31 mayo 2018

30 mayo 2018

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Presentación de "La flora de los escombros", de Volker Braun

Poesía alemana actual

Jueves 31 de mayo a las 19 h. Entrada libre y gratuita.
Goethe-Institut
Avenida Corrientes 319 / 343 Buenos Aires
La traducción de esta obra recibió apoyo del programa de fomento a la traducción del Goethe-Institut.

Conversación acerca de los árboles en el Parque Gezi (2013) 

1

Se trata de un par de árboles
Seres silenciosos, erguidos como nosotros
Es decir desconocidos, cualesquiera, fáciles de sacar
De su lugar histórico
Donde acumulan la luz en el follaje
Una llamarada verde en la brasa del cemento
Sus bóvedas cálidas residencia de los mediodías.

2

Acerca de los árboles es la conversación, vital
Y no es digno derribarlos a golpes
En una pequeña masacre a la mañana
Uno como nosotros, una armada de mástiles que se sumergen
En agua, arbitrariedad y gas lacrimógeno
Una estadística de la felicidad que no esparce semillas
Una estación del año sin retorno.

3

Es decir, de los árboles – y un hombre se mantiene erguido
Como consciente de sus pies enredados
Como si reflexionara acerca de su modo de andar
Él se planta
En el suelo desnudo como si
Rellenara su sombra con una sustancia sólida
Sedimento de la multitud
Que se volatiliza.

4

Como si se le cayera la propia
Existencia, una cosa inquieta, inconsistente
La falta de sueño, de paciencia
De algo fundamental, elemental.
Los árboles son los que le recuerdan
La falta de naturaleza
De las razas y religiones podridas
La sumisión a sus respiraciones, la opresión
¡De su capacidad de ser humano!

5

Y los cálculos de ensueño
Los déficits, la tolerancia, el día sin hacer.
Los Alpes desnudos del futuro
Miles de millones en las aguadas de Arabia, aunque
Los camiones cisterna disponen de hidrantes secretos.
¡Los miserables van como locos sobre los mares!

6

Quien está de pie tranquilo allí en la calle
Está al alcance de la injusticia. Infinito
Cansancio, infinito tiempo
Él está de pie, obsequia
Leche y limones, para lavar los ojos
Un bosque crece desde su alma.
Qué clase de tiempo en el que
Una conversación acerca de árboles incluye todas las atrocidades.


"La Flora de los escombros", El jardín de las delicias, 2017
Traducción: Silvana Franzetti
  


Volker Braun es uno de los poetas de lengua alemana más significativos y reconocidos, primero en la antigua República Democrática Alemana y luego en la Alemania reunificada. Nació en Dresde, en 1939. En 1965, invitado por Helene Weigel a trabajar como dramaturgo en el Berliner Ensemble, se radicó en Berlín. A lo largo de su carrera obtuvo valiosos reconocimientos, como el Premio Heinrich Heine (1971), el Premio Heinrich Mann (1980), el Premio Schiller Memorial (1992) y el Premio Georg Büchner (2000). Su poesía fue traducida, entre otros idiomas, al italiano, al francés, al inglés, al eslovaco, al checo, al chino y al ruso. Entre sus últimos libros de poesía se destacan Auf die schönen Possen (De las bellas burlescas, 2005), Der Stoff zum Leben 1-4 (El material para la vida 1-4, 2009) y Handbibliothek der Unbehausten (Sala de lectura de los sin hogar, 2016).

Silvana Franzetti es poeta y traductora. Nació en Buenos Aires en 1965, donde vive y trabaja. Realizó montajes de sus textos poéticos en instalaciones, performances y videopoemas, estos últimos exhibidos en numerosos festivales internacionales de poesía. Tradujo poesía de Monika Rinck, Günter Kunert, Hilde Domin, Reiner Kunze y Volker Braun, entre otros poetas alemanes contemporáneos. Entre sus últimas publicaciones se encuentran Notas al pie(2016), Cuadrilátero circular (2002, 2007) y los libros-objeto Mentiras (2010) y Telegrafías (2001), realizados en colaboración con Roberto Equisoain y Mariana Bustelo, respectivamente. 


27 mayo 2018

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Alberto Cisnero: "Las casas", Barnacle, 2018

2



ya no recuerdo cómo fue. después pasaron  
muchos días. no hacen al tema. las luces 
de las posadas, un curso de agua 
translúcida, otro paisaje de niebla. más allá, 
más arriba y más lejos el cielo es negro. por azar 
o por juego, justo cuando la vida mudó color 
y gala. y capturado el corazón. un secreto 
que lo excede. la luz que irradia el candil, prevenida frente a un extraño, 
condesciende a uno.



