junio 30, 2012

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Concepción Bertone








Esperando la nieve






                                          a Glauce Baldovín, in memorian









Todos dicen que va a nevar en la ciudad.

Todos quieren ver en la nieve algo nuevo,

algo raro y ligero porque

no sabríamos convivir con eso. El rostro

del otro es nuestro rostro y el hielo de la nieve

lo refleja. Pero nunca cayó. Sólo piedras

de hielo y algo de la tempestad

que destruyó a los árboles. La tarde

se hizo noche y el cielo

me develó el humor de los pájaros, la tijera

de una bandada ruidosa

buscando dónde anidar.



Y nada

que no supiéramos –salvo volar-

nos pasa. La nieve

cae siempre en otra parte.



El derroche es una ley

del arte y de la naturaleza apaleada. Siempre

hay tiempo, tibiezas

de Barragán antiguo, enaguas de jerga,

lienzos bordados por mi abuela

contra la guerra que,

en ese hacer sumida, florecía en la tela.

Flor rebelada contra la nieve

que había que cavar para ver la luz,

el suelo fangoso que dejaba la pala

enterrando la bala del cansancio

que le hizo estallar una noche

el corazón.



El tuyo, el de ella. Se supone cordial

la huella del pespunte, el hilván,

la mirada ciclópea de la aguja, lo que cava

la pala cuando siembra . El filo del papel

o del hilo. Se supone cordial

entre los yuyos donde se afila un lirio

no pisar su destino de cuchillo



salvando una parte

de un día de pesar.



Del peso del avatar, de ese mal

expresado nombre

de lo adverso. Reverso del candor, cuando te mata.













Concepción Bertone (1947, Rosario, Provincia de
Santa Fe, Argentina)


De. semanadelasletrasylalectura.blogspot.com





Imagen: rengloneszurdos.com                








junio 29, 2012

junio 27, 2012

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Explicación del espacio vacío













Aquí íbamos a leer o releer una nota de Damián Tabarovsky publicada el domingo pasado en Perfil. Irene Gruss se me adelantó (http://elmundoincompleto.blogspot.com.ar/2012/06/la-inclusion-de-lo-bajo-en-lo-alto.html). 


A punto de pulsar el  mouse cuando vi el artículo en la lista de lectura de los blogs. Una idea singular sobre el acto inaugural del pop en el arte.





Ahora me llaman Don Pedro, el Atrasado. Como estoy  de alguna manera obligado, por la conformación de mi blog, a insertar una imagen, pego la dispuesta hace unas horas en el borrador de la entrada. Es un hermoso perfil de Alma Mahler.



Imagen: cantanellas.blogspot.com












junio 26, 2012

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Virago Diop








Díptico











El sol colgado de un hilo

en el fondo de la calabaza

teñida de índigo,

hace hervir la olla del día.

Asustada por la proximidad

de las Hijas del Fuego

la sombra se esconde

al pie de las estacas.

La sabana es clara y cruda,

todo es terso, formas y colores.

Pero en los silencios angustiosos

hechos rumores,

de ruidos ínfimos,

ni sordos ni agudos,

surge un misterio denso,

un misterio sordo y sin contornos

que nos rodea y nos asusta.

El taparrabo oscuro

claveteado con clavos de fuego

tendido sobre la tierra

cubre el lecho de la noche.

El perro aúlla, el caballo relincha,

el hombre se echa en el fondo de su choza.

La sabana es sombría,

todo es negro, formas y colores.

Pero en los silencios angustiosos

hechos rumores

los senderos intrincados del misterio

se aclaran lentamente

para los que se fueron

y para los que han vuelto.











Virago Diop (ó Birago: 1906, Ouacam / 1989, Dakar, Senegal)

De: http://www.laurenmendinueta.com/voces-de-africa-virago-diop/#more-55



Imagen: ekarriak.armiarma




junio 24, 2012

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Joan Margarit

Noche de junio



Cuando salí del cine ya había oscurecido.
En aquel viejo párking, sin luz, iba subiendo
la rampa áspera y sucia
porque había aparcado en la terraza.
Dentro de mí también era dura la cuesta:
eran aquellos días, los primeros sin ti.
Pero al llegar arriba, en la intemperie
había un cálido silencio
envolviendo la sombra de algún coche:
las baldosas rojizas, las barandas
de hierro, delicadas y sencillas, y latas con hortensias.
De repente, al salir a cielo abierto,
un velo se rasgó y surgió la noche
de un patio con sus limpias galerías
y sus iluminadas cristaleras.
Me detuve sintiéndote muy cerca.
Y sintiendo que ya, en cualquier instante
podría hacer surgir tesoros de la muerte.



