Marília Garcia


Svetlana






en la víspera de su partida para
ny, emmanuel hocquard tipea
un poema de george oppen
en su máquina de escribir
underwood n. 3. es como svetlana queriendo volver
a barcelona acá no me quedo
ni un día más decía en el café
con nombre griego que
le hacía falta ver las cosas
invisibles de aquella ciudad y su marido
a contramano cargando
en el brazo al niño sin lengua,
intentando alcanzar lo que
aparecía del otro lado del mar
si alguien aún vendría
a ayudarlos
..................................en esta época
del año la tormenta no acostumbra
a demorarse (el poema estaba en inglés)
y tenían miedo de perderse,
ella decía, por eso la distancia,
ritmo de escalón siguiendo
cortado, por eso
................................el modo de andar y
el zigzag del avión siempre que salían juntos.
tenían miedo y todos los días hacía
algo para evitarlo, después quería
encontrarlo en la calle,
perdido, como un accidente:
cruza una esquina y ve. colgó
el teléfono a la hora
precisa, la voz cortada otra 
vez antes de seguir
por las ramblas.






Marília Garcia (Río de Janeiro, 1979, Brasil)
De: "Error geográfico", Ediciones Kriller71, 2015
Traducción: Aníbal Cristobo


Imagen: ricardo-domeneck.blogspot.com








SVETLANA: na véspera de sua partida para / ny, emmanuel hocquard datilografa / um poema de george oppen / em sua máquina de escrever / underwood n. 3. é como svetlana querendo voltar / para barcelona aquí não fico / mais nem um dia dizia no café / com nome grego que / lhe fazia falta ver as coisas / invisíveis daquela cidade e seu marido / na contramão carregando / no braço o menino sem língua, / tentando alcançar o que / aparecia do outro lado do mar / se alguem ainda viria / para ajudá-los / nesta época / do ano a tormenta não costuma / demorar (o poema era em inglês) / e tinham medo de se perder, / ela dizia, por isso a distância, / ritmo de degrau seguindo / cortado, por isso / o modo de andar e / o ziguezague do avião sempre que saíam juntos. / tinham medo e todos os dias fazia / algo para evitar. depois queria / encontrá-lo na rua, / perdido, como um acidente: / cruza uma esquina e vê. desligou / a chamada na hora / precisa, a voz cortada outra / vez antes de seguir / pelas ramblas.

1 comentarios

  1. este poema me golpeó la cabeza
    la autora tiene más textos en la red?

    saludos

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Notas

Los hijos de Bob Dylan, de Gordon McNeer, Valparaíso Ediciones
EASY RIDER


(fragmento)

Nadie sabe quién te hizo la foto
en la Paynes Prairie aquel día.
Podría haber sido Janabanana, Susan o Ron.
Desde este recóndito lugar pareces seguro,
como si tuvieras el control, y algo nostálgico.

La película salió en el 69, junto con todo lo demás.
Por aquel entonces, todos los políticos habían muerto.
JFK, Bobby y Martin ya no estaban,
víctimas los tres de un pistolero solitario.
La ofensiva del Tet seguía con nosotros,
como un mal viaje de ácido.
Nuestro gobierno asesinaba a sus niños: sé el primero
del barrio en tener a tu hijo de vuelta a casa en una caja.

Jime, Janice y Jimi aún estaban vivos.
A John le quedaban once años de vida.
Las palabras de Dylan, ¿qué se siente, ahhh,
qué se siente al estar solo,
sin camino a casa alguno, como un total desconocido,
como una bala perdida?,
prendían nuestros corazones. Estábamos listos
para cualquier cosa, excepto
para lo que nos esperaba.




ALICIA SILVA REY/ Una presentación solemne: Estábamos, unos 6 años atrás, en la Biblioteca Nacional de Argentina, un poeta notable, un sociólogo refinado y yo, presentando un libro de poemas de grande y querida poeta argentina. Comienza a leer su ponencia el poeta y mi celular, en el silencio de la sala, suena. El poeta hace gesto de repugnancia ante la interrupción inconcebible. Me río, pido "disculpas, disculpas" en tanto manoteo el celular en mi cartera y logro apagarlo. El poeta de marras recomienza su extraordinariamente bien modulada lectura. Yo no advertí la repudiable magnitud de lo "hecho" por mí en el marco de tal presentación. La distracción es mi casa y ahí soy y supervivo. Luego, notabilísimo narrador presente entre el público dictaminó que fue una presentación "solemne". Entonces me lo creí. Hoy, cuando la poeta amiga me llama para decirme que acaba de reencontrar mi lectura de ese libro y que le gusta más que entonces porque "está tan bien escrita", comprendo que la inteligencia sumada a la gracia sí pueden resultar divertidas. Y la distracción, bueno, es la sal de la vida.