3



recordarás un día. el contacto de mi mano 
en la tuya. el que ahora te ofrezco. sólo 
diremos que era en junio, hace muchos años. recuerdo un día sólo porque viene con tu nombre mezclado. y lejos y muy cerca. y pronto. 
como una ola, pronto. y donde todo acaba 
o todo comienza. como mi padre me miraba 
un día. suelo asentir a lo que decís. y sé 
que eso me alboroza. ahora ya soy viejo 
y lo comprendo, hija.



11



o bien lo fingía. me fingía bondadoso y necio. 
en votos adversos. no más en votos adversos. 
será siempre nuestra la luna de invierno. plumón 
de pájaros y albayalde. como un rostro querido. 
porque hoy has venido. tu cantor borracho, 
de poncho y firme la mano en el puño del hacha, buscaba, como quien busca desesperado, algo 
que desapareció. a la luna de invierno. ventisca. 
y tras de vos y tras de mí, esperamos 
y despedimos lo mismo.



13



detrás del volante. sobre la ruta seis. 
en un repente. la gran noche campo afuera 
y la luna de invierno. una antigua habladuría 
o una primera certeza o un obsequio. confituras de maicena. a miles. en un poblado del camino 
tuve un rancho alguna vez. después pasó 
el tiempo. me empeñé en las tabletas etruscas. porque mancillan lo que en la punta de la lengua 
a ocluirse torna. hay también palabras veloces como la luz. o bala o rayo o síncope. 
para un repente con la mano en el pecho.



Alberto Cisnero (1975, La Matanza, Buenos Aires, Argentina)


Escribió: La sustancia en infracción (2002), Los dados de la muerte (2004), Mil brillos apagados (2007), Akullico (2009), El precursor químico (2009), Tagsales (2010), Adiós y hasta pronto (2010), El movimiento obrero granizado (2011), Robé un auto para trasladarme a las soledades vivientes (2012), Ajab (2012), Oquei, gracias (2013), Las casas (2013), Forma parte de mi guerra (2015), Acata Míckuy (2017) y las novelas Hablamos cuando se pueda (2011), Treinta dineros (2012) y Drugstore (2015).​​​​​​
El límite de la materia (Ediciones Ruinas Circulares, 2012 y Barnacle, 2015), Tagsales (En-causto, 2013) , Adiós y hasta pronto ( Dio Fetente, 2013), El movimiento obrero granizado (Barnacle, 2014), Robé un auto para trasladarme a las soleda-des vivientes (Barnacle, 2015), Drugstore (Barnacle, 2015), Ajab (2016) y Oquei, gracias (Barnacle, 2017).

 Sitio web: www.albertocisnero.wix.com/home

26 mayo 2018

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Linda Pastan

Ética




Hace muchos años en clase de ética
nuestro profesor nos preguntaba cada otoño:
¿si se prendiera el fuego en un museo
qué es lo que salvarías, una pintura de Rembrandt
o una anciana a la que de todos modos
no iban a quedarle muchos años de vida? Impacientes en las duras sillas
nos preocupaban poco los cuadros o la vejez,
optábamos un año por la vida, al siguiente por el arte
y siempre con poco entusiasmo. A veces
la mujer adoptaba el rostro de mi abuela
dejando por una vez la cocina para recorrer
algún museo inhóspito y sólo a medias imaginado.
Un año, creyendo ser ingeniosa, respondí
¿por qué no dejar que decida la anciana?
Linda, explicó el profesor, evita
la carga de la responsabilidad.
Este otoño, casi anciana yo misma,
estoy en un museo real
frente a un verdadero Rembrandt. Dentro del marco
los colores son más oscuros que el otoño,
más oscuros aún que el invierno— los ocres de la tierra,
aunque los elementos más brillantes arden
a través del lienzo. Ahora sé que la mujer,
la pintura y la estación son casi una sola cosa
y todas más allá de la salvación de los niños.


