Darío Rojo

Encontré el título de este poema resaltado en azul  en un Diario de Poesía , el Nro.14 de 1990. Las imnumerables lecturas mantiene mi calificación original: me sigue gustando, Significa que es bueno (en mi canon), que sobrevive. El desgajamiento (descascarar, desvestir, abrir) desde el principio advierte: el poema no busca su centro, sino la dispersión. El faro, la estación de trenes, por esta naturaleza propia del poema, se acepta como un final llano, sin discordancias. Esto se me ocurre.



El cementerio de los amantes



El empapelado descascarado
y agrio
desviste con tristeza la escena,
escaleras ajadas y chimeneas abiertas
bajo el arco alejado de un avión.
(la sombra
de alguien desconocido enfría la pared)
No mi amor, no confundas
olvida esto: la foto aérea del edificio
         el número de serie de cada recipiente
         las explosiones del asfalto
(una mujer cruza y roza un auto
mientras un hombre
sube las escaleras con un cigarrillo en la mano)
- aprendí la corrupción
en la cirugía de tus ojos (ramas mojadas
que transparentan flores amarillas) puerto seguro 22 hs -
En un faro
cada vez más alejado de la costa
se oye el ruido de una migración desordenada,
repiten en diferentes voces:
"no hay decorado en esta estación
                      donde a toda hora salen trenes"


Darío Rojo (Castex, Provincia de La Pampa, Argentina,  1964)

Imagen: Poetas argentinos

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Notas

Los hijos de Bob Dylan, de Gordon McNeer, Valparaíso Ediciones
EASY RIDER


(fragmento)

Nadie sabe quién te hizo la foto
en la Paynes Prairie aquel día.
Podría haber sido Janabanana, Susan o Ron.
Desde este recóndito lugar pareces seguro,
como si tuvieras el control, y algo nostálgico.

La película salió en el 69, junto con todo lo demás.
Por aquel entonces, todos los políticos habían muerto.
JFK, Bobby y Martin ya no estaban,
víctimas los tres de un pistolero solitario.
La ofensiva del Tet seguía con nosotros,
como un mal viaje de ácido.
Nuestro gobierno asesinaba a sus niños: sé el primero
del barrio en tener a tu hijo de vuelta a casa en una caja.

Jime, Janice y Jimi aún estaban vivos.
A John le quedaban once años de vida.
Las palabras de Dylan, ¿qué se siente, ahhh,
qué se siente al estar solo,
sin camino a casa alguno, como un total desconocido,
como una bala perdida?,
prendían nuestros corazones. Estábamos listos
para cualquier cosa, excepto
para lo que nos esperaba.




ALICIA SILVA REY/ Una presentación solemne: Estábamos, unos 6 años atrás, en la Biblioteca Nacional de Argentina, un poeta notable, un sociólogo refinado y yo, presentando un libro de poemas de grande y querida poeta argentina. Comienza a leer su ponencia el poeta y mi celular, en el silencio de la sala, suena. El poeta hace gesto de repugnancia ante la interrupción inconcebible. Me río, pido "disculpas, disculpas" en tanto manoteo el celular en mi cartera y logro apagarlo. El poeta de marras recomienza su extraordinariamente bien modulada lectura. Yo no advertí la repudiable magnitud de lo "hecho" por mí en el marco de tal presentación. La distracción es mi casa y ahí soy y supervivo. Luego, notabilísimo narrador presente entre el público dictaminó que fue una presentación "solemne". Entonces me lo creí. Hoy, cuando la poeta amiga me llama para decirme que acaba de reencontrar mi lectura de ese libro y que le gusta más que entonces porque "está tan bien escrita", comprendo que la inteligencia sumada a la gracia sí pueden resultar divertidas. Y la distracción, bueno, es la sal de la vida.