Joan MargaritJoan Margarit (Sanauja, Lleida, 1938, España)
De: "Noche de junio", Hiperión, 2002 en carmensabespoesiayarte.blogspot.com
Imagen: literaturisticronica.blogspot.com





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Joan Margarit

Noche de junio



Cuando salí del cine ya había oscurecido.
En aquel viejo párking, sin luz, iba subiendo
la rampa áspera y sucia
porque había aparcado en la terraza.
Dentro de mí también era dura la cuesta:
eran aquellos días, los primeros sin ti.
Pero al llegar arriba, en la intemperie
había un cálido silencio
envolviendo la sombra de algún coche:
las baldosas rojizas, las barandas
de hierro, delicadas y sencillas, y latas con hortensias.
De repente, al salir a cielo abierto,
un velo se rasgó y surgió la noche
de un patio con sus limpias galerías
y sus iluminadas cristaleras.
Me detuve sintiéndote muy cerca.
Y sintiendo que ya, en cualquier instante
podría hacer surgir tesoros de la muerte.



Joan MargaritJoan Margarit (Sanauja, Lleida, 1938, España)
De: "Noche de junio", Hiperión, 2002 en carmensabespoesiayarte.blogspot.com
Imagen: literaturisticronica.blogspot.com





junio 23, 2012

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C.K. Stead














Este tiempo










Éstas son las estrellas de la poesía
Demasiado buenas para ser verdaderas
por sobre las colinas
Y en la bahía colmada hasta el borde.

Y ésta la última moneda
El muerto intercambio–
El silencio.

¿Desatornillaste tus oídos?
¿Los guardaste para bien?
No. sácalos de la inmovilidad.
No eres un espíritu.
Escucha.
El rocío se recoge al borde y
Gotea. Gotea
sobre escarchadas hojas.

Incluso tan pequeños
vocablos cristalinos
hablan del tiempo.

Cuéntalos.
Siéntete afortunado.













C.K. Stead (1932, Auckland, Nueva Zelanda)

De: antologiavirtualdelmundo.blogspot.com

Traducción: Raúl Jaime Gaviria



Imagen: events.stuff.co.nz

junio 21, 2012

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Elvio Romero

Tormenta









La noche ha sido larga.

Como desde cien años



De lluvia,

de una respiración embravecida

proveniente de un fondo de vértigo nocturno,

de un cántaro colorado

Jadeando en la tierra,

el viento ha desatado su tempestad violenta

sobre el velo anhelante de la ilusión

Efímera, sobre los fatigados menesteres,

y tú y yo, en la colina

más alta,

en el rincón de nuestros dos silencios,

abrazados al tiempo del amor, desvelándonos.



Deja que el viento

muerda sobre el viento.



Yo te cerraré los ojos.









Elvio Romero (1926, Yegros, Paraguay / 2004, Buenos Aires, Argentina)

De: www.grandespoetasfamosos.blogspot.com







junio 20, 2012

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Marie Howe










Lo que hacen los vivos






Johnny, hace días que el fregadero está tapado, algo debe haberse caído por ahí
y el Drano no funciona, huele peligroso, y los platos sucios se apilan


a la espera del plomero que no he llamado. De esas cosas hablábamos.
Invierno: el cielo, azul, obstinado, la luz derramándose


por las ventanas abiertas: la calefacción está muy fuerte y no la puedo apagar.
Hace semanas, mientras manejo, o cuando se me cae la bolsa de compras en plena calle,


que pienso: Esto es lo que hacen los vivos. Y ayer, apurada por
las veredas rotas de Cambridge, mientras se me derramaba el café por la manga,


lo pensé otra vez. Y otra vez después, mientras compraba un cepillo: Esto es.
Estacionar. Cerrar la puerta del auto en medio del frío. Lo que llamabas ese anhelo.


