Jorge Boccanera


Allegro ma non tropo




Simplemente
                 una llamada telefónica diaria
justo al amanecer
                 cuando la voz de ella
todavía
no era más que un gemido prisionero
por un terrible ejército de sábanas

simplemente
                 esa llamada por teléfono
y escuchar las primeras palabras
que esos labios resecos
por la espma sagrada de la noche
                 dejaban escapar

luego el itinerario de una voz insegura
que inauguraba el día
con la saliva aún no resuelta en saludo o más dulce

simplemente
                   esa llamada por teléfono
y la profanación de aquel que cree escuchar
el roce de una piernas o
             adivinar
el norte y sur de ese cabello negro e
             investigar
             los pliegues / almohadones y recortes de diario
viejas fotografías en la pared descascarada
hasta que esa otra voz cualquier mañana dijo: " ¿Quién?,
            ¿cómo?"
                      y "ella no vive más aquí".


Jorge Boccanera (Bahía Blanca, Argentina, 1952)
De: "Tus ojos del pájaro quemado", Editorial Katún, 1982

Imagen: albumnocturno.blogspot.com

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Notas

Los hijos de Bob Dylan, de Gordon McNeer, Valparaíso Ediciones
EASY RIDER


(fragmento)

Nadie sabe quién te hizo la foto
en la Paynes Prairie aquel día.
Podría haber sido Janabanana, Susan o Ron.
Desde este recóndito lugar pareces seguro,
como si tuvieras el control, y algo nostálgico.

La película salió en el 69, junto con todo lo demás.
Por aquel entonces, todos los políticos habían muerto.
JFK, Bobby y Martin ya no estaban,
víctimas los tres de un pistolero solitario.
La ofensiva del Tet seguía con nosotros,
como un mal viaje de ácido.
Nuestro gobierno asesinaba a sus niños: sé el primero
del barrio en tener a tu hijo de vuelta a casa en una caja.

Jime, Janice y Jimi aún estaban vivos.
A John le quedaban once años de vida.
Las palabras de Dylan, ¿qué se siente, ahhh,
qué se siente al estar solo,
sin camino a casa alguno, como un total desconocido,
como una bala perdida?,
prendían nuestros corazones. Estábamos listos
para cualquier cosa, excepto
para lo que nos esperaba.




ALICIA SILVA REY/ Una presentación solemne: Estábamos, unos 6 años atrás, en la Biblioteca Nacional de Argentina, un poeta notable, un sociólogo refinado y yo, presentando un libro de poemas de grande y querida poeta argentina. Comienza a leer su ponencia el poeta y mi celular, en el silencio de la sala, suena. El poeta hace gesto de repugnancia ante la interrupción inconcebible. Me río, pido "disculpas, disculpas" en tanto manoteo el celular en mi cartera y logro apagarlo. El poeta de marras recomienza su extraordinariamente bien modulada lectura. Yo no advertí la repudiable magnitud de lo "hecho" por mí en el marco de tal presentación. La distracción es mi casa y ahí soy y supervivo. Luego, notabilísimo narrador presente entre el público dictaminó que fue una presentación "solemne". Entonces me lo creí. Hoy, cuando la poeta amiga me llama para decirme que acaba de reencontrar mi lectura de ese libro y que le gusta más que entonces porque "está tan bien escrita", comprendo que la inteligencia sumada a la gracia sí pueden resultar divertidas. Y la distracción, bueno, es la sal de la vida.