septiembre 30, 2012

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Javier Villafañe






El gran paraguas











Cuando llueve

y qué hermosa es la lluvia

los preparativos de la lluvia

los colores

las formas de las nubes

los insectos que salen en legiones a quemarse en las lámparas

el alboroto de los sapos

los viejos amigos de la lluvia desde el diluvio

cuando Noé salió en el arca de Noé

con viento favorable y el permiso de Dios

y miles de parejas según sus especies

y era afuera la lluvia

y era adentro del arca diversión y barullo

y hasta hubo fornicaciones

porque muchas hembras bajaron preñadas.

La lluvia, la lluvia.

Pero cuando llueve afuera en el patio

y también llueve adentro de la casa

y la mujer y el hombre corren buscando cacerolas

palanganas, baldes

y la cuna del hijo la llevan de la sala al comedor

la pasean igual que la naranja de la ronda

y se mojan el ropero, el pan, el diario, el arroz

y el hombre y la mujer vuelcan en el patio las cacerolas

las palanganas, los baldes llenos de lluvia

y vuelven a ponerlos al pie de las goteras

entonces

es cuando el hombre, el jefe de familia piensa

en abrir un paraguas adentro de la casa

y hacer canaletas por donde corra el agua

pero tiene que ser un gran paraguas

porque el jefe de familia no piensa solamente en él

su mujer y su hijo

sino también en los parientes, los amigos, los vecinos

en las visitas que pueden llegar un día de lluvia

y en el mendigo que está afuera mojándose

y decirle: "Pase usted, señor

esté con nosotros debajo del paraguas."





Javier Villafañe (1909 / 1996, Buenos Aires, Argentina)


De: "El gran paraguas", Ediciones La Rosa Blindada, 1965

septiembre 29, 2012

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Valeria Pariso











Un perro de la calle abraza a un hombre.



Lo veo: el hombre sentado en la plaza


sube a su cuello las dos patas delanteras del perro.
El perro no le tiene miedo. Están ahí: cara con cara.


Los dos abandonados se abrazan.
En silencio se abrazan.


Hay dolor de huesos, de hembras.
En el amor a los dos los mordió el hambre.


No hay nada más animal que la belleza. 












Al jazmín del cabo


le lleva  más de un mes


alumbrar una flor.





Todo


para un solo día de blancura.


Después


la flor será un té cerrándose.





Muere y perfuma más que antes.


Se vuelve aire.


Se respira blanco.


Cada minuto de jazmin


guarda a todos los jazmines.



Yo quisiera tener
ese talento para los finales.







Adentro de un vaso azul

a través de la ventana del living

apretando la cara contra las rejas

con el brazo derecho estirado

hasta que las puntas de mis dedos queman

junto agua de lluvia.









A tu amor




lo junto de un modo más extraño todavía.













Valeria Pariso

Valeria Pariso (1970, Muñiz, Provincia de Buenos Aires, Argentina)


De: www.tantotequeria.blogspot.com


















septiembre 27, 2012

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Patricia Díaz Bialet






La inmersión nos refleja tal cual somos








al hombre de flecha de imán
húmedo





Debajo de ti y yo,


tú y yo, sinceramente,


tu candado ahogándose de llaves,


yo ascendiendo y sudando


y haciendo lo infinito entre tus muslos.


César Vallejo








cada vez que vuelvo a ese cubo de luz en donde flotan
tus ojos submarinos


cada vez que intento
devolverme a tu traje de acuanauta y a tu músculo ceñido


y que regresan las tardes de intrépidas tormentas


y mi entonces pequeño cuerpo atiborrado de cables
telefónicos en una estéril cabina de un


                                                                                                                                   
/pueblo del sur


cada vez que reanudo la muerte de la amiga


el raso púrpura que te endulzaba el semen derrochado


o cada vez que tu dedo interminable merodea esta silla
que ahora me deleita


cada vez que en posiciones extremas los ojos incautos
de los vecinos se impregnan en el