Lo que abandonaste al fin. Queremos que llegue la primavera y que pase el invierno. Queremos
que alguien llame o que no llame, una carta, un beso —queremos más y más y aún mas de ello.


Pero hay momentos, al caminar, cuando me vislumbro fugazmente en la vidriera
de la tienda de la esquina, por ejemplo, que siento un amor tan profundo


por mi propio pelo en el viento, mi rostro cuarteado, mi abrigo, que me quedo sin palabras:
Estoy viva. Y te recuerdo.







Enlaces: Marie Howe

Traducción: Mori Ponsowi en Revista Fénix N° 13, Abril 2003



Imagen: voiceseducation.org






What the living do


Johnny, the kitchen sink has been clogged for days, some utensil probably fell down there.
And the Drano won't work but smells dangerous, and the crusty dishes have piled up


waiting for the plumber I still haven't called. This is the everyday we spoke of.
It's winter again: the sky's a deep headstrong blue, and the sunlight purs through


the open living room windows because the heat's on too high in here, and I can't turn it off.
For weeks now, driving, or dropping a bag of groceries in the street, the bag breaking,


I've been thinking: This is what the living do. And yesterday, hurrying along those
wobbly bricks in the Cambridge sidewalk, spilling my coffee down my wrist and sleeve,


I thought it again, and again later, when buying a hairbrush:This is it.
Parking. Slamming the car door shut in the cold. What you called that yearning.


What you finally gave up. We want the spring to come and the winter to pass. We want
Whoever to call or not call, a letter, a kiss — we want more and more and then more of it.


But there are moments, walking, when I catch a glimpse of myself in the window glass,
say, the window of the corner video store, and I'm gripped by a cherishing so deep


for my own blowing hair, chapped face, and unbuttoned coat that I'm speechless:
I am living, I remember you.




junio 17, 2012

junio 16, 2012

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Cintio Vitier







Al caer el rayo lila 







Al caer el rayo lila

en el sofá dormido

y en la jarra y en el río sucio

donde estaban hundiéndose

brocados y deseos por la noche,

al doblar el rayo como un pétalo

todo su color sobre la seda

mientras el húmedo mercado se borraba

con su araña granate para entrar en el rocío

que brillaba junto al mar como un pecado,

y al extender el rayo su otro lila

dentro del viento puro de la madrugada

que va cantando siempre sobre el techo

hasta crear la desnudez más invisible,

yo preguntaba qué es la noche

y la forma de caer sin fin desde algún puente

y la palabra oscura que repito

igual que allá en Empalme cuando ardía

mucha esfinge de patria en el conjunto

del verdor aciago, del coloquio antiguo,

y repasaba un tren con su penacho melancólico

hasta llenarme de rocío la mirada,

igual que siempre yo respiro

no como un dulce transformista ni un mendigo

que baraja deseos con escenas,

y pregunto como alguien que no existe

sino muy pocos, muy sagrados minutos, y le toca

testificar entonces un trémulo sofá

o un rayo interrogante en la voz de su oculto corazón.











Cintio Vitier (1921, Cayo Hueso, Estados Unidos de Norteamérica / 2009, La Habana, Cuba)

De: "La ráfaga", 1945-1946



Imagen: www.habanaradio.cu













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Gisela Galimi


Deseo



Perder una tarde 
la memoria 
y ser nuevamente linda 
como cuando 
no sabía que lo era. 



Gatopardismo personal



He mudado,
me di vuelta como una media.
Como quien parte los huevos 
y dispersa la harina
sin saber si hará una torta
o ensuciará solo la mesada.

Yo que temía cambiar
hasta un neumático,
he rotado mi norte y mi sur
para sobrevivir. 
Y, vuelta la calma,
retorné hecha otra,
con el pelo suelto
y una piel nueva. 
Cambiar todo, para que nada cambie.




