30 noviembre 2018

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Alicia Genovese


La ruta del desierto


Si algo aprendí es a irme,
cuando los cuerpos se cierran
cuando las palabras se enfrían
y sostienen la lógica, pero no a mí,
me dejo ir hacia un lugar perdido,
un país detrás de las cosas.
Con un adiós imperceptible
el vacío comienza,
desaparecen los edificios, los autos,
los semáforos, que no son ahora
señales.
Ya no estás ahí, estás
en la ruta del desierto,
en marcha hacia lo inconexo,
lo áspero, lo faltante.
Podés ver abrojos
en los pastos escuálidos
se inclinan y sisean
como serpientes.
Podés ver el color seco
del Mojave,
es Arizona hacia Albuquerque,
es el camino monótono
en la meseta patagónica que emerge.
Estás a la intemperie,
no hay engaño, lo visible
es lo existente
Manejás
por una ruta sin límites.
La única emisora de radio
dejó hace rato de captarse
y la aguja del tanque de nafta
baja como un cuchillo;
no hubo tiempo para previsiones.
Manejás,
el volante apretado
como si sostuvieras en tu eje
el giro de las cubiertas.
Irse lejos
con elegancia, con la altivez
habitual en los que fueron fuertes,
pero ahora las cosas desaparecieron
y podrías caer
convertida en un cactus
a través del polvo.
La imagen en el retrovisor
igual a la del parabrisas.
Llegar a ninguna parte;
con lo que dije, lo que no dije,
lo que debí hacer;
escribir
y no pasar en limpio.
La ruta crece;
es la misma ciudad hundida
en los cuartos donde se acorrala
el amor sin preguntas, sin reflejos más que
para sus ojos dulces que devoran.
Manejás,
llevás el arañazo imperdonable,
la mirada previa de los grandes felinos.
La ruta debería cambiar,
un giro, una bifurcación,
los olores del riego
aplastando la arenisca,
y que el camino conecte
y que el mapa tenga
algún sentido.
Nada, por ahora.

De: "La línea del desierto", Gog & Magog, 2018
Fuente: https://jampster.cl/2018/11/26/extracciones-la-linea-del-desierto-alicia-genovese/
Otros poemas de Alicia Genovese, aquí



27 noviembre 2018

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Ruth Fainlight: Como la Olimpia de Manet

Ruth Fainlight
Ruth Fainlight y Alan Sillitoe

Luna llena de agosto


Tanto si miro por una, como si elijo la otra, aquí en mi estudio
donde la mesa ocupa una esquina entre dos ventanas,
la veo: la Luna llena de agosto. Avanzando laboriosamente
hacia esta plenitud, desde ayer se ha liberado de sí misma,
ha purgado y disuelto los humores que perturbaban su forma,
haciéndola parecer hinchada y torpe, oscureciendo su amarillo De cuero descolorido hasta llegar al rojo veteado, azotado,
de mejilla de anciana. Como si hubiese descargado sus venenos
en mis venas, hoy estuve casi enloquecida,
saturada, confusa, apenas despierta o capaz de moverme
entre casa y jardín. Pero la Luna, plateada
en un cielo sin estrellas, noche sin viento después de un día
de éxtasis y de Sol, desdeña tales efectos
en quien, por débil, sufre este vínculo agotador
con sus necesidades: yo, que aquí sentada bostezo y
tiemblo a pesar del calor de una noche perfecta,
yo, que pronto me retiraré, vencida, a la cama, para huir más allá
de los sueños, al vacío, huir de este momento en que
el Universo se confabula contra mí, para esperar a que todas
las esferas avancen a sacudidas un grado, y de nuevo dejen espacio.
Para una brecha por la que la esperanza y el cambio puedan fluir.

Traducción: Lucía Graves


Cartera


La vieja cartera de cuero de mi madre,
repleta con las cartas que cargó
toda la guerra. El olor
de la cartera de mi madre: mentas
y lápiz de labios y polvos Coty.
El aspecto de esas cartas, sobadas
y gastadas en los bordes, abiertas,
leídas y tantas veces dobladas.
Cartas de mi padre. Olor de cuero
y polvos, lo que siempre
desde ese momento ha significado
ser una mujer y amor y angustia y guerra.

