres asuntos
entrecruzándose,
alterando el ritmo de
la respiración. Aparecía
yo aquella tarde en un
pinar, dunas en la
distancia, la bahía
refulgente (cabrilleos)
(rielar pronto la luna
llena) (ah el poema
de Espronceda que
memoricé durante la
adolescencia) levanté
el brazo, extendí la
mano, se vino a posar
un paro carbonero,
¿seré San Francisco?
Y la rapaz se quería
posar en mi cabeza
recién tonsurada, la
tonsura la produjo
un rayo. ¿Sería yo
uno de los elegidos,
aquel que convertiría
al ave de carroña en
paloma buchona?
Volvía a meter los
puños en los bolsillos,
a quedarme quieto, tengo
a la mano hace horas el
libro de los 50 poemas
de Osip Mandelstam en
la traducción de Meares,
me he propuesto ayunar,
no leer, tener el menor
número de pensamientos,
realizar el menor número
posible de movimientos
durante dos días. No
está mal. Han pasado
unas 36 horas, y ahora
empiezo a brincar
(mental) de un sitio a
otro, mi madre desde
el Más Allá me anima
a volver a la normalidad,
y mi padre, el ceño
fruncido, los brazos
cruzados sobre el pecho
(modelo otomano) o cual
si fuera un campeón de
lucha libre, me contempla
como aquél que contempla
a un pobre diablo a todas
luces incapacitado para
la vida. ¿Y él; y él? Callo.
No rebatirlo. Eso estaría
mal. En eso consiste en
caer en la trampa. No
ponerme, después de
dos días de interioridad,
mínima actividad motriz,
a disputar. Con él. Ni
con nadie. Ni con el
otomano ahí enfrente,
ni con el zahorí que
me indica el camino
del agua con pozos
que serán la riqueza
de Israel. ¿Y por qué
no de Andalucía?
Amanece. Llevo
horas desvelado.
Soy un enredador
enredado en sus
minucias, los sucesos
del día. Todo una vez
más me afecta. Que si
tal que si esto que si
aquél dijo o dejó qué
de decir. ¿Eh? El
viento viene de los
Urales, el olor a lejía
de las lavanderas del
Caspio, y los rostros
descompuestos son
un asunto, fíjate,
entre mi padre y yo.


Otros poemas de José Kozer, aquí
Imagen: Rialta

diciembre 24, 2018

diciembre 23, 2018

diciembre 13, 2018

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Elizabeth Barrett Browning


Soneto 14


Si has de amarme, hazlo por nada,
fuera de por el amor mismo. No digas,
“La amo por su sonrisa – su aspecto – su manera
de hablar suave , - su agudeza

que armonizó con la mía  y ciertamente trajo
sensación de paz aquel día” –
porque de por sí, mi amado, estas cosas pueden ser cambiadas
o cambiar para ti – y amor tan bien forjado,

puede también deshacerse. Ni me ames por
tu piadoso enjugar de mis lágrimas:
Criatura que recibió tan largo tu ternura

 puede olvidarse de llorar y perder así tu amor.
Ámame sólo por el amor mismo, para que sin cesura,
por gracia del amor eterno, sigas amando.



Sonnet 14


If thou must love me, let it be for nought 
Except for love’s sake only. Do not say, 
“I love her for her smile—her look—her way 
Of speaking gently,—for a trick of thought 

That falls in well with mine, and certes brought
A sense of pleasant ease on such a day”— 
For these things in themselves, Belovèd, may 
Be changed, or change for thee—and love, so wrought, 

May be unwrought so. Neither love me for 
Thine own dear pity’s wiping my cheeks dry:
A creature might forget to weep, who bore 

Thy comfort long, and lose thy love thereby! 
But love me for love’s sake, that evermore 
Thou mayst love on, through love’s eternity.


Elizabeth Barrett Browning (1806, Durham, Inglaterra / 1861, Florencia, Italia)
Traducción: Adam Gai
Imagen: Brewminate

diciembre 11, 2018

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Ron Padgett


Ron Padgett
Poema de amor


Tenemos muchísimas cerillas en casa.
Siempre las tenemos a mano.
En este momento nuestra marca favorita es Ohio Blue Tip,
aunque antes preferíamos las Diamond.
Eso fue antes de descubrir las cerillas Ohio Blue Tip.
Tienen paquetes perfectos,
cajas duras en azul claro y oscuro y etiquetas blancas
con palabras grabadas con forma de megáfono,
como para decirle más alto al mundo
“Aquí está la cerilla más hermosa del mundo,
sus cuatro centímetros de pino suave coronados
por una cabeza rojo oscuro, tan sobria y furiosa
y decidida siempre a estallar,
y encender, quizás, el cigarro de la mujer que amas,
por primera vez —y ya nada nunca
vuelve a ser igual. Todo eso te daremos.”
Eso es lo que me diste, yo
soy el cigarro y tú la cerilla o yo
la cerilla y tú el cigarro, quemándonos
con besos que arden hacia el cielo.


Ron Padgett (Tulsa, Estados Unidos, 1942) es poeta, ensayista, narrador y traductor. En 1958, cuando tenía 17 años, con otros compañeros de su instituto fundó una pequeña revista de poesía, The White Dove Review, donde publicaron autores de la talla de Allen Ginsberg, Jack Kerouac, Robert Creeley y LeRoi Jones, entre otros. En 1960 se trasladó a Nueva York para estudiar en la Universidad de Columbia, donde tuvo como profesor a Kenneth Koch. Miembro de la segunda generación de la Escuela de Nueva York, Padgett publicó en 1967 su primer poemario, Bean Spasms, escrito en colaboración con Ted Berrigan. A este libro, le siguen más de una decena de obras entre las que destacan Great Balls of Fire (1969), The Big Something (1990), How to Be Perfect (2008), y Alone and Not Alone (2015). A su vez, Padgett es el autor de los poemas que escribe el protagonista de Paterson, la película dirigida por Jim Jarmusch. Su obra obtuvo, entre otros premios, el LA Times Prize for Best Poetry Book (2014), el William Carlos Williams Prize (2014), el Robert Creeley Foundation Award (2015), y en 2012 fue finalista del Premio Pulitzer de poesía. Padgett, por otra parte, se ha dedicado a la traducción del francés de poetas como Guillaume Apollinaire y Pierre Reverdy. Hasta el momento su obra se encontraba inédita en castellano.

Traducción: Patricio Grinberg y Aníbal Cristobo

Enlaces: Babelia


diciembre 06, 2018

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Raymond Carver

Raymond Carver


Asia



Qué bueno es vivir cerca del agua.
Los barcos pasan tan próximos a la tierra firme
que un hombre puede tender la mano
y quebrar una rama de uno de los sauces
que crecen aquí. Los caballos corren salvajes
junto al agua, a lo largo de la playa.
Si los hombres de a bordo quisieran, podrían
hacer un lazo, arrojarlo
 y  traer a cubierta a uno de  los caballos.
Algo que les sirva de compañía
en el largo viaje al Este.

