20 septiembre 2018

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Jaime Sáenz


4.(III)


Cuando pienso en el misterio de la noche, imagino el misterio de tu cuerpo,
que es sólo una manera de ser de la noche;
yo sé de verdad que el cuerpo que te habita no es sino la oscuridad de tu cuerpo;
y tal oscuridad se difunde bajo el signo de la noche.
En las infinitas concavidades de tu cuerpo, existen infinitos reinos de oscuridad;
y esto es algo que llama a la meditación.
Este cuerpo, cerrado, secreto y prohibido; este cuerpo, ajeno y temible,
y jamás adivinado, ni presentido.
Y es como un resplandor, o como una sombra:
sólo se deja sentir desde lejos o en lo recóndito, y con una soledad excesiva, que no te pertenece a ti.
Y sólo se deja sentir con un pálpito, con una temperatura, y con un dolor que no te pertenece a ti.
Si algo me sobrecoge, es la imagen que me imagina, en la distancia;
se escucha una respiración en mis adentros. El cuerpo respira en mis adentros.
La oscuridad me preocupa –la noche del cuerpo me preocupa.
El cuerpo de la noche y la muerte del cuerpo, son cosas que me preocupan.


3.
El espacio que tu cuerpo ocupa en el mundo, es igual al espacio
del cuerpo en el que uno se ha recogido;
y si esto es así, nadie tiene por qué molestarse, ni importunarte;
en el espacio de tu cuerpo, del que tú eres el soberano absoluto.
puedes pararte de cabeza y hacer y deshacer, y transitar tranquilamente,
libre ya de un mundo de pesadilla, poblado de espectros y de esqueletos que pululaban y te
quitaban la vida.
En todo caso, tu morada, tu ciudad, tu noche y tu mundo,
se reducen a tu cuerpo;
y quien lo habita no eres tú, sino el cuerpo de tu cuerpo.
Pues el cuerpo que te habita, en realidad, eres tú;
sólo que tu cuerpo deja de ser tú;
y pasa a ser él.
Imagínate, el cuerpo que eres tú, habitando el cuerpo que
es él.
y que no por eso deja de ser tú.
De ahí el habitante, o sea, el cuerpo de tu cuerpo; y de ahí,
asimismo, el habitado, o sea, tu cuerpo.
¿Y qué decir de la honda soledad, habitando el espacio de
tu cuerpo?
Hay un echar de menos la soledad, cuando hay alguien a tu
lado;
pero, cuando no hay un alma, es la propia soledad quien te
echa de menos
-y es como si tú no estuvieras, o como si te hubieras ido,
en busca de alguien a quien echar de menos.
La soledad en el espacio de tu cuerpo, ha de ser, pues, una
soledad muy larga, muy alta, y muy álgida.
-como esa soledad que uno imaginaba de niño,
con un retrato desaparecido y una rueda inmóvil, en el cuarto
oscuro.

Jaime Sáenz (1921 / 1986, La Paz, Bolivia)
Fuente: Poetas del fin del mundo / Buenos Aires Poetry
Enlaces: 
https://publishing.cdlib.org/ucpressebooks/view?docId=kt9m3nc9hd;chunk.id=0;doc.view=print
https://es.wikipedia.org/wiki/Jaime_S%C3%A1enz

19 septiembre 2018

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Frank Ormsby


Mudándose


El primer acto de amor en una nueva casa
No es privado. Amar mutuamente
Somos medio conscientes de la puerta y el espejo.
Nuestro éxtasis incluye la silla de cama,
El aire desde el aterrizaje.

Las hojas de la calle y las hojas de olmo en las paredes
Como en ninguna habitación. La suya es la lengua
Nuestras lenguas se unen para traducir. Su mensaje
Está claro: esta noche no puedes ignorar
El mundo en la ventana.

Así que nos encanta el conocimiento de una ciudad
En un ángulo diferente.
Y compartir
Nuestra cama con muebles y árbol que reclama
Su perspectiva, fusionando nuestras vidas aquí
En su marco establecido.


Moving In

The first act of love in a new house
is not private. Loving each other
we are half-aware of door and mirror.
Our ecstasy includes the bedside chair,
the air from the landing.

Street-lamp and elm utter leaves on walls
as in no room ever. Theirs is the tongue our tongues
join in translating. Their message
is clear: tonight you cannot ignore
the world at the window.

So we love in the knowledge of a city
at a different angle.
And sharing
our bed with furniture and tree we claim
their perspective, merging our lives here
in their established frame.