Traducción: Blanca Varela


Como la Olimpia de Manet


Como la Olimpia de Manet. Desnuda en el calor de la
tarde y la umbría luz amarillenta, mi tía yace
sobre la verde seda arrugada del cobertor. Cabellos
lisos, cabeza erguida, piernas cortas y aunque bien
torneadas, turgentes senos tan similares al cuadro
del que me acabo de enamorar, que vacilo en el umbral
de la puerta, casi temerosa de entrar.
A través del polvoriento haz que divide el espacio que
nos separa, vi su reflejo, pálido como una criatura
marina, flotando en el fondo del espejo de un tocador,
fragmentos de Sol sobre un enjambre de frascos y
botellas –severos ojos que me desafían a acercarme.

Pero ésta era una pequeña casa en Virginia, no el
París de los artistas. A pesar de volúmenes
encuadernados de Schopenhauer y Baudelaire y los
programas de ópera de los sábados, su estética era
impotente ante el poder de los suburbios. La soledad,
el temor, la vanidad, le impedían devaneos y me
convirtieron en su único público y su adorante
víctima.

Sobre el arte y la belleza, la soledad
el temor, la vanidad, cuánto me enseñó.

Traducción: Jorge Capriata


Ruth Fainlight (1931, New York City, Estados Unidos de NA)
"Publica su primer libro, Cages, en 1966; y a lo largo de estas casi cuatro décadas, 12 libros más, siendo el último Sugar paper blue(1997).Ha escrito también libretos para óperas (dos de ellos por encargo de la Royal Opera House para su Garden Venture).Su labor de poeta se ve extendida en la traducción. Ella pertenece a esa tradición de escritores que tienen el convencimiento de que para traducir a un poeta, nadie mejor que otro poeta. Por ello, la traducción se le convierte en una práctica más de la poesía. Imagina y recrea lo que fue escrito para un mundo lingüístico distinto. La traducción no consiste, como bien lo saben los lingüistas, en pasar equivalencias semánticas de un idioma a otro (culpa involuntaria de esto la tienen los diccionarios). Se trata de reinventar la realidad del texto a ser traducido. Tan sólo por citar un pequeño detalle. Su traducción-versión de Fuenteovejuna de Lope de Vega desde el título es ya una re-escritura: All Citizens Are Soldiers. La poeta ha tenido que inventar para tratar de asirse al original. Es decir, su versión de Fuenteovejuna necesariamente o, mejor, fatalmente tiene que ser distinta. Pero esta fatalidad no le impide trabajar duro con las palabras para dejar en su versión en lengua inglesa la esencia de Fuenteovejuna. La traducción es, pues, como un juego de espejos deformantes: refleja una imagen distinta,pero que desea ser la misma.
(...) Por ejemplo, “Luna llena de agosto” tiene un comienzo cinematográfico. En los primeros versos se habla de una luna que es vista por ambos lados de un escritorio que está entre dos ventanas. La descripción nos hace recordar el paneo de una cámara. Es el ojo de una lente que con su paso inventa una escenografía, un espacio, un universo. Sus versos se convierten en ojos que develan un trozo de realidad."
por Jaime Urco
Fuente: DocPlayer
Imagen: Flickr


25 noviembre 2018

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Elisa Molina

Fantasma



Despierta de la pesadilla de no saber
quién es, cuánto tiempo ni qué hizo de su vida.
Afuera, todavía no empalidece el cielo,
por eso las cosas apenas proyectan sombras.

Se inquieta en el segundo de no entender
que son casi las siete de una tenue mañana
de invierno -otra más- y vacila entre la mano
que le tiende desde su orilla el saber del día

y la visión aérea de la ciudad del sueño.
Pero se desleen las imágenes, se licuan,
le quedan las palabras, algunas frases sueltas,

y la operación de traducir que la define
como un fantasma que no puede vivir más
que oscilando en el vacío de ambos lados.



El ángel de lo diminuto



El ángel de lo diminuto sueña
en pequeño. Vive en el ojo

de una aguja de coser.