Gisela Galimi (1968, Lobos, Provincia de Buenos Aires, Argentina)
De: " Para que nada cambie", Alción Editora, 2012)
Imagen: semanadeletrasylectura.blogspot.com

junio 14, 2012

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Eduardo Ainbinder



Eduardo Ainbinder



Ocelo del huracán







"Tanto hemos esperado

que cese este diluvio

que cuando las lluvias se detengan

también se detendrá nuestro corazón":

tu corazón -tormentoso- nos dice

que el diluvio no va a parar jamás,

los hechos son interminables: una lluvia

se suelda con otra, una puntada

tras puntada y el monstruo

"está cosido y camina". Por otra parte

si este tormento terminara

no tendríamos adonde ir.

Nos sentamos a esperar

que no pare la lluvia, como si en ella

hubiésemos depositado toda nuestra fe.






Casa de citas







Durante el viaje -no hubo accidentes


en la ruta- salvo la chatarra

de mariposas muertas

pegadas al radiador del auto.

La luz de Rembrandt mantuvo despiertos

a otros insectos, quiero decir: las cosas

suceden a las cosas

con fe ciega: -rápidamente- un hotel

se levanta en el centro del campo

cuando bastaría con que

un cerebro encerrándose en sí mismo pudiera

pedir refugio de los propios pensamientos.







Eduardo Ainbinder (1968, Buenos Aires, Argentina)


Imagen: edicionesgogymagog.blogspot.com



junio 10, 2012

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Robert Lowell






Desde1939












Nos
perdimos la declaración de guerra,


en la luna
de miel, en tren hacia el oeste;


en los
revolucionarios treintas


fatigamos
los Poemas de Auden, hasta que bajamos


la cabeza


de acuerdo al caminar


de lo
anacrónico, confortable y mezquino...


Hoy de más
cosas me pierdo,


mi
equivocación es más consciente.


Veo otra
muchacha leyendo el último libro de


Auden.


Debe ser
muy moderna,


usa el
pretérito para diseccionarlo.


Como
Munich, él es ahora histórico


y quizá
maduró


hasta amar
la podre del capitalismo.


Vivimos
todavía


entre el
demonio de sus negligencias


que él
quiso desdeñar


con la
excentricidad malévola de la vejez.


En nuestro
inconcluso y revolucionario presente


nada
comienza y todo ha terminado.


El Diablo
sobrevive a sus vacías esquelas


y se
dirige, cojeando y maldiciente, a su demolición,


la pesadez
moral más allá de balanzas,


vómito
circular como manchas


de hierba
amarillenta.


Inglaterra
y Estados Unidos han durado


lo
suficiente para temerle a su pasado,


los hábitos
se aprietan como cera.


los alegres, los prósperos,


su ácida violencia.


Hace unos
diez años


caballerosos
negros africanos revisaron


su pequeño
cementerio inglés y en la basura


sofocaron
estatuas


de la
Reina Victoria
, de Kitchener, de mercenarios


de Belfast


tallados en
jabón y por mandato desangrados hasta


la blancura.


Los apresan
las cartas marcadas que norman su


salario—


que el
infortunio soberano abandonen.


¿Se
entusiasmaron demasiado como una gran actriz dedicada a probarse su vestuario?


¿Tal vez
creyeron que ellos revivirían


de
proseguir su espíritu?


Sentimos a
la máquina huir de nuestras manos,


como si
alguien más la condujera;


si vemos
una luz al fin del túnel


es la luz
de otro tren que se aproxima.




Robert Lowell (1917, Boston / 1977, Nueva York, Estados Unidos de Norteamércia)

De: Day by Day , 1977

Traducción: Carlos Monsiváis



Enlaces: http://www.materialdelectura.unam.mx/images/stories/pdf4/robert-lowell.1.pdf

Imagen: guardian.co.uk 

junio 09, 2012

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James Wright




Bendición

















Justo en
la salida de la autopista a Rochester, Minnesota,


brinca
suavemente la luz del crepúsculo en la hierba.


Y los ojos
de esos dos ponis indios


se
oscurecen con afabilidad.


Han salido
gustosos de entre los sauces


para
recibirnos a mi amigo y a mí.


Saltamos
la alambrada hasta el prado


en el que
han pastado todo el día, solos.


Se tensan,
apenas refrenan su alegría


por
nuestra llegada.


Se
inclinan vergonzosos como cisnes húmedos. Se quieren.


No hay
soledad como la suya.