Frank Ormsby (1947, Irvinestown, Irlanda del Norte)
Traducción: Adam Gai
Imagen: Belfast Telegraph


18 septiembre 2018

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Luciana Reif



Mi padre me invita a cenar
no puedo creer que la vida lo haya transformado
en un ser tan sensible, a veces pienso
en cómo fue durante muchos años
la persona capaz de ignorar el hambre
o el aire asfixiante.
Pienso en el humo que arrojaba sobre nosotros
como quien fuma en un cuarto diminuto y cerrado.
Él no fumaba, sólo apagaba el cigarrillo
sobre nuestros labios, la magia negra
de lastimar sin que advirtiéramos
cómo ni cuándo.
Ahora llora y pide perdón, vuelve atrás
sobre la historia,
reconoce lo sembrado:
quise plantar flores, dice,
pero no supe qué hacer con toda la mierda
que traía encima, la dejé ahí,
la dejé en el jardín,
no sabía que iba a crecer tanto.


§


Tenso el puño para dormirme
un acto reflejo, casi mecánico
me preparo para bucear en las profundidades
durante las próximas ocho horas. Allí aparece
todo lo que esquivo con éxito durante el día:
el miedo a estar sola, el dolor de haberte perdido
el deseo de que regreses y la esperanza también
de que a la larga como me dicen
todo sea para mejor.
Me despierto, el puño sigue tenso
igual como lo dejé al dormirme, abro la mano
por las dudas, pero no hay en ella ningún tesoro
no hay tesoros en el fondo del mar
solo nosotros mismos y un espejo gigante
que al igual que los del circo
deforma nuestras dimensiones
y se lee en clave.




Luciana Reif nació en Lanús, Buenos Aires, en el año 1990. Es socióloga por la UBA y becaria de investigación en el CONICET. Coordinó junto con Valeria De Vito el ciclo de poesía "Lo que tan rápido fuga" en Espacio Enjambre. Dicta el taller "Amor y poesía - Todo beso es político". Es autora de los poemarios Entrada en calor (Ojo de mármol, 2016) y Un hogar fuera de mí (Visor de poesía, 2018), ganador del último premio a la Creación Joven de la Fundación Loewe.

Fuente: Revista Ñ y celofánpoesía.blogspot.com


17 septiembre 2018

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Maximiliano Spreaf



querida
la mitad de mí
que está pudriéndose todavía junto a vos
en ese acantilado del Mar del Norte
no me deja dormir
te lo cuento ahora
sentado borracho
en un banco de la terminal de Salsipuedes
ya no queda casi nadie
y en unos minutos
voy a vomitar toda la felicidad
que juntamos allá en Belfast
el lunes cumplí la edad
que tendría mi vida
si la hubiera vivido con vos


§


prefiero las agujas
no me jodas con tu histeria
viví en casas de algodón
rodeado de nenas buenas
altas drogonas
lenguas de cartón corrugado
y vos
que no salís ni en los obituarios
de Eterna Cadencia
así no
no
si me hubieras visto
volver de Irlanda
en un Boeing 747
de Aerolíneas Argentinas
parchado por todas partes
desnudo en el asiento
el cinturón de seguridad cruzado en la boca
las azafatas en su orgía
y en la única mano que me quedaba libre
una jeringa con el nombre
de lo que amé


Cosas que le escribo a mi novia muerta


hace mucho que tu fantasma camina por delante mío
sabés
todavía odio a dios
tengo tu esmalte negro guardado
quisiera volver a pintarte las uñas
sueño con hijitos pelirrojos cada tanto
el año que viene vuelvo a tu tierra y no sé
si no me quedo a vivir de homeless allá
después de vos, el amor se volvió una obligación


§


en Villa María estuve dos veces
una ebrio y preso
otra enamorado
recuerdo solo lo importante
el novio de una piba que me encantaba
me puso pastillas en la cerveza
me lo confesó él mismo al otro día
llorando en la terminal de ómnibus
la piba en cuestión
estaba escondida en el baño
me hacía señas para que no hablara
a todo esto yo pasé ese día en una comisaría
y aún no sé por qué
me subí al colectivo
los miré cómo discutían
llegué a Córdoba
me tomé una Seven Up
juré no volver jamás
en dos semanas estaba otra vez
acostado en la cama de la piba en cuestión
escuchando Babasónicos
tomando vino de su boca
amo Villa María
no volvería


Maximiliano Spreaf (1975, Buenos Aires. Reside en la Provincia de Córdoba)
De: "No soy poeta pero", Caleta Olivia, 2018
Imagen: La Voz


13 septiembre 2018

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Shai Dotan

Yo recojo tu enojo



Yo recojo tu enojo
y lo pongo en el poema.
Después lo borro
y escribo sólo  acerca de las bisagras
de la puerta del armario de la cocina
que abres y cierras
para agarrar otro cigarrillo
y calmarte los nervios.
Después lavarás los vasos
y prepararás café, fuerte,
y no vendrás a ofrecerlo , puesto que yo
estoy sentado en el escritorio,
metido en lo mío. Atento
a las bisagras que chirrían


שי דותן > אני אוסף את כעסך
אני אוסף את כעסך
ומכניס אותו לשיר.
אחר כך מוחק
ורושם רק את הציר
דלת ארון המטבח
שאת פותחת וסוגרת
לקחת עוד סיגריה
לצנן את דמך.
אחר כך תשטפי כוסות
ותכיני קפה, חזק,
ולא תציעי, שהרי אני
יושב אל השולחן הכתיבה, 
עסוק בשלי. קשוב 
לציר החורק.