Desde mi balcón puedo leer los rostros
de los hombres mientras miran fijamente a los caballos,
 a los árboles y a las casas de dos pisos.
Yo sé en qué están pensando
cuando ven a un hombre saludándolos con la mano desde el balcón,
su auto rojo abajo en la calle.
Lo miran y se consideran
afortunados. Qué misterioso golpe
de suerte, piensan, los ha traído
por todo este camino hasta la cubierta de un barco
con destino a Asia. Esos años de empleos temporarios
o de trabajo en los depósitos o como estibadores
o simplemente vagando por los muelles,
han sido olvidados. Cosas así les han sucedido
a otros más jóvenes,
si realmente sucedieron.

Los hombres de a bordo
agitan las manos, devolviendo el saludo.
 Están inmóviles, agarrados a la borda,
mientras que el barco pasa deslizándose. Los caballos
salen de entre los árboles hacia el sol.
Se paran como estatuas de caballos.
Observando el barco mientras pasa.
Las olas se rompen contra el barco.
Contra la costa. Y en la mente
de los caballos, donde
siempre es Asia.



Asia


It’s good to live near the water.
Ships pass so close to land
a man could reach out
and break a branch from one of the willow trees
that grow here. Horses run wild
down by the water, along the beach.
If the men on board wanted, they could
fashion a lariat and throw it
and bring one of the horses on deck.
Something to keep them company
for the long journey East.
From my balcony I can read the faces
of the men as they stare at the horses,
the trees, and two-story houses.
I know what they’re thinking
when they see a man waving from a balcony,
his red car in the drive below.
They look at him and consider themselves
lucky. What a mysterious piece
of good fortune, they think, that’s brought
them all this way to the deck of a ship
bound for Asia. Those years of doing odd jobs,
or working in warehouses, or longshoring,
or simply hanging out on the docks,
are forgotten about. Those things happened
to other, younger men,
if they happened at all.
The men on board
raise their arms and wave back.
Then stand still, gripping the rail,
as the ship glides past. The horses
move from under the trees and into the sun.
They stand like statues of horses.
Watching the ship as it passes.
Waves breaking against the ship.
Against the beach. And in the mind
of the horses, where
it is always Asia.



Traducción: Adam Gai
Otros poemas de Raymond Carver, aquí
Imagen: Penguin NZ

diciembre 04, 2018

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Jessica Traynor

Jessica Traynor


Cartas desde el Monte Fuji


Desde la cima del  Monte Fujiyama te envío cartas,
escritas en hojas cuadradas, luego plegadas

en tantos diseños diferentes como los  copos de nieve.
Las suelto al aire, míralas caer en el mundo.

Abre una. En ella hay una foto de tu infancia.
Puedes verla, pero se derrite en tu mano

como la pregunta que te hago, presa en la brisa,
y tu respuesta, arrastrada por el río hasta el mar  llano.

 Aun a través de esta nieve, constante, devoradora del año,
yo siempre te enviaré cartas.



Letters from Mount Fuji


From the top of Mount Fujiyama I send you letters,
written on square pages, then folded

in as many different patterns as a snowflake.
I drop them onto thin air; watch them fall into the world.

Open one. In it is a picture from your childhood.
You can look at it, but it melts in your hand

like the question I ask you, caught on a breeze,
and your answer, taken by the river to the flat sea.

Even through this constant, year-devouring snow,
I will always send you letters.



Jessica Traynor (1984, Dublín, Irlanda)
Traducción: Adam Gai
Imagen: RTE

noviembre 30, 2018

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Alicia Genovese


La ruta del desierto


Si algo aprendí es a irme,
cuando los cuerpos se cierran
cuando las palabras se enfrían
y sostienen la lógica, pero no a mí,
me dejo ir hacia un lugar perdido,
un país detrás de las cosas.
Con un adiós imperceptible
el vacío comienza,
desaparecen los edificios, los autos,
los semáforos, que no son ahora
señales.
Ya no estás ahí, estás
en la ruta del desierto,
en marcha hacia lo inconexo,
lo áspero, lo faltante.
Podés ver abrojos
en los pastos escuálidos
se inclinan y sisean
como serpientes.
Podés ver el color seco
del Mojave,
es Arizona hacia Albuquerque,
es el camino monótono
en la meseta patagónica que emerge.
Estás a la intemperie,
no hay engaño, lo visible
es lo existente
Manejás
por una ruta sin límites.
La única emisora de radio
dejó hace rato de captarse
y la aguja del tanque de nafta
baja como un cuchillo;
no hubo tiempo para previsiones.
Manejás,
el volante apretado
como si sostuvieras en tu eje
el giro de las cubiertas.
Irse lejos
con elegancia, con la altivez
habitual en los que fueron fuertes,
pero ahora las cosas desaparecieron
y podrías caer
convertida en un cactus
a través del polvo.
La imagen en el retrovisor
igual a la del parabrisas.
Llegar a ninguna parte;
con lo que dije, lo que no dije,
lo que debí hacer;
escribir
y no pasar en limpio.
La ruta crece;
es la misma ciudad hundida
en los cuartos donde se acorrala
el amor sin preguntas, sin reflejos más que
para sus ojos dulces que devoran.
Manejás,
llevás el arañazo imperdonable,
la mirada previa de los grandes felinos.
La ruta debería cambiar,
un giro, una bifurcación,
los olores del riego
aplastando la arenisca,
y que el camino conecte
y que el mapa tenga
algún sentido.
Nada, por ahora.

De: "La línea del desierto", Gog & Magog, 2018
Fuente: https://jampster.cl/2018/11/26/extracciones-la-linea-del-desierto-alicia-genovese/
Otros poemas de Alicia Genovese, aquí



noviembre 27, 2018

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Ruth Fainlight: Como la Olimpia de Manet

Ruth Fainlight
Ruth Fainlight y Alan Sillitoe

Luna llena de agosto


Tanto si miro por una, como si elijo la otra, aquí en mi estudio
donde la mesa ocupa una esquina entre dos ventanas,
la veo: la Luna llena de agosto. Avanzando laboriosamente
hacia esta plenitud, desde ayer se ha liberado de sí misma,
ha purgado y disuelto los humores que perturbaban su forma,
haciéndola parecer hinchada y torpe, oscureciendo su amarillo De cuero descolorido hasta llegar al rojo veteado, azotado,
de mejilla de anciana. Como si hubiese descargado sus venenos
en mis venas, hoy estuve casi enloquecida,
saturada, confusa, apenas despierta o capaz de moverme
entre casa y jardín. Pero la Luna, plateada
en un cielo sin estrellas, noche sin viento después de un día
de éxtasis y de Sol, desdeña tales efectos
en quien, por débil, sufre este vínculo agotador
con sus necesidades: yo, que aquí sentada bostezo y
tiemblo a pesar del calor de una noche perfecta,
yo, que pronto me retiraré, vencida, a la cama, para huir más allá
de los sueños, al vacío, huir de este momento en que
el Universo se confabula contra mí, para esperar a que todas
las esferas avancen a sacudidas un grado, y de nuevo dejen espacio.
Para una brecha por la que la esperanza y el cambio puedan fluir.

