mayo 31, 2012

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Natalia Carbajosa, poemas inéditos


UNA PERSONA LEJANA


… una persona
lejana que camina hacia su ser lejano
mientras escribe este poema
ADONÍS

Para Scott Hightower

  
Tejas:
estuve allí aunque no haya estado.

Texas:
a realm of words, Madre Coraje
sobre la llanura,
where pain and thirst are not a sublime metaphor
but the stark naked glowing truth,
verdad sólo cercada
ahí donde eligen callar
los labios resecos de los supervivientes.

I was there,
have been there,
am still there with you.
En tus palabras, en el hueco entre las alas
del ángel de tu memoria.

Sin gestos extremos, without a cry.
Just a few silent steps ahead, el corazón
siguiendo el rastro de sí mismo,
el único posible entre un cielo y una tierra sin orillas:

el de una persona
lejana.



ADIVINANZA


… sempre
á nossa roda, mais verdade poética
que criatura natural, como um poeta
americano disse do pardal.                      
EUGÉNIO DE ANDRADE


Toda la tarde te escucho
tararear. Yo, garza encaramada
a los áridos pantanos de lo serio,
tú, gorrión despreocupado
en tu charco de fértil azul,
tarareando sin saberlo
mientras sobre el suelo esparces
cacharritos, mientras viertes
con tu gorjeo inconsciente
toda la verdad poética del mundo en las baldosas.
¿Quién, entonces
 – dinos tú, poeta portugués –
guardará más cerca el don
del corazón
de la garganta?
                                                                         

EXCURSIÓN



Trece, quince años a lo sumo.
Paisajes de agua al otro
lado
de la ventanilla,
fugacidad de acuarela
quedando atrás.         
Y desde el fondo
del autobús una guitarra
unas voces
fue en ese cine, ¿te acuerdas?
na melodía aquí y allá tarareada
recordando
que acaso otra vida
de tono indeleble
existía
allí                     
lejos
de nuestros tímidos sueños
James Dean tiraba piedras
enseñando
a esa edad
en que todo era aún
fulgor remoto  entonces
te besé
el árbol apenas avistado
la felicidad sólo un instante
conocida date prisa el dolor
irremediable que ya son
en cadencia ya por siempre nuestra
acunado          ya por siempre
amada                        
de la pérdida   ya son
las cuatro y diez.



…?  

                        A Pepita Molina



Y en las fotos antiguas
(aves inesperadas que un fotógrafo
cazaba
en los cuerpos de paseo de domingo,
entrelazar de talles, mariposas amigas,
muchachos de un solo traje, el mono de trabajo
reo por un día de algún travesaño),
a pesar de la tisis y la mala dentadura,
a pesar de las serpientes al acecho
frágil
de la vida,
revolotea el secreto
(en los húmedos ojos, comisuras,
en los senos suaves y la brillantina, el almidón
paloma ya o repentina brisa),
el secreto, digo,
fuera hoy de todo alcance
(golondrina esquiva y escindida)
de la felicidad.


Acaso porque era pobre, incierta, escasa.
No entraba en los planes de
nadie, era cola fugaz
atravesando el magnesio de un domingo
en sepia, murciélago último,
nada.
Y lo era todo.




LO MEJOR DEL AÑO



Un viaje de ocho horas sin nada mejor que hacer que mirarlas a ellas: nubes, nubes, velas henchidas sobre la meseta. El coche es una barca que no alcanza el confín del horizonte.

A ratos las traspasa el sol y sus rayos refractados caen por el agua invisible del cielo. Otras veces se preñan de gris y emborronan, densas, grávidas, el lienzo transparente del parabrisas.

La radio, pájaro agorero, nos recuerda que todo va mal.

Pero su triste parloteo le es indiferente al bosque blanquiazulado de allá arriba, concentrado en hacerse y deshacerse en incesante madejeo y ramificación.

Pero el viaje termina. Se abren maletas, se retoman rutinas.

¿Qué ha pasado, pues? Apenas nada. Por la retina, sin embargo, siguen cruzando nubes, nubes, nubes. Y esta vez,

no parece que tengan intención

de perdernos

de vista.