Shai Dotan (1969, Eilat, Israel)
Traducción: Adam Gai
Imagen: Haaretz







12 septiembre 2018

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Yusef Komunyakaa y Paul Muldoon: un contrapunto de ideas y emociones


Yusef Komunyakaa y Paul Muldoon

Por: Suzan Sherman

La poesía de Paul Muldoon es, de todo corazón, original; rica en ritmos y siempre expandiendo el asunto de lo subjetivo.

Sus ambiciosos e ingeniosos juegos de palabras muestran su formación e historia irlandesa, y avanzan hacia su vida presente para volver, de nueva cuenta, al pasado. Considerado como el principal poeta irlandés de su generación, su primer libro fue publicado cuando tenía veintidós años y, desde que se mudó a Estados Unidos, su poesía ha alcanzado mayor reconocimiento por el público local. Ha publicado libros como: New Weather, Mules, Why Brownlee Left, Quoof, Meeting the British, Selected Poems 1968-1986, Madoc: A Mystery, The Annals of Chile y, recientemente, Hay.

10 septiembre 2018

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Yves Bonnefoy | Traducción de Adam Gai



De Natura Rerum


Lucrecio lo sabía:
abre el cofre,
verás, está lleno de nieve
turbulenta.

Y a veces dos copos
se reencuentran, se unen.
o bien uno se aparta, graciosamente
en su pequeña muerte.
¿De dónde viene que haya claridad
en algunas palabras
cuando una no es más que la noche,
la otra, no más que un sueño?

¿De dónde vienen estas dos sombras
que van, riendo,
y una está arropada
con una lana roja?


Las manzanas


¿Y qué pensar
de estas manzanas amarillas?
Ayer, sorprendían, por esperar así, desnudas
después de la caída de las hojas,

Hoy, encantan
mientras sus hombros
son, modestamente, destacados
por un borde de nieve.


De Natura Rerum


Lucrèce le savait:
Ouvre le coffre,
Tu verras, il est plein de neige
Qui tourbillonne.

Et parfois deux flocons
Se rencontrent, s’unissent,
Ou bien l’un se détourne, gracieusement
Dans son peu de mort.

D’où vient qu’il fasse clair
Dans quelques mots
Quand l’un n’est que la nuit,
L’autre, qu’un rêve ?

D’où viennent ces deux ombres
Qui vont, riant,
Et l’une emmitouflée
D’une laine rouge ?


Les Pommes


Et que faut-il penser
De ces pommes jaunes?
Hier, elles étonnaient, d’attendre ainsi, nues
Après la chute des feuilles,

Aujourd’hui elles charment
Tant leurs épaules
Sont, modestement, soulignées
D’un ourlet de neige.


Otros poemas de Yves Bonnefoy, aquí
Traducción: Adam Gai
Imagen: ElCultural


09 septiembre 2018

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Otto René Castillo: "mientras no acaba de llover"


El gran estafado


Uno se pierde,
a veces,
en el fondo
de una mujer
y no vuelve
a encontrarse
jamás.
Uno se marcha
luego por el mundo
incompleto de sí,
completo silo
de su silencio.
A veces,
en un bar,
tomando coñac
y oyendo
tristes blues,
se acerca alguien
que nos recuerda
a la mujer
donde nos hemos
perdido.
Y su compañía
nos deja más solos
que nunca.
Uno se bebe
su coñac
y se va luego.
Sin que nadie
lo entienda,
porque se marcha
sonriendo.
Si al menos
estuviera triste.
Si sufriera
al menos,
se murmura.
Uno se sale
por la puerta de fondo,
porque se considera
el gran estafado,
cuando en realidad
sólo se ha perdido
en el fondo complejo
de una mujer,
que ni siquiera
se ha ido,
sino que solo
nos ha dejado marchar.
En realidad,
no nos ha entendido.
Nos gusta que nos digan,
como a los niños solitarios:
"No te vayas. Quédate aún.
Es todavía tan temprano .
Eso hace tan importantes
nuestros besos,
que uno cae víctima
de su propia importancia.
Uno es así cuando está solo.
Copado de si hasta los bordes.
Uno necesita que alguien
de verdad lo necesite.
Y como nadie lo llama,
para que uno no se vaya,
entonces uno se pierde,
en el fondo de una mujer,
que luego también se marcha,
creyendo que nos hemos aburrido
de besar sus labios y mirar su alma.
Es todo tan complejo
que, a veces, pienso
con envidia
en los enamorados sencillos,
que unidos por las manos
y los labios,
no conocen aún
la soledad del cuerpo.
Uno se pierde,
a veces,
en el fondo
de una mujer,
que luego se va,
y cuando uno se ha ido.
Y ya no nos volvemos
a encontrar.
Porque uno se queda
solo consigo,
para siempre,
creyéndose
el gran estafado,
que debe beber coñac
y estar muy triste,
para cumplir
su ronca tarea
de vivir.