La aguja está en una lata que fue
de galletas. La lata, en un cajón.
El cajón en un mueble de la casa.

Antes de dormirse, en el capullo
de su oscuridad, enciende en la noche
un cigarrillo para ver el hilo

de humo rodar más allá del delgado
óvalo de acero que es su morada
y la ínfima brasa y a sí mismo

como si estuviera al borde del tiempo.

En el otro borde, el mundo y sus cosas
terribles pasan todo el tiempo, deja
a veces niños muertos en la arena.

Cosas que, aun para su eternidad
de ángel son monstruosas y se ciernen
sobre las ciudades caparazones

de los hombres y mujeres a quienes
ha visto deformarse de dolor
de ira, de espanto, de aburrimiento.

A fuerza de impotencia ahora es
un artista contemplativo, que une
lo útil a lo agradable: el humo

y un dolor que piensa pero no siente.


VIII



Ahora que me acuerdo, ayer creí
comprender cabalmente lo que había
pasado. Quizás fue casualidad:
como un cormorán de instinto certero
empalmé la corriente por el ángulo
que veloz desciende al centro… ¿de qué
que comprendí el día de ayer? No sé.
Siempre retengo el cómo, nunca el pez



XIII



La gata gris se duerme en su rincón.
Una última luz se apaga y se cierra
una última puerta y me disgrego
en el motor que oigo en la calle, lejos,
en el crujir de ramas cuando pasa
una comadreja y en el telón
del silencio. No duermo: mi oración
va sin palabras y consiste en esto.



Mañana en Cape Cod (1954)   

“…in the act of entering a meaningless future”      Mark Strand  


Estoy viendo a una mujer en su casa
desde afuera o un lugar que no está
en ningún lado. Va de una ventana
a otra. La luz de esos interiores
cálidos la recorta en su rutina.

Abril, mayo, junio, el tiempo tiene
lindos nombres, como de hilos de agua,
debe pensar, porque se queda quieta
mirando y se la lleva la corriente.



Te oí decir


A pocos días del comienzo
del invierno presumimos
que, como siempre pasajero,
la estación quieta de la niebla
se abriría a nuestra habitual
preferencia por lo verde
y sin embargo, no. Me fui
apagando y no sé por qué.

Un silencio de blanca cuando
veíamos salir la luna
y un vacío de gravedad
justo en la boca del estómago
incluso en las noches más frías.
Esos minutos pueden ser
la vida y sin embargo, no.
Me fui apagando y no sé.



Elisa Molina
Elisa Molina (1961, Argüello, Córdoba, Argentina)
De: "Cormorán", Alción Editora, 2018







22 noviembre 2018

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Jonio González, un poema inédito

Jonio González


Chéjov



a medida que se alejan
el uno del otro
confusos se preguntan
por qué si la pérdida es la misma
el dolor es distinto:
respuesta
o razón
que recordarán cuando
la airada voz no sea signo
ni expresión
advertencia o coartada
sino imposibilidad de comprender
hacia dónde dirigirse en busca
de lo que sin saber se añora


Otros poemas de Jonio González, aquí


20 noviembre 2018

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Aleš Šteger

Aleš Šteger

Hace dos días que limpio la casa de la que se mudaron
los inquilinos. En el último cuarto, bajo el radiador,
encuentro una moneda de un centavo y dos clips,
enganchados uno al otro, un par en abrazo infinito.
Escurro el trapo para limpiar el piso; agua negra y arena
corren por el desagüe del lavabo. Todo lo que hago es
cambiar de lugar el polvo.


Acabo de empezar a mirar Carretera perdida cuando suena
el teléfono. La voz dice que anoche, de camino a su
casa, ha muerto Svetlana. Esa voz la conocía desde hace
treinta y cinco años. Mucho se reprocha que en la última
charla, le dijo a ella que se preocupaba en exceso y era una
quejosa insufrible.


Cuando alguien muere, éste es nuestro primer pensamiento: ¿dónde
fue la última vez que vi a esa persona, de qué hablamos?
El lugar de la última vez.