                                                                                                   
      /vidrio, en la maceta
cómplice


cada vez que me zambullo en la opulenta carne que aún
bebemos gota a gota en lo que se


                                                                                                                                   
               /sueña


cada vez que en tu diáfana ingle de aguardiente me
rozas la vida la urgencia las amarras





(era el tiempo imprevisto,


el tiempo de la cadena que aún luzco en noches de
fiesta,


era tu pierna erecta como un mástil de fiebre,


el incesante automóvil hacia el hotel que todavía nace
en el sur,


la duermevela con que adherimos nuestros cuerpos a
través de kilómetros de espera,                      


el tibio escozor de aquello que perdura aunque nos
duela) 





cada vez que trago lo que extraigo de tu densa piel
después del mar


sé que alguien conspira contra el mundo


y grita que no debo





sin embargo


yo me acerco a mi acuática mochila para olerte


como se huelen los búfalos antes de aparearse


como se huelen las camisas aún tibias de los muertos


como se huele el siempre fresco cadáver de la infancia











un pueblo en el Sur













Pista de baile (II)





Sótano infestado en tiempo que huye.


El hongo de la pena se pavonea entre sus sillas.


La pintura negra cae a borbotones.








Algo calienta nuestros cuerpos.


Algo vigila el entorno o el entierro.


Tambor de metal que acapara el aire.


Cabellos empapados y una gota de sudor que él recoge
tenazmente.





Algo se arropa bajo nuestras blusas.


Y bailamos.


Bebemos el trajín, la polvareda.


Giramos en aletas invisibles y allí está ese hombre
otra vez.








Acá los sobrevivientes


-que aún hoy no tienen la certeza de haber vuelto-.


Entonces cruje la tensa cuerina y nos sentamos a
contragolpe,


sin huir, sin ni siquiera tocarnos,


porque todo puede desvanecerse en este simulacro


y no sabemos hacia dónde o hacia cuándo.








El hombre sostiene mi corazón en una pinza


y lo sopla


y lo silba


y lo acuna con sombras, con humos, con neblinas.








un lugar en Viamonte y
Suipacha, Buenos Aires










septiembre 26, 2012

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Oscar Hahn




Fuente: www.powplo.tv







Televidente









Aquí estoy y otra vez de vuelta

en mi cuarto de Iowa City



Tomo a sorbos mi plato de sopa Campbell

frente al televisor apagado



La pantalla refleja la imagen

de la cuchara entrando a mi boca



Y soy el aviso comercial de mí mismo

que anuncia nada a nadie.





Oscar Hahn (1938. Iquique, Chile)

septiembre 25, 2012

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Heather Thomas










Papeles de Resurrección (Resurrection Papers)








  


Cuando me declararon muerta en la escena














El médico de la policía se paró frente a mí, nadie me conocía, la gente se arremolinó en la escena, un accidente, mi cuerpo tirado en la forma en que las cosas cierran cuando se espera que estén abiertas todavía -negocio, bar, estacionamiento -no- deseo, te fuiste, mi cuerpo un trono que se pronuncia H, lentamente una hebra, lentamente una fuerza dentro del espacio entre nosotros  y por primera vez nada de niebla, nadie yendo detrás en un Riviera plateado









When I was pronounced dead at the scene








The coroner stood over me, no one knew me, people milling around  the scene an accident, my body thrown the way things close down when you hope they're still open--store, bar, park in the space--no-desire, you left, my body a throne pronounced H, slowly a strand, slowly a force within the space between us I was pursuing and for the first time no fog, no one following in a silver Riviera