Siempre de lluvia, en Berlín


Llovía sobre Berlín,
cuando leí
el claro color del viento
en tus pupilas.
Como un caballo
galopaba el agua
sobre el silencio
de la calle.
Era como si el cielo
de la gran ciudad
llorara
la muerte de una estrella.
Un perro de ceniza
aullaba en el horizonte
y el corazón de los tilos
sentía inquieto
la honda ausencia
de los pájaros.
Ellos, tal vez, en el sur
cruzaban y cantaban,
ignorando estas ramas despiertas.
Llovía sobre Berlín,
y esa lluvia
no terminaría nunca de caer
al fondo de mi alma,
en donde tus ojos
encendían dulcemente
sus riachuelos azules.
Juntos estábamos
como si juntos hubiésemos
estado toda la vida,
frente a la Puerta de Brandenburgo.
Mi mano vuela
hacia tu cintura redonda,
y juntos vemos cómo,
 el agua
pasa debajo de las grandes
arcadas, libremente cantando.
En lo alto, dos banderas
hablan un áspero lenguaje
con el agua y el viento.
Y siguen de pie
sus altas torres de colores.
Cerca de mi lejanía
de entonces
sigo leyendo aún
el claro color del viento
en tus pupilas,
cuando la lluvia
desciende con soltura
por las anchas avenidas
del aire.
Y me digo,
más para consolarme
que para recordarte:
todo invierno tiene lluvias
que no han de acabarse jamás.
Y me busco tus manos
para reposar en ellas
el hueco ardiendo de mi cara,
mientras no acaba de llover.



poesía guatemalteca
Otto René Castillo (1936, Quetzaltenango / 1967, Zacapa, Guatemala)
Enlaces: http://amediavoz.com/castillo.htm





08 septiembre 2018

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Paul Summers

Norte
(reflexiones sobre nuestro hogar,  desde el extranjero)


nosotros somos más que fotografías de fuerte contraste
de barcos enormes y de descargaderos de carbón, más que
películas chisporroteantes donde trabajadores de cara sucia son
empequeñecidos por sombras o omitidos por chimeneas, más
que los mal-hablados de cantinas humosas o un coro
de mujeres fornidas el día del lavado. somos más que
lecciones de sociología post-industrial, más que
simples estudios de casos de una comunidad disfuncional.
somo más que extras mudos en
películas de gangsters de moda, más que
letras tristes de canciones de exilio. somos más que
la columna vertebral de un imperio sin gloria, o el
viejo corazón empecinado de un animal moribundo. somos
más que los fantasmas de un millón de historias,
más que leyendas escritas con sangre, más
que objetos  exhibidos en algún vasto museo, o los
saldos  restantes de una venta anual,
somos más que eso, pero no mucho más



North
(home thoughts from abroad)


we are more than sharply contrasting photographs
of massive ships and staithes for coal, more than
crackling films where grimy faced workers are
dwarfed by shadows or omitted by chimneys, more
than foul mouthed men in smoky clubs or well–built
women in a wash–day chorus. we are more than
lessons in post–industrial sociology, more than
just case–studies of dysfunctional community.
we are more than non–speaking extras in
fashionable new gangster movies, more than
sad lyrics in exiles songs. we are more than
the backbone of inglorious empire, or the
stubborn old heart of a dying beast. we are
more than the ghosts of a million histories,
more than legends inscribed in blood, more
than exhibits in some vast museum, or the
unbought remnants of a year–long sale,
we are more than this, but not much more



Paul Summers (1951, Blyth, Gran Bretaña)
Traducción: Adam Gai
Paul Summers es un poeta de Northumbrian que  recientemente regresó a su nativo noreste después de una aventura de   cinco años en el centro de Queensland. Sus poemas han aparecido ampliamente impresos  durante más de dos décadas y ha realizado su trabajo en todo el mundo. Co-editor fundador de  las revistas 'leftfield' Billy Liar y Liar  Republic, también ha escrito para TV, cine, radio, teatro y ha colaborado muchas veces con    artistas y músicos  en proyectos de  medios mixtos y arte público. Ganó los Northern  Arts Writers Awards en 1995 y 1998 y Northern Writers Award en 2008. Las colecciones incluyen:     straya, primitiva cartografía, Union (poemas nuevos y   seleccionados), Three Men on the Metro, Big Bella's Dirty Cafe, Cunawabi y The   Last Bus . (Linkedin)




