03 junio 2018

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Diego L. García


(gugleo) se trataba del episodio 9
de la segunda temporada titulado
Tren de carga. willie recuerda que
cuando tenía 17 años recorrió el
país viajando en trenes de carga.
es su secreto. no quiere que sus 
hijos copien el (mal)ejemplo. un
derecho típico de la paternidad
temerosa del buen civil: evitarse
en la autoflagelación del encierro
propio. pero quién más que alguien
que proviene de afuera realmente
de afuera para cortar la ley? suena
una armónica vagabunda y oímos
“no hay como una estación de trenes en la noche”
algo vive en esa huida
que titila en el fondo oscuro del cielo



la diversión es una píldora para mirar
otra guerra en 3d mientras el mundo 
se rompe las caderas por patinar en el 
hielo con las zapatillas agujereadas. 
en el retrovisor: una mesa con mantel 
de hule y un helicóptero ardiendo en 
saigón en manos del pequeño johnny
no es gracioso ver cómo se achicharran
los huesos plásticos de los chinos?
escribiré una canción para explicarte 
de qué se trata la vida. tendrá un final 
tan jugoso como esos folletos de la iglesia




cada post quiere convencerte
de tu capacidad de mutación
hacia una zona de neutralidad.
hacer lo correcto. dicen los
avisos publicitarios. pero
si se trata de leer no debería
ser bueno? mirá aquel
rostro de ojos azules cómo
sonríe. como si entráramos
en un templo todo se vuelve
milagrosamente protector.
iré a poner unas tostadas
en la máquina y cuando regrese
el mundo habrá cambiado
a una plantilla elegante



reconstrucción de las viandas pasadas)



un miami beach con ron cubano
tapa de revista 

un peso por cargar el televisor hasta
las gomas quemadas

como un amigo, como un viejo enemigo
se canta en las vidrieras

sánguche presidencial para el escenógrafo 
que barre el fondo de la piscina

bronceado el canónico
da su campanada vip

la época 

un táper olvidado en el fondo de la heladera


De: "Una cuestión de diseño", Barnacle, 2018

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