En mi cuerpo el trono traté de sentarme, pero no podía equilibrar la emoción y el sostenerme. Era demasiado tarde. La hebra que tenía que cruzar dividía las fibras como luz sobre este darme cuenta: ventana de guillotina azul, luz de hogar de rajadura entre persianas, útero deambulando dentro de la habitación de cincuenta vientos: me levanto en esta esquina porque ella engaña a los pájaros que dicen mi nombre en hojas color avellana y luz de plumas, luz artimaña de canción, luz de alas de platino, luz de víbora cabeza de cobre, luz de pirita de hierro, mis ojos viscosos la mirada todos los fibrosos nervios ópticos todo caos en la habitación de cuerpos entrelazados, el revólver entre las almohadas deja un hueco vértigo más verde











In my body the throne I tried to sit, but the balance of thrill and holding had not yet been achieved.  It was too late. The strand I had to cross divided fibers as light into this recognition:  blue-sashed window, slit-between-the-slats light of home, womb wandering within the room of fifty winds: I rise in this corner because it tricks the birds who call my name on hazel leaf and feather light, sleight-of-song light, platinum wing light, copperhead light, fool's gold light, my gummy eyes the gaze all fibrous optic nerves all chaos in the room of bodies twined, gun among pillows leaves a greener hollow vertigo 











Estoy legalmente ciega (muchos lo están), siempre en un automóvil demasiado tarde, con miedo demasiado rápido me doy vuelta, ahora los sospechosos caminan por la línea vedada ninguno puede cruzar esta cinta o esta escena del crimen, lógica del mercado como cuando uno existe el otro no puede existir, el aire enredado alrededor tantos desaparecidos tanto polvo tanto soportar las noticias que no podías soportar en la habitación de deseo y cuchillos de aire y nudos colgando y apariencias tejidas en la habitación de fuego, habitación de agua, habitación de nubes, habitación de hambre y sed, habitación de pulso, habitación de sexo, habitación de guerra, la infinita habitación de palmas y gatos, habitación de hueso, habitación de médula, habitación de ojo de terciopelo magenta y jade en mi cuerpo el trono trato de cruzar.









I'm legally blind (many are), always in a car too late, afraid too fast I turn away, now suspects walk the dead line none can cross this tape or crime scene, logic of commerce as when one exists the other cannot, air twined around so many disappeared so much dust so bear the news you could not bear inside the room of desire and airy knives and knots all hung and webbed appearances in the fire room, water room, cloud room, hunger and thirst room, pulse room, sex room, war room, the infinite room of palms and cats, bone room, marrow room, magenta velvet jade eye room in my body the throne I try to cross. 





Noticias tardías desde Nunca te hundas



















Una pareja se casa luego se zambulle


treinta y cuatro incendios arden desatendidos


adolescentes prenden fuego a autos robados por diversión


una mezcla tóxica define los momentos:


la madre perfecciona su amnesia


la hija examina su desempeño:


“entré en una cabina negra, me dieron


algunas líneas y las leí”


esa mezcla tóxica de revólveres, drogas


un millón de animales con pánico


la sangre siente la raza en el extraño


tiempo presente que las noticias usan


en Kosovo bombas impactan un cementerio


matando a diez personas de luto, la anarquía


apalea en el pecho de esa niña


que usaba un tren “para estar con los ángeles”


la hija se anota para recibir leche, agua, nafta


esa mezcla tóxica que define los momentos


grietas que ni siquiera la gravedad puede llenar:


“yo soy una de ustedes y ser una de ustedes


es ser y saber lo que soy y lo que sé”


ella come pan blanco y manteca, toma


leche, inhala la dicha entre el ser


y el saber, flota en el fuego, el agua, el aire,


navega desnuda,


la televisión encendida,


segura de estar


en el paraíso, la prueban a cada minuto.