06 septiembre 2018

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Michael Longley

Michael Longley

El lebrato



Esta es tu primera noche in Carrigskeewaun.
La zona del Owennadornaun  está cubierta de lluvia.
Llegaste en el tractor de Paddy Morrison,
Un camino lleno de baches en brazos de tu padre
hasta la casita de campo donde hace un año ,
fuiste concebido, una semilla de fuego en el hogar.
¿Sentiste el viento en la chimenea absorbente?
¿Sientes el viento esta noche y la lluvia
y un ave costera llamando desde los arrecifes de mejillones?
Mañana te voy a presentar al mar,
pequeño hoplita. ¿Lo has extrañado?
Estacionaré tu cuadriga junto a la madriguera de las nutrias
y te  llevaré sobre las algas al mar.
Hay una pata copetuda sobre el lago de David
con  su ruidosa cría, polluelos
de un día y ya listos para aprender a nadar.
Vamos a poder encontrar al armiño cerca del bloque
errático, con una musaraña en la boca o al halcón
cazador de pájaros pequeños. Pero no tengas miedo.
El lebrato desayuna bajo la fucsia
todas las mañanas y lo veremos.
He cogido flores salvajes para ti, escabiosas y acianos, en un tarro con agua
que va a doblegar y magnificar la luz del día.
Ésta es tu primera noche en Carrigskeewaun.


The leveret


This is your first night in Carrigskeewaun.
The Owennadornaun is so full of rain
You arrived in Paddy Morrison’s tractor,
A bumpy approach in your father’s arms
To the cottage where, all of one year ago,
You were conceived, a fire-seed in the hearth.
Did you hear the wind in the fluffy chimney?
Do you hear the wind tonight, and the rain
And a shore bird calling from the mussel reefs?
Tomorrow I’ll introduce you to the sea,
Little hoplite. Have you been missing it?
I’ll park your chariot by the otters’ rock
And carry you over seaweed to the sea.
There’s a tufted duck on David’s lake
With her sootfall of hatchlings, pompoms
A day old and already learning to dive.
We may meet the stoat near the erratic
Boulder, a shrew in his mouth, or the merlin
Meadow-pipit-hunting. But don’t be afraid.
The leveret breakfasts under the fuchsia
Every morning, and we shall be watching.
I have picked wild flowers for you, scabious
And centaury in a jam-jar of water
That will bend and magnify the daylight.
This is your first night in Carrigskeewaun.



Michael Longley (1939, Belfast, Irlanda del Norte)
Traducción: Adam Gai
Enlaces:
https://adamgai.com/michael-longley-the-pear-y-mi-traducci%C3%B3n-a27d57f248da
http://www.letrasenlinea.cl/?p=2134&cpage=1#comment-23477
Imagen: The Irish Time


05 septiembre 2018

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Paddy Bushe


En un jardín emparedado



Se oyen ruidos callejeros.  El tañer de las campanas de la iglesia allá arriba
me apacigua. Con las cosas normales como parecen,
no puedo creer lo que ahora se anda diciendo.

Las autoridades exhortaron a no dejarse  engañar
por antiguas lealtades, a cuidarse de amenazas
extremas en nuestras calles donde tañen las campanas de la iglesia allá arriba.

Ha desaparecido gente. Las autoridades dicen que han huido-
Clara evidencia de un complot contra el régimen.
Es difícil creer lo que a veces oigo decir.

Por la noche hay sirenas que llenan el aire de temor,
 entonces se oyen pasos urgidos, advertencias. A veces un grito
ahogado por un ruido callejero,  allá arriba suenan las campanas de la iglesia.

Fuera de mi ventana de rejas en la pared, silencioso como el plomo,
el río se arrastra inexorablemente. Corriente abajo,
las alcantarillas rezuman lo que se anda diciendo.

Pero aquí, todo es calma, orden. Una pared, una cerca,
me protege. A la luz del sol, puedo sentarme  a soñar
con los ruidos callejeros ordinarios, suenan las campanas de la iglesia allá arriba.
No debo empezar a creer lo que se anda diciendo.



In a walled garden


There are street noises. Church bells overhead
Reassure me. With things as normal as they seem,
I cannot believe what is now being said.

Officials have warned against being misled
Into outdated loyalties, to beware of extreme
Threats in our streets to church bells overhead.