Natalia Carbajosa (1971, Puerto de Santa María, Cádiz, España)


mayo 27, 2012

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Humberto Costantini




Álgebra







Trataré de demostrar

que los autos por la avenida Cabildo

ejecutan exactamente

la música de la soledad.



Admitamos

un aséptico bar,

con fórmicas, ventanas,

chaquetas, música ambiental,

tickets, etcétera.

En frente, un cine o un garage,

o un cartel luminoso,

o simplemente el tiempo T

(él es lento, sombrío, fatigado,

viscoso y previsible).

Ahora bien,

en el caso de que el cartel luminoso

golpee insistentemente hasta la náusea,

y si eliminamos por simplificación

(y por razones obvias) el garage y el cine,

nos quedan agrupados los siguientes recuerdos: 

una calle de tierra,

una magnolia,

un perro al que uno amaba,

una zanja con yuyos donde estaba el asombro,

los huevitos de gallo

y la siesta.

Descomponiendo entonces siesta en sus usuales términos:

palomas, alguaciles, pereza

y patio con frescura,

podemos fácilmente admitir la existencia

de otro tiempo T'

particularmente azul

e idéntico al prodigio.

Pero como por definición

están los autos en la avenida Cabildo,

sumados al smog,

a la nostalgia,

al correr despiadado de los años,

y a lo que llamaremos provisoriamente X,

multiplicamos por neurosis,

dividimos por la constante 1954,

y queda por lo tanto :

X igual a miedo, igual a impenetrable cáscara,

igual a envenenada y perra soledad.

Que es justamente

lo que queríamos demostrar.





Humberto Costantini (1924 / 1987,  Buenos Aires, Argentina)

De: elarcadigital.com.ar



mayo 26, 2012

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LeRoi Jones








Poeta LeRoi Jones

Como un amante posible









Practica

el silencio, el camino del viento

que hace estallar

su primer arrullo. Frío de la mañana

a la noche, vamos tan

lentamente, sin

un pensamiento

para nosotros mismos. (Ya es bastante

haber pensado

esta noche, nada

lo termina. Lo

que sos, no tendrá

certeza, ni

final. Te

quedarás, donde estás,

un tierno puñado de vida

humana. Ah...),

                         practica

la soledad

como una virtud. Esa única

necesidad falsa

de conservar

lo que nunca

has tenido

realmente.





LeRoi Jones (Amiri Baraka, 1934, New Jersey, Estados Unidos de Norteamérica)

De: "El conferenciante muerto", Ediciones de la Flor, 1970

Traducción: Niní Rivero y Martín Micharvegas



Imagen: nathanielturner.com

mayo 25, 2012

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Benjamín Prado





Benjamín Prado









4 de octubre en Landmark Hotel



-Si es un sueño no quiero que nada me despierte
-decías con El ángel que nos mira en la mano
y corriendo bajo la lluvia- decías
la tormenta es un tigre,
el tigre tiene un movimiento de árbol
que va entrando en la noche.

Bajo la lluvia,
a solas con tu vida entre cielos e infiernos,
entre nada ya es suficiente y demasiado no basta,
mirabas caer la oscuridad en los parques
-como un sonido de campanas sobre el agua-
y decías una canción es sólo
la forma de salir de un callejón sin salida,
mirabas la oscuridad,
con tu corazón perseguido por los leones,
con tus plumas azules y tus sortijas árabes.

20 años después, mientras me hablas
de pequeñas ciudades -me pregunto
si un recuerdo es algo que conservamos
o algo que hemos perdido-, de pequeñas ciudades junto al mar,
yo comprendo que sólo fuiste un sueño. Y como dice
Delmore Schwartz en una canción de Lou Reed,
en nuestros sueños comienzan nuestras responsabilidades.

La última playa es fría y tiene una luz extraña,
una luz blanca hecha de pájaros caídos.
20 años después, desde este mundo
de las cosas tal como son, tenemos
nuestras propias preguntas. y respuestas
que huyen de tu nombre
como animales asustados por un trueno.

El sueño es dulce, sientes
grandes ruedas de fuego en el calor del día.
y Lou Reed también dice
que si cierras la puerta
tal vez la noche dure para siempre.

De "Cobijo contra la tormenta" 1995













IX - Conduciendo bajo la lluvia...











