marzo 31, 2018

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Simone Cattaneo



Poetas italianos


Demasiado lindo para ser un boxeador,
demasiado feo para ser chulo
caminaba en el centro de Buccinasco
sin trabajo y repleto de plata
esperando la hora del aperitivo
cuando me sube la gana de hacerme leer las cartas por la vieja bruja del vecindario.
En realidad sus tarot no son más que
pedazos de bebidas arrancadas con los dientes pero al final uno se las arregla con lo que se puede.
Pasado un billete de veinte a la vieja le pregunto brutal
cuando moriré, elle me sonríe y contesta pronto a los veintisiete cumplidos.
Le informo de mis veintinueve y mi anciana bruja de Buccinasco me
conforta diciéndome, mira entonces eres un hombre afortunado.
El dinero mejor gastado en los últimos diez años.

marzo 25, 2018

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Ted Berrigan

Poesía beatnik



LXXVI             




Me despierto con dolor de espalda por la cama blanda Pat
se fue al trabajo Ron a clases (yo
nunca escuché ningún sonido) es mi cumpleaños. Me pongo
los pantalones de cumpleaños la camisa de cumpleaños  voy a ADAM’S compro una
pepsi para el desayuno vuelvo a casa la tomo tomo una pastilla
Estoy colocado. Hago tres lecciones de griego
para compensar la clase que falté. Leo un libro de cumpleaños
(de Joe) sobre Juan Gris su nombre verdadero José Vittoriano
Gonzáles me detengo a la mitad leo todos
mis poemas me regodeo un poco en una nueva balada rápido evito los viejos
sonetos imitaciones de Shakespeare. Vuelvo a los libros. Leo
poemas de Auden Spenser Pound Stevens y Frank O’ Hara.
Odio los libros.
Me pregunto si Jan, Helen o Babe
alguna vez piensan en mí. Me pregunto si Dave Bearden todavía
me tiene rechazo. Me pregunto si la gente habla de mí
en secreto. Me pregunto si soy demasiado viejo. Me pregunto si me engaño
con las pastillas. Me pregunto qué hay en la heladera. Me pregunto
si Ron o Pat compraron esta mañana papel higiénico .




Despedida



para Costa


nunca son como en las películas
en las películas dicen antes algo importante
siempre
uno se queda y el otro se va
despacio
con un gesto triste
(mirar por encima del hombro, atarse los cordones
llamar a un taxi)
cuando la figura ya es diminuta y está fuera de foco
justo antes de doblar en alguna esquina
y desaparecer
nunca se putean antes
y cuando uno se va dando un portazo
el otro se queda mirando la puerta como si algo fuera a pasar
nunca nada interrumpe la imagen
en las películas
una chica nunca desaparece para siempre
al borde de la escalera del aeropuerto
entre dos hippies y una familia de gordos
segundos después de esquivar tu beso mientras te dice
no te olvides de lavar la ropa
por favor, Ted.




Ted Berrigan(1934, Providence / 1983, Nueva York, Estados Unidos de Norteamérica)
Traducción: Patricio Grinberg

Imagen: Poetry Foundation

marzo 23, 2018

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Roberto Valdivia

Encontré el rostro de yisuscraist en una tostada



las cosas que había querido decir no eran exactamente las cosas que estaba diciendo
de igual manera que la celebración de un gol no tiene ningún parecido al gol
o el significado con el significante
mi lengua se convirtió en un lugar de desvío

marzo 17, 2018

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Kenneth Koch

Poemas de Kenneth Koch en español

Destino




En una habitación de la calle West Tenth en junio
De mil novecientos cincuenta y uno, Frank O’Hara y yo
Y Larry Rivers (de hecho no recuerdo
Si Larry estaba ahí, pero iba a estar ahí
Más tarde, una noche de invierno, en las escaleras
Sentado esperando, “una llamada histérica”

marzo 16, 2018

marzo 14, 2018

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Diane di Prima

EL POETA OCASIONAL

Ella es el viento...




ella es el viento que nunca dejas atrás
el gato negro que mataste en un terreno baldío, es
olor a hierba de verano, la que se esconde
en abiertos armarios infantiles, tose
en la habitación de al lado, ulula, anida en tu pelo
es un íncubo
un rostro en la ventana
ella es
la arpía en tu escalera de incendios, una figura de mármol
tallada en la repisa de la chimenea.
Es una cornucopia
que se lamenta por la noche, el abrazo de la muerte
del que no puedes librarte, límpidos ojos negros
de niñas dementes que cantan villancicos detrás de una red, es
el silbido en tus adioses.
Grano negro en verde jade, sonido
de un koto* silencioso, es
un tapiz quemado
en tu cerebro, el ardiente velo
de plumas que te lleva desde las colinas
cuando bajas corriendo en llamas
hacia el negro mar



She is the wind...



she is the wind you never leave behind
black cat you killed in empty lot, she is
smell of the summer weeds, the one who lurks
in open childhood closets, she coughs
in the next room, hoots, nests in your hair
she is incubus
face at the window
she is 
harpy on your fire-escape, marble figurine
carved in the mantlepiece.
She is cornucopia 
that wails in the night, deathgrip
you cannot cut away, black limpid eyes
of mad girls singing carols behind mesh, she is
the hiss in your goodbyes.
Black grain in green jade, sound
from the silent koto, she is
tapestry burned
in your brain, the fiery cloak
of feathers carries you
off hills 
when you run flaming
down
to the black sea



Diane di Prima (1934, Nueva York, Estados Unidos de Norteamérica)
Traducción: Jonio González
 Enlaces: 
(*) Koto: es un instrumento hecho de madera con 13 cuerdas de diferente tamaño, pertenece a la familia de la guitarra

marzo 11, 2018

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Laura Ponce

Vivimos en el Borde de las Cosas



Vivimos en el borde de las cosas
buscando vanamente no tocar el dolor.
Creemos que los bordes son una suerte
de corredor / esa distancia que nos pone a salvo.
Lo cierto es que en los bordes reside la tiranía de las cosas;
ellas ejercen allí y sólo desde allí
su pequeño y mortífero poder:
obligarnos a seguir su forma.
Corro a la par de la sombra de un pájaro que vuela:
no soy pájaro, no soy sombra/ apenas
me sujeto a la plumosa decisión de un ala,
al vaivén azaroso de la luz.
¡Si yo pudiera entrar en el temido corazón de la cosas!


Laura Ponce (1964, Ciudad de Buenos Aires, Argentina)




marzo 09, 2018

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Mercedes Álvarez

Por mi manía de remendar siempre la ropa
me abandonaron muchos hombres
por coser los agujeros de las medias
por pegar coderas en mis pulóvers
y no desprenderme de mis atuendos
-a veces casi harapos-.
Querían comprarme blusas, faldas
un vestido nuevo pero yo desconfiaba
pensaba
que querían sorprenderme
a medio vestir
en el probador de una tienda
o calzarme el zapato como a Cenicienta
y yo quería ser Santa Clara
y aferrarme al orden natural de las cosas.
Tardé años en entender.
Pero nunca dejé que me vistieran.



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Claude Roy

Las preocupaciones del cielo




El cielo aprende de memoria los colores de la mañana
El techo gris el árbol verde el trigo rubio el gato negro
No tiene memoria cuenta con los dedos de las manos
El techo rubio el árbol gris el trigo negro el gato verde


FIN DEL EPISODIO

FIN DEL EPISODIO
Mis textos