Late news from Neversink









Couple marries then takes plunge/ thirty-four wildfires burn unattended / teens torch stolen cars for kicks/ a toxic mix defining moments:/ mother perfects her amnesia  / daughter surveys her performance: / "I went into a black booth, they gave me / some lines, and I read them"/ that toxic mix of guns, drugs / a million panicked animals/ blood senses race in the odd / present tense the news employs/ in Kosovo bombs slam a cemetery / killing eight mourners, anarchy / thumps in the chest with that / girl who used a train "to be with angels" / daughter signs for milk, water, gasoline / that toxic mix defining moments / cracks even  gravity can't fill:/ "I'm one of you and being one of you/ is being and knowing what I am and know"/ she eats white bread and butter, drinks / the milk, inhales the bliss between being/ and knowing, floats on fire, water, air, / sails naked, tv on, certain she's in / paradise, tested every minute.










Corta las sandalias que no se transforman en víboras

















Leyendo Ana Karenina una tarde, ella mira hacia arriba y ve a su padre entronado en un sillón neumático Barca leyendo Este Lado del Paraíso. Sale humo del hielo en su vaso y del cigarrillo colgando de su boca. Las nubes boyan sobre su cabeza. Ella trata de comprender las señales. La silla se mueve, no se inclina hacia atrás como debería hacerlo, pero se eleva como las sillas en las peluquerías de hombres. Ella puede oler la calle en él mezclada con Ron Bay, y se pone en puntas de pie como una bailarina en ángulo hacia él, pero de la silla con demasiado relleno brotan alas, de repente una silla ala, ¡oh no, alzándose más alto! Ella corre, salta, trepa adentro. Más y más alto la silla se alza. Sus piernas no se mueven lo suficientemente rápido y ahora puede apenas levantar sus pies con los grandes zapatos marrones y sus gruesos cordones con dos nudos para no tropezar. En la máquina de rayos x en la zapatería, los huesos de sus pies se curvan en azul. Los zapatos pesan una tonelada. Sobresalen como barriles en la punta de sus piernas de pájaro. ¡Quítatelos, desata los nudos, rápido, quítatelos, rápido, salta! Sus piernas están languideciendo, el humo quema sus ojos. Ella los refriega. La silla se ha ido.











Cut the sandals that they not turn into snakes









Reading Anna Karenina one afternoon, she looks up and sees her father enshrined in a pneumatic Barca-lounger reading This Side of Paradise.  Smoke rises from the ice in his glass and the cigarette hanging from his mouth.  Clouds waft above his head. She tries to make out the signals.  Already the chair moving, not tilting back as it should, but rising like the chairs in barbershops.  She can smell the street on him blending with Bay Rum, and rises up on her toes like a dancer angling toward him, but the overstuffed chair sprouts wings, suddenly  a wing chair, oh no, rising higher!  She runs to leap, to climb in. Up and up the chair ascends.  Her legs not moving fast enough and now she can barely lift her feet with the big, brown shoes and thick laces double-knotted so she won't trip.  On the x-ray machine at the shoe store, the bones of her feet curved in blue.   The shoes weigh a ton.  On the end of her bird legs they stick out like barrels.  Get them off, untie the knots, quick, get them off, quick, jump up!  Her legs are withering, smoke burns her eyes.  She rubs them.  
The chair is gone.
















Se encienden velas y se dicen oraciones

















Cuando la abuela Eliza llega en un gran automóvil negro, mamá abre la puerta. En la entrada la pluma de faisán del sombrero de la abuela se sacude hacia arriba y hacia abajo. A sus pies, regalos hermosamente envueltos hipnotizan desde sus bolsas. Desde la escalera detrás de la puerta la niña ve todo. Ella espera escaleras arriba en camisón blanco, vista pero no oída.





“No, no la puedes ver”, mamá dice en la puerta. Hay algo podrido en esas bolsas.





La niña escucha El Lago de los Cisnes, lechuzas, torcazas, gorriones, perros ladrando. Preludio en Do Menor de Chopin en el plateado piano vertical. Mamá sabe lo que es mejor. Una vez la niña abrió todos los regalos bajo el árbol de Navidad en la oficina de mamá, y vio lo que realmente había dentro de las bolsas vacías.