Conduciendo bajo la lluvia,
la luna es del color de los coches que pasan.
Atrás queda el pequeño
hotel de carretera junto a un bosque.
Conduciendo bajo la lluvia,
en los jardines públicos brillan ángeles fríos.
Atravesando calles
tranquilas,
soledad edificada.
Conduciendo de vuelta hacia nosotros mismos.
La última frontera es nuestro corazón.




De "Asuntos personales" 1991








Benjamín Prado (1961, Madrid, España)


Obra reunida en "Ecuador", Hiperión, 2002, 2005, 2009




Imagen: congresonegro.com


mayo 23, 2012

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Reconocimiento






Premio Liebster Blog




















Gracias Griselda y Analía







http://griseldagarcia.blogspot.com.ar/

http://www.rapsodiaurbana.com.ar/












Blog de Griselda García, 
http://griseldagarcia.blogspot.com.ar/ 





Este blog ha recibido el premio Liebster Blog, que tiene como objetivo difundir páginas con no más de 200 seguidores. Muchas gracias a Verónica Ruscio por la noticia y la alegría.

El galardón requiere que se elijan cinco páginas y estas son las propuestas:






Proyecto sin fines de lucro dirigido por Valeria Tentoni. Funciona como un espacio de alojamiento de archivos sonoros de poesía contemporánea. Muy recomendable.






Página de Roxana Palacios, incansable poeta y docente. Entre otras actividades promueve los Concursos Nacionales Javier Adúriz de Poesía y Macedonio Fernández de Narrativa, con el apoyo de la Fundación Médica de Lomas de Zamora para la publicación de los libros seleccionados anualmente. 




Un completísimo directorio de poetas argentinos y del mundo dirigido por Pedro Donangelo, que contagia su amor a la buena poesía.






Blog editado por la escritora Analía Mehlberg. Más poesía acompañada por un bello diseño.




Literatura, videos y entrevistas a excelentes escritores. Otro proyecto de la poeta y hacedora cultural Alejandra Correa.







Las reglas del Liebster son:

1. Copiar y pegar el premio en el blog y enlazarlo al blogger que te lo otorgó.
2. Señalar tus cinco blogs preferidos con menos de 200 seguidores y escribir comentarios en sus blogs para que conozcan que han recibido el premio,
3. Y, por último, esperar a que esas bitácoras continúen con la cadena y elijan a sus 5 blogs preferidos. 





Rapsodia urbana, blog de Analía Mehlberg, http://www.rapsodiaurbana.com.ar/









Rapsodia urbana ha recibido el premio Liebster Blog, que tiene como objetivo difundir páginas con no más de 200 seguidores. Una alegría inmensa, que le agradezco a la escritora Griselda García dehttp://griseldagarcia.blogspot.com.ar/.


Ahora hay que elegir 5 blogs:


http://cartasdesdeeljardin.blogspot.com.ar/  de la escritora Mercedes Araujo, lenguaje poético desde la poesía hasta las imágenes y en especial sus fotografías bellísimas.


http://elpoetaocasional.blogspot.com/ del escritor Pedro Donangelo, una muestra de poesía muy completa con poetas argentinos y del resto del mundo.


http://www.anaclaudiadiaz.blogspot.com.ar/ Cuadradito, blog de la poeta Ana Claudia Díaz, con poesías propias, información sobre libros, revistas, muestras, etc.


http://traducirjapon.blogspot.com.ar Blog de Alberto Silva, quien propone traducir Japón para repensar Occidente. Poesía, actualidad, Zen y muchas cosas más.


http://el-placard.blogspot.com.ar/ de Sandra Toro, poesías de todas partes del mundo y traducciones a cargo de la autora.