Sobre el alma es fácil ser un lúcido, dice el profesor.
El dualismo de Platón y el alma de los antiguos padres
de la Iglesia. El espíritu que sale del cuerpo y lo contempla
como el boceto recién terminado mira
a William Blake. El alma de las manos y el alma de la técnica.
El alma de la máquina de coser, el alma de la campana de buceo
y el alma de la central nuclear. Algunos, dice el profesor, no
sólo piensan que el alma está en todas las termitas y las hojas,
sino que el alma es todo que a todo rodea, y que
somos los únicos extraños en esta alma. Que hay sólo dos
posibilidades. La primera, que vamos a aniquilarlo todo; la segunda, que
el alma nos va a deglutir y a digerir en su interior.


Dva dni že čistim hišo, iz katere so se izselili
najemniki. V zadnji sobi, pod radiatorjem,
najdem kovanec za en cent in dve sponki,
zataknjeni ena ob drugo, brezkončno objet par.
Ožemam krpo za brisanje tal, črna voda in pesek
odtekata v odtok kadi. Vse, kar počnem, je
premikanje prahu.


Ravno gledam Izgubljeno cesto, ko zazvoni
telefon. Glas pravi, da je prejšnji večer na
poti domov umrla Svetlana. Glas jo je poznal
petintrideset let. Zelo si očita, da ji je v zadnjem
pogovoru rekel, da se preveč nažira in da je
neznosen jamrač.


Ko nekdo umre, je to naša prva misel: kje je bilo
poslednjič, da sem osebo videl, kaj sva govorila?
Kraj, ki dobi svoj poslednjikrat.


O duši je lahko biti pameten, pravi profesor.
Platonov dualizem in duša zgodnjih cerkvenih
očetov. Duh, ki stopi iz telesa in ga opazuje
tako kot pravkar dokončana risba gleda
Williama Blaka. Duša rok in duša tehnike.
Duša šivalnih strojev, duša potapljaškega zvona
in duša nuklearke. Nekateri, pravi profesor, ne
mislijo le, da je duša v vseh termitih in bilkah,
ampak da je duša vse, kar vse obkroža, in da
smo mi edini tujki v tej duši. Da sta le dve
možnosti. Prva, da bomo vse uničili, druga, da
nas bo duša použila in presnovila vase.



Aleš Šteger (Ptuj, 1973) es uno de los autores fundamentales de la literatura eslovena contemporánea. Es licenciado en Literatura comparada y alemán por la Universidad de Liubliana, donde vive y trabaja como literato, traductor y editor de la prestigiosa casa editorial Beletrina.
Ha publicado cinco libros de poesía: Šahovnice ur (1995), Kašmir (1997), Protuberance (2002), Knjiga re?i (2005) y Knjiga teles (2010). Sus poemas han sido traducidos a más de diez idiomas. Es también autor de dos exitosos libros de reportajes sobre Perú y Alemania, V?asih je januar sredi poletja (1999) y Berlín (2007). Ha traducido al español y al alemán a autores como Pablo Neruda, Olga Orozco, César Vallejo, Gottfried Benn y Ingeborg Bachman, entre otros. En 2007 recibe el premio de ensayo Rožanc, el más importante de la lengua eslovena. (De: Círculo de Bellas Artes de Madrid)

Fuente: librospeligrosos.blogspot.com
Imagen: Vecemji

19 noviembre 2018

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Carol Ann Duffy

Carol Ann Duffy


Prenda de amor



No una rosa roja o un corazón de satén.

Te regalo una cebolla.
Es una luna envuelta en papel madera.
Promete luz
como el cuidadoso  desvestirse del amor.

Aquí está.
Te cegará de lágrimas
como un amante.
Hará de tu reflejo
una tambaleante fotografía de pena.

Yo trato
de ser honesta

No una tarjeta hermosa o un besograma.

Te regalo una cebolla.
Su  beso fiero quedará sobre tus labios,
posesivo y fiel
como somos,
por el tiempo que existamos.

Tómala.
Sus círculos de platino se reducen a un anillo de bodas,
si quieres.
Letal.
Su aroma se adherirá a tus dedos,
se adherirá a tu cuchillo.


Valentine


Not a red rose or a satin heart.