Traducción: Lucía Graves


Cartera


La vieja cartera de cuero de mi madre,
repleta con las cartas que cargó
toda la guerra. El olor
de la cartera de mi madre: mentas
y lápiz de labios y polvos Coty.
El aspecto de esas cartas, sobadas
y gastadas en los bordes, abiertas,
leídas y tantas veces dobladas.
Cartas de mi padre. Olor de cuero
y polvos, lo que siempre
desde ese momento ha significado
ser una mujer y amor y angustia y guerra.

Traducción: Blanca Varela


Como la Olimpia de Manet


Como la Olimpia de Manet. Desnuda en el calor de la
tarde y la umbría luz amarillenta, mi tía yace
sobre la verde seda arrugada del cobertor. Cabellos
lisos, cabeza erguida, piernas cortas y aunque bien
torneadas, turgentes senos tan similares al cuadro
del que me acabo de enamorar, que vacilo en el umbral
de la puerta, casi temerosa de entrar.
A través del polvoriento haz que divide el espacio que
nos separa, vi su reflejo, pálido como una criatura
marina, flotando en el fondo del espejo de un tocador,
fragmentos de Sol sobre un enjambre de frascos y
botellas –severos ojos que me desafían a acercarme.

Pero ésta era una pequeña casa en Virginia, no el
París de los artistas. A pesar de volúmenes
encuadernados de Schopenhauer y Baudelaire y los
programas de ópera de los sábados, su estética era
impotente ante el poder de los suburbios. La soledad,
el temor, la vanidad, le impedían devaneos y me
convirtieron en su único público y su adorante
víctima.

Sobre el arte y la belleza, la soledad
el temor, la vanidad, cuánto me enseñó.

Traducción: Jorge Capriata


Ruth Fainlight (1931, New York City, Estados Unidos de NA)
"Publica su primer libro, Cages, en 1966; y a lo largo de estas casi cuatro décadas, 12 libros más, siendo el último Sugar paper blue(1997).Ha escrito también libretos para óperas (dos de ellos por encargo de la Royal Opera House para su Garden Venture).Su labor de poeta se ve extendida en la traducción. Ella pertenece a esa tradición de escritores que tienen el convencimiento de que para traducir a un poeta, nadie mejor que otro poeta. Por ello, la traducción se le convierte en una práctica más de la poesía. Imagina y recrea lo que fue escrito para un mundo lingüístico distinto. La traducción no consiste, como bien lo saben los lingüistas, en pasar equivalencias semánticas de un idioma a otro (culpa involuntaria de esto la tienen los diccionarios). Se trata de reinventar la realidad del texto a ser traducido. Tan sólo por citar un pequeño detalle. Su traducción-versión de Fuenteovejuna de Lope de Vega desde el título es ya una re-escritura: All Citizens Are Soldiers. La poeta ha tenido que inventar para tratar de asirse al original. Es decir, su versión de Fuenteovejuna necesariamente o, mejor, fatalmente tiene que ser distinta. Pero esta fatalidad no le impide trabajar duro con las palabras para dejar en su versión en lengua inglesa la esencia de Fuenteovejuna. La traducción es, pues, como un juego de espejos deformantes: refleja una imagen distinta,pero que desea ser la misma.
(...) Por ejemplo, “Luna llena de agosto” tiene un comienzo cinematográfico. En los primeros versos se habla de una luna que es vista por ambos lados de un escritorio que está entre dos ventanas. La descripción nos hace recordar el paneo de una cámara. Es el ojo de una lente que con su paso inventa una escenografía, un espacio, un universo. Sus versos se convierten en ojos que develan un trozo de realidad."
por Jaime Urco
Fuente: DocPlayer
Imagen: Flickr


noviembre 25, 2018

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Elisa Molina

Fantasma



Despierta de la pesadilla de no saber
quién es, cuánto tiempo ni qué hizo de su vida.
Afuera, todavía no empalidece el cielo,
por eso las cosas apenas proyectan sombras.

Se inquieta en el segundo de no entender
que son casi las siete de una tenue mañana
de invierno -otra más- y vacila entre la mano
que le tiende desde su orilla el saber del día

y la visión aérea de la ciudad del sueño.
Pero se desleen las imágenes, se licuan,
le quedan las palabras, algunas frases sueltas,

y la operación de traducir que la define
como un fantasma que no puede vivir más
que oscilando en el vacío de ambos lados.



El ángel de lo diminuto



El ángel de lo diminuto sueña
en pequeño. Vive en el ojo

de una aguja de coser.

La aguja está en una lata que fue
de galletas. La lata, en un cajón.
El cajón en un mueble de la casa.

Antes de dormirse, en el capullo
de su oscuridad, enciende en la noche
un cigarrillo para ver el hilo

de humo rodar más allá del delgado
óvalo de acero que es su morada
y la ínfima brasa y a sí mismo

como si estuviera al borde del tiempo.

En el otro borde, el mundo y sus cosas
terribles pasan todo el tiempo, deja
a veces niños muertos en la arena.

Cosas que, aun para su eternidad
de ángel son monstruosas y se ciernen
sobre las ciudades caparazones

de los hombres y mujeres a quienes
ha visto deformarse de dolor
de ira, de espanto, de aburrimiento.

A fuerza de impotencia ahora es
un artista contemplativo, que une
lo útil a lo agradable: el humo

y un dolor que piensa pero no siente.


VIII



Ahora que me acuerdo, ayer creí
comprender cabalmente lo que había
pasado. Quizás fue casualidad:
como un cormorán de instinto certero
empalmé la corriente por el ángulo
que veloz desciende al centro… ¿de qué
que comprendí el día de ayer? No sé.
Siempre retengo el cómo, nunca el pez



XIII



La gata gris se duerme en su rincón.
Una última luz se apaga y se cierra
una última puerta y me disgrego
en el motor que oigo en la calle, lejos,
en el crujir de ramas cuando pasa
una comadreja y en el telón
del silencio. No duermo: mi oración
va sin palabras y consiste en esto.



Mañana en Cape Cod (1954)   

“…in the act of entering a meaningless future”      Mark Strand  


Estoy viendo a una mujer en su casa
desde afuera o un lugar que no está
en ningún lado. Va de una ventana
a otra. La luz de esos interiores
cálidos la recorta en su rutina.

Abril, mayo, junio, el tiempo tiene
lindos nombres, como de hilos de agua,
debe pensar, porque se queda quieta
mirando y se la lleva la corriente.



Te oí decir


A pocos días del comienzo
del invierno presumimos
que, como siempre pasajero,
la estación quieta de la niebla
se abriría a nuestra habitual
preferencia por lo verde
y sin embargo, no. Me fui
apagando y no sé por qué.

Un silencio de blanca cuando
veíamos salir la luna
y un vacío de gravedad
justo en la boca del estómago
incluso en las noches más frías.
Esos minutos pueden ser
la vida y sin embargo, no.
Me fui apagando y no sé.