“Entonces voy a fingir que está muerta,” responde la abuela. Se dispone a partir. Los regalos en la puerta se izan en sus bolsas. La pluma desaparece. El automóvil se aleja.





La niña escucha El Lago de los Cisnes, lechuzas, torcazas, gorriones, perros ladrando. Preludio en Do Menor de Chopin. Los regalos desaparecen.





La niña, ahora muerta, fue un ángel entonces. Se encendieron velas y se dijeron oraciones. En la Iglesia de Cristo la vistieron de blanco, una túnica de monaguillo, estiraron sus brazos hacia atrás para localizar sus omóplatos. Le ataron en su cintura grandes alas lánguidas de papel metálico. En la noche de Navidad la colocaron en los escalones del santuario.











Candles are lighted and prayers said









When Grandmother Eliza arrives in a big black car,
Mother opens the front door.  The pheasant feather in Grandmother's hat bobs up and down in the doorway.  At her feet, beautifully wrapped gifts beckon from their bags.  From the stairway directly behind the door, the girl sees everything.  She waits at the top of the stairs in a white nightgown, seen but not heard.

"No, you can't see her," Mother says at the door.  There's something spoiled in those bags.    

The girl hears Swan Lake, owls, doves, sparrows, dogs barking, Chopin's "Prelude in C Minor" on the silver upright piano.  Mother knows best. Once the girl unwrapped all the presents under the Christmas tree in Mother's office, and saw what was really inside the empty boxes.

"Then I'll just pretend she's dead," replies Grandmother.  She turns to go.  The gifts at the door heave in their bags.  The feather disappears.  The car pulls away.

The girl hears Swan Lake, owls, doves, sparrows, dogs barking, Chopin's "Prelude in C Minor."  The gifts disappear.

The girl, now dead, was an angel then.  Candles were lighted and prayers said.  At Christ Church they dressed her in white, an acolyte's robe, extending her arms behind to locate her shoulder blades.  Great, drooping wings of silver foil were tied around her waist.  On Christmas Eve, they positioned her on the sanctuary steps.


Heather Thomas (1951) es la autora de Practicing Amnesia (Singing Horse Press, 2000) y de The Fray (Kutztown Publishing, 2000), publicado en colaboración con la artista plástica Bárbara Schulman. Firmó sus dos primeros libros de poesía con las iniciales H. T.: Circus Freex (Pine Press and Standing Stones Press, 1995) y Voiceunders (Texture Press, 1993). Uno de los poemas en Voiceunders recibió el Premio Gertrude Stein en Innovative American Poetry. La Academy of American Poets le otorgó otros premios y becas, así como también el Pennsylvania Council on the Arts y el Pennsylvania State System of Higher Education. Es co-editora de la revista literaria 6ix junto con un grupo de escritores de Philadelphia. Heather es profesora de literatura y de escritura profesional en Kutztown University en Pennsylvania. Obtuvo un doctorado en literatura y una maestría en escritura creativa en Temple University. Nacida en Nueva York, de niña se mudó a Reading, Pennsylvania y pasó su niñez en la misma casa donde vivió el poeta norteamericano Wallace Stevens. Actualmente Heather continúa viviendo en Reading, junto a su hijo Ian Forester y al poeta Craig Czury.


Enlaces: Patricia Díaz Bialet

septiembre 23, 2012

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Sam Hamill














Primera nevada




















Los momentos que nos compartieron


fueron aquellos que nos separaron,


y ya no están aquí;





nunca más los profundos prados


recordarán nuestros nombres


escritos en la lluvia.





Lo que ha quedado sin terminar


así ha de quedar,


el blanco silencio





desciende ahora a través de los prados


donde las vainas oscuras de los frutos


se abren inútilmente.














Enlaces: Sam Hamill


De: La rosa y el cordero



Imagen: writerswriter.co.za


septiembre 20, 2012

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Julio Huasi






"Sin pan y sin trabajo", de Ernesto de la Cárcova





Este es un poema de "Sonata popular en Buenos Aires", el primer libro de Julio Huasi, prologado por Raúl González Tuñón.


