diciembre 29, 2010

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Néstor Groppa

























La conexión eléctrica











Llovía. Los obreros estaban con sus caparazones de plástico

de vivos azules y amarillos

subidos a un púlpito

y en medio de la escalera de la lluvia.

Manipulaban las viboritas eléctricas

adormecidas en el interior de los cables;

separaban los voltios reacios; apartaban las chispas

y endilgaban la procesión de la luz

hasta un fornido pacará frente a la demolición

de la casa vieja de los Caballero.



Jugaban con fuerza magnéticas, volúmenes, curvas y voltios

en ese espinoso jardín de amperes

con flores mortales

decorando la noche que sostiene

a la luz.

Del cielo bajaba agua y neblina;

fuerzas armadas de la provincia

vigilaban esa poda eléctrica y empalme en las alturas

entre los pájaros con todas sus albas encendidas.



Ninguno advirtió que la máquina que sostenía el púlpito

sería un caballo de Troya cargado con jardineros

electricistas

colgados del cielo por la cintura; pegados a los postes

entre derrames de agua fulminante.

Y de pronto el grito. Y le aumentaron aplausos

por la hazaña de haber desviado la cadencia de la luz

sin despertar las víboras del voltaje en su sueño continuado,


sin apagar los espejos de Emmanuel


que seguía cortando el pelo a la navaja en su peluquería reciclada,

abajo,


entre aerosoles, cortinitas y cumbias de la radio.












Néstor Groppa (Laborde, Provincia de Córdoba, 1928. Reside en San Salvador de Jujuy)


De. Diario de poesía N° 58, 2001)




Imagen: El desván de Rita Kratzman





diciembre 26, 2010

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Francisco Madariaga







Lágrimas de un mono











Yo quiero cautivar tu desesperación, oh mono adiós.

Tiemblas tanto en tus islas negras, oh mono adiós.

En los embarcaderos el color encendido en tus ojos tiene tanta fe.

Oh mono, retén el equilibrio de tu asombro.

Yo ya tiemblo en tus islas, mono adiós.

Tu odio virginal es idéntico a cuando se cruza mi alma con el mundo.







Rieles borrados











Uno de esos grandes trenes cargueros abrazados por  las lonas, vomitando un celeste desequilibrio.





Un tren que se sepulta cuando ama los terrosos países, corre por las orillas del invierno en verano.





Esta jaula de gritos que arde y se entierra en las colinas con su propio valor de viajero cautivado por la vida, y sobre todo, arrasa como nosotros: arrollado en su espalda con sus gritos trístisimos..













Francisco Madariaga (Corrientes, 1927 / Buenos Aires, 2000, Argentina)


De: "El asaltante veraniego", Ediciones del Mediodía


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Para tener en cuenta









26 de diciembre de 2010 21:44



Quiero recomendar el libro “El siglo” de Alain Badiou (Ediciones Manantial) porque se aboca a la tarea de pensar el siglo XX a través de los poetas. Comienza con Osip Mandelstam y el poema que da título al libro, pero utiliza también la “Oda Marítima” de Pessoa, junto a textos de André Bretón, Yves Bonneffoy , Mallarmé y la “Anábasis” de Paul Celan contrapuesta a la de Saint John Perse. Badiou logra la reflexión más lúcida propuesta acerca de “la poesía después de Awschitz”. El resultado confirma que ya no será posible pensar sin la poesía.



diciembre 24, 2010

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Rafael Felipe Oteriño












Visible, invisible











Miraba a través de las ventanas

y nunca era lo mismo:

el paso de los hombres y los ganados,

 las nubes por encima de las cabezas:

todo era distinto cuando lo miraba por segunda vez.



Lo que a la mañana era dardo o trigo o bola de billar,

a la noche era fósforo

y permanecía encendido como el mismo sol.

La propia sombra era una figura desconocida,

recortada en el suelo.



También la lluvia era otra, ¿quién podía reconocerla

por sus largos silbidos?,

¿qué la mantenía unida a la infancia?,

¿qué hizo que fuera consuelo y no abrigo?

¿Qué hay, fuera de foco, entre el presente y el pasado?



La vida toma de la vida su insistencia.

Todavía aturdida por la oscuridad,

no cesa de sustituir lo visible por lo invisible,

y de dar a lo invisible

forma de pájaro, de pez, de lirio joven: de rostro.













Rafael Felipe Oteriño (La Plata, 1945, Provincia de Buenos Aires, Argentina)

De. "Todas las mañanas", Ediciones del copista, 2010

Enlaces: Reportaje "Evaristo Cultural"



Imagen: www.fundacionkonez.com.ar




diciembre 20, 2010

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Nora Perusin










Orankestrasse 10, Berlín, 11 de agosto de 1959







"...cuando te escribo esta carta, y la orquesta toca la cumparsita

el tango se desplaza entre las mesas del restorant

y te evoca más que la distancia.



Tanto te anhelo que los días serán lentos

                                    hasta que pueda dejar

este paisaje  aún  desvastado por la guerra..."