Elisa Molina
Elisa Molina (1961, Argüello, Córdoba, Argentina)
De: "Cormorán", Alción Editora, 2018







noviembre 22, 2018

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Jonio González, un poema inédito

Jonio González


Chéjov



a medida que se alejan
el uno del otro
confusos se preguntan
por qué si la pérdida es la misma
el dolor es distinto:
respuesta
o razón
que recordarán cuando
la airada voz no sea signo
ni expresión
advertencia o coartada
sino imposibilidad de comprender
hacia dónde dirigirse en busca
de lo que sin saber se añora


Otros poemas de Jonio González, aquí


noviembre 20, 2018

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Aleš Šteger

Aleš Šteger

Hace dos días que limpio la casa de la que se mudaron
los inquilinos. En el último cuarto, bajo el radiador,
encuentro una moneda de un centavo y dos clips,
enganchados uno al otro, un par en abrazo infinito.
Escurro el trapo para limpiar el piso; agua negra y arena
corren por el desagüe del lavabo. Todo lo que hago es
cambiar de lugar el polvo.


Acabo de empezar a mirar Carretera perdida cuando suena
el teléfono. La voz dice que anoche, de camino a su
casa, ha muerto Svetlana. Esa voz la conocía desde hace
treinta y cinco años. Mucho se reprocha que en la última
charla, le dijo a ella que se preocupaba en exceso y era una
quejosa insufrible.


Cuando alguien muere, éste es nuestro primer pensamiento: ¿dónde
fue la última vez que vi a esa persona, de qué hablamos?
El lugar de la última vez.


Sobre el alma es fácil ser un lúcido, dice el profesor.
El dualismo de Platón y el alma de los antiguos padres
de la Iglesia. El espíritu que sale del cuerpo y lo contempla
como el boceto recién terminado mira
a William Blake. El alma de las manos y el alma de la técnica.
El alma de la máquina de coser, el alma de la campana de buceo
y el alma de la central nuclear. Algunos, dice el profesor, no
sólo piensan que el alma está en todas las termitas y las hojas,
sino que el alma es todo que a todo rodea, y que
somos los únicos extraños en esta alma. Que hay sólo dos
posibilidades. La primera, que vamos a aniquilarlo todo; la segunda, que
el alma nos va a deglutir y a digerir en su interior.


Dva dni že čistim hišo, iz katere so se izselili
najemniki. V zadnji sobi, pod radiatorjem,
najdem kovanec za en cent in dve sponki,
zataknjeni ena ob drugo, brezkončno objet par.
Ožemam krpo za brisanje tal, črna voda in pesek
odtekata v odtok kadi. Vse, kar počnem, je
premikanje prahu.


Ravno gledam Izgubljeno cesto, ko zazvoni
telefon. Glas pravi, da je prejšnji večer na
poti domov umrla Svetlana. Glas jo je poznal
petintrideset let. Zelo si očita, da ji je v zadnjem
pogovoru rekel, da se preveč nažira in da je
neznosen jamrač.


Ko nekdo umre, je to naša prva misel: kje je bilo
poslednjič, da sem osebo videl, kaj sva govorila?
Kraj, ki dobi svoj poslednjikrat.


O duši je lahko biti pameten, pravi profesor.
Platonov dualizem in duša zgodnjih cerkvenih
očetov. Duh, ki stopi iz telesa in ga opazuje
tako kot pravkar dokončana risba gleda
Williama Blaka. Duša rok in duša tehnike.
Duša šivalnih strojev, duša potapljaškega zvona
in duša nuklearke. Nekateri, pravi profesor, ne
mislijo le, da je duša v vseh termitih in bilkah,
ampak da je duša vse, kar vse obkroža, in da
smo mi edini tujki v tej duši. Da sta le dve
možnosti. Prva, da bomo vse uničili, druga, da
nas bo duša použila in presnovila vase.



Aleš Šteger (Ptuj, 1973) es uno de los autores fundamentales de la literatura eslovena contemporánea. Es licenciado en Literatura comparada y alemán por la Universidad de Liubliana, donde vive y trabaja como literato, traductor y editor de la prestigiosa casa editorial Beletrina.
Ha publicado cinco libros de poesía: Šahovnice ur (1995), Kašmir (1997), Protuberance (2002), Knjiga re?i (2005) y Knjiga teles (2010). Sus poemas han sido traducidos a más de diez idiomas. Es también autor de dos exitosos libros de reportajes sobre Perú y Alemania, V?asih je januar sredi poletja (1999) y Berlín (2007). Ha traducido al español y al alemán a autores como Pablo Neruda, Olga Orozco, César Vallejo, Gottfried Benn y Ingeborg Bachman, entre otros. En 2007 recibe el premio de ensayo Rožanc, el más importante de la lengua eslovena. (De: Círculo de Bellas Artes de Madrid)

Fuente: librospeligrosos.blogspot.com
Imagen: Vecemji

noviembre 19, 2018

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Carol Ann Duffy

Carol Ann Duffy


Prenda de amor



No una rosa roja o un corazón de satén.

Te regalo una cebolla.
Es una luna envuelta en papel madera.
Promete luz
como el cuidadoso  desvestirse del amor.

Aquí está.
Te cegará de lágrimas
como un amante.
Hará de tu reflejo
una tambaleante fotografía de pena.

Yo trato
de ser honesta

No una tarjeta hermosa o un besograma.

Te regalo una cebolla.
Su  beso fiero quedará sobre tus labios,
posesivo y fiel
como somos,
por el tiempo que existamos.

Tómala.
Sus círculos de platino se reducen a un anillo de bodas,
si quieres.
Letal.
Su aroma se adherirá a tus dedos,
se adherirá a tu cuchillo.


Valentine


Not a red rose or a satin heart.

I give you an onion.
It is a moon wrapped in brown paper.
It promises light
like the careful undressing of love.

Here.
It will blind you with tears
like a lover.
It will make your reflection
a wobbling photo of grief.

I am trying to be truthful.

Not a cute card or a kissogram.

I give you an onion.
Its fierce kiss will stay on your lips,
possessive and faithful
as we are,
for as long as we are.

Take it.
Its platinum loops shrink to a wedding ring,
if you like.
Lethal.
Its scent will cling to your fingers,
cling to your knife



Carol Ann Duffy (1965, Glasgow, Escocia)
Traducción: Adam Gai
Enlaces:
Imagen: Belfast Telegraph


noviembre 18, 2018

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Carlos Barbarito | Si estiro el brazo, tal vez alcance. Al menos roce…



Si estiro el brazo, tal vez alcance. Al menos roce…


Si estiro el brazo, tal vez alcance. Al menos roce
esa materia jamás bruñida o cincelada,
con la que jamás se hizo una copa,
una bailarina, un códice. Si me extiendo
en sueños hacia donde más refulge,
hacia donde más y mejor irradia.
Pero, ¿qué veía o creyó ver Turner
en el momento en que se abrían de golpe las ventanas?
¿Qué encontró el hijo de Swansea
en el amarillo y en el mar austero,
luego de la primera muerte,
por entre las parábolas del sol
y las leyendas de las verdes capillas?
¿Vino puro, antes de la lluvia?
¿Garzas limpias de barro?
¿Alta cúpula sobre cuya aguja hay un pájaro inmóvil?
¿Pasarán ante mí un amor desatado,
una nítida caligrafía con aspecto de nieve,
un dorado sin error,
un iris libre de mercurio?
Pero, si me alargo, ¿y es sólo el engaño, el espejismo,
un rocío de belladona, seis estratos
de locura que creeré almohada,
una edad que, antes de ser, ya será fósil?


