Revista Mascaró N° 6


Septiembre de 1986. Dirigida por Ricardo Mariño. Contiene parte de un ensayo de Alberto Mediza sobre metodología de la creación. Taller al que concurrí con Irene Frydenberg después de la disolución del Taller Mario Jorge De Lellis.
Mediza instrumentó métodos novedosos y muy estimuladores de la creación soslayando las formalidades de los géneros.



Alberto Mediza, (1942 / 1978) Maestro de sueños, Director de la palabra exaltada

Imagen: http://www.bibliotecateatral.org.ar/img/Mediza_1973.jpg

En el N° 6 de Mascaró publiqué el siguiente texto:


Fin del episodio


el ring del teléfono alborota los objetos levemente perfilados de una pieza    
                                                            de hotel.
Nadie contesta a la única llamada que recorre la ciudad.
La lluvia, la mansedumbre, el
                     detective recostado y  tan semejante
aun disimulando mi costilla hundida.
Y sobre el fondo negro,
la mano de una mujer desnuda se desploma del hombro
como un cuerpo que explica por sí mismo
                        el movimiento perpetuo.

Pedro Donangelo






2 comentarios

  1. ¡Qué hermosura el poema! y que buen recuerdo. Gracias.

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  2. como dice irene que buen rescate, excelente ese poema,nora perusin

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Notas

//Un poco de narrativa a los poemas. Nilton Santiago me desintoxica.

//Los hijos de Bob Dylan, de Gordon McNeer, Valparaíso Ediciones
EASY RIDER

(fragmento)
Nadie sabe quién te hizo la foto
en la Paynes Prairie aquel día.
Podría haber sido Janabanana, Susan o Ron.
Desde este recóndito lugar pareces seguro,
como si tuvieras el control, y algo nostálgico.

La película salió en el 69, junto con todo lo demás.
Por aquel entonces, todos los políticos habían muerto.
JFK, Bobby y Martin ya no estaban,
víctimas los tres de un pistolero solitario.
La ofensiva del Tet seguía con nosotros,
como un mal viaje de ácido.
Nuestro gobierno asesinaba a sus niños: sé el primero
del barrio en tener a tu hijo de vuelta a casa en una caja.

Jime, Janice y Jimi aún estaban vivos.
A John le quedaban once años de vida.
Las palabras de Dylan, ¿qué se siente, ahhh,
qué se siente al estar solo,
sin camino a casa alguno, como un total desconocido,
como una bala perdida?,
prendían nuestros corazones. Estábamos listos
para cualquier cosa, excepto
para lo que nos esperaba.




ALICIA SILVA REY/ Una presentación solemne: Estábamos, unos 6 años atrás, en la Biblioteca Nacional de Argentina, un poeta notable, un sociólogo refinado y yo, presentando un libro de poemas de grande y querida poeta argentina. Comienza a leer su ponencia el poeta y mi celular, en el silencio de la sala, suena. El poeta hace gesto de repugnancia ante la interrupción inconcebible. Me río, pido "disculpas, disculpas" en tanto manoteo el celular en mi cartera y logro apagarlo. El poeta de marras recomienza su extraordinariamente bien modulada lectura. Yo no advertí la repudiable magnitud de lo "hecho" por mí en el marco de tal presentación. La distracción es mi casa y ahí soy y supervivo. Luego, notabilísimo narrador presente entre el público dictaminó que fue una presentación "solemne". Entonces me lo creí. Hoy, cuando la poeta amiga me llama para decirme que acaba de reencontrar mi lectura de ese libro y que le gusta más que entonces porque "está tan bien escrita", comprendo que la inteligencia sumada a la gracia sí pueden resultar divertidas. Y la distracción, bueno, es la sal de la vida.