Mis cinco blogs con menos de 200 seguidores declarados (Algunos blogs de mi preferencia no contienen una lista de adeptos)





http://kriller71.blogspot.com.ar/, de Anibal Cristobo, poemas de Ferreira Gullar y de varios sorprendentes autores de habla portuguesa



http://celiaclarafischer.blogspot.com.ar/, de Celia Clara Fischer, otra poeta de un deslumbrante lenguaje simbólico


http://javiergalarzants.blogspot.com.ar/, de Javier Galarza, blog de ensayos sobre la poesía 


http://elaureo-espantajo.blogspot.com.ar/, espacio de interesantes notas sobre la literatura en general. No se reconoce editor. Lo menciono aunque uno siempre intente evitar los fantasmas.



mayo 19, 2012

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Irene Gruss

Autorretrato

I



Ah, si pudiera recostarme,
ser así, la mosquita muerta que inclina su cuello, lánguida;
si borrara el rictus de Callas desahuciada, Magnani en batón, así me veo,
dulces musas de la debilidad, dónde estáis, denme la brisa, dénmela,
no la ventolina a orillas del mar, siempre a orillas del mar, ay me,
mandolina y no viola da gamba,
quién me miraría si él observa el culo
de la que pasa, ay me, cuántas uñas delicadas habrán rasguñado el hombro, la nuez,
su espalda, oh, su espalda, y engalanar lo que no tengo,
un aspecto sutil, ese gesto de no haber sufrido hambre, menos ansia
de saber, una sor Juana cortejada por virreyes y virreinas, la suavidad
del papiro, y el vientre sin estrías, ay me,
si hubiese usado aquel pote, si no supiera que el tiempo no es el Teatro No,
máscara que cubre el savoir faire y otras minucias, oh, gatitas, si pudiera lagrimear,
las he visto contonearse sinuosas hacia mi objeto incólume,
han conseguido lo que apenas logré encaramar, robar, gozar
como Dios manda, ah, Dios, si estuvieras aquí, mándame un rayo, algún fulgor,
esa luz que oculta la vejez, la insensatez,
y vuélveme buena, modosa, bella y paciente,
Ingrid en Casablanca, un lirio en flor, el sonido
de la música.



Irene GrussDe: http://lamitadelaverdad.blogspot.com.ar/2012/05/autorretrato.html
Enlaces: http://elpoetaocasional.blogspot.com/2012/05/irene-grus.html
Imagen: Facebook IG



mayo 18, 2012

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El poema que puede salvar una vida, por Guillermo Piro




En su Autobiografía precoz, el poeta ruso Evgeni Evtuchenko cuenta una historia fascinante. Acababa de publicar su primer libro de poemas y se encontraba en la librería de un amigo, en Moscú. De pronto entró al negocio un hombre apremiado, confundido, nervioso, diciéndole al librero que necesitaba que le recomendara un libro de poemas. Dado que el librero era amigo de Evtuchenko, y dado que Evtuchenko se encontraba ahí, tomó su libro y se lo extendió al sujeto. Este lo hojeó con rapidez, leyó algún que otro poema por la mitad, y se lo devolvió diciendo: “No me sirve: quiero un libro de poemas para regalarle a una mujer que se quiere matar”.



Cuenta Evtuchenko que aquellas palabras lo conmocionaron hasta tal punto que abandonó apesadumbrado la librería de su amigo y se puso a vagar por las calles, hasta que llegado al puente Andréyevski no aguantó más y tiró al río Moscova el adelanto que había recibido por el libro. Opino que un remate así no era necesario, o al menos no me resulta necesario para lo que trato de explicar. Creo que aunque ningún poeta lo manifieste abiertamente, en un lugar muy secreto aspira a que un poema suyo sea capaz de hacer que alguien que está a punto de matarse cambie de idea. Esta afirmación se basa en que es posible ver, y no sólo en Evtuchenko, esos intentos. Creo que todos los grandes poetas lo intentaron, pero no estoy seguro de que sean tantos los que lo hayan logrado. Enrique Molina tiene un poema, Alta marea, donde en cierto modo lo logra, si consideramos que el hecho de demostrarle a alguien la inevitabilidad de las separaciones amorosas, y por lo tanto que la fatalidad siempre fue inevitable, es un modo de devolverlo a la vida.


Robert Desnos lo hizo. Neruda no pudo. Pessoa lo hizo. Michaux también. Wislawa Szymborska... tal vez lo consiguió. Pero no son tantos de todos modos.


Es una aspiración altísima salvar una vida con un poema. Y no hablo de la tontería de Ian McEwan, que en su novela Sábado hace que un malviviente, en vez violar a la hija del protagonista, a lo mejor enternecido porque está embarazada, la obligue a leerle un poema. Pero la astuta muchacha, en vez de leerle un poema propio, le recita uno de Matthew Arnold, lo que conmueve hasta tal punto al agresor que desiste en su intento.


