12 de mayo de 2018

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Linda Gregg

Poetas norteamericanas


El cordero





Era una foto que tuve después de la guerra.
Una iglesia inglesa bombardeada. Yo era demasiado joven
como para conocer la palabra inglés o guerra,
pero conocía la foto.
La ciudad en ruinas todavía parecía noble.
La catedral con su techo volado

no dejaba de ser divina. La iglesia era la misma
más lluvia y cielo. Los pájaros volaban por dentro y por fuera
de los agujeros que el puño de Dios hizo en los muros.
Todo nuestro deseo de amor o  de niños 
es considerado por el enemigo como si fuera una broma.
Yo sabía tanto y de todos modos cantaba.
Como un pájaro que va a cantar hasta
que es derribado. Cuando quitan
los árboles, el niño agarra una rama
y dice, esto es un árbol, esta es la casa
y la familia. Como si se pudiera. A través de la puerta
de lo que había sido una casa, por el campo lleno
de escombros, anda un cordero solo, ladeando
la cabeza, curioso, sin miedo, hambriento.




Linda Gregg (1942, Suffern, New York, Estados Unidos de Norteamérica)
Traducción: Adam Gai

Imagen: Youtube


The Lamb



It was a picture I had after the war.
A bombed English church. I was too young   
to know the word English or war,
but I knew the picture.
The ruined city still seemed noble.   
The cathedral with its roof blown off
was not less godly. The church was the same   
plus rain and sky. Birds flew in and out   
of the holes God’s fist made in the walls.   
All our desire for love or children   
is treated like rags by the enemy.
I knew so much and sang anyway.   
Like a bird who will sing until
it is brought down. When they take   
away the trees, the child picks up a stick   
and says, this is a tree, this the house
and the family. As we might. Through a door   
of what had been a house, into the field   
of rubble, walks a single lamb, tilting   
its head, curious, unafraid, hungry.


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