People have disappeared. Officials say they’ve fled –
Clear evidence of a plot against the regime.
It’s hard to believe what I sometimes hear said.

At night there are sirens filling the air with dread,
Then urgent steps, warnings. Sometimes a scream
Muffled by street noise, church bells overhead.

Outside my wall’s barred window, sullen as lead,
The river crawls by, inexorably. Downstream,
The sewers overflow with what’s being said.

But here there is calm, order. A wall, a hedge,
Shelter me. In the sunlight, I can sit and dream
Of ordinary street noise, church bells overhead.
I must not begin to believe what’s being said.



Paddy Bushe (1948, Dublin, Irlanda)
Traducciòn: Adam Gai
Enlaces: 
https://independent.academia.edu/AdamGai
http://www.softblow.org/paddybushe.html
Imagen: Linda Ibbotson I poet

04 septiembre 2018

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Ingeborg Bachmann

Ingeborg Bachmann

Una especie de pérdida



Juntos usamos: estaciones del año, libros y una música.
Las llaves, las tazas de té, la panera, sábanas y una cama.
Un ajuar de palabras, de gestos, traídos, usados, gastados.
Un orden respetado en la casa. Dicho. Hecho. Y la mano
siempre tendida.
Me enamoré del invierno, de un septeto vienes, y del verano. De mapas, de un refugio de montaña, de una playa y de una
cama.
Un culto alimentado con fechas, promesas declaradas irrevocables,
un algo idolatrado, que fue sublime antes de una nada,
(—del diario doblado, de la ceniza fría, del papel con un mensaje)
sin miedo a esa religión, ya que la iglesia era esa cama.
De la visión del mar surgió mi pintura inagotable.
A los pies del balcón estaban los pueblos, mis vecinos, para saludar.
En el fuego de la estufa, en la seguridad, mi pelo tenía su color más pleno.
El timbre de la puerta era el fin de mi alegría.
No es a ti a quien he perdido,
sino al mundo.



Eme Art Verlust


Gemeinsam benutzt: Jahreszeiten, Bücher und eine Musik.
Die Schlüssel, die Teeschalen, den Brotkorb, Leintücher und ein
Bett.
Eine Aussteuer von Worten, von Gesten, mitgebracht, verwendet, verbraucht.
Eine Hausordnung beachtet. Gesagt. Cetan. Und immer die Hand gereicht.
In Winter, in ein Wiener Septett und in Sommer habe ich mich verliebt.
In Landkarten, in ein Bergnest, in einen Strand und in ein Bett. Einen Kult getrieben mit Daten, Versprechen für unkundbar
erklart,
angehimmelt ein Etwas und fromm gewesen vor einem Nichts.
(—der gefalteten Zeitung, der kalten Asche, dem Zettel mit einer Notiz)
furchtlos in der Religión, denn die Kirche war dieses Bett.
Aus dem Seeblick hervor ging meine unerschópflíche Malerei. Von dem Balkon herab waren die Vólker, meine Nachbarn, zu
grüfien
Am Kaminfeuer, in der Sicherheit, hatte mein Haar seine aufierste Farbe.
Das Klingeln an der Tür war der Alarm tur meine Freude.
Nicht dich habe ich verloren,
sondern die Welt.






03 septiembre 2018

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Julieta Lopérgolo

Poetas argentinas



Todavía tenemos el agua.
Un suero prodigioso corre todavía,
invisible,
por nuestras venas jóvenes.
La corriente remonta las partes altas
adonde van a deshacerse
los ahogados,
los peces débiles,
las ramas desprendidas,
la lentitud del frío mientras sube
matando el aire.
La piel espera limpieza y perdón
y sobre todo sed.
Pero todo lo que sobrevive desemboca
en el impulso de otra agua
irremontable.




Mitigamos la belleza con nombres,
como si nos curara enfermarnos de eso.
A la espesura de los bosques
la llamamos verde,
oscuridad,
mitos de casas de los árboles;
al polvo de la tierra, humo.
Decimos nervaduras
a las venas quebradas de las hojas,
sangre al color de la respiración.
Llamamos mar
a la deriva persistente del agua.
Llamamos a lo que no habla
con este miedo.



Julieta Lopérgolo (1973, Rosario, Santa Fe, Argentina. Licenciada en Letras y en Psicología. 
De: "Para que exista esa isla", Postales japonesas, 2018. Desde 2017 vive en Montevideo.