El barniz lírico sobre la miseria convierte al texto en una pieza arcaica, pero es su mundo mítico el intérprete que nos recuerda el sonido del trueno. Algo sucedía en el horizonte, como en una obra de Chéjov.





"Cada vez que nos toca retornar en el tiempo al principio de una época de poesía, nos encontramos con el mito verdadero y original. Remontando el camino de la civilización de cualquier pueblo, vemos a sus distintas expresiones de vida colorearse siempre más de miticidad, hasta que llega el momento en que nada se hace ni se piensa ya en el ámbito de la tribu que no dependa de un modelo mítico.


....Antes que fábula, caso maravilloso, el mito fue una simple norma, un comportamiento significativo, un rito que santificó la realidad. Y fue también el impulso, la carga magnética que pudo, ella sola, inducir a los hombres a realizar obras"





Cesare Pavese en "El oficio de poeta", Ediciones Nueva Visión, 1970 






Entre el hollín tengo un violín encantado









II



Coreutas Volanderos





Los gorriones actores declaman sobre la tabla celeste de la lluvia

la gran tragicomedia de los tiempos,

   bambalinas de hollín,

leves e inasibles cortinados de humo grisazul que emanan de las

dársenas y fábricas

Los rodean.

El escenógrafo tiene barba y fuma toscanos

y escupe sobre el mundo.

La obra no tiene actos ni cuadros ni fin y nadie recuerda su comienzo.

Oh teatro enorme de la vida!

... Ellos siguen declamando y nadie los aplaude.

Sólo los pétalos de la lluvia

besan sus plumajes ásperos y tibios...



  Hay una orquesta también, hay una orquesta.

En la fonda húmeda de zapatos mojados y aroma de ajo y cebolla y

vino y tabaco ordinario y sobretodo viejo y reloj antiguo donde

las moscas cagaron sobre las horas, un bandoneonista ciego cara de niño toca viejos valses y sentimentales tangos y el sonido volador pájaro oscuro se parece a la inmensa voz hundida del Río de la Plata...

Ay órgano de la catedral callejera, oh música de la musa negra que

se esconde en las chimeneas.



  Hay un coro de bailarinas también, hay un coro de bailarinas.

Están danzando en las madreselvas de mayo

con blancas pollerinas y verdes zapatitos de trapo.

Yo soy balancinero y las gordas moscas

huyen del olor de mi mameluco.

¡Já, já!

Les dí en el clavo.



  Suenan las sirenas

Y el futuro entra pesadamente por los portones,

...Ellos siguen declamando y nadie los aplaude.

Sólo que alguna vez

el drama será más bello.





Julio Huasi (1935 / 1987, Buenos Aires, Argentina)

Fuente: "Sonata popular en Buenos Aires", Cuadernos de Cultura, 1959

septiembre 18, 2012

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Pablo Anadón







La luz



              …más luz…   


                            Goethe






La luz del sol, la luz al mediodía
En el cielo celeste, casi blanco,
Cruzado por el grito de unos loros
Y el planear en descenso
De una paloma sobre la palmera. 


Heme aquí, paladeando estas palabras
Como sorbos del agua más dulce y transparente,
Dejándolas fluir a la garganta
Y a la blancura del papel
Como un hombre que pide más luz a las ventanas
Cuando la luz se va ya de sus ojos. 







Regreso a oscuras







Por la noche, regresa
Tambaleando a su cama.
A oscuras va tanteando
Con las manos delante, como un ciego,
Paredes, muebles, llaves
De luz, que va prendiendo y apagando,
Como si todo eso no estuviera
Todavía grabado en su memoria.
Da finalmente con las sábanas
Blancas, fragantes de jabón en polvo,
Y se desliza junto al cuerpo tibio
De la mujer dormida. Y se abandona,
Libre de ser ese que ha sido,
Y reclina su sien sobre la almohada
Sin fin del universo. 