Otros poemas de Carlos Barbarito, aquí
Imagen: Las nueve musas

noviembre 17, 2018

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Valeria Cervero: Un destello infinito


Tal vez lo que quede simplemente sea el hueso,
el que hizo de sostén todo este tiempo,
antes y después de la caída,
de la aparición en medio de la tarde
–como una maravilla
de puro olor a jazmines–,
el hueso, en medio de un cielo
que no es cielo ni arte.
¿Porque cuántas vidas abarca una vida?
¿Cuánto amor puede guardar un cuerpo?
Pero el hueso sigue ahí,
en la espera, en la dicha,
en el borde de tanto,
como el ojo del tigre en la espesura
o un destello infinito
en el desierto.


Valeria Cervero
Otros poemas de Valeria Cervero,aquí









noviembre 15, 2018

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Celina Feuerstein

Celina Feuerstein


mirá los trenes
parece que siguen siempre un mismo ritmo
pero no
ahora corren los trenes
atraviesan desde ese riel los campos verdes
que van quedando atrás
y cada vez se ven más chicos
los pastizales con puntos amarillos
como en una pintura de Van Gogh

así en mi memoria las pinceladas
de los momentos en que pude
saborear lo dulce
y lo amargo
escandalosa y pudorosamente viva

mirá los trenes
son como la vida misma
se mueven y llevan en su interior
caras tristes o ilusionadas
entra un resplandor por las ventanas pequeñas
hasta que se hace noche y
se cierran

mirá los trenes
parece que siguen siempre un mismo ritmo
pero no
ahora van lentos
les pesa el viento en contra
esas bandadas de pájaros
y esos insectos que se estrellan
en los cristales

mirá los trenes
y escuchá el sonido cuando atraviesan
el campo
es como escarcha que lastima la piel
o como fuego
es como dos que se aman y como esa luz
que titila suave y se apaga
en el andén




les dije que estoy triste
triste no
sensible dije
porque los amo y tengo miedo

tener miedo y estar así sensible son la misma cosa
es como si la muerte
me hiciera un guiño pensé
no quise decirlo pero lo pensé

les conté que me hice el eco stress y que el médico
me dijo “bastante bien”
yo le pregunté qué es “bastante” y sonrió
“bastante” fue una sonrisa enigmática
“bastante” para el doctor fue suficiente

estoy triste o sensible entonces el miedo
se cruza así de golpe
entre las horas doradas de la mañana
y la belleza del aire
se cruza en cada acto sencillo de los días
o de noche antes de dormir

no les conté que me despierto
y pienso que no quiero morir
también en los sueños el terror
la vida que se escapa
como una niña desamparada
grito “no no por favor no”

el miedo es un túnel que me lleva lejos
que me arrastra

¿hijos me escuchan?

no me crean demasiado
ustedes saben
que exagero



Celina Feuerstein (Buenos Aires, Argentina)

noviembre 11, 2018

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Yrsa Daley-Ward

Yrsa Daley-Ward

sabbath


La abertura de tu falda es demasiado larga para ir a la iglesia.
Los ancianos lanzan miradas furibundas.
Digna hija de tu madre.
Siempre con buenas intenciones, siempre decepcionando a los demás.
¿Dónde está ella estos días?
preguntan
con cara de saberlo ya.

Tú no les das nada.
Dices,
París esta semana, luego, Italia.

Ellos dicen, oh, qué bien
con sus bocas
y el aire dice todo lo demás.

No te importa.
Todo el mundo dice que tú tienes su cara y una cara así
abrirá puertas.
Incluso puertas bien cerradas. Especialmente puertas bien cerradas

y así,

la abertura de tu falda es demasiado larga para la iglesia
pero el cepillo de la iglesia es para ti.
Pareces una actriz,
dice el sacristán.
Siéntate aquí. Justo aquí. Relájate.



hueso


Del Número Uno
que dice, ‘No llores.
Te gustará después de un rato’.

Y del Número Dos que dice gracias
después del asunto y no puede mirarte a la cara.

Al Número Tres que paga tu desayuno
y un taxi para volver a casa
y el alquiler de tu madre.

Al Número Cuatro
que dice
‘Pero me gustaba tanto
que no sabía cómo parar’.

Al Número Cinco que dice que dar tu cuerpo
es duro
pero es lo que mejor haces.

Al Número Seis
que huele a Tabaco
y dice, ‘Venga, me doy cuenta de que
te encanta’.

A quienes se sienten mal por la mañana
sí,
algunos se sienten mal por la mañana

y algunas veces ellos te dicen que
tú lo quieres
y a veces piensas que de verdad lo quieres.

Gracias al cielo tú te recompones
cada vez
componiéndote
y recomponiéndote.

¿De qué otra forma puedes poner fin a las lágrimas?

¿De qué otra forma puede un cuerpo sobrevivir?



sabbath


Your skirt is split too high for church.
The elders glare.
You are your mother’s daughter.
Always meaning well and falling short.
Where is she these days?
the inquire
with knowing faces.

You don’t give them anything.
You say,
Paris this week, then on to Italy.

They say, oh that’s nice
with their mouths
and the air says all the rest.

You don’t care.
Everyone says you have her face and it’s a face
that will open doors.
Even locked doors. Especially locked doors

and so

the skirt is split too high for church
but the collection box is yours.
You look like an actress,
says the usher.
Sit here. Right here. Relax.


bone


From One
who says, ‘Don’t cry.
You’ll like it after a while’.

And Two who tells you thank you
after the fact and can’t look at your face.

To Three who pays for your breakfast
and a cab home
and your mother’s rent

To Four
who says,
‘But you felt so good
I didn’t know how to stop’.

To Five who says giving your body
is tough
but something you do very well.

To Six
Who smells of tobacco
and says, ‘Come on, I can feel that
you love this’.

To those who feel bad in the morning
yes,
some feel bad in the morning

and sometimes they tell you
you want it
and sometimes you think you do.

Thanks heavens you’re resetting
ever
setting and
resetting.

How else do you sew up the tears?

How else can the body survive?


