Pablo Queralt


                                            
 5

a-
días que se entrechocan como olas
        en un aire baker
        el cd desplazándose en el espacio
        que cada sentimiento levanta como una pared


días en tu casa
       cuando no querés salir ni a dar la vuelta
       al perro

y jugás con la soga del ahorcado



b-
se te erizan los pelos de la nariz
     seguís el camino del olfato
     serpenteando en el aire un olvido de moscas


c-
moscas llovidas en mi sueño
             cantadas por el cocinero
             torturado en el encierro antes de ahorcarlo


le dicen no tenga miedo
    el destino se acomoda solo -y la cama es dura-
    buscando el detalle perdido por las calles, en el cable  
                                                                    del telégrafo al mar





d-
los mirlos negros de montale todo el día.



                                               6


a-
cenizas en movimiento todo el día
             el sol escondido en los ojos
             en un oleaje de espumas de manzanas

puse el pizzicato para el final y viví
         en la pausa de vacaciones jubilado
         bautizado.


En esa misma espuma oyendo al río
      en esa narcosis esas ráfagas en el azul el negro
      miro y dejo que las cosas sucedan como un otello celoso.


b-
allí abajo los cuerpos amados
       los tesoros carcomidos por la sal
       nuestro tiempo perdido en ese silencio
del jazz



c-
allá mi ojo encontró su lágrima.





Pablo Queralt (1955, Buenos Aires, Argentina)
De: "Jazz"


Enlaces: El poeta ocasional
Imagen: Facebook de PQ

2 comentarios

  1. Excelente blog.
    Excelente trabajo.

    Mis saludos y con su permiso me instalo por acá en un costadito para leer.

    Matias..

    ResponderEliminar
  2. Me gustaron mucho estos poemas. Aguda tristeza.

    ResponderEliminar

Notas

//Un poco de narrativa a los poemas. Nilton Santiago me desintoxica.

//Los hijos de Bob Dylan, de Gordon McNeer, Valparaíso Ediciones
EASY RIDER

(fragmento)
Nadie sabe quién te hizo la foto
en la Paynes Prairie aquel día.
Podría haber sido Janabanana, Susan o Ron.
Desde este recóndito lugar pareces seguro,
como si tuvieras el control, y algo nostálgico.

La película salió en el 69, junto con todo lo demás.
Por aquel entonces, todos los políticos habían muerto.
JFK, Bobby y Martin ya no estaban,
víctimas los tres de un pistolero solitario.
La ofensiva del Tet seguía con nosotros,
como un mal viaje de ácido.
Nuestro gobierno asesinaba a sus niños: sé el primero
del barrio en tener a tu hijo de vuelta a casa en una caja.

Jime, Janice y Jimi aún estaban vivos.
A John le quedaban once años de vida.
Las palabras de Dylan, ¿qué se siente, ahhh,
qué se siente al estar solo,
sin camino a casa alguno, como un total desconocido,
como una bala perdida?,
prendían nuestros corazones. Estábamos listos
para cualquier cosa, excepto
para lo que nos esperaba.




ALICIA SILVA REY/ Una presentación solemne: Estábamos, unos 6 años atrás, en la Biblioteca Nacional de Argentina, un poeta notable, un sociólogo refinado y yo, presentando un libro de poemas de grande y querida poeta argentina. Comienza a leer su ponencia el poeta y mi celular, en el silencio de la sala, suena. El poeta hace gesto de repugnancia ante la interrupción inconcebible. Me río, pido "disculpas, disculpas" en tanto manoteo el celular en mi cartera y logro apagarlo. El poeta de marras recomienza su extraordinariamente bien modulada lectura. Yo no advertí la repudiable magnitud de lo "hecho" por mí en el marco de tal presentación. La distracción es mi casa y ahí soy y supervivo. Luego, notabilísimo narrador presente entre el público dictaminó que fue una presentación "solemne". Entonces me lo creí. Hoy, cuando la poeta amiga me llama para decirme que acaba de reencontrar mi lectura de ese libro y que le gusta más que entonces porque "está tan bien escrita", comprendo que la inteligencia sumada a la gracia sí pueden resultar divertidas. Y la distracción, bueno, es la sal de la vida.