junio 30, 2013

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Señalador: Alejandro Schmidt / Franco Fortini



Alejandro Schmidt / Griselda García



...soy interrumpido
soy un pobre y contumaz mediocre
lo cual no se remedia
leyendo poemas en el trabajo
ni escribiéndolos
o sintiendo que no importa
que voy hacia la muerte
con una línea de dios
y los labios cerrados...







...Ahora para nosotros tardos, libres
en este aire de nada,
llanuras, montes humillados,
otros espacios y deberes
se dilatan, ya ciertos...

junio 29, 2013

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Ana Lafferranderie









No puede usar ese anillo,  las cosas llamativas  la delatan.

Cubre su cuerpo y  si dibuja  evita lo deforme.

Siempre supo que lleva  la exuberancia como un tatuaje oculto

que podría extenderse y estallar.



Vive sola  en la casa de  infancia. Persiste el sonido punzante de aquellos pasos. Una luz siempre alerta en la cocina. Ella ansía despojar el espacio, que reine el cuerpo. Pero se

pierde en  los pequeños dominios, abstraída en rituales.



Por el  pasillo la madre vuelve con la  manta, hecha