Hay un poema que ilustra claramente la intención y el éxito del que hablo. El poeta se llama Vasco Rossi, el poema se llama Sally. En realidad no es un poeta, sino un rockstar italiano, y el poema en cuestión es una canción que puede escucharse en YouTube. Hasta ahora nunca pensé seriamente en matarme, pero creo que si lo hiciera me recitaría a mí mismo Sally y cambiaría de idea.


Vasco Rossi les cantó mucho al amor, a los deseos y a los sentimientos de las mujeres, de sus expectativas y sus sueños. Ahora acaba de anunciar su decisión de casarse con la mujer con la que ha convivido los últimos 25 años, y lo hizo con poquísimas palabras: “No cambió nada mi idea a propósito del matrimonio, pero llegó el momento de darle a Laura los derechos que merece”.


Hace años que decidí rendirme a los pies de Vasco Rossi. Escribe una poesía usufructuable. No es que crea que esa sea la condición de la poesía, todo lo contrario, pero es tranquilizador saber que sus poemas están ahí esperando el momento de actuar para decirme qué debo sentir, cómo debo proceder, y sobre todo en qué debo evitar pensar.






mayo 16, 2012

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Valeria Cervero








y tal vez la travesía vuelva a decir

y a pesar de todo

demuestre

que puedo esperar

             (aun otra

              la mirada en el mundo)

casa en una casa

luz en la luz



la dicha de

habitar la poesía







*







breve espacio para

r e m o v e r

  arena de

desaires



escondidas de hoy

bajo mirada

  aquí

casi en el número

incontable



desfiguro

tu suspiro mi voz el aire

en  a b a n i c o



casi latiendo

antes de decir







De: "Cadencias", 2011

Imagen: www.poetasaltuntun.blogspot.com



mayo 15, 2012

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Gerardo Di Masso



Historia del Arte









algo así como visitar una pincelada de magritte

olvidado ya de antiguos viajes al gemido y el susurro

al estruendo de una media de seda frotada en la noche

ése podría ser el esbozo de la incipiente catástrofe

del salto de una pantera sobre su boca

matando los besos a zarpazos

las palabras como mañana o pezón o andén o volveré

y otros animales igualmente peligrosos

en el óleo primitivo de una caricia en el agua

fugaz y transparente en el color y los dedos ausentes

pero solamente algo así

como un breve paseo por la mirada de kandinski

por ejemplo

en la estepa desolada de su espalda











Gerardo Di Masso (1949, Rosario, Provincia de Santa Fe, Argentina)

Fuente: Revista Ñ del 16/09/2006


mayo 14, 2012

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Rosario Castellanos



Lo Cotidiano




Para el amor no hay cielo, amor, sólo este día;
este cabello triste que se cae
cuando te estás peinando ante el espejo.
Esos túneles largos
que se atraviesan con jadeo y asfixia;
las paredes sin ojos,
el hueco que resuena
de alguna voz oculta y sin sentido.

Para el amor no hay tregua, amor. La noche
se vuelve, de pronto, respirable.
Y cuando un astro rompe sus cadenas
y lo ves zigzaguear, loco, y perderse,
no por ello la ley suelta sus garfios.
El encuentro es a oscuras. En el beso se mezcla
el sabor de las lágrimas.
Y en el abrazo ciñes
el recuerdo de aquella orfandad, de aquella muerte.





Rosario Castellanos (1925, Ciudad de México, México / 1974, Tel Aviv, Israel)




Imagen: lavanguardia.com,mx

mayo 13, 2012

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Juan Carlos Mestre






La nostalgia es un pájaro que enciende su rumor en la noche

















En una ciudad de provincia. En una ciudad con tiendas de ultramarinos y ángeles que cruzan el cielo en bicicleta. Es una tarde de domingo, a eso de la tibia luz del anochecer cuando aún no han dado las ocho.


Bajo la dulce curva de los soportales las muchachas como yedras fragantes ensueñan el melado torso de los jóvenes.


Mi memoria advierte esa dicha, el celeste vapor que los labios exhalan entre palabras secretas. Lo que recuerdo es hermoso, como el aceite que resbala de una tea encendida y fulgente se esparce sobre los cuerpos desnudos, sobre el súbito mármol de los amantes dormidos.