I give you an onion.
It is a moon wrapped in brown paper.
It promises light
like the careful undressing of love.

Here.
It will blind you with tears
like a lover.
It will make your reflection
a wobbling photo of grief.

I am trying to be truthful.

Not a cute card or a kissogram.

I give you an onion.
Its fierce kiss will stay on your lips,
possessive and faithful
as we are,
for as long as we are.

Take it.
Its platinum loops shrink to a wedding ring,
if you like.
Lethal.
Its scent will cling to your fingers,
cling to your knife



Carol Ann Duffy (1965, Glasgow, Escocia)
Traducción: Adam Gai
Enlaces:
Imagen: Belfast Telegraph


18 noviembre 2018

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Carlos Barbarito | Si estiro el brazo, tal vez alcance. Al menos roce…



Si estiro el brazo, tal vez alcance. Al menos roce…


Si estiro el brazo, tal vez alcance. Al menos roce
esa materia jamás bruñida o cincelada,
con la que jamás se hizo una copa,
una bailarina, un códice. Si me extiendo
en sueños hacia donde más refulge,
hacia donde más y mejor irradia.
Pero, ¿qué veía o creyó ver Turner
en el momento en que se abrían de golpe las ventanas?
¿Qué encontró el hijo de Swansea
en el amarillo y en el mar austero,
luego de la primera muerte,
por entre las parábolas del sol
y las leyendas de las verdes capillas?
¿Vino puro, antes de la lluvia?
¿Garzas limpias de barro?
¿Alta cúpula sobre cuya aguja hay un pájaro inmóvil?
¿Pasarán ante mí un amor desatado,
una nítida caligrafía con aspecto de nieve,
un dorado sin error,
un iris libre de mercurio?
Pero, si me alargo, ¿y es sólo el engaño, el espejismo,
un rocío de belladona, seis estratos
de locura que creeré almohada,
una edad que, antes de ser, ya será fósil?


Otros poemas de Carlos Barbarito, aquí
Imagen: Las nueve musas

17 noviembre 2018

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Valeria Cervero: Un destello infinito


Tal vez lo que quede simplemente sea el hueso,
el que hizo de sostén todo este tiempo,
antes y después de la caída,
de la aparición en medio de la tarde
–como una maravilla
de puro olor a jazmines–,
el hueso, en medio de un cielo
que no es cielo ni arte.
¿Porque cuántas vidas abarca una vida?
¿Cuánto amor puede guardar un cuerpo?
Pero el hueso sigue ahí,
en la espera, en la dicha,
en el borde de tanto,
como el ojo del tigre en la espesura
o un destello infinito
en el desierto.


Valeria Cervero
Otros poemas de Valeria Cervero,aquí









15 noviembre 2018

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Celina Feuerstein

Celina Feuerstein


mirá los trenes
parece que siguen siempre un mismo ritmo
pero no
ahora corren los trenes
atraviesan desde ese riel los campos verdes
que van quedando atrás
y cada vez se ven más chicos
los pastizales con puntos amarillos
como en una pintura de Van Gogh

así en mi memoria las pinceladas
de los momentos en que pude
saborear lo dulce
y lo amargo
escandalosa y pudorosamente viva

mirá los trenes
son como la vida misma
se mueven y llevan en su interior
caras tristes o ilusionadas
entra un resplandor por las ventanas pequeñas
hasta que se hace noche y
se cierran

mirá los trenes
parece que siguen siempre un mismo ritmo
pero no
ahora van lentos
les pesa el viento en contra
esas bandadas de pájaros
y esos insectos que se estrellan
en los cristales

mirá los trenes
y escuchá el sonido cuando atraviesan
el campo
es como escarcha que lastima la piel
o como fuego
es como dos que se aman y como esa luz
que titila suave y se apaga
en el andén




les dije que estoy triste
triste no
sensible dije
porque los amo y tengo miedo

tener miedo y estar así sensible son la misma cosa
es como si la muerte
me hiciera un guiño pensé
no quise decirlo pero lo pensé

les conté que me hice el eco stress y que el médico
me dijo “bastante bien”
yo le pregunté qué es “bastante” y sonrió
“bastante” fue una sonrisa enigmática
“bastante” para el doctor fue suficiente

estoy triste o sensible entonces el miedo
se cruza así de golpe
entre las horas doradas de la mañana
y la belleza del aire
se cruza en cada acto sencillo de los días
o de noche antes de dormir

no les conté que me despierto
y pienso que no quiero morir
también en los sueños el terror
la vida que se escapa
como una niña desamparada
grito “no no por favor no”

el miedo es un túnel que me lleva lejos
que me arrastra

¿hijos me escuchan?

