Paul Eluard



Primeramente



Yo te lo he dicho por las nubes
Yo te lo he dicho por el árbol del mar
Por cada ola por los pájaros en las hojas
Por los guijarros del ruido
Por las manos familiares
Por el ojo que se vuelve rostro o paisaje
Y el sueño le devuelve el cielo de su color
Por toda la noche bebida
Por la reja de los caminos
Por la ventana abierta por una frente despejada
Yo te lo he dicho por tus pensamientos por tus palabras
Toda caricia toda confianza sobreviven


De: "El amor la poesia", 1929



Yo no estoy solo



Cargada
de frutos ligeros los labios
Ataviada
de mil flores distintas
Gloriosa
en los brazos del sol
Dichosa
con un pájaro familiar
Feliz
con una gota de agua
Más bella
que el cielo matinal
Fiel

Yo hablo de un jardín
Yo sueño

Pero exactamente es que amo.


De: "Mediadoras", 1939


Paul Eluard (seudónimo de Eugene Grindel, Saint Denis, 1895 / París, 1952, Francia)
Editorial Lautaro, 1957. Versión de María Teresa León y Rafael Alberti

Imagen: biografiayvidas
Enlaces: La poesía de Paul Éluard...por Luis Quintana Tejera

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Notas

//Un poco de narrativa a los poemas. Nilton Santiago me desintoxica.

//Los hijos de Bob Dylan, de Gordon McNeer, Valparaíso Ediciones
EASY RIDER

(fragmento)
Nadie sabe quién te hizo la foto
en la Paynes Prairie aquel día.
Podría haber sido Janabanana, Susan o Ron.
Desde este recóndito lugar pareces seguro,
como si tuvieras el control, y algo nostálgico.

La película salió en el 69, junto con todo lo demás.
Por aquel entonces, todos los políticos habían muerto.
JFK, Bobby y Martin ya no estaban,
víctimas los tres de un pistolero solitario.
La ofensiva del Tet seguía con nosotros,
como un mal viaje de ácido.
Nuestro gobierno asesinaba a sus niños: sé el primero
del barrio en tener a tu hijo de vuelta a casa en una caja.

Jime, Janice y Jimi aún estaban vivos.
A John le quedaban once años de vida.
Las palabras de Dylan, ¿qué se siente, ahhh,
qué se siente al estar solo,
sin camino a casa alguno, como un total desconocido,
como una bala perdida?,
prendían nuestros corazones. Estábamos listos
para cualquier cosa, excepto
para lo que nos esperaba.




ALICIA SILVA REY/ Una presentación solemne: Estábamos, unos 6 años atrás, en la Biblioteca Nacional de Argentina, un poeta notable, un sociólogo refinado y yo, presentando un libro de poemas de grande y querida poeta argentina. Comienza a leer su ponencia el poeta y mi celular, en el silencio de la sala, suena. El poeta hace gesto de repugnancia ante la interrupción inconcebible. Me río, pido "disculpas, disculpas" en tanto manoteo el celular en mi cartera y logro apagarlo. El poeta de marras recomienza su extraordinariamente bien modulada lectura. Yo no advertí la repudiable magnitud de lo "hecho" por mí en el marco de tal presentación. La distracción es mi casa y ahí soy y supervivo. Luego, notabilísimo narrador presente entre el público dictaminó que fue una presentación "solemne". Entonces me lo creí. Hoy, cuando la poeta amiga me llama para decirme que acaba de reencontrar mi lectura de ese libro y que le gusta más que entonces porque "está tan bien escrita", comprendo que la inteligencia sumada a la gracia sí pueden resultar divertidas. Y la distracción, bueno, es la sal de la vida.