Berlín, 19 de agosto de 1959







"...el tiempo subsiste todo lo que tarda

en llegar otro día apartado de ti,

esperar el vuelo de regreso, contar los días

y fumar.

Todo parece extremadamente revuelto doblegado,

                                   sin tus cartas

            querida

el color de tus ojos embellece la espera

de la cita a solas en Montevideo.."





Nora A. Perusin (Buenos Aires, Argentina, 1955)

De: "La distancia es esa frontera que se mueve", Ediciones del Dock, 2007



Imagen: forosdelasegundaguerra

diciembre 18, 2010

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Alfredo Veiravé














Birds in the night











A veces los empujan el ruido de las caracolas y los falsos rumores del mundo pasan sobre sus gentes

aunque las amistades más particulares (como la de Rimbaud y Verlaine mi buen Cernuda)

sean ejemplares amargos

                   perseguidores de las libertades que no son de este planeta

sino de esos cristales que se unen en los ojos de los perros violentos

                   en la caída de los pájaros de la noche.

Yo prefiero el silencio de la luz sobre las colinas

el roce de la arena bajo el río el arte lógico de

escribir para nadie la sabiduría de la mortalidad: los detalles íntimos

                   de la pura imaginación

                                    abiertos sobre este vuelo de amor que hace girar los días.

Es decir el poema inconcluso la nube que pasa sobre el río









Los exvotos en las tumbas del camino











Al lado del camino real por donde pasan los carruajes del Rey


colgamos los leprosos flores de papel piernas de plástico corazoncitos de


lata con el nombre de Ella estómagos curados con letras caladas ojos sobre una


bandeja de madera una naranja mecánica

Los discursos extensos  que solíamos pronunciar los hemos barrido

y reducido a pocas palabras

        porque ahora el fetichismo pictográfico nos ha negado

Y las lenguas carcomidas no digieren los manuscritos interminables

         la brevedad

                            la brevedad

nos gritan los patos silvestres cuando huyen hacia

el horizonte:

sólo puntos luminosos para vernos en la oscuridad









Alfredo Veiravé (Gualeguay, Entre Ríos, 1928 / Resistencia, Chaco, 1991, Argentina)

De: "La máquina del mundo", Editorial Sudamericana, 1976



Enlaces: El poeta ocasional; Encuentro con la poesía de un antipoeta: Alfredo Veiravé por Elisa Calabrese

diciembre 13, 2010

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Edoardo Sanguineti









si me separo de ti, me rompo todo:

                                 pero lo mejor de mí (o lo peor)

se te queda adherido, pegajoso como una miel, una cola, un óleo denso:

vuelvo a mí, cuando vuelvo a ti: (y ahí encuentro mis pulgares y mis pulmones):

dentro de poco aterrizo en Madrid:

           (al fondo del avión, selectos paisanos míos,

gente de negocios, que dicen números y más números,

           mientras beben y fuman, excitados,

riendo alborotadamente):

           aún vivo por ti, si aún vivo:





Edoardo Sanguineti (1930 / 2010, Génova, Italia)

De: "Un´altra voce", Antologia di poesia italiana contemporanea, Edición de Franco Buffoni

Traducción de Juan Carlos Reche





Enlaces: Vivo recuerdo de Edoardo Sanguineti, por Ida Vitale

Imagen: estamosjartos.blogspot.com

diciembre 11, 2010

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Alberto Perrone





Pruebas











Tal vez hayan vuelto sobre mí y no les presté suficiente atención.

Ellas habrán irrumpido con sus ojos sus manos sus minúsculos delirios

sus únicas palabras

pero el tiempo entonces pudo ser su castigo y desencuentro ocasional.



Y así quedaron inconclusas

los dedos entrelazados en supuestos perfiles

porque nunca estuve en portugal en una plaza libertade en portugal

para retener matiz alguno

de esas voces y dejar constancia de que ella aquí estuvieron.

Tal vez hayan vuelto. Pero mi cuerpo sería distinto en sus recuerdos y conocimeintos.

Por mi parte sólo tengo ausencia de señales

el pasado al quebrantar desperdigó sus tonos el pasado en fin son mis sucesivos domicilios.



De este modo puedo asegurar que ninguna me siguió tan de cerca como para remitir una postal un par de medias made in argentine.



Hasta aquí algunos grabados de la época la prosa de una baraja fuera de uso.



En fin aquello es otra historia que se desdibuja

mientras amanece sobre este día y nosotros dos entramos en él.











Alberto M. Perrone (Buenos Aires, Argentina, 1944)

De: "Aguardiente", Ediciones Noé, 1972)


diciembre 09, 2010

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Ewa Lipska








Durante las fiestas











Durante las fiestas por fin se puede

apagar el teléfono.

Si nace Dios

llamará la vecina.



Veo Casablanca

con el mismo apetito

de disgresión

de siempre.



Jugueteo con la soledad.

Me acompaña la leche caliente con miel.

Mi sexto dedo de la mano

teclea las letras.



No escribiré nada más.

La continuación de la noche

es intocable.













Ewa Lipska (Cracovia, Polonia, 1945)

Seleccionado de arbolescontroncopintadodeblanco.blogspot.com



diciembre 07, 2010

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Carlos Vitale





La puerta condenada












De niño, en el barrio, se relataba la aventura de un vecino que había sobrevivido a un naufragio flotando durante una semana sobre una puerta. Desconozco quién era e incluso si la peripecia acaeció de verdad, pero no dejo de meditar en ese hombre, azul y agua, negro y agua, asido a una puerta por la que no es posible huir













Resultado de imagen para carlos vitale

Carlos Vitale (Buenos Aires, Argentina, 1953)

De: "Descortesía del suicida", Editorial Candaya, Barcelona, 2008



Imagen: eldigoras
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Stefan Ivanov / Ivan Landzhev: dos poetas búlgaros








Primeras nieves







Cerca de Nevski las hojas son

del color de la cúpula y de mi cabello.



El fuego al Soldado Desconocido

sigue esperando un cigarro gigante.



Los travestis de la plaza Makedonia

otra vez me dijeron solecito.



Volví a casa en taxi

y aguardé en silencio al insomnio



Stefan Ivanov (Sofía, Bulgaria, 1986)











Autores citados







Mi entrenador de ajedrez

decía:

“Juega tu propio juego”.



A mi entrenador de boxeo

le gustaba decir

“Izquierda-izquierda-derecha-gancho,

y el que sea cae por tierra”.



Mi profesor de estudios medievales

recordaba

“Yo soy el que soy”.



Y los tres tenían razón

según el momento del día.



Ivan Landzhev (Sofía, Bulgaria, 1986)





Poemas seleccionados de arbolescontroncopintadodeblanco.blogspot.com

Imágenes: public-republic.com

diciembre 04, 2010

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Luciano Erba



La gran Jeanne











La Gran Jeanne no hacía distinciones

entre ingleses y franceses

con tal que tuvieran las manos

como le gustaban a ella

viven en el puerto, su hermano

trabajaba conmigo

en 1943.

Cuando me vio en Lausana

donde yo discurría con traje estival

dijo que podía salvarla

y que su mundo estaba alli, en mis manos

y en mis dientes que habían comido liebre en la alta montaña



En el fondo

había querido la Gran Jeanne

convertirse en una señora de bien

tenía ya un sombrero

azul, ancho, y con tres vueltas de tul











"Ser europea"











Milán tiene crepúsculos de un rojo dorado.

Un punto de vista como otra cualquiera

eran los huertos de la periferia

tras las casonas de la "Humanitaria".

Entre setos de saúco y algunas portezuelas

hechas de lata y de postigos descolgados,

el olor de una fábrica de café

se unía lejano al aroma de las fundiciones.

Por aquella herrumbre que reinaba invisible

por aquel sol que descendía más vasto

en Piamonte en Francia quién sabe dónde

me parece estar en Europa:

mi madre sabía muy bien

que no estaría mucho tiempo a su lado

y sin embargo sonreía

sobre un fondo de dalias y alheliés.













Luciano Erba (Milán, 1922 / 2010, Italia)

De: Poesía italiana del siglo XX, Javier Sologuren y Carlos Germán Belli, Universidad de Antioquía, 2006

y Memoría y Utopía, la primacía de la intersubjetividad, de Luisa Passerini, publicaciones de la Universitat de Valencia y Editorial Universidad de Granada, 2006

Enlaces: Il Club degli autori (en italiano)



Imagen: lapagina.com.sev




diciembre 02, 2010

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Wislawa Szymborska











Amor a primera vista











Ambos están convencidosde que los ha unido un sentimiento repentino.

Es hermosa esa seguridad,

pero la inseguridad es más hermosa.



Imaginan que como antes no se conocían

no había sucedido nada entre ellos.

Pero ¿qué decir de las calles, las escaleras, los pasillos

en los que hace tiempo podrían haberse cruzado?



Me gustaría preguntarles

si no recuerdan

-quizá un encuentro frente a frente

alguna vez en una puerta giratoria,

o algún "lo siento"

o el sonido de "se ha equivocado" en el teléfono-,

pero conozco su respuesta.

No recuerdan.



Se sorprenderían

de saber que ya hace mucho tiempo

que la casualidad juega con ellos,



una casualidad no del todo preparada

para convertirse en su destino,



que los acercaba y alejaba,

que se interponía en su camino

y que conteniendo la risa

se apartaba a un lado.



Hubo signos, señales,

pero qué hacer si no eran comprensibles.

¿No habrá revoloteado

una hoja de un hombro a otro

hace tres años

o incluso el último martes?



Hubo algo perdido y encontrado.

Quién sabe si alguna pelota

en los matorrales de la infancia.



Hubo picaportes y timbres

en los que un tacto

se sobrepuso a otro tacto.

Maletas, una junto a otra, en una consigna.

Quizá una cierta noche el mismo sueño

desaparecido inmediatamente después de despertar.

Todo principio

no es mas que una continuación,

y el libro de los acontecimientos

se encuentra siempre abierto a la mitad.












Wislawa Szymborska ( Kórnik, 1923, Polonia)

De "Fin y principio" 1993

Traducción; Abel A. Murcia



Imagen: poetapolacas.com.ar