Yrsa Daley-Ward es la autora del poemario bone (2017). Nacida en Lancashire (Inglaterra), se niega a revelar su edad, tiene ascendencia india y africana, y es activista por los derechos de la comunidad LGTBQ. Aunque ha trabajado como modelo, su mayor popularidad vino con la autoedición de bone y el uso de las redes sociales, especialmente Instagram, para difundir sus versos. Los poemas más interesantes del libro son aquellos que sitúan el cuerpo de las mujeres y su vulnerabilidad en el centro. Especialmente una vulnerabilidad relacionada con la violencia sexual y sus secuelas. También aborda el trabajo sexual como una forma de supervivencia económica para las mujeres, que pone, al mismo tiempo, sus cuerpos y sus emociones en espacios límite. Los poemas son narraciones a ritmo de thriller, que llevan a la lectora a sumergirse en historias que transcurren de manera pastosa e inquietante. La obra de Daley-Ward parte de la observación de mujeres empoderadas que se enfrentan a la herida de la violencia, la invisibilización y el silencio, al miedo que proviene de haber sobrevivido y el verse impelidas a crear estrategias para continuar con la vida. La escritura, entre ellas, y de manera preeminente. 
Fuente: http://latribu.info/poesia/poemas-yrsa-daley-ward/
Imagen: The Irish Time

noviembre 04, 2018

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Charles Simic | No había nadie más en el parque, sólo árboles desnudos con una infinidad...

El poeta ocasional


Una carta


Queridos filósofos, me pongo triste cuando pienso.
¿Les pasa a ustedes lo mismo?
Justo cuando estoy por hundir mis dientes en el noumenon,
una novia de mi juventud viene a distraerme.
“Ni siquiera está viva”, pongo el grito en el cielo.

La luz de invierno me desvió del camino.
Vi camas cubiertas con idénticas sábanas grises.
Vi hombres sombríos sosteniendo a una mujer desnuda
mientras la bañaban con el agua fría de una manguera.
¿Para calmarle los nervios o como castigo?

Fui a visitar a mi amigo Bob que me dijo:
“alcanzamos lo real cuando superamos la seducción
de las imágenes”
Me llené de alegría hasta que me di cuenta
que tal abstinencia no me era posible.
Me quedé atrapado mirando por la ventana.

El padre de Bob estaba llevando el perro a pasear.
Andaba penosamente, el perro lo esperaba.
No había nadie más en el parque,
sólo árboles desnudos con una infinidad de formas trágicas
que hacían que fuera difícil  pensar.


A Letter


Dear philosophers, I get sad when I think.
Is it the same with you?
Just as I’m about to sink my teeth into the noumenon,
Some old girlfriend comes to distract me.
»She’s not even alive!« I yell to heaven.

The wintry light made me go out of my way.
I saw beds covered with identical gray blankets.
I saw grim-looking men holding a naked woman
While they hosed her with cold water.
Was that to calm her nerves, or was it punishment?

I went to visit my friend Bob who said to me:
»We reach the real by overcoming the seduction
     of images.«
I was overjoyed, until I realized
Such abstinence will never be possible for me.
I caught myself looking out the window.

Bob’s father was taking their dog for a walk.
He moved with pain; the dog waited for him.
There was no one else in the park,
Only bare trees with an infinity of tragic shapes
To make thinking difficult.


Traducción: Adam Gai
Otros poemas de Charles Simic, aquí

El noúmeno (del griego "νοούμενoν" "noúmenon": "lo pensado" o "lo que se pretende decir"), en la filosofía de Immanuel Kant, es un término problemático que se introduce para referir a un objeto no fenoménico, es decir, que no pertenece a una intuición sensible, sino a una intuición intelectual o suprasensible.

Imagen: Tierra adentro

octubre 30, 2018

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Carl Dennis

Carl Dennis

Invitación



Esta es tu invitación para el acto del Noveno Grado
de la Escuela Secundaria Jackson Park
8.00 p.m., noviembre 17, 1947.
Macbeth, obra de William Shakespeare
y dirigida por el Sr. Grossman y la Sra. Silvio
puesta en escena por el curso de arte de la Srta. Ferguson.
Bastante esfuerzo se ha puesto en ello.
Docenas de alumnos optaron por quedarse después de clases
semana tras semana junto a sus profesores
justamente por montar esta única función,
un regalo para sacarlo un instante de lo usual.
Aunque Ud. se haya mudado deseará retornar.
Jackson Park queda, si acaso lo ha olvidado,
al final de calle Jackson arriba en la colina.
Si duda recordará que Macbeth trata de la ambición.
Es la pieza para Ud. si acaso ha intentado
alcanzar la meta a como dé lugar. Y si así no ha sido
de seguro le hará sentirse satisfecho.
Poco tiempo que perder queda a la llegada.
Tantos caminos ya listos están para llevarte
dentro del vacuo mundo al que llegas cegado con promesas.
Muy poco ha de volverte a aquello que has perdido.
Solo trata de llegar temprano.
Declárate esta vez enfermo en el trabajo.
Pospone vacaciones uno o dos días.
Prepárate a encontrar la ruta abandonada,
las señales de tránsito oxidadas, la escuela a oscuras,
las puertas cerradas, las ventanas quebradas. Así es como la ingresado el desafío.
¿Supones que el país pudo ser conquistado
si acaso los pioneros no querían estar solos?
En algún sitio los alumnos leen los diálogos
que no puedes recordar. En algún lugar, hace unos días
la invitación se fue, esta única que lees
en tu falda en el ático, el contenido de un baúl
apilado a tu lado. Olvida el pasaporte.
No requieres ya mismo viajar hacia París.
Europa se será aún más bella
una vez que completes el viaje comenzado
hoy.



Carl Dennis (1939, Saint Louis, Estados Unidos de NA)
Fuente: Moving Art
Imagen: Youtube

octubre 28, 2018

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Claudio Bertoni

poesía chilena

Mi baño de tina



Envuelto en mi sábana de baño
Medio tiesa de almidonada y blanca
Voy camino del baño de tina
Por el pasadizo alfombrado
Entro en el comedor
Entra el sol
Dando bandejas de oro en los muros
Dando un flamígero mandoble
En el canto de cabinets y anaqueles
Condecorando respaldos
El aire mece las cortinas
Como el ruedo de una modelo en primavera
Ando entre los vítores
De conocidos y conocidas
En kimonos
En saltos de cama
En batas de levantarse
En pijamas de sus maridos
En mañanitas
En calzoncillos y zapatos
Con el platillo en una mano
Y la taza con desayuno en la otra
O anudándose las corbatas
Unos me saludan
Otros me aplauden
Como si fuera una gracia
Me arrojan papel picado
Como si fuera un astronauta
Sentado en un Cadillac descubierto

Me arrojan flores
Como si fuera un torero
Envuelto en la toalla medio tiesa
Voy camino del baño de tina
Por el pasadizo alfombrado
Diviso al fondo la puerta de algodón
Se abre majestuosamente
Inundando la nívea porcelana de los sanitarios
A mis espaldas se oye la secuela evanescente aún
De vítores respetuosa y suavemente amortiguados

Por la delicadeza de la puerta
Para recoger los ruedos
De su vestido de terciopelo.


