Figuras de omisión




Las figuras de omisión consisten en la supresión de un elemento lingüístico necesario, en teoría, para la construcción del texto. Su uso tiende a aligerar la expresión.

Las figuras de omisión son las siguientes: asíndetonelipsiszeugmasilepsisreticencia o aposiopesis, braquilogía y paralipsis (también llamada preterición o pretermisión).
El asíndeton es un recurso literario que consiste en omitir la conjunción. Designa la supresión de las marcas de la coordinación y, por lo tanto, unión entre términos que normalmente las llevarían. Suele utilizarse para dar agilidad al texto. Es cuando se repite una palabra de diferente manera o simbolo como por ejemplo: corre, maniobra, manola etc

Acude, corre, vuela,
traspasa la alta sierra, ocupa el llano.
No perdones la espuela
no des paz a la mano;
menea fulminando el hierro insano.

Fray Luis de León (siglo XVI)

Es una figura que afecta a la construcción sintáctica del enunciado y que consiste en la omisión de nexos o conjunciones entre palabras, proposiciones u oraciones. Esta ausencia de nexos confiere al texto una mayor fluidez, al tiempo que transmite una sensación de movimiento y dinamismo o de apasionamiento, y contribuye a intensificar la fuerza expresiva y el tono del mensaje. Como por ejemplo: Llegué, vi, vencí. (Veni, vidi, vici).

La elipsis es una figura retórica que consiste en la supresión de algún término de la oración, que aunque sea necesario para la correcta construcción gramatical, se sobreentiende por el contexto.
Ejemplos:
Yo llevaba las flores y ellos, el incienso.
En este verso, se omite el verbo 'llevar', anterior a 'incienso'.

Félix cantaba una canción romántica y sus amigos, unos boleros.
En este verso, se omite el verbo 'cantar', anterior a 'boleros'.

Con estas y con otras leyes y estatutos
nos conservamos y vivimos alegres;
somos señores de los campos, de los sembrados,
de la selvas, de los montes, de las fuentes, de los ríos;
los montes nos ofrecen leña de balde; los árboles, frutos;
las viñas, uvas.
(Miguel de Cervantes)

En retórica, el zeugma (ceugmazeuma o adjunción; del griego, “yugo, lazo”), dentro de las figuras retoricas de construcción, es una de las figuras de omisión. Es una figura de construcción sintáctica que consiste en utilizar una sola vez una palabra común para varias unidades análogas de la oración (un verbo para varios sujetos, un adjetivo para varios sustantivos, etc.), aunque ésta se refiera a otras más del periodo, sólo se expresa en uno de ellos y ha de sobrentenderse en los demás. Consiste en la elipsis en una oración de un término enunciado en otra contigua.
Frisaba la edad de nuestro hidalgo con los cincuenta años; era de complexión recia, seco de carnes, enjuto de rostro, gran madrugador y amigo de la caza.

Según la morfología del término, se distinguen:

  • Zeugma simple: Cuando la forma sobreentendida se puede recuperar en igual forma al término original.
Ej.: Alonso Carrión:
la vi marchar, pero no (la vi) volver.
  • Zeugma complejo: Cuando al final de una serie de elementos del mismo nivel sintáctico se introduce una función gramatical diferente, que actúa como factor sorpresivo y de ruptura. Ej.: Julio Cortázar:
...un aire fragoroso que te envuelva y te acaricie y doce pisos.
Según la posición del término en la frase, se distinguen:
  • Hipozeugma: Zeugma en el que el término expreso se encuentra en el último enunciado. Ej: Alonso Carrión:
Un topo, un murciélago, / Tal era ciego como, ceguera.
  • Mesozeugma: Zeugma en el que el término expreso se encuentra en un enunciado intermedio. Ej.: Miguel Hernández:
La rotación del fruto, la alegría / del pájaro fomentas / y el bienestar y la salud de paso.
  • Pro(to)zeugma: Zeugma en el que el término expreso se encuentra en el primer enunciado. Ej.: Alonso Carrión:
Meditaba pinos en los barcos, / ataúdes, guerras, marcos, / mesas, corazones de navaja, / en invierno como hoguera.
En retórica, la silepsis, dentro de las figuras literarias, es una de las figuras de omisión. La silepsis es un caso extremo de zeugma: consiste en la omisión de un elemento que rige unidades diversas, semántica o sintácticamente (por ejemplo, "su producción consistió en escribir un libro y varios cuadros").
Se trata, pues, la mayor parte de las veces de una incorrección: el término silepsis abarca diversas anomalías en la concordancia de género y número (así "la mayoría piensan").
También se conoce como silepsis la figura que consiste en el uso de una palabra en sentido a la vez recto y figurado, como se observa en el siguiente ejemplo.
Quiero ir a China, para orientarme un poco

En retórica, la reticencia o aposiopesis (ἀποσιώπησις, 'silenciamiento') es, dentro de las figuras literarias, una de las figuras de omisión. Consiste en dejar incompleta una frase, destacándose más lo que se calla que lo que se dice.
Ejemplo: "Si yo hablase...".




Imagen: e-boc-lounge.blogspot.com

2 comentarios

  1. Cuánta ansiedad de desmembramiento. Me gustaría poder entender todos los recursos pero mi cabeza no lo alcanza. De todos modos gracias. Es bueno saber que lo que hacemos tiene nombres.

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Notas

Los hijos de Bob Dylan, de Gordon McNeer, Valparaíso Ediciones
EASY RIDER


(fragmento)

Nadie sabe quién te hizo la foto
en la Paynes Prairie aquel día.
Podría haber sido Janabanana, Susan o Ron.
Desde este recóndito lugar pareces seguro,
como si tuvieras el control, y algo nostálgico.

La película salió en el 69, junto con todo lo demás.
Por aquel entonces, todos los políticos habían muerto.
JFK, Bobby y Martin ya no estaban,
víctimas los tres de un pistolero solitario.
La ofensiva del Tet seguía con nosotros,
como un mal viaje de ácido.
Nuestro gobierno asesinaba a sus niños: sé el primero
del barrio en tener a tu hijo de vuelta a casa en una caja.

Jime, Janice y Jimi aún estaban vivos.
A John le quedaban once años de vida.
Las palabras de Dylan, ¿qué se siente, ahhh,
qué se siente al estar solo,
sin camino a casa alguno, como un total desconocido,
como una bala perdida?,
prendían nuestros corazones. Estábamos listos
para cualquier cosa, excepto
para lo que nos esperaba.




ALICIA SILVA REY/ Una presentación solemne: Estábamos, unos 6 años atrás, en la Biblioteca Nacional de Argentina, un poeta notable, un sociólogo refinado y yo, presentando un libro de poemas de grande y querida poeta argentina. Comienza a leer su ponencia el poeta y mi celular, en el silencio de la sala, suena. El poeta hace gesto de repugnancia ante la interrupción inconcebible. Me río, pido "disculpas, disculpas" en tanto manoteo el celular en mi cartera y logro apagarlo. El poeta de marras recomienza su extraordinariamente bien modulada lectura. Yo no advertí la repudiable magnitud de lo "hecho" por mí en el marco de tal presentación. La distracción es mi casa y ahí soy y supervivo. Luego, notabilísimo narrador presente entre el público dictaminó que fue una presentación "solemne". Entonces me lo creí. Hoy, cuando la poeta amiga me llama para decirme que acaba de reencontrar mi lectura de ese libro y que le gusta más que entonces porque "está tan bien escrita", comprendo que la inteligencia sumada a la gracia sí pueden resultar divertidas. Y la distracción, bueno, es la sal de la vida.