Pablo Anadón: (1963, Villa Dolores, Provincia de Córdoba, Argentina. Reside en Alta Gracia, Córdoba)

Fuente: http://hablardepoesia.com.ar/tapa/numero-22/


septiembre 17, 2012

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Theodore Roethke




Fuente: 
wildread.blogspot.com

V. "Era el comienzo del invierno"











Era el comienzo del invierno, 

un tiempo intermedio, 

el paisaje aún en parte pardo: 

los huesos de la hierba seguían meciéndose en el viento, 

sobre la nieve azul. 



Era el comienzo del invierno, 

la luz se movía lentamente por el campo helado, 

sobre las cabezas secas de las espigas, 

los bellos huesos sobrevivientes 

mecidos por el viento. 



La luz viajaba por el vasto campo; 

Se quedaba. 

La hierba dejó de mecerse. 

La mente se movía, no sola, 

por el aire limpio, en el silencio. 



       ¿Era la luz? 

       ¿Era la luz dentro? 

       ¿Era la luz dentro de la luz? 

       ¿La quietud cobrando vida, 

       aun así quieta? 



Un espíritu vivaz y comprensible 

te acogió una vez. 

Volverá. 

Quédate quieto. 

Aguarda.







Theodore Roethke (1908 / 1963, Nueva York, Estados Unidos de Norteamérica)


Fuente: http://www.fronterad.com/?q=node/6023

Traducción: Natalia Carbajosa








septiembre 15, 2012

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Catherine Bowman / Amy Lemmon / Emily Fragos: tres poetas norteamericanas, versiones de Natalia Carbajosa



CATHERINE BOWMAN




Formas de enterrar




Cuando me veas en sueños
no creas que es un mensaje.
Aunque estando entre los muertos
así es como espero viajar.
No te afeites la cabeza
ni dejes crecer el pelo sin medida.
Tu pelo siempre ha sido ingobernable.
Eso me gustaba de ti.
No te des pinchazos
ni pongas piedras en los zapatos.
Note envuelvas la barriga de resina
ni comas carne en grandes cantidades.
No cubras de sábanas los muebles
ni cocines bizcochos de funeral.
respecto al alcohol, olvídalo.
¿Quién dijo que el whisky es bueno para el duelo?
No quemes mis cosas.
Sé que eso es lo que pedí.
Hay sequía en esta época del año.
Incluso si en la superficie
todo parece bajo control,
las raíces del subsuelo pueden arder,
destruir en un instante ciudades enteras.
Debemos tener cuidado con lo que hacemos.
En unos días cuando los cuervos y el trueno cubran la casa
no lo tomes como un presagio de que estoy así presente.
pesar de que los pájaros y la percusión
son señales comunes de transición.
Recuerda el otoño pasado cuando juntos
vimos el mismo suceso–los cuervos, a cientos,
el trueno, un fuego ardiendo en la distancia–
recuerda que nos hizo felices, ¿no fue así?



                                                           De Rock Farm (1996)




Methods of burial



When you see me in a dream
don’t think of it as a message.
Although as one of the dead
that’s my expected mode of travel.
Don’t shave your head
or let your hair grow unruly.
Your hair has always been kind of wild.
I liked that about you.
Don’t pierce yourself
or put pebbles in your shoes.
Don’t bind your belly with bark
or eat great quantities of meat.
Don’t cover the furniture with sheets
or bake sweet funeral cakes.
As for liquor, forget it.
Who said whiskey’s good for grief?
Don’t burn my things.


I know that’s what I requested.

There’s a drought this time of the year.
Even if on the surface
everything seems under control,
deep down roots can ignite,
whole towns destroyed in an instant.
We have to be careful of our actions.
In a few days when blackbirds and thunder cover the house
don't take this as an omen that I am somehow present.
Even though birds and percussion
are common signs for transition.
Remember last fall when we watched
the same event together–the blackbirds, hundreds,
the thunder, a fire burning in the distance–
remember, it made us happy, didn’t it?