Claudio Bertoni (1946, Santiago de Chile, Chile)
De: "El cansador intrabajable",  Mansalva, 2015
Imagen: Revista Paula


octubre 27, 2018

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Emmanuel Moses

Poetas franceses

Ella pintó alcauciles



Tú no tenías nada que decir, entonces pintaste alcauciles admirables
los tomaste de la cocina y los pusiste sobre una silla negra
no reflexionaste
no dudaste
pasaste de la cocina al estudio
como un sacerdote de la sacristía al altar
las legumbres se volvieron un símbolo
el todo se convirtió en nada
y esta nada volvió a ser el todo
Tú no tenías nada que decir, entonces la tela quedó intacta allí donde no sabías
qué poner
quedó desnuda pero no tuviste vergüenza de su desnudez
los alcauciles cuentan la historia extraordinaria del verde
y la silla la historia humilde del negro
estas historias son como las de las viejas
en la plaza del pueblo, junto a la fuente
a la caída del día
filamentos de tiempo, de vida
que no son nada, ni lo uno ni lo otro, después de haber sido todo
y vuelven a serlo a la luz tierna de la noche
Tú no tenías nada que decir, entonces tomaste tus pinceles y tus espátulas
apretaste los tubos de pintura
y pintaste legumbres metafísicas
sobre una silla existencial
contaste la historia extraordinaria de nada
transformada, por un par de alcauciles,  en todo



Elle a peint des artichauts



Tu n’avais rien à dire alors tu as peint des artichauts admirables
Tu les as pris dans la cuisine et tu les as posés sur une chaise noire
Tu n’as pas réfléchi
Tu n’as pas douté
Tu es passée de la cuisine à l’atelier
Comme un prêtre passe de la sacristie à l’autel
Les légumes sont devenus un symbole
Le tout est devenu rien
Et ce rien est redevenu le tout
Tu n’avais rien à dire alors la toile est restée intacte là où tu ne savais pas
Quoi y mettre
Elle est restée nue mais tu n’as pas eu honte de sa nudité
Les artichauts racontent l’histoire extraordinaire du vert
Et la chaise l’histoire humble du noir
Ces histoires sont comme celles des vieilles
Sur la place du village, autour de la fontaine
À la tombée du jour
Des filaments de temps, de vie
Qui ne sont rien, l’un, l’autre, après avoir été tout
Et le redeviennent dans la lumière tendre du soir
Tu n’avais rien à dire alors tu as pris tes pinceaux et tes spatules
Tu as pressé les tubes de couleur
Et tu as peint des légumes métaphysiques
Sur une chaise existentielle
Tu as raconté l’histoire extraordinaire du rien
Transformé par une paire d’artichauts en tout



Emmanuel Moses (1959, Casablanca, Marruecos)
Traducciòn: Adam Gai
Imagen: Vimeo.com


octubre 23, 2018

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Franz Wright

American poet

Un pensamiento feliz


Suponiendo que éste sea el último día de mi vida
(lo que podría significar que es casi el primero),
me estoy quedando ciego pero mi ceguera es luminosa.

Preparado para lo que aquí se conoce como muerte;
sin miedo a esa extraña palabra, “siempre”.
Puedo ver incluso que ahí no hay nada

que temer: habiendo estado ya
para siempre, soy incapaz de recordar
nada que me aterre, allí, o me lastime.

Lo que me asustó, aparentemente, y lastimó
fue haber nacido. Pero me sobrepuse a ello
sin resentimientos. Morir, imagino,

será lo mismo, me sentiré más solo, quizá,
pero seguramente no más impresionado o prorrogado-
Es oscuro, según recuerdo, después brillante, tan brillante.


A happy thought


Assuming this is the last day of my life
(which might mean it is almost the first),
I’m struck blind but my blindness is bright.

Prepare for what’s known here as death;
have no fear of that strange word forever.
Even I can see there’s nothing there

to be afraid of: having already been
to forever I’m unable to recall
anything that scared me there, or hurt—

what frightened me, apparently, and hurt
was being born. But I got over that
with no hard feelings. Dying, I imagine,

it will be the same deal, lonesomer maybe,
but surely no more shocking or prolonged—
it’s dark as I recall, then bright, so bright.


Franz Wright (1953, Viena, Austria / 2015, Waltham, Estados Unidos de NA)
Traducción: Jonio González
Enlaces:
Imagen: Mc Sweeney´s Internet Tendency


octubre 22, 2018

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Luis O. Tedesco


XIV (Relato sobre Noemí) 


Aire de la vida, no supiste jugar. 
No fue mía la seda de tus noches.
El sueño animal y el ruego del alma
no te conmovieron, no vino a mí
la pausa feroz del beso inolvidable.
Aire de la vida, alondra gris
de tela muerta, callejera
sangre de la imagen: no corras,
no te vayas, podríamos hacer algo
todavía, podríamos querernos
una vez, siquiera una vez, imaginar
vientos de mar en la carne palpitante...
Tras el oscuro romance que te nombra
todo lo que miro se detiene, perseguido.



Otro poema de Luis O. Tedesco, aquí
Fuente: Huellas en la ciénaga

octubre 21, 2018

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Derek Walcott: Si estuviese aquí, en este cuarto blanco, en este hotel...

Derek Walcott

Si estuviese aquí, en este cuarto blanco, en este hotel...



Si estuviese aquí, en este cuarto blanco, en este hotel,
cuyas bisagras permanecen calientes, incluso bajo el viento marino,
te repanchigarías, dejado inconsciente por la hora de siesta;
no podría levantarte la campana de la resurrección
ni el gong del mar con su retintín plateado, seguirías echado.
Si te tocaran sólo cambiarías esa posición por la de un corredor en el
maratón del sonámbulo. Y te dejaría dormir. Las cosas se desploman
gradualmente
cuando el despertador, con su batuta de director,
empieza a la una: las reses doblan las rodillas
en los pastos tranquilos, sólo el rabo de la yegua se menea,
dándole con el plumero alas moscas, melones borrachos caen rodando
a las cunetas, y los mosquitos siguen volando en espiral a su paraíso.
Ahora el primer jardinero, bajo el árbol de la sabiduría,
olvida que es Adán. En el aire acostillado
cada parche de sombra se dilata como un oasis
por la fatigada mariposa, una laguna verde para fondear.
Playa blanca abajo, calmada como una frente
que ha sentido el viento, un estatismo sacramental
te traería el sueño, que es la corona del verano,
el sueño que divide sin rencor a sus amantes,
el sudor sin pecado, el horno sin fuego,
el sosiego sin el auto, el agonizante sin miedo,
mientras la tarde retira esas barras de la ventana
que rayaron tu sueño como el de un gatito, o el de un prisionero.



Una vez les di a mis hijas...