De nuevo a
sus anchas,


comienzan
a ronzar los brotes primaverales en lo oscuro.


Quisiera
abrazar a la más fina,


que ha
venido a mi encuentro


y me ha
acariciado la mano con su hocico.


Es negra y
blanca,


le caen
las crines sueltas por la frente,


y la leve
brisa me invita a acariciar su larga oreja,


delicada
como la piel en la muñeca de una muchacha.


De pronto
me doy cuenta


de que si
yo saliera de mi cuerpo


florecería.
















James Wright y su esposa Annie

Enlaces: El poeta ocasional


De: The Branch Will Not Break, 1963


Traducción: Natalia Carbajosa




Imagen: redroom.com






























A Blessing



Just off the highway to Rochester, Minnesota,

Twilight bounds softly forth on the grass.

And the eyes of those two Indian ponies

Darken with kindness.

They have come gladly out of the willows

To welcome my friend and me.

We step over the barbed wire into the pasture

Where they have been grazing all day, alone.

They ripple tensely, they can hardly contain their happiness

That we have come.

They bow shyly as wet swans. They love each other.

There is no loneliness like theirs.

At home once more,

They begin munching the young tufts of spring in the darkness.

I would like to hold the slenderer one in my arms,

For she has walked over to me

And nuzzled my left hand.

She is black and white,

Her mane falls wild on her forehead,

And the light breeze moves me to caress her long ear

That is delicate as the skin over a girl’s wrist.

Suddenly I realize

That if I stepped out of my body I would break

Into blossom.



The Branch Will Not Break, Wesleyan University Press, 1963

junio 06, 2012

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Raymond Carver por Natalia Carbajosa

Poetas norteamericanos


La felicidad



Tan temprano que aún está oscuro afuera.
Me acerco a la ventana con café
y el típico runrún que quien madruga
hace pasar por pensamiento. 
Cuando veo al muchacho y a su amigo
enfilar la carretera 

para entregar el diario.
Llevan gorras y jerseys,
y uno porta una bolsa sobre el hombro.
Son tan felices
que no dicen nada, estos muchachos.
Si pudieran, creo
que se tomarían del brazo.
Es temprano, de mañana,
y hacen esto juntos.
Lentamente se aproximan.
En el cielo comienza a abrirse luz,
aunque pende aún pálida la luna sobre el agua.
Tanta belleza que por un instante
la muerte y la ambición, el amor incluso,
no tienen cabida aquí.
La felicidad. Sin previo aviso
aparece. Y, de hecho, sobrepasa
cualquier alusión de quien madruga.





Enlaces: http://elpoetaocasional.blogspot.com/2011/11/raymond-carver.html
De: elcoloquiodelosperros.net 
Imagen: www.atlascultural.com
Traducción de Natalia Carbajosa (http://clubdepoesia.com/nataliacarbajosa/)

Natalia Carbajosa nació en el Puerto de Santa María, Cádiz, España en 1971. Doctora de Filología Inglesa por la Universidad de Salamanca, desempeñó varios cargos como Profesora de Literatura inglesa.
Ha publicado poesía :
Los puentes sumergidos (Cartagena, Áglaya, 2000).
Pronóstico (Madrid, Torremozas, 2005).
Los reinos y las horas/Himeneo y sus nombres (Murcia, Editora Regional, 2006).
Prosopoemas, plaquette con siete poemas e ilustraciones de Ermes Meloni (Milán, Signum Edizioni d’arte, 2007).
Desde una estrella enana/Biografía elemental (Madrid, Editorial Poesía Eres Tú, 2009).
Tu suerte está en Ispahán., Editorial Hipálage, 2012
Y narrativa:
Patologías (Cartagena, Áglaya, 2005).
“Donde se cuenta la conversación que entablaron Don Quijote y la pastora Marcela tras dar sepultura al desdichado Grisóstomo, y que no aparece en la obra de Miguel de Cervantes por considerarse apócrifa”. José Ángel Barrueco (ed.), Palabras para Cervantes. Salamanca: Celya, 2005, págs. 131-134.
“Recapitulación, o cuando las encinas se convirtieron en hombres”. I Premio Nacional de relato corto sobre un texto científico. Universidad de Murcia, 2008, págs. 23-30.

