Juan Gelman

lamento por la nuca de tom steward


el día que tom steward alzó vuelo montado en su furia
fue realmente memorable:
el sol no se detuvo la tierra no dejó de girar
la máquina celeste siguió trabajando

pero él volaba él
dejaba atrás países continentes
con las manos mojadas de viento
¡oh tom steward!

¡oh tom  y steward volador!
tomó la lira  y empezó a cantar entre nubes
o ángeles y demonios de Dios atraídos
por los vapores negros que le salián de la boca

"caballos" cantaba "caballos depravacos
cerebelentes áspimos taquerres" cantaba tom steward
y en sólo un arco de volar quemaba
camísculas herpentes

¡qué páramos con un hombre solito había en su voz!
tom steward se detuvo en el aires y vio su nuca
y dio vueltas y vueltas aterrizando al fin
en el revés de sus días y vio:

a un hombre que volaba
al sol salir a la tierra girar
la máquina celeste trabajar
a tom steward convertido en tom steward y triste

no voló nunca más en su vida pero
no le pudieron arrancar
el pedazo de viento entre las piernas
lleno de guerras cábalas eneros

a media hora de enterrarlo en consecuencia
salió volando del cementerio de Oak
hizo un arco en el cielo furioso sobre el silencio vecinal
en el lugar de su tumba no hay flores
crecen silbidos caballos crecen





De: "Los poemas de Sidney West, Editorial Galerna, 1969

Imagen:  editor2702.wordpress.com
Enlaces: El poeta ocasional


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Notas

//Un poco de narrativa a los poemas. Nilton Santiago me desintoxica.

//Los hijos de Bob Dylan, de Gordon McNeer, Valparaíso Ediciones
EASY RIDER

(fragmento)
Nadie sabe quién te hizo la foto
en la Paynes Prairie aquel día.
Podría haber sido Janabanana, Susan o Ron.
Desde este recóndito lugar pareces seguro,
como si tuvieras el control, y algo nostálgico.

La película salió en el 69, junto con todo lo demás.
Por aquel entonces, todos los políticos habían muerto.
JFK, Bobby y Martin ya no estaban,
víctimas los tres de un pistolero solitario.
La ofensiva del Tet seguía con nosotros,
como un mal viaje de ácido.
Nuestro gobierno asesinaba a sus niños: sé el primero
del barrio en tener a tu hijo de vuelta a casa en una caja.

Jime, Janice y Jimi aún estaban vivos.
A John le quedaban once años de vida.
Las palabras de Dylan, ¿qué se siente, ahhh,
qué se siente al estar solo,
sin camino a casa alguno, como un total desconocido,
como una bala perdida?,
prendían nuestros corazones. Estábamos listos
para cualquier cosa, excepto
para lo que nos esperaba.




ALICIA SILVA REY/ Una presentación solemne: Estábamos, unos 6 años atrás, en la Biblioteca Nacional de Argentina, un poeta notable, un sociólogo refinado y yo, presentando un libro de poemas de grande y querida poeta argentina. Comienza a leer su ponencia el poeta y mi celular, en el silencio de la sala, suena. El poeta hace gesto de repugnancia ante la interrupción inconcebible. Me río, pido "disculpas, disculpas" en tanto manoteo el celular en mi cartera y logro apagarlo. El poeta de marras recomienza su extraordinariamente bien modulada lectura. Yo no advertí la repudiable magnitud de lo "hecho" por mí en el marco de tal presentación. La distracción es mi casa y ahí soy y supervivo. Luego, notabilísimo narrador presente entre el público dictaminó que fue una presentación "solemne". Entonces me lo creí. Hoy, cuando la poeta amiga me llama para decirme que acaba de reencontrar mi lectura de ese libro y que le gusta más que entonces porque "está tan bien escrita", comprendo que la inteligencia sumada a la gracia sí pueden resultar divertidas. Y la distracción, bueno, es la sal de la vida.