Marcelo Kacanas

Subjetivas 1



Ocurre que a esta altura del asunto
ya no alcanza
el rigor sociólogico
para entenderlo: pasaron las cosas
                         tan rápido
                         tan con o sin nosotros
que hoy el futuro
se nos abre a medias:
casi casi nos quedamos sin realidad

                                  a Pedro Donangelo


De madrugada



¿Todo estará como ahora?
Somos unos perros  saltando
el filo de la luna
sin saber
quien caerá primero: la noche o
                                nosotros.



Española que resigna


Pero apurá la noche: no es lo mismo
meterse en el infierno
algo así
como vernos frente a frente
a medio soñar en la casa nueva,
si la decoración lineal es más sobria
llega hasta el último piso y aun sigue
por la escalera como prendiendo un fósforo
para quemar no entendí bien
que costumbre de qué,
lo suficiente como para preparar la cena
esta noche: no es lo mismo preguntarte
como estás si se te ve muy muy que digamos;
hay un aire a española que resigna
en cambio de una manera u otra
esta letra es mejor de la que dibuja
un potro enamorado
que saltó del sur
rompiendo todas las riendas.


Marcelo Kacanas
De: "Suceden ciertas cosas ", Ediciones Citerea, 1980

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Notas

//Un poco de narrativa a los poemas. Nilton Santiago me desintoxica.

//Los hijos de Bob Dylan, de Gordon McNeer, Valparaíso Ediciones
EASY RIDER

(fragmento)
Nadie sabe quién te hizo la foto
en la Paynes Prairie aquel día.
Podría haber sido Janabanana, Susan o Ron.
Desde este recóndito lugar pareces seguro,
como si tuvieras el control, y algo nostálgico.

La película salió en el 69, junto con todo lo demás.
Por aquel entonces, todos los políticos habían muerto.
JFK, Bobby y Martin ya no estaban,
víctimas los tres de un pistolero solitario.
La ofensiva del Tet seguía con nosotros,
como un mal viaje de ácido.
Nuestro gobierno asesinaba a sus niños: sé el primero
del barrio en tener a tu hijo de vuelta a casa en una caja.

Jime, Janice y Jimi aún estaban vivos.
A John le quedaban once años de vida.
Las palabras de Dylan, ¿qué se siente, ahhh,
qué se siente al estar solo,
sin camino a casa alguno, como un total desconocido,
como una bala perdida?,
prendían nuestros corazones. Estábamos listos
para cualquier cosa, excepto
para lo que nos esperaba.




ALICIA SILVA REY/ Una presentación solemne: Estábamos, unos 6 años atrás, en la Biblioteca Nacional de Argentina, un poeta notable, un sociólogo refinado y yo, presentando un libro de poemas de grande y querida poeta argentina. Comienza a leer su ponencia el poeta y mi celular, en el silencio de la sala, suena. El poeta hace gesto de repugnancia ante la interrupción inconcebible. Me río, pido "disculpas, disculpas" en tanto manoteo el celular en mi cartera y logro apagarlo. El poeta de marras recomienza su extraordinariamente bien modulada lectura. Yo no advertí la repudiable magnitud de lo "hecho" por mí en el marco de tal presentación. La distracción es mi casa y ahí soy y supervivo. Luego, notabilísimo narrador presente entre el público dictaminó que fue una presentación "solemne". Entonces me lo creí. Hoy, cuando la poeta amiga me llama para decirme que acaba de reencontrar mi lectura de ese libro y que le gusta más que entonces porque "está tan bien escrita", comprendo que la inteligencia sumada a la gracia sí pueden resultar divertidas. Y la distracción, bueno, es la sal de la vida.