Traducciones
Traducción directa (inglés-español)
H.D. (Hilda Doolittle), Trilogía (Trilogy), Barcelona, Lumen, 2008. Edición bilingüe.
Inédito (junto con Adolfo Gómez Tomé): Kathleen Raine, Memorias.
Traducciones de poemas sueltos aparecidos en El coloquio de los perros de Raymond Carver, Sujata Bhatt, Chinua Achebe, Ben Okri, Scott Hightower, Teresa Svoboda (entre otros).
Traducción inversa (español-inglés)
Name and Commit the Savannah-Sunset and the Restless Sea. Munayem Mayening ed. Insomnium Books, 2009.
Traducciones de poemas de Tomás Sánchez Santiago, Mila Ramos y Gracia Iglesias y de la propia autora en: Munayem Mayenin (ed.), London Poetry Pearl (Londres, 2009).
Traducciones de poemas de Mila Ramos y Gracia Iglesias en Metamorphoses, universidad de Maryland, 2009 (nº 17:2).

Ensayo
Shakespeare y el lenguaje de la comedia: teoría, crítica y análisis. Madrid, Verbum, 2009.
Colaboró con artículos críticos, reseñas, entrevistas, relatos y poemas en revistas españolas como El coloquio de los perros, Los cuadernos del matemático, Empireuma y Ágora, entre otras, y en revistas extranjeras como Baquiana, The Poet’s Letter Magazine y Metamorphoses.

PREMIOS:
VIII Certamen Marcha Arte Joven 2000 (Cartagena): primer premio de poesía y mención honorífica de relato.
Premio al libro murciano del año en la categoría de relatos por Patologías (Murcia, 2006).
Accésit en el primer certamen de relato corto sobre un texto científico por “Recapitulación, o cuando las encinas se convirtieron en hombres” (Universidad de Murcia, 2008).
II Accésit en el tercer certamen internacional de relato breve sobre vida universitaria de la Universidad de Córdoba por “Dos amigas” (2010).
Finalista en el 2º concurso de la AEP (Asociación de Editores de Poesía), Febrero de 2010, por Desde una estrella enana.

El poeta ocasional agradece especialmente sus colaboraciones

Happiness



So early it’s almost dark out.
I’m near the window with coffee,
and the usual early morning stuff
that passes for thought.
When I see the boy and his friend
walking up the road
to deliver the newspaper.
They wear caps and sweaters,
and one boy has a bag over his shoulder.
They are so happy
they aren’t saying anything, these boys.
I think if they could, they would take
each other’s arm.
It’s early in the morning,
and they are doing this together.
They come on, slowly.
The sky is taking on light,
though the moon still hangs pale over the water.
Such beauty that for a minute
death and ambition, even love,
doesn’t enter into this.
Happiness. It comes on
unexpectedly. And goes beyond, really,
any early morning talk about it

So early it’s almost dark out.
I’m near the window with coffee,
and the usual early morning stuff
that passes for thought.
When I see the boy and his friend
walking up the road
to deliver the newspaper.
They wear caps and sweaters,
and one boy has a bag over his shoulder.
They are so happy
they aren’t saying anything, these boys.
I think if they could, they would take
each other’s arm.
It’s early in the morning,
and they are doing this together.
They come on, slowly.
The sky is taking on light,
though the moon still hangs pale over the water.
Such beauty that for a minute
death and ambition, even love,
doesn’t enter into this.
Happiness. It comes on
unexpectedly. And goes beyond, really,
any early morning talk about it

So early it’s almost dark out.
I’m near the window with coffee,
and the usual early morning stuff
that passes for thought.
When I see the boy and his friend
walking up the road
to deliver the newspaper.
They wear caps and sweaters,
and one boy has a bag over his shoulder.
They are so happy
they aren’t saying anything, these boys.
I think if they could, they would take
each other’s arm.
It’s early in the morning,
and they are doing this together.
They come on, slowly.
The sky is taking on light,
though the moon still hangs pale over the water.
Such beauty that for a minute
death and ambition, even love,
doesn’t enter into this.
Happiness. It comes on
unexpectedly. And goes beyond, really,
any early morning talk about it

junio 05, 2012