02 septiembre 2018

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Sergio Raimondi


Paisaje de Induclor con uno o dos operarios

Ánodo arriba, abajo cátodo y en el medio
la capa de tres milímetros de mercurio
que gira y gira y gira y gira y gira
luego de abrir las válvulas de la salmuera
y de inyectarle la electricidad que gasta
media ciudad en cualquiera de sus días:
por un lado el cloro, por otro el hidrógeno,
por otro, al fin, la soda cáustica al cien.
Ahora el operario limpia el sistema
con ácido, una escobilla de acero
y el cuidado de no dejar actuar
gérmenes que desplieguen el óxido.
No se le ve la cara. Lo que se le ve
es una máscara con carbón activado
que filtra los vapores del metal.
Tampoco al otro se le ve la cara, se le ve
una máscara igual, pero su cuerpo
es más voluminoso y los zapatos difieren.


Otros poemas de Sergio Raimondi, aquí
De: "Poesía civil", Ediciones Liliputienses
Imagen: Festival Internacional de Poesía de Granada


30 agosto 2018

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Artistas


CARL VILHELM HOLSOE (1863-1935)
Estudió en la Academia de Bellas Artes de Copenhague 1882-1884. A partir de entonces, continuó su educación en Kunstnernes Studieskole, escuela estudio del artista PS Kroeyer. Viajó a Italia. En 1889 recibió la Mención de Honor (París) y recibió la beca de la academia en los años entre 1890 a 1898. Fue también en la Academia que ganó el premio de oro en 1901 y el premio Eckersberg en 1908, así como numerosas otras becas y premios. Carl Holsøe convirtió en miembro de la junta directiva de la academia y Kunstforeningen. Expuso por muchos años. Se hizo amigo de Vilhelm Hammershoi y se inspiraron e influenciaron mutuamente. Sus obras están relacionadas con relatos con la casa, como se ilustra en  estas piezas. Con frecuencia se concentró en interiores con una técnica magistral que refleja la influencia de los maestros holandeses como Vermeer de Delft. También pintó paisajes, bodegones y cuadros de flores. Está representado en el Statens Museum for Kunst (la Galería Nacional de Dinamarca), Nationalmuseet (Museo Nacional), entre otros. Su obra se puede encontrar en galerías y colleciones de todo el mundo. 
Http://Revistaelbosco.Blogspot.Com/2013/08/Carl-Vilhelm-Holsoe-Pintura-.Html



Matteo Massagrande nació en Padua, Italia en 1959. Massagrande es un consumado pintor y grabador talentoso. Ha expuesto en más de cien exposiciones a nivel internacional en los últimos 30 años. En la serie de pinturas a la que pertenecen estos magníficos interiores, Massagrande explora estancias íntimas en diversos estados de deterioro. Estos espacios urbanos abandonados y al mismo tiempo tan llenos de vida son representados por Massagrande de una forma inquietante a través del uso de la luz, la sutileza de la paleta y el uso de la perspectiva cinematográfica.
https://lapaseata.net/2018/04/26/mateo-massagrande-realista/

Fuente: 
  • https://www.hammershoi.co.uk/carl-holsoe/
  • https://artodyssey1.blogspot.com/2011/01/matteo-massagrande.html?m=1


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Marina Yuszczuk



Ahora, estamos saliendo de la cueva
o ya salimos
tenemos una casa que parece un hogar
tenemos ropa
pero los otros meses me escondí con mi hijo en una cueva
estuve con la teta al aire como una amazona
con la teta desnuda y lastimada
la mente suspendida, el cuerpo tenso
una flecha en el arco, tenso y listo
listo para abrazar, alimentar
siempre cerca
siempre vigilante y siempre cerca
de vez en cuando venían personas y me preguntaban cómo estás
yo creo que tartamudeaba
apelaba a los ecos de las conversaciones tenidas y escuchadas
para dar mi respuesta
y después,
contenta o aliviada
me agazapaba con la cría en un rincón oscuro.



No sé cómo empezó
creo que fue el gateo
quizás fue antes
para hacerle lugar
a nuestro hijo
que además de comida y amor
mucho espacio
es lo que necesita
levantamos las sillas
pusimos la mesa contra la pared
sacamos las macetas al pasillo del edificio
así empezó la fiebre
que todas las semanas
se come un poco más de nuestra casa
estoy mirando mi biblioteca
y sueño con guardarla en cajas
eso me pone eufórica
necesito dedicarme a lo único que me sale bien
para lo único que sirvo
mirar una cosa por vez
con una intensidad
que me llena de melancolía
ser fiel a eso
este año es un baile con la destrucción
o algo menos drástico, puede ser
pero que sí
tiene su ritmo
significa que quiero tener menos
adentro y afuera
tener menos
quiero tener menos
más plata, menos cosas
plata para gastar
solamente en las cosas
que no se guardan
los taxis, las comidas
los paseos
las experiencias
las experiencias que se pagan con plata
un auto que me lleve a todas partes mientras miro todo
y caminar
no quiero guardar nada
no quiero guardar nada.