El día más feliz



Era los primeros días de Mayo, creo
un momento de la lila o cereza silvestre
cuando tantas promesas se hacen,
difícilmente preocupe si algunas no se cumplen.
Mi madre y mi padre todavía suspendidos
en la experiencia, parte del paisaje
como las casas en donde había crecido,
Y si habrían de ser derribadas después
fue algo que yo sabía
pero no creía. Nuestros chicos estaban dormidos
o jugando, el más chico tan nuevo
como el nuevo aroma de la lila,
y cómo pude haber adivinado
sus raíces eran superficiales 
y serían fácilmente trasplantadas.
No supe incluso que era feliz.
Los pequeños enojos que eran como sal
sobre el melón fue sobre lo que me obstiné,
aunque en verdad ellos simplemente
hicieron el sabor de la fruta más dulce.
Entonces nos sentamos en el porche
en la mañana fría, sorbiendo
café caliente. Detrás de las noticias del día—
huelgas y pequeñas guerras, un incendio en algún lugar—
Pude ver lo alto de tu cabeza negra
Y pensé no en conflagraciones públicas
sino en cómo se sentirían en mi hombro desnudo.
Si alguien pudiera parar la cámara entonces...
Si alguien pudiera no sólo parar la cámara
Y preguntarme: sos feliz?
Quizás me habría dado cuenta
cómo la mañana brilló en el color
reflejado de la lila. Sí, podría haber dicho
y ofrecido una taza humeante de café.




Ethics


In ethics class so many years ago
our teacher asked this question every fall:
If there were a fire in a museum,
which would you save, a Rembrandt painting
or an old woman who hadn’t many
years left anyhow?  Restless on hard chairs
caring little for pictures or old age
we’d opt one year for life, the next for art
and always half-heartedly.  Sometimes
the woman borrowed my grandmother’s face
leaving her usual kitchen to wander
some drafty, half-imagined museum.
One year, feeling clever, I replied
why not let the woman decide herself?
Linda, the teacher would report, eschews
the burdens of responsibility.
This fall in a real museum I stand
before a real Rembrandt, old woman,
or nearly so, myself.  The colors
within this frame are darker than autumn,
darker even than winter — the browns of earth,
though earth’s most radiant elements burn
through the canvas. I know now that woman
and painting and season are almost one
and all beyond the saving of children.


The Happiest Day


It was early May, I think
a moment of lilac or dogwood
when so many promises are made
it hardly matters if a few are broken.
My mother and father still hovered
in the background, part of the scenery
like the houses I had grown up in,
and if they would be torn down later
that was something I knew
but didn't believe.
Our children were asleep
or playing, the youngest as new
as the new smell of the lilacs,
and how could I have guessed
their roots were shallow
and would be easily transplanted.
I didn't even guess that I was happy.
The small irritations that are like salt
on melon were what I dwelt on,
though in truth they simply
made the fruit taste sweeter.
So we sat on the porch
in the cool morning, sipping
hot coffee.
Behind the news of the day--
strikes and small wars, a fire somewhere--
I could see the top of your dark head
and thought not of public conflagrations
but of how it would feel on my bare shoulder.
If someone could stop the camera then.
if someone could only stop the camera
and ask me: are you happy?
perhaps I would have noticed
how the morning shone in the reflected
color of lilac.
Yes, I might have said
and offered a steaming cup of coffee.


Linda Pastan (1932, Nueva York, Estados Unidos de Norteamérica) 


"Ética", incluido en Siete poetas norteamericanas actuales (Editorial Pamiela, Pamplona, 1991, selección y traducción de Rosa Lentini y Susan Schreibman). 
Fuente:https://franciscocenamor.blogspot.com.ar/2013/12/poema-del-dia-etica-de-linda-pastan.html
"El día más feliz",publicado en http://www.poetrysoup.com/famous/poem/9166/the_happiest_day
Traducción: Myriam Rozenberg

Imagen: Seattle Art & Lectures 

25 mayo 2018

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Tito Manfred




Soñé que la poesía chilena actual era ese baile de máscaras en "Eyes Wide Shut", 
y yo Tom Cruise al centro del salón, 
sin máscara, sin ropa, expuesto al ridículo 
y a la humillación. Cuando desperté seguía fuera de todo, pero mi vida no corría peligro
ni había orgías ni oscuros rituales a la vista.
Nicole Kidman brillaba por su ausencia.