Una vez les di a mis hijas, por separado, dos caracolas
extraídas del arrecife, o vendidas en la playa, no me acuerdo.
Las usan como topes de puerta o reposalibros, pero sus paladares,
húmedos y rosados, son el canto insonoro de ángeles.
Una vez escribí un poema llamado «El Cementerio Amarillo»
cuando tenía diecinueve. La edad de Lizzie. Tengo cincuenta y tres.
Esos poemas que he alzado no se vinculan a traducción alguna
como si fueran hitos musgosos; cada uno baja como una piedra
al fondo del mar, asentándose, pero déjalos yacer, con suerte,
donde las piedras están profundas, en la memoria marina.
Déjalos estar, en agua, como mi padre, que hacía acuarelas
se adentraba en su trabajo. Llegó a ser una de sus sombras,
dubitante y difícil de ver bajo la luz solar del verano.
Se llamaba Warwick Walcott. A veces creo
que su padre, por amor o bendición amarga
lo llamó así en honor de Warwickshire. Las ironías
se mueven. Ahora, cuando reescribo un verso,
o esbozo en el papel que se seca rápido las frondas de cocos
que él hizo tan tenuemente, las manos de mi hija se mueven en las mías.
Las caracolas se mueven por el fondo marino. Acostumbraba a mudar
la tumba de mi padre de las ennegrecidas lápidas anglicanas
en Castries adonde pudiera amar a los dos a la vez-
el mar y su ausencia. La juventud es más fuerte que la ficción.



Traducción: Vicente Araguas
Enlaces: http://www.ddooss.org/documentos/poesia/Derek_Walcott.htm
Imagen: Global Voices


octubre 18, 2018

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Ciclo de poesía en la Biblioteca


Mónica Tracey 


Hay ramas que se yerguen rectas
para beberse toda la luz y todo el cielo
cuando nada ni nadie las distrae
son voraces con lo abierto
beben el néctar gloriosas lo muestran
vivas como nunca nunca tan bellas
bellas hojas oxidadas
bellas ramas desnudas
bellos troncos encendidos
bello el amor de los árboles y el tiempo.


Densa niebla blanca
sobre el campo
corredores de luz entre la niebla
dicen que sólo se ve lo que espeja
lo que llevamos dentro
corredores de luz entre la niebla.


Integró los grupos de poesía “El sonido y la furia” y “Nosferatu”, fue fundadora de la revista de poesía Último Reino. Ha publicado en poesía A pesar de los dioses (1980), Celebración errante (1987), Hablar de lo que se ama (1990), Hablo en lenguas (1999), Sobre la espalda del cielo (1999) y Hay que dejar de ser hermosa (2018).


Eugenia Straccali


Fedra

(Pintura sutil)

Miro:
los huesos dispersos del monstruo
la sangre también
es del Minotauro
¿la ves?
Yo pude verla
sobrevolando el laberinto.
Ningún dios escuchó los gritos
ni evitó el rapto a plena luz del día.
Ariadna se lamenta
está pálida
puedo verla
mientras huele
los restos del animal,
y su hombre se va
sin retrato
es
una silueta leve
se oscurece la imagen
ya no se ve
no
no.
Ahora sí soy la elegida:
Fedra.
El cazador
es el asesino
estoy quieta
sombra inmóvil
¿me ven?


Fedra cincelada

(Grabado sobre metal)

Fedra
está sentada ahora
en el límite del cielo
que la cubre
(ningún dios respira sobre el mundo)
su cabeza cae sobre sus manos
teñidas de vino
de su boca entreabierta
sale una respiración sonora.
Como si durmiera despierta.
Mientras…
Hipólito está cruzando el bosque
en sus ojos
ha herido a un siervo
Artemisa y sus ninfas lo escoltan
Fedra se cubre la cara
no puedo llorar, dice
Yo tampoco te digo
si llegan pesadillas
despertame
(no cuento todo lo que sueño).
Si me quitan las imágenes
y quedo muerta
¿cómo?
¿es él?
no
no
puede desvanecerse
detrás de las lámparas
viendo mi espalda
tatuaje letal.
Ya llega
otra vez
el séquito espectral de Hécate.
No
soy yo
tampoco
la que lo persigue
mirándolo
su caballo negro
está muerto
iluminado
es una extraña visión
como este poema que ella escribe.
De todos modos
estoy abismada.
Soy Fedra.


Eugenia Straccali (La Plata-Argentina, 1970). Poeta, actriz, dramaturga y crítica de poesía. Licenciada en Letras por la Universidad Nacional de La Plata (Argentina). En la actualidad se desempeña como profesora de Teoría literaria e investigadora en el Centro de estudios de Teoría y crítica Literaria de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación en la misma universidad; y trabaja en su tesis doctoral “Experiencia e imagen en la poética de Raúl González Tuñón”. Ha publicado en poesía Abismadas (2016), Ninfas (no musas) (2017) y El abecedario de los árboles (inédito); y en obras de dramaturgia Electra, ¿es posible matar a un muerto? (2010) y Antígona, ningún dios respira por el mundo (inédito).


Graciela Batticuore 


31 de Diciembre


Veo a mi padre
frente a la parrilla enorme del patio de su casa
en una noche estrellada como ésta,
esperábamos que dieran las doce
para brindar.
Ahora la noche es profunda
en medio de otro patio,
mi hijo sonríe. Esta tarde
cocinamos galletas él y yo
con forma de estrellas,
las pintamos de plateado,
las servimos en fuentes de loza blanca
junto a las copas de champagne más altas.
La mesa se iluminó, de pronto,
como entonces,
el mundo volvió a girar
y ya no hubo antes ni después,
solo presente ahora.


Enero


El agua golpea sobre el cuerpo
de mi hijo.
Tiene doce años y ríe
sin parar, semidesnudo en la mitad del patio.
Nos rodea el verde,
la hiedra en los muros,
la tierra en los canteros de cada esquina.
De pronto el agua es una bendición,
y en este cuadrante del mundo
que nos contiene a los dos,
todo lo demás se escurre.
Sólo su risa
irrefrenable
sacude mi corazón como campanas
en lo alto de una iglesia.
Su risa es sagrada,
el agua brillante sobre la piel morena.
Yo me quedo sorda y ciega hasta saciarme
nada más contemplándolo.

Ahora mi hijo baila de felicidad
y me pide que le arroje otro balde,
y después otro más y otro que lleno hasta el tope.
Estamos solos
él y yo, bajo el fulgor
de este día de verano.
Ya descendieron los dioses
para saludarme, lo sé.
Es el año nuevo.



Graciela Batticuore nació en Buenos Aires, el 23 de agosto de 1966. Publicó en 2014 su primer libro de poesía: "Cuaderno de espera" (Del Pétalo), siguieron "Sol de Enero", en 2015 y "La noche", en 2016 (Ediciones del Dock) y el "Fin de la noche". También es autora de ensayos de crítica literaria, entre otros: Lectoras del siglo XIX. Imaginarios y prácticas en la Argentina (2017, Ampersand), Mariquita Sánchez bajo el signo de la Revolución (Edhasa, 2011), La mujer romántica. Lectoras, escritoras y autores en la Argentina (Edhasa, 2005), El Taller de la escritora. Veladas literarias de Juana Manuela Gorriti: Lima-Buenos Aires (Beatriz Viterbo, 1999)

Ciclo de poesía en la Biblioteca San Isidro, 9 de julio 501, San Isidro, Provincia de Buenos Aires
OCT 19 19:30 


FIN DEL EPISODIO

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