18 junio 2017

Joanna Wajs

junio 18, 2017
Cuando te sentaste





cuando te sentaste para pelar la manzana
por un momento alguien paró el parloteo del mundo
y oímos cómo la piel caía en la alfombra
ante el silencio de la gente los animales se tumbaron
la casa se ladeó sobre el verde roto
detrás de la casa el niño al enterrar al perro
volvió a tocarlo para asegurarse
de qué se conseguía salvar con el pasar de las cosas
la pulpa de la manzana el movimiento de los dedos
el brillo del cuchillo





En el espejo





miramos en el espejo durante una tormenta de verano
y de repente sentimos que somos un reflejo
en color, un eco perecedero de aquellos dos seres
en el cristal
cuando nos dimos cuenta, como en las manos de un ilusionista,
alrededor de nosotros los objetos empezaron a perder su peso
¿qué aspecto adoptaremos finalmente
cuando una pátina cubra el espejo?, ¿igual de colorido
y perecedero?
¿el de la manzana el del niño que corre para levantarla?






Joanna Wajs: (1979, Varsovia, Polonia)
De:"Poesía a contragolpe”, Prensas Universitarias de Zaragoza, 2012.
Traducción: Abel Murcia, Gerardo Beltrán y Xavier Farré.



(En el f de Jonio González)
Imagen: http://www.biuroliterackie.pl

16 junio 2017

Poetas en Nueva York

junio 16, 2017

Pierre Jean Jouve

junio 16, 2017


El asunto más grande es el morir y de eso no sabemos una sola palabra
Aquellos que han pasado no vuelven ya a pasar
Pero yo lo confieso vivo sin inquietud
Ya no creo en aquéllos
Sin comprender los anulo aquéllos están muertos
Oh silencio
Complicidad
Acaso la muerte no sea un asunto en absoluto acaso la muerte nada signifique
O por el contrario
Todo tal vez existe para esta sola muerte para este gran portal este dichoso puerto
Donde entrará el navío
Pero no puesto que en la dicha yo no creo yo no creo en la muerte
En el fondo de mí os lo confieso sé que soy inmortal estoy seguro
Vanidad esencial





La plus grande affaire est de mourir et nous n'en connaissons pas une lettre
Ceux qui ont passé ne repassent plus Mais je l'avoue je n'ai pas d'inquiétude
Je ne crois plus en eux
Sans comprendre je les annihile ils sont morts
O silence
Complicité
Peut-être n'est-ce pas une affaire du tout peut-être la mort ne nous est-elle rien
Ou au contraire
Tout est-il pour cette seule mort pour ce grand porche pour ce port heureux
Où entre le navire
Mais non car je ne crois pas au bonheur et je ne crois pas à la mort
Au fond de moi je vous avoue que je suis sûr d'être immortel
Vanité essentielle





Pierre Jean Jouve (1887, Azrras / 1976, Paris, Francia)
Traducción: Raúl Dorra
Enlaces: http://hablardepoesia.com.ar/numero-33/pierre-jean-jouve-conocimiento-duda-revelacion-3/

Imagen: www.carteggiletterari.it




11 junio 2017

Weldon Kees

junio 11, 2017
Robinson en casa





Las cortinas abiertas y la puerta entornada.
Todo el invierno pareció que un oscurecimiento
comenzaba. Ahora, sin embargo, el brillo de la luna y los olores de la calle
conspiran, combinándose en una única cosa.

He aquí los cuartos donde vive Robinson.
Esta luz mortecina, descolorida y pálida,
como si acá se hubieran refugiado todos esos borrosos
amaneceres de la primavera, tal vez únicamente para Robinson.

Que ahora duerme. Si acaso se filtrara por los pisos más música,
o la luna brillara con diferente luz,
quizá despertaría para oír el noticiero de las diez,
en el que se hablará de cosas espantosas, moderadamente.

