7 de enero de 2018

,   |  0 comentarios  |  

Amelia Biagioni: "Te agradezco el crepúsculo de piedra que no cesa."

Oh, Infierno...




Oh infierno,
te agradezco
la causa perdida,
la tiniebla entre los dientes,
las manos de humo
y esa espalda acosándome.
Te agradezco
el crepúsculo de piedra que no cesa.
Te agradezco
que existas cuando respiro.
Porque eres el recinto
donde encuentro,
retenidos por el ojo y el fuego,
los nombres y las formas
de la dicha.




Cada día, cada noche




Cada día
me levanto sin nombre,
y en la nuca
una sombra
tenaz, ajena, a filo,
me acusa desde siempre;
y la culpa
total, indescifrable,
entera, me usurpa,
no sé quién soy, me oculto, huyo,
y me pierdo extranjera.
Hasta sentir,
cada noche,
una luz
fiel, entrañable, mansa,
que vuelca desde siempre
río, libélulas, sol, trébol
en mi cabeza más lejana,
y le apoya
alguna, aquella mano;
y cuando empiezo a recordarme,
un ruido sucio, espeso,
de sombra,
se interpone en la nuca
y despierto
sin nombre.



Imagen: El Litoral

Amelia Biagioni (1916, Gálvez, Santa Fe / 2000, Buenos Aires, Argentina)
Fuente: Facebook de Jonio González. Poemas de "Poesía completa", Adriana Hidalgo, 2009







0 comentarios: