Constantino Mpolás Andreadis












Poemas en crudo
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el poema es aparte
no sólo es una parte de cada cosa
sino que es todas las cosas y cada una
si el poema es lo que parte de sí mismo
lo que se aleja
lo inalcanzable
es porque el poema no sale
nunca de sí
y es así como no saliendo que el poema sale
parte
sale
para entrar en sí mismo y en cada cosa
para entrar y salir de cada cosa
al salir de sí mismo
al entrar o salir
y ese entrar o salir
ese entrar y salir
que por él son en él la misma cosa
es el poema saliendo de sí mismo
y entrando en él
como si así saliera
de cada una y de todas las cosas
de las que es parte
porque es aparte
porque sólo el poema
es aparte
aunque no como espejo
ya no como espejo
sino como cielo
como mar
como tierra o silencio
como sólo palabra
si palabra no escrita o nunca dicha
sí palabra leída o escuchada
no sólo en ella
sino sólo en otras
y si en todas las otras en cualquiera
cualquier palabra
todas las palabras
son la palabra exacta
la que el poema no busca pero espera





Constantino Mpolás Andreadis (Buenos Aires, Argentina)

Otros poemas de Constantino M. Andreadis, aquí
Imagen: "La inspiración del poeta", de Nicolás Poussin

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Notas

//Un poco de narrativa a los poemas. Nilton Santiago me desintoxica.

//Los hijos de Bob Dylan, de Gordon McNeer, Valparaíso Ediciones
EASY RIDER

(fragmento)
Nadie sabe quién te hizo la foto
en la Paynes Prairie aquel día.
Podría haber sido Janabanana, Susan o Ron.
Desde este recóndito lugar pareces seguro,
como si tuvieras el control, y algo nostálgico.

La película salió en el 69, junto con todo lo demás.
Por aquel entonces, todos los políticos habían muerto.
JFK, Bobby y Martin ya no estaban,
víctimas los tres de un pistolero solitario.
La ofensiva del Tet seguía con nosotros,
como un mal viaje de ácido.
Nuestro gobierno asesinaba a sus niños: sé el primero
del barrio en tener a tu hijo de vuelta a casa en una caja.

Jime, Janice y Jimi aún estaban vivos.
A John le quedaban once años de vida.
Las palabras de Dylan, ¿qué se siente, ahhh,
qué se siente al estar solo,
sin camino a casa alguno, como un total desconocido,
como una bala perdida?,
prendían nuestros corazones. Estábamos listos
para cualquier cosa, excepto
para lo que nos esperaba.




ALICIA SILVA REY/ Una presentación solemne: Estábamos, unos 6 años atrás, en la Biblioteca Nacional de Argentina, un poeta notable, un sociólogo refinado y yo, presentando un libro de poemas de grande y querida poeta argentina. Comienza a leer su ponencia el poeta y mi celular, en el silencio de la sala, suena. El poeta hace gesto de repugnancia ante la interrupción inconcebible. Me río, pido "disculpas, disculpas" en tanto manoteo el celular en mi cartera y logro apagarlo. El poeta de marras recomienza su extraordinariamente bien modulada lectura. Yo no advertí la repudiable magnitud de lo "hecho" por mí en el marco de tal presentación. La distracción es mi casa y ahí soy y supervivo. Luego, notabilísimo narrador presente entre el público dictaminó que fue una presentación "solemne". Entonces me lo creí. Hoy, cuando la poeta amiga me llama para decirme que acaba de reencontrar mi lectura de ese libro y que le gusta más que entonces porque "está tan bien escrita", comprendo que la inteligencia sumada a la gracia sí pueden resultar divertidas. Y la distracción, bueno, es la sal de la vida.