Duerme por el cansancio, pero aquel viejo deseo suyo de morir así
ha disminuido un poco. Ahora solo le queda esa frialdad
que debe llevar puesta. Pero no mientras duerme. Riguroso académico, viajero,

o rústica figura barbuda y en cuclillas en medio de una cueva,
un francotirador de mirada de lince en una barricada,
un hereje encerrado en una catacumba, un libertino célebre,
un mendigo en la calle, el confidente de los Papas,

todos esos es Robinson en sueños, quien mientras se da vuelta
en la cama masculla: “Hay algo en este manicomio
de lo que yo soy símbolo. Esta ciudad. Oscura. Pesadilla.”
                                                                  Se despierta bañado de sudor
y de la luz terrible de la luna. Oye algo que podría ser silencio:
zumba como los cables allá lejos, sobre las azoteas,
y el viento embolsa las cortinas y las hace flamear dentro del cuarto. ~





Weldon Kees (Estados Unidos, 1914-1955) fue, además de poeta, un reconocido novelista, autor teatral y pintor. A su primer libro, The Last Man (1943), considerado por Harold Bloom un acontecimiento en la historia de la poesía estadounidense moderna, le seguirían otros volúmenes de versos de los que este tomo ofrece una amplia selección.
El 19 de julio de 1955 desapareció sin dejar rastro: su coche fue encontrado, con las llaves puestas, en las inmediaciones del Golden Gate Bridge en San Francisco. Nadie volvió a verlo. Si bien se cree que murió, el mito lo imagina reinventado y reencarnado del otro lado de la frontera, viviendo una nueva vida en México.



De: "El Club del crimen", Vaso roto Ediciones
Versión de Ezequiel Zaidenwerg

Imagen: Academy American Poets

10 junio 2017

Anejo de Kim Addonizio

junio 10, 2017
Basura





No sueles pensar a dónde va
después de que amarras la bolsa blanca y la lanzas
al contenedor que se encuentra en la calle. No piensas
en la pestilencia del camión al retroceder,
o en los hombres con sus asquerosos guantes
colgándose de los lados, maldiciendo desde la cercana
oscuridad de un nuevo día
en el cual, de alguna forma, alguien será lanzado
dentro de una celda
del mismo modo en que la basura es lanzada
dentro de un agujero profundo para quemarse,
del mismo modo en que los cuerpos son lanzados
para que los sepulten.
No piensas en los basureros, en las ratas que la hurgan,
en las malolientes pilas dentro de los túneles
- los zapatos gastados,
las muñecas con los ojos salidos, los centavos,
el anillo de bodas
que se perdió, cualquier cosa que haya encontrado
su lugar hasta ahí y que no va a regresar
más que como una mancha, un mal olor en el aire, veneno
sembrado en las nubes hasta que llueva de nuevo. Pero hoy
el clima es precioso; mira al cielo, su pureza,
su nulidad, sólo hay gaviotas cruzándolo en su transcurso
hacia las playas. No dejes que las gaviotas te recuerden
cómo se zambullen por peces con el pico,
cómo los peces flotan en las aguas residuales.
Especialmente no pienses en cosas muertas,
o en buitres, en cómo esperan de un modo tan paciente
mientras algo sangra en la tierra, y después
se empujan unos a otros
mientras se encorvan, vestidos de negro,
alrededor del cuerpo, alimentándose de la manera
en que todos se alimentan;
oh, no pienses ahora en toda la comida
que has desperdiciado,
en los platos que desechaste o se pudrieron
en la alacena, en el refrigerador,
no pudiste evitarlo, tu intención era salvarlos a todos,
a los niños especialmente,
pero la basura sigue llenando la casa; la impresión negra
de los periódicos,
las peticiones de dinero con listas de nombres, sus caras actuales,
ellos siguen vivos, están allá afuera con los guardias
y los soldados y las moscas, así que no te preguntes si tu casa
está limpia, no pienses ni por un minuto que lo tienes todo,
mira tus manos, están cubiertas de ella, puedes intentar
lavarlas o sumergirlas en cualquier otra cosa;
incluso un solo dedo, tómalo y raspa
un poco de la mugre, del estiércol y el hedor de los humanos,
siente cómo la más mínima esperanza se aferra ahí.