no me crean demasiado
ustedes saben
que exagero



Celina Feuerstein (Buenos Aires, Argentina)

11 noviembre 2018

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Yrsa Daley-Ward

Yrsa Daley-Ward

sabbath


La abertura de tu falda es demasiado larga para ir a la iglesia.
Los ancianos lanzan miradas furibundas.
Digna hija de tu madre.
Siempre con buenas intenciones, siempre decepcionando a los demás.
¿Dónde está ella estos días?
preguntan
con cara de saberlo ya.

Tú no les das nada.
Dices,
París esta semana, luego, Italia.

Ellos dicen, oh, qué bien
con sus bocas
y el aire dice todo lo demás.

No te importa.
Todo el mundo dice que tú tienes su cara y una cara así
abrirá puertas.
Incluso puertas bien cerradas. Especialmente puertas bien cerradas

y así,

la abertura de tu falda es demasiado larga para la iglesia
pero el cepillo de la iglesia es para ti.
Pareces una actriz,
dice el sacristán.
Siéntate aquí. Justo aquí. Relájate.



hueso


Del Número Uno
que dice, ‘No llores.
Te gustará después de un rato’.

Y del Número Dos que dice gracias
después del asunto y no puede mirarte a la cara.

Al Número Tres que paga tu desayuno
y un taxi para volver a casa
y el alquiler de tu madre.

Al Número Cuatro
que dice
‘Pero me gustaba tanto
que no sabía cómo parar’.

Al Número Cinco que dice que dar tu cuerpo
es duro
pero es lo que mejor haces.

Al Número Seis
que huele a Tabaco
y dice, ‘Venga, me doy cuenta de que
te encanta’.

A quienes se sienten mal por la mañana
sí,
algunos se sienten mal por la mañana

y algunas veces ellos te dicen que
tú lo quieres
y a veces piensas que de verdad lo quieres.

Gracias al cielo tú te recompones
cada vez
componiéndote
y recomponiéndote.

¿De qué otra forma puedes poner fin a las lágrimas?

¿De qué otra forma puede un cuerpo sobrevivir?



sabbath


Your skirt is split too high for church.
The elders glare.
You are your mother’s daughter.
Always meaning well and falling short.
Where is she these days?
the inquire
with knowing faces.

You don’t give them anything.
You say,
Paris this week, then on to Italy.

They say, oh that’s nice
with their mouths
and the air says all the rest.

You don’t care.
Everyone says you have her face and it’s a face
that will open doors.
Even locked doors. Especially locked doors

and so

the skirt is split too high for church
but the collection box is yours.
You look like an actress,
says the usher.
Sit here. Right here. Relax.


bone


From One
who says, ‘Don’t cry.
You’ll like it after a while’.

And Two who tells you thank you
after the fact and can’t look at your face.

To Three who pays for your breakfast
and a cab home
and your mother’s rent

To Four
who says,
‘But you felt so good
I didn’t know how to stop’.

To Five who says giving your body
is tough
but something you do very well.

To Six
Who smells of tobacco
and says, ‘Come on, I can feel that
you love this’.

To those who feel bad in the morning
yes,
some feel bad in the morning

and sometimes they tell you
you want it
and sometimes you think you do.

Thanks heavens you’re resetting
ever
setting and
resetting.

How else do you sew up the tears?

How else can the body survive?