Marina Yuszczuk (1978, Buenos Aires, Argentina)
Fuente: http://elcielodelmes.com.ar/

Imagen: Página12


28 agosto 2018

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René Palacios More

La bella de Sâo Paulo



Qué pudo arriesgar tu madrugada espesa
entre aquel mi desorden que construía y desandaba palabras hasta
desgastar los objetos
los insanos objetos que supieron rodearnos con bulliciosa inquietud.
Mujer de madréporas y ataques a mansalva en la noche
yo he visto tu fantasmal agonía tras hallarte entre feroces ráfagas de
locura
suicidios, escándalos e infatuación.
Mi corazón se cubrió de algas
para luego abrirse a la amplia parábola de las tormentas que se sucedieron
al desgaire.
(Y habría de colarse por las hendijas de las habitaciones
en que deambulan los goces que conocí
y el pesar que me entrega lo mejor de mí mismo).
Estas, que son también tus agallas,
nacieron contigo para alcanzar el clamor de los habitantes de la urbe
que te sonreía agradecida por tu presencia.
Hoy, que en tus piernas conoces el regocijo y la tristeza habitual de
los insomnes,
el delirio de la ciudad en que abandono mi orfandad te mesa los cabellos
y en tu seno
(antiguo con la antigüedad de las antiguas fotografías rebosantes de
alfileres
en el regazo de aquella adivina negra dispuesta a presagiar tu felicidad)
se hamaca el vertiginoso paso de mi paso.
Tu belladona se deslizó por las calles en que amanecía nuestra piedad
y en que, a veces, hasta el desprecio supo de nosotros.
Esplendente, entre gritos desenfrenados,
hubo quienes te bendijeron desde sus más serias pasiones
pero tu historia continuaba desde donde provienes y hacia donde le
encuentras.

Nosotros, que cobijamos el silencio para sólo depredarlo ante la firme
resolución de no hallar sustitutos al verano,
nos encaminamos, a veces con excesiva lentitud,
a los mares cálidos de ese norte de tus tierras en que hoy te encolerizas.
Deberíamos preguntarnos
hasta dónde se unirán en tu cuerpo las sucesivas caídas al mar,
las del regocijo para venero de tus fecundas sementeras en el azar de
un hallazgo de oro y manías.
Tu cuerpo, primogénito en la pulpa de los demonios
que adquieren en ti forma y color de bonanza.
Asperga tus metales en el ojo de la escolopendra que devora sin consideración
a su propia especie para deslizarte luego por el dominio
de las avenidas
en que el légamo
es un trozo de lucidez contra el cielo lejano de las inmoladas en las
altas horas de la noche.
Los que te entregan sus dineros
ignoran que en sus rostros se leen fragmentos de tus fabulosos sueños



René Palacios More (1939 / 2018, Buenos Aires, Argentina)






25 agosto 2018

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Alessandra Molina: El invierno no había terminado...

Poetas cubanos

Patria del idioma



El invierno no había terminado
pero en los árboles sonaba el corazón de una hoguera,
el rumor de los brotes que hinchan la vieja piel
y parten las puntas más finas de las ramas una a una.
Con sus alas, con su breve posarse,
con su pico y sus garras minúsculas,
los pájaros llenaban el aire del color y los fragmentos
de aquel fuego primaveral

24 agosto 2018

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Presentación de "Geología", de Claudia Masin

La imagen puede contener: una persona, planta, texto y exterior
Poligrafía


Escribías con una piedrita en la tierra tu nombre, palabras
al azar: arena, río, spider man. Como si creyeras que una historia
se escribe por la suma, la discreta acumulación de partículas.
O como si dibujar una casa bastara para poder habitarla. Pero
¿quién vive una vida real en una casa dibujada?
Hay un ligero, sutil desasosiego en las largas horas
de la siesta, que hace que todos prefieran dormir. Aún así,
resistías despierta. Es extraño pensar en una vigilia en pleno día,
cuando nada escapa a la visión y cada sonido resuena
amplificado en el silencio.
Los climas violentos crean una sensación de inminencia,
la ilusión de que nada va a quedar igual después del vendaval
o del calor intenso: una fiesta que se celebra
por un acontecimiento imaginario. Y es la imaginación,
y no los hechos, quien te deja asombrada una y otra vez
frente a cosas idénticas.
En esa hora en que son intensas niñez y desdicha,
como agujas en preciosa sincronía, ¿cuál
sería el objeto de tu espera? ¿Un naufragio, un estallido,
acaso el descubrimiento de la tristeza,
esa grieta que modifica tu mundo para siempre?
No es otra cosa que ese momento
lo que dirían las palabras, si alguna palabra
dijera alguna vez algo cierto.


Otros poemas de Claudia Masin, aquí