Traducción de Andrea Muriel
Fuente: Facebook de Luciana J. Coronado, Poemas de Luciana Jazmìn coronado, aquí


Oscureciendo, luego clareando





El cielo sigue mintiéndole a la granja,
alineando sus pesadas nubes
sobre la sombrilla de mesa azul
para luego lanzarlas sobre el río.
Y el día se siente desesperanzado
hasta que observa unos árboles
dejando caer delicadamente sus pétalos blancos
sobre el pasto junto a la casa de pájaros
posada en su poste de madera,
atiborrada de polluelos parpadeantes
como prendas en una maleta pequeñita. Al principio
deambulaste solitariamente en el jardín
y no ayudó en nada saber que Wordsworth
se sintió igual, pero entonces Whitman
te consoló un poco, y viste
el pasto como cabello sin cortar, anhelante
del producto que le da brillo.
Ahora estás recostada en el sofá bajo el tragaluz,
el cielo empieza a limpiarse,
mezcla su coctel de tristeza y resplandor,
un diluvio y luego una excavación
y luego suficiente tiempo para un
baile o un beso más antes de que empiece otra vez,
oscureciendo, luego clareando.
Escuchas el alto reloj de madera
en la cocina: su péndulo chasquea
de un lado al otro todo el día, y repica
con un sonido puro, cada hora a la hora,
aunque siempre a la hora equivocada.



08 junio 2017

Diego Colomba

junio 08, 2017
Papá trajo a casa un Cuatro Ele que le dieron como forma de pago





Y qué si enchispara esta ruina de motor que enchastra el porlan
y explotara ilusionada en la íntima demolición de la tarde
se pregunta con menos lirismo un hombre vacío
que ensaya en la palanca de cambios
disparos sin consecuencias:
seguramente sentiría en la punta de los dedos
el ritmo alternante de una realidad que falla
desaparece y se reanima
en otra parte.






Distancia




Esa anciana
de pelo
recogido
que fuma
sentada
en un tocón
del campo
con las piernas
cruzadas
cara
al viento
que cimbrea
el pastizal
quemado
y se da vuelta
como ausente
es mi madre.




Huérfano





En el desayuno de esta mañana
cambiaste sin decir nada
las galletas, el queso, la infusión acostumbrada
cuando ya me había acostumbrado
a ver en tu cara
el rostro de una mujer
desconocida.








Otros poemas de Diego Colomba, aquí
Fuente: http://www.diegocolomba.com/ineditos

04 junio 2017

Alí Chumacero

junio 04, 2017
Diálogo con un retrato





Surges amarga, pensativa,
profunda tal un mar amurallado;
reposas como imagen hecha hielo
en el cristal que te aprisiona
y te adivino en duelo,
sostenida bajo un mortal cansancio
o bajo un sueño en sombra, congelada.
En vano te defiendes
cuando tus ojos alzas y me miras
a través de un desierto de ceniza,
porque en ti nada existe que delate
si por tu cuerpo corre luz
o un efluvio de rosas,
sino temor y sombra, la caída
de una ola transformada
en un simple rocío sobre el cuerpo.
Y es verdad: a pesar de ti desciendes
y no existe recuerdo que al mundo te devuelva,
ni quien escuche el lánguido sonar de tus latidos.
Eres como una imagen sin espejo
flotando prisionera de ti misma,
crecida en las tinieblas de una interminable noche,
y te deslíes en suspiros, en humedad y lágrimas
y en un soñar ternuras y silencio.
Sólo mi corazón te precipita
como el viento a la flor o a la mirada,
reduciéndote a voz aún no erigida,
disuelta entre la lengua y el deseo.
De allí has de brotar hecha ceniza,
hecha amargura y pensamiento,
creada nuevamente de tus ruinas,
de tu temor y espanto.
Y desde allí dirás que amor te crea,
que crece con terror de ejércitos luchando,
como un espejo donde el tiempo muere
convertido en estatua y en vacío.
Porque ¿quién eres tú sino la imagen
de todo lo que nutre mi silencio,
y mi temor de ser sólo una imagen?





Alí Chumacero (1918, Acaponeta / 2010, Ciudad de México, México)





Enlaces:

03 junio 2017

Rodolfo Hinostroza

junio 03, 2017
Gambito de Rey




Y continué P4 AR
“Jugada peligrosa”, dijo el Maestro, “de la escuela romántica. Andersen
sale así en la Inmortal. Cuide Ud. 4T y tal vez haga tablas”
 Y salieron mis escuadras imprecisas
transparente mediosueño bajo el canto del pájaro campana
y el árbol que todo lo sabe desplegando sentencias en románicas. PxP
aceptó el Negro. Y yo C3AR. Y por entonces la Realidad era
una impetuosa fantasmagoría/ cierto impulso
en la materia del ánima humana la conduce a negar el pasado.
“¡Eh!”, insistí otra vez “¿Cómo voy a seguir?
Qué decir de la Historia si es licencia poética
decir que se repite, que el incesante error
de los vencidos se repite, que el Poder del Imperio se repite”
 Algo hay, yo te diré
que te conduce a afirmar el pasado y a repetir un acto equivocado
para sentir que existes/ porque eres desdichado por ejemplo/
y es inútil el acto, pero no obstante obligado
de repetir, pudiera ser que en el siguiente ciclo
se abran las puertas de la justicia o de la paz.
Ah ¡Esa repetición spengleriana! / Espanto lúdico
perdido en sus orígenes. Gigantesca esfera de leyes implacables
Nunca nadie jugó dos partidas iguales: así creer
en la repetición histórica es pura necedad. Mira bien: ahora el Negro
llevará el Alfil a 2D, y ésa es Defensa Cunningham.
de largas consecuencias. Supuse que volviendo
agradaría a todos si es que hablaba de amor y alegría,
aunque malditas las ganas que me quedaban, pero aquí huyen
del melancólico como del apestado en el s. XIV
y todo se ha perdido, aunque haya bautizado este regreso
con un sonoro nombre griego: NOSTOS
Extraño en Ecbatana, como dice
Mc Leish. Adiós, culeados sueños, adiós tu pulso, tallador de brillantes
el regreso no significa nada, la miserable comunión de los cielos
con cualquier otra cosa jamás se ha producido, y hay algo
que acelera la fuerza de las cosas: una quieta barbarie de los tuyos
oculta entre palabras y unos gestos ambiguos. Nostos:
destierro del amor. Adiós gran árbol que ibas a florecer y te quemaste;
adiós frutas enanas,, parábola de Anteo, etc. que las gentes
echan tierra a tus ojos, y esa es toda la tierra que te han dado.
 Cuídate del ridículo
 Cuídate del epíteto
 Cuídate de la verdad en boca de los niños.
“Audacia, más audacia, siempre audacia”, recordé
haciendo A4AD. El Maestro insistió: “4T está desamparada”.
Y se siguieron una serie de golpes:
su A5T jaque(+) mi CxA y el suyo DxC y nuevamente jaque.
 Así llegó la hora de velar al gran amor. Los manjares
del banquete nupcial sirvieron para el banquete
de difuntos.
Hamlet, act I, viceversa,
y grité: “¿Eh? ¿Quién ha muerto? ¡En esta casa no se
muere nadie! ¡Es la casa del amor, del olvido, de la reconciliación!”
Eso dije y los pájaros picotearon mis riñones
y creo que el pórtico de una casa en mi espíritu se derrumbó
crujiendo como el hueso de un ave. El Maestro
salmodiaba en un tablero lejano: “Hablemos de dialéctica
viviente, o alquimia del espíritu, como se llamaba
hace 8 siglos: una fuerza que se opone a otra fuerza
actúa sobre la contradicción del enemigo. Enroque Ud.
consolídese/ conózcase a sí mismo/ no juegue ningún rol
sea Ud. todas las piezas del tablero/ sienta la amputación de un miembro
cuando cae un peón. Un Yo compacto, un Yo
visible, si no revierte sobre la propia Historia
es un poder desperdiciado, una pura metáfora hedonista. Observe Ud. la armonía
de la Defensa India del Rey”. Pero quieren decirme ¿de qué juego me hablan?
Los últimos cisnes cantaron con horribles aullidos de castrati.
Una mano indecisa sacrificó el P en 3C, y PxP, la
rápida respuesta D2R, y el Negro
siguió P7C. Jaque descubierto.
20
 Y todo fue arriesgado
 y todo fue perdido.
Así ellos los audaces sobre un punto de una esfera bruñida
quisieron encender lo que se dice el fuego incorruptible.
Pero no hubo movimientos alados, ni ayuda, ni piedad.

30 mayo 2017

Musée des beaux-arts de Montréal

mayo 30, 2017
esperando a quien destuerza mis fibras,
un caballo de tres patas y el carretero
               a punto de levantar vuelo en un afiche,
Una aldea rusa y Buenos Aires
intercambian posiciones en circuitos interiores.
Momentáneamente afuera
entre las farolas de la Recova y yo
falsificamos la esperanza
sobre el día en que arribará mi país





© Pedro Donangelo







Imagen: Geometría de invierno, de Alexander Zavarin





26 mayo 2017

Camillo Sbarbaro

mayo 26, 2017

¿Recuerdas las luciérnagas, querida?