AMY LEMMON




Las pestañas de Keats


                        ¿Tan pálida estáis, quien


tan dulce fuera


                               Y
feliz en los prados? ¿Cómo así?

                                                               JOHN KEATS, Endymion

Su máscara
mortuoria se guarda con esmero
para quien
a su hogar de Hampstead peregrine. Suspendidos los labios
bajo el cristal como para un último beso,
el rostro casi a punto de hablar o respirar.
Mas son lo más extraño las pestañas–demasiado largas,
para el cepo del yeso demasiado frágiles.

Chico muerto, doctor muerto, demasiado bien sabía
que tenía poco tiempo. ¿Comenzó la tos temible
reclinado mientras Hayden le aplicaba las capas?
El aceite primero, luego el yeso, suavemente vertidos,
luego lenta la presión sobre el molde,
respirando por cañas. En apenas cuatro años

otra máscara se hizo, esta vez desecada. Severn,
que había dibujado el lecho de muerte, se encargó.
También había visto la sangre que su joven amigo escupía
al toser: mi sentencia de muerte. Los ojos
perdieron su célebre chispa, la boca ancha y lábil
se aflojó.
¿Por qué tener el rostro adentro?

En el recuerdo, su joven y blanco rostro se disuelve
en el tuyo, pálido por el té y el tabaco.
Aguardamos en Holborn al primer tren del día.
Pestañas, largas hasta el absurdo, ocultan ojos grisáceos
en los que no puedo entrar del todo. Llega el tren.
En Londres emprende su diario paseo la mañana.


                                                           (De Saint Nobody, 2009)

Keat's eyelashes



Art thou so pale, who wast so bland
And merry in our meadows? How is this?
                               -JOHN KEATS, Endymion


Hislife mask has been lovingly preserved
for pilgrims to his Hampstead home. Lips poised
beneath the glass as if for one last kiss,
the face appears about to breath or speak.
But strangest are the eyelashes–too long,
almost too fragile to be trapped in plaster.

Dead boy, dead doctor, all too much aware
his time was short. Had the dread cough begun
when he reclined for Haydon’s layering?
The oil first, then plaster, gently poured,
then slowly pressing down into the pan,
breathing through nostril-straws. In a scant four years

another mask was made, breath-drained. Severn,
who’d sketched the deathbed, saw to that.
He’d also seen the blood his young friend spat
when he coughed: my death warrant. The eyes
lost their famous spark, the wide and labile mouth
went slack. Why keep this face indoors?

In memory, his young face dissolves
into your face, pale from tea and smoking.
We wait at Holborn for the day’s first train.
Lashes, absurdly long, hide pale gray eyes
can’t see quite into. The train arrives.
Morning takes its daily walk through London.




EMILY FRAGOS



Mundo intermedio



Amasando sus garras la blanca manta, mis ojos de Penélope
histéricos se vuelven a su delicada cabeza,
y por un solo instante no le preocupa el hambre,
ni el miedo; ni el amor y el frío calculado, impenetrable
pérdida. Si fuera una persona, se estaría desliando
el brazo, hecho trizas por un cinto, y en voluntario
ayuno, tibia la lengua, correría despacio,
con calma, por la ribera escarpada del Leteo.

(De Hostage,2011)



Middle word



Kneading her paws into the white blanket, my Penelope’s eyes
Roll hysterically back into her delicate head,
And for one vacant moment she is unconcerned with hunger
And fright; with calculating love and cold, impenetrable
Loss. If she were a person, she’d be tying off
Her arm, blasted with a belt, and self-
Starved, tongue-warmed, be running slowly,
Quietly, along the steep banks of Lethe.


Traducción: Natalia Carbajosa