Yrsa Daley-Ward es la autora del poemario bone (2017). Nacida en Lancashire (Inglaterra), se niega a revelar su edad, tiene ascendencia india y africana, y es activista por los derechos de la comunidad LGTBQ. Aunque ha trabajado como modelo, su mayor popularidad vino con la autoedición de bone y el uso de las redes sociales, especialmente Instagram, para difundir sus versos. Los poemas más interesantes del libro son aquellos que sitúan el cuerpo de las mujeres y su vulnerabilidad en el centro. Especialmente una vulnerabilidad relacionada con la violencia sexual y sus secuelas. También aborda el trabajo sexual como una forma de supervivencia económica para las mujeres, que pone, al mismo tiempo, sus cuerpos y sus emociones en espacios límite. Los poemas son narraciones a ritmo de thriller, que llevan a la lectora a sumergirse en historias que transcurren de manera pastosa e inquietante. La obra de Daley-Ward parte de la observación de mujeres empoderadas que se enfrentan a la herida de la violencia, la invisibilización y el silencio, al miedo que proviene de haber sobrevivido y el verse impelidas a crear estrategias para continuar con la vida. La escritura, entre ellas, y de manera preeminente. 
Fuente: http://latribu.info/poesia/poemas-yrsa-daley-ward/
Imagen: The Irish Time

09 noviembre 2018

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Señalador: John Burnside



Un ensayo sobre el duelo

para Lucas

I. Al cavar una tumba para Oxy, un gatito negro atigrado, octubre de 2016.


"Es muy amargo", respondió;
"pero me gusta
porque es amargo
y porque es mi corazón".
Stephen Crane

Lindo día, para esta época del año,
sol en los árboles del seto, un solo
gavilán vuela sobre el potrero.
Es difícil cavar esta tierra, y cada vez cuesta más:
quince centímetros y tengo que volver a buscar el pico
..................................................................................................................................................................

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Otros poemas de John Burnside, aquí

04 noviembre 2018

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Charles Simic | No había nadie más en el parque, sólo árboles desnudos con una infinidad...

El poeta ocasional


Una carta


Queridos filósofos, me pongo triste cuando pienso.
¿Les pasa a ustedes lo mismo?
Justo cuando estoy por hundir mis dientes en el noumenon,
una novia de mi juventud viene a distraerme.
“Ni siquiera está viva”, pongo el grito en el cielo.

La luz de invierno me desvió del camino.
Vi camas cubiertas con idénticas sábanas grises.
Vi hombres sombríos sosteniendo a una mujer desnuda
mientras la bañaban con el agua fría de una manguera.
¿Para calmarle los nervios o como castigo?

Fui a visitar a mi amigo Bob que me dijo:
“alcanzamos lo real cuando superamos la seducción
de las imágenes”
Me llené de alegría hasta que me di cuenta
que tal abstinencia no me era posible.
Me quedé atrapado mirando por la ventana.

El padre de Bob estaba llevando el perro a pasear.
Andaba penosamente, el perro lo esperaba.
No había nadie más en el parque,
sólo árboles desnudos con una infinidad de formas trágicas
que hacían que fuera difícil  pensar.


A Letter


Dear philosophers, I get sad when I think.
Is it the same with you?
Just as I’m about to sink my teeth into the noumenon,
Some old girlfriend comes to distract me.
»She’s not even alive!« I yell to heaven.

The wintry light made me go out of my way.
I saw beds covered with identical gray blankets.
I saw grim-looking men holding a naked woman
While they hosed her with cold water.
Was that to calm her nerves, or was it punishment?

I went to visit my friend Bob who said to me:
»We reach the real by overcoming the seduction
     of images.«
I was overjoyed, until I realized
Such abstinence will never be possible for me.
I caught myself looking out the window.

Bob’s father was taking their dog for a walk.
He moved with pain; the dog waited for him.
There was no one else in the park,
Only bare trees with an infinity of tragic shapes
To make thinking difficult.


Traducción: Adam Gai
Otros poemas de Charles Simic, aquí

El noúmeno (del griego "νοούμενoν" "noúmenon": "lo pensado" o "lo que se pretende decir"), en la filosofía de Immanuel Kant, es un término problemático que se introduce para referir a un objeto no fenoménico, es decir, que no pertenece a una intuición sensible, sino a una intuición intelectual o suprasensible.

Imagen: Tierra adentro

FIN DEL EPISODIO