¿Recuerdas las luciérnagas, querida
como un tejido sobre el mar de Nervi?
(pueblo borroso donde ayer estuve,
que ya mi corazón no reconoce).

Tal vez. Ya no recuerdo ni siquiera el gesto
que grabé en tu interior, y en mí gotean
dulces palabras que no sabes que has dicho.

¡Desilusión extrema la de los amantes!
dos vidas que en vano se juntaron
y aun si el bien sobrevive, los recuerdos
son manos que no llegan a tocarse.

Cada uno queda con su felicidad perdida
un poco atónitos y solos,
en un mundo vacío de sentido.
Miel secreta de la que se alimentan;
hasta que el propio recuerdo los consuma
y todo es como si no hubiera sido.

¡Oh, cuán poco lo que fue
nos separa de aquello que no fue!
Aun menos que la estela de la nave
agua del agua.

Quedarán
las luciérnagas de Nervi, las cigarras
la casa sobre aquel mar de Loano,
y toda mi escasa alegría –y tú–,
hasta que este recuerdo me desgarre.






Camillo Sbarbaro (1888, Santa Margherita Ligure / 1967, Savona, Italia)
Traducción: Ernesto Hernández Busto







25 mayo 2017

Robert Frost

mayo 25, 2017
El camino no elegido




Dos caminos se bifurcaban en un bosque amarillo,
Y apenado por no poder tomar los dos
Siendo un viajero solo, largo tiempo estuve de pie
Mirando uno de ellos tan lejos como pude,
Hasta donde se perdía en la espesura;

Entonces tomé el otro, imparcialmente,
Y habiendo tenido quizás la elección acertada,
Pues era tupido y requería uso;
Aunque en cuanto a lo que vi allí
Hubiera elegido cualquiera de los dos.

Y ambos esa mañana yacían igualmente,
¡Oh, había guardado aquel primero para otro día!
Aun sabiendo el modo en que las cosas siguen adelante,
Dudé si debía haber regresado sobre mis pasos.

Debo estar diciendo esto con un suspiro
De aquí a la eternidad:
Dos caminos se bifurcaban en un bosque y yo,
Yo tomé el menos transitado,
Y eso hizo toda la diferencia.





Robert Frost (1874, San Francisco / 2003, Boston, Estados Unidos de Norteamérica)
Traducción: María Fernanda Celtasso
Enlaces: http://amediavoz.com/frost.htm#ABEDULES

Imagen: QuotesGram



18 mayo 2017

Señalador

mayo 18, 2017
Mary Ruefle / Jámpster

Te despiertas. Al parecer saliste
a buscar más palomitas durante la noche.
No te debes haber perdido de mucho,
pero sólo para asegurarte te apoyas
en la persona de al lado y susurras
¿qué pasó? Ella te dice
que un caballo recién se ha caído
de la punta de la catedral...




Imagen: www.coldfrontmag.com

14 mayo 2017

Anne Carson

mayo 14, 2017
El Beckett de ella        






Visitar a mi madre es como actuar en una obra de Beckett.
                                          Tienes la sensación de atravesar la corteza,
                 la densa oscuridad oh no del pequeño cuarto
                 con paredes tan estrechas y predecibles.
Un tintineo y el súbito esfumarse de juguetes que pertenecen a la memoria
                  y sin querer reaparecen perdidos y asfixiados
                                                                             en la página del dolor.
                                                             Muy mal
responde cuando pregunto,
a pesar del (¿era abril?) brillo alegre que roza sus ojos,
«salimos a remar por el lago Como»
escurre apenas de sus labios.
Nuestro amor, esa chispa de fuego en la locura,
envuelve el cuarto
azotándolo todo
y se esconde otra vez.
   