24 mayo 2018

21 mayo 2018

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Jorge Aulicino



7



Nadie mejor que el fresno imita al fresno. Repite
los dibujos su corteza. Un programa binario 
los maneja. Este fresno no es idéntico al otro, 
pero seguramente iguales variaciones del 
dibujo podrán ser encontradas en distintos
fresnos. No pensamos en esto al mirar los fresnos.
Una hoja nada más caída al barro es un mundo 
indescriptible, sobre todo en el instante en que
diversas tormentas moleculares comienzan 
en la superficie al entrar en contacto con el 
barro. Nadie cree que todo lo que sucede 
en ese único segundo puede ser narrado.
Nada de un mísero instante puede ser narrado. 
Nada, pintado. Sombras doradas las palabras 
se tienden sobre el río y le dibujan cortezas 
de aquel fresno, que no le rozan la superficie.
Colecciones de poemas entran y salen por 
sus bocas, y por las bocas de sus poros y de 
sus células. El río da que hablar, pero en la 
realidad profunda donde hubo una explosión gris 
que le dio nacimiento nadie entra, el río sólo 
permite que hagamos las sinuosas realidades,
poemas que no nacen de él y que nos llevan a 
remar en cierto cielo de pintura oriental, 
como entre camalotes no sostenidos por el 
agua sino por la tela blanda de la página, 
con microscópicas briznas de corteza que la 
amarronan en conjunto, pero son de cerca 
puntos oscuros, canoas entre poros, breves 
embudos del agua blanca, neutra, resultado 
del litigio que hace años mantenemos con el 
río pacífico pero inabordable, como 
si de materia no fuera.



Jorge Aulicino, de "El río", inédito
Dibujo: ER

20 mayo 2018

17 mayo 2018

12 mayo 2018

06 mayo 2018

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Nurit Zarji



Poesía israelí



Bajo la lluvia  la casa titila como una burbuja.
Una materia arcaica zumba entre el cielo y la tierra
cierra el paso al aire,
promete que ninguna plegaria llegará a destino.

Los techos desaparecen. El gato y la mosca
son empujados hacia los sótanos de la tierra.
La isla del mundo se ahoga en la lluvia
la lluvia se ahoga en la lluvia.

Son lavados con furia,
los arbustos, los troncos, las ramas,
todo se lava menos mi soledad.





La nave de las familias descendió sobre la cima
del Ararat. Desde abajo, la catatonia desnuda en erupción.
Cansadas del largo viaje,
las familias guardaban silencio. No tenían nada
que decir a su favor fuera del haber sobrevivido.

Aquellos cuya memoria fue herida a golpes
salieron a la ruina del mundo.
Quien desembarcaba no podía regresar.

En las fotografías  puede verse que perdieron todo lo que tenían en común
y que el mundo, con sus dedos, les había tocado la columna vertebral.
A veces pensaban que se salvaron, a veces
que su fin se acercaba. A veces cuando veían
las luces del arca  palidecer a lo lejos

creían que ella se hundía.
Y a veces, entre las nubes doradas veían
que navegaba. Se les partió el corazón cuando pensaron 
que ella iba rumbo a la tierra verdadera.




Nurit Zarji (1941, Jerusalén, Israel)
Traducción: Adam Gai

Imagen: Antigoo


בגשם הבית מהבהב כבועה.
חומר ארכאי מזמזם בין שמיים לארץ
חוסם את מהלכי האויר,
מבטיח ששום תפילה לא תגיע.

גגות נעלמים. החתול והזבוב
נדחקים למרתפי ארץ.
אי העולם טובע בגשם
הגשם טובע בגשם.

נרחצים בזעם שיחים, גזענים, ענפים.
הכל נרחץ מלבד בדידותי.


אררט. מלמטה געשה עירומה הקטטוניה.
עייפות מן המסע הארוך,
המשפחות שתקו. לא היה להן
לומר דבר לזכותן פרט לשרידה.

אלה שהוכה זיכרונם
יצאו אל חורבנו של העולם.
מי שירד לא יכול היה לחזור.

בתצלומים ניכר שאיבדו כל מכנה משוטף
ושהעולם נגע באצבעותיו בחוט השדרה
שלהם. לפעמים חשבו שניצלו, לפעמים
שקירבו את קיצם. לפעמים כשראו
את אורות התיבה מחווירים מרחוק

האמינו שהיא טובעת.
לפעמים בין העננים המופזים ראו
שהיא שטה. זה שבר את לבם כשחשבו
שהיא נעה בדרך אל הארץ הנכונה.


04 mayo 2018

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René Char



París sin salida




Calle de Sèvres
Una puerta de garage antes de la tienda Le Tournis,
Mediodía, y el verano
Sobre el asfalto suspende todos los impulsos.
Una joven mujer,
La línea de sombra de su falda desnuda
Es cómplice de su cuerpo encantador,
Persigue un sueño despierto,
Sentada en la piedra misma del umbral.
Yo la llamo
Lectora de las doce adormideras blancas,
Meridiana,
Aunque todavía tenga los ojos muy abiertos
Y los dedos simétricos
Mientras hojea su libro ausente,
Permanece, la pierdo.
Sin tardanza, en la siguiente calle
Sílaba de eco, amante precipitada.


FIN DEL EPISODIO