Lo que borda la ternura sobre los valles del Bierzo, lo que lentamente abolido aún palpita como un rubí en el melodioso pico de los pájaros. Así os he sentido, libres y gozosos días donde viví cansado por la luz, radiante, estremecido, hijo de la tristeza y los relámpagos.


En una ciudad de provincia. En una ciudad con escaparates y jardines y trenes silenciosos.
En una oscuridad amenazada por el muro cinerario de la aurora.


El otoño era bello, nuestros pensamientos tenían la sonrisa del niño que se baña en el río.

Como nacidos del puente o de la torre, como la piedra, despacio, el deseo de la aventura fue huyendo de nosotros, como la albahaca de los oteros de junio, como el jaspe que lanzado por la honda silba brillante hacia los cielos.


Llueve, esa gente que soy y que conozco ha salido a la calle, al céfiro suave de los dialectos del monte. La noche ha puesto lámparas apagadas en los nidos vacíos, solitarios pastores en las tristes cañadas del otoño.


Ya lo sabéis, como esa postal borrada por el sol que guarda en su zurrón un cartero celoso.





Juan Carlos Mestre (1957, Villafranca del Bierzo, León, España)

De: Antífona del otoño en el valle del Bierzo, Rialp, 1986




Imagen: www.homenaje2012.blogspot.com



mayo 12, 2012

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Nurit Kasztelan
















Las leyes de la materia
















Tiene siete
versiones


y no puede
descartar ninguna.





Lo difuso la
excede


necesitaría una
imagen


para explicar
qué le pasa.





La cansa estar
en pose,


algo
imperceptible


la delata
siempre;


la posición
incómoda


del omóplato, el
codo izquierdo


que endurece el
brazo


de forma
antinatural.





Aspira y exhala


exhala y
respira,


pero aparece el
ahogo,


la interrupción


del equilibrio. 













La  molienda





























Lo único que
quiero






es provocar




un estado de
tensión



en el que las
cosas se rompan


y no haya ruido.





Funciono como
las plantas,


si aspiro
demasiado


me ahogo.





En Méjico me
contaron


de una mujer


a medida que
molía el maíz,


su brazo iba
desapareciendo.





Soy como esa
mujer


que se muele a
sí misma


me escribo


y desaparezco.
















Equilibrio ineficiente














Demasiadas veces
dije que no


pocas dije sí.





Si lo contara,


nadie me
creería.


La ansiedad, la
repetición,


la insistencia
tóxica.





En ciertos
equilibrios


no hay punto de
saciedad,


solo
circunstancias,


la intersección
de dos rectas.


La aparición de
la voracidad


marca el deseo.










Nurit Kasztelan (1982, Buenos Aires, Argentina)


De: "Lógica de los accidentes"





Imagen:blogdepapelesblancos.blogspot.com.ar







mayo 10, 2012

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Seamus Heaney










Tormenta en la isla














Estamos
preparados: construimos nuestras casas achatadas,


hundimos nuestras muros en la roca y los techamos con
buena


    pizarra.


Esta agotada tierra nunca nos ha dado problemas


con el heno, así que, como veis, no hay hacinas


ni almiares que puedan perderse. Tampoco hay árboles


que pudieran servir de compañía cuando arrecia


el vendaval: ya sabéis lo que quiero decir–hojas y ramas


levantan un coro trágico en la galerna


de modo que prestas oídos a lo que temes


olvidando que zarandea también tu casa.


Pero no hay árboles ni refugio natural.


Podrías pensar que el mar hace compañía,


explotando cómodamente en los acantilados,


pero no: cuando comienza, el oleaje alcanza


a las mismísimas ventanas, escupe como un gato manso


que se hubiera vuelto salvaje. Simplemente nos sentamos
juntos


    mientras el viento ruge


y machaca invisiblemente. El espacio es un bombardeo,


somos atacados por el aire vacío.


Extraño; es una enorme nada lo que tememos.











Seamus Heaney (1939, Condado de Derry, Irlanda
del Norte)


De: "Muerte de un naturalista",
Hiperión, 1996


Traducción: Margarita Ardanaz





Imagen:.www.inisfree.wordpress.com