 



Traducción: Jeannette L. Clariond

Otros poemas de Anna Carson,  aquí







Imagen: www.hampsonwrites.com 


11 mayo 2017

Biancamaria Frabotta

mayo 11, 2017

Los nuevos climas




El jardín parecía una habitación
que una ráfaga de viento hubiera
cerrado de un portazo.
La destrucción era total.
Andando despacio, con cuidado
de no pisar las bulbos abatidos
los raros azafranes pelados por el estruendo
las trompetas tan sutiles y comunes
que adornaban la gran piedra
sacada a la luz por la excavadora
pensé que todo estaba floreciendo
al revés, las raíces a tientas
por los míseros vapores, los pétalos rancios
apresados bajo el lodo
como perros con cadena.
El inesperado aluvión de Pascua
había recorrido el reino entero
con la bestialidad de una herejía.
Tal vez entre las grietas pudiera rebrotar el pálido eucalipto
tan útil contra los pantanos. Pero ahora que todo ha sido edificado
piedra sobre piedra, ¿qué hacer con esta ávida hidrobomba?



Son los días más largos del año



Son los días más largos del año
pero el flash se dispara lo mismo
sobre la apariencia difusa de las cosas.
Para algunos no tiene sentido
esta luz en la luz, más débil
e inaccesible, como el uno para el otro
entre los brazos del amante, cuando
se esfuman las poses risueñas
se acorta la respiración y entre los pájaros
de alas doradas se corre la voz de que
demasiados retozan en la misma rama.




Nació en Roma, Italia, en 1946. Publicó en 1976 la plaqueta Affeminata, luego incluida en Il rumore bianco (1982). Sus otros títulos de poesía son: Appunti di volo e altre poesie (1985), Controcanto al chiuso (1991), La viandanza (1995, Premio Montale), Tierra contigua (1999 y 2011), La pianta del pane (2003, Premio de Lerici PEA y Premio Dessì), Gli eterni lavori (2005), I nuovi climi (2007) y Da mani mortali (2012). Es autora además de las novelas Velocità di fuga (1989), Quartetto per masse e voce sola (2009) y de la trilogía teatral Trittico dell’obbedienza (1996). Ha publicado dos monografías, Carlo Cattaneo (1971) y Giorgio Caproni, il poeta del disincanto (1993), y dos volúmenes de crítica literaria, Letteratura al femminile (1980) y L’estrema volontà. Studi su Caproni, Fortini, Scialoja (2010). Editó las antologías Donne in poesia (1976), Arcipelago malinconia (2001) y Poeti della malinconia (2001). En colaboración con Bruno Mazzoni ha traducido a la poeta rumana Ana Blandiana: Un tempo gli alberi avevano occhi (2004). Es profesora de Literatura Italiana Contemporánea en La Sapienza (Universidad de Roma). En reconocimiento a su trayectoria literaria, en 2016 le fueron concedidos el Premio Internazionale di Poesia Don Luigi Di Liegro y el Premio Poesia Città di Fiumicino.

07 mayo 2017

Eduardo Milán

mayo 07, 2017



El camino Ullán




segundo camino Ullán



descarriados
fuera del carril de alquitrán del que no depende nada
salvo la vida, al costado
perdido el hilo del carrete en algún lugar sobre la carretera
¿y el carrusel dónde queda? queda en la feria, queda en el parque
de diversiones donde el niño –Alejandro- enredaba sus dedos
telaraña de nieve pegajosa una copa de algodón de azúcar la felicidad
pasan los autos que aquí se llaman carros
allá son carros los tirados por caballos que recogen basura de noche
en el cielo la Osa es el carro, la Mayor –en Uruguay, allá
recogen restos en el día, desechos que los que ahora son poemas cantan
tiempo del desecho que canta

06 mayo 2017

Alberto Cisnero

mayo 06, 2017
06/05/2017

17





si dudás, que al salir, salga cortando. fue
mi alcázar de oro y gemas en todos los rincones
en los que uno está solo. ya dieron su fin
los laberintos y meandros de un viejo ría. mi alcázar
de oro y gemas, estas palabras cárdenas, a veces,
lo que perdura es lo que no se pronuncia.
y siempre hablé con intencíon. por tierra,
por mar, adonde el viento me llevó.
no presentaré mis excusas por ello. a declivio
se redujo, como si oyera golpes en la puerta,
como un sueño repetido.





19





aquí, en algún lugar de la frontera, de mi cabeza,
en un callejón oscuro o en un lugar solitario.
retrocedo en la escala de la evolución. enuncio
un hecho. sólo puedo destruirme. y tal vez no,
tal vez no me importe el daño que infligí. me volví
económico con el letrerío. adecué una falencia.
hay veces en que no disponés más que de una
oportunidad para decir algo. poso mis ojos sobre
los dibujos. no son buenos. guardan candideces.



