Jorge Aulicino



Hueso duro de roer




decir
una mujer se parece a una catedral
es mezclar el arte con la naturaleza

una mujer sólo se parece a sí misma
reino velado, luz en tinieblas
hueso duro de roer

una mujer es obvia, impenetrable.




Romance de barrio




Tres versiones sobre vos son posibles.
Una, la estación de lluvias y una dama de pique que baja de un taxi;
otra, la enfermedad, el desasosiego, las
polillas aplastadas con el dedo en un ventanal frente al mar;
la última: la cita lejana de abril, la humedad,
las sequías, la fuga al galope tendido hacia el desierto,
un hombre entre los restos de un naufragio construyendo
casas con mesas, jardines con madera podrida, estopa,
un casco con la vieja cacerola para parar la lluvia de meteoritos,
la simplicidad del momento.





Cezanne

                                        a Santiago Kovadloff


sólo con inclinarme de derecha a izquierda
de izquierda a derecha, me basta,
escribía Cezanne

podría pasarme la vida aquí
inclinándome de derecha a izquierda
y de izquierda a derecha
y no agotaría la realidad, explicaba

espacios en blanco en las últimas telas de Cezanne
indican a los expertos
que había llevado su teoría hasta el último extremo

otros
los atribuyen a problemas de la vista:
Cezanne dejó en blanco lo que no podía ver

en este caso (o en ambos)
¿por qué Cezanne no esforzó la imaginación?

el interrogante debe hacer pensar
a esos esoteristas vernáculos, a
distintas especies de mistificadores

¿por qué Cezanne no quiso pintar lo que sus ojos
- aun moviéndose con su cuerpo de derecha a izquierda
de izquierda a derecha - no podían ver?

¿por qué escriben sobre lo que el corazón no ve?
¿por qué escriben sobre lo que la inteligencia no celebra o llora?





Enlaces: Jorge Aulicino
De: "Poeta antiguo", de Jorge Ricardo, Ediciones Botella al Mar, 1980

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Notas

Los hijos de Bob Dylan, de Gordon McNeer, Valparaíso Ediciones
EASY RIDER


(fragmento)

Nadie sabe quién te hizo la foto
en la Paynes Prairie aquel día.
Podría haber sido Janabanana, Susan o Ron.
Desde este recóndito lugar pareces seguro,
como si tuvieras el control, y algo nostálgico.

La película salió en el 69, junto con todo lo demás.
Por aquel entonces, todos los políticos habían muerto.
JFK, Bobby y Martin ya no estaban,
víctimas los tres de un pistolero solitario.
La ofensiva del Tet seguía con nosotros,
como un mal viaje de ácido.
Nuestro gobierno asesinaba a sus niños: sé el primero
del barrio en tener a tu hijo de vuelta a casa en una caja.

Jime, Janice y Jimi aún estaban vivos.
A John le quedaban once años de vida.
Las palabras de Dylan, ¿qué se siente, ahhh,
qué se siente al estar solo,
sin camino a casa alguno, como un total desconocido,
como una bala perdida?,
prendían nuestros corazones. Estábamos listos
para cualquier cosa, excepto
para lo que nos esperaba.




ALICIA SILVA REY/ Una presentación solemne: Estábamos, unos 6 años atrás, en la Biblioteca Nacional de Argentina, un poeta notable, un sociólogo refinado y yo, presentando un libro de poemas de grande y querida poeta argentina. Comienza a leer su ponencia el poeta y mi celular, en el silencio de la sala, suena. El poeta hace gesto de repugnancia ante la interrupción inconcebible. Me río, pido "disculpas, disculpas" en tanto manoteo el celular en mi cartera y logro apagarlo. El poeta de marras recomienza su extraordinariamente bien modulada lectura. Yo no advertí la repudiable magnitud de lo "hecho" por mí en el marco de tal presentación. La distracción es mi casa y ahí soy y supervivo. Luego, notabilísimo narrador presente entre el público dictaminó que fue una presentación "solemne". Entonces me lo creí. Hoy, cuando la poeta amiga me llama para decirme que acaba de reencontrar mi lectura de ese libro y que le gusta más que entonces porque "está tan bien escrita", comprendo que la inteligencia sumada a la gracia sí pueden resultar divertidas. Y la distracción, bueno, es la sal de la vida.