04 mayo 2017

Florencia Fragasso, poemas inéditos

mayo 04, 2017

Vacaciones 






Hacer la lista de lo que hay que llevar 
es lo que más saboreo de los viajes 
Después, ya en medio del asunto, 
puede llegar la epifanía 
cuando veo funcionar a esos objetos 
que antes solo eran 
palabras prolijas en mi lista-poema 
Solo así 
como contexto difuso  
empiezo a descubrir el paisaje, 
para cuando hago foco 
ya pasaron cuatro o cinco días, 
ahí 
entonces 
disparo. 





03 mayo 2017

Abelardo Castillo

mayo 03, 2017


El desterrado





Esta ciudad queda lejos de las rosas de mi padre y de la ventana que da sobre las rosas y de mi mesa junto a la ventana y de mí.

Si valiera la pena escribir en esta ciudad la historia de mi vida
hablaría primero de mi pueblo
y de las calles de mi pueblo
angostas
y cortas
y mal iluminadas.

De la iglesia
(del curita aquel que una mañana no dio misa
y de la muchacha que desapareció esa mañana)
del río
y la barranca y de las lápidas irlandesas del cementerio viejo que está sobre la barranca y del vecino loco que muere entre sus flores y de una puerta que a veces no existía.

Después, padre, hablaría de un perro que se llamaba clavel.

Todo en voz muy baja
como quien se confiesa.

Me da un miedo espantoso morirme en esta ciudad sin haber hablado nunca de estas cosas.




Abelardo Castillo (1935 / 2017, Buenos Aires, Argentina)

Imagen: www.lanacion.com

Edgardo Dobry

mayo 03, 2017


Mañana de verano, Barcelona


(sobre un tema de J. Brodsky)


Mediados de julio: el sol se levanta con resaca
y desayuna en los tarros de mermelada
del Colmado Quílez. Los aromos, en hilera
se pasarán el día soñando el chaparrón
que apenas llegará en octubre.

El cuerpo se sacude las arrugas de las bermudas
y caen a las baldosas trescientos pasos no dados.

Podés leer en el diario que hay muertos
por golpe de calor y solamente
cuando mencionan los nombres y el barrio
se te ocurre pensar, sin gran alivio,
"no es de mí de quien hablan".

A la hora de la siesta una voz
salida de ninguna parte te pregunta:
"Del pasado, ¿te acordás?". "Me acuerdo de la pileta,
de los abrojos en las rodillas, de la pulpa venos del melón".
"¿Y la muerte?". "La muerte - digo sin pensar -
deber ser como cuando se corta la luz de golpe
pero esta ni siquiera a tientas
vas a encontrar las sillas".

30 abril 2017

Próximamente en este blog

abril 30, 2017
basta de historias, de paalabras sin nada, de presagios donde todo resulta fácil, mi cómplice, mi infrascrito...

Oquei, gracias, de Alberto Cisnero
Barnacle, 2017

29 abril 2017

Peter Gizzi busca un traductor

abril 29, 2017
In Defense of Nothing

Related Poem Content Details


I guess these trailers lined up in the lot off the highway will do.
I guess that crooked eucalyptus tree also.
I guess this highway will have to do and the cars
     and the people in them on their way.
The present is always coming up to us, surrounding us. 
It's hard to imagine atoms, hard to imagine
     hydrogen & oxygen binding, it'll have to do. 
This sky with its macular clouds also
     and that electric tower to the left, one line broken free.


26 abril 2017

Abbas Kiarostami

abril 26, 2017



Mi soledad
es el resultado de
mis incondicionales pactos
conmigo mismo.





Odio el lenguaje
el lenguaje amargo
la lengua afilada
el habla gramaticalmente correcta
la insinuación.
Háblame
en lenguaje de signos.





Un lobo hambriento
en la nieve
la oveja
duerme en el corral,
un perro pastor
vigila la puerta.






Una nube oscura
llueve
sobre un ciprés
solitario en la ladera de una colina quemada.





En mi mente
hay un árbol
cuyo fruto
es saqueado
al amanecer.




Abbas Kiarostami (1940, Teherán, Irán / 2016, paris, Francia)
Traducción del inglés: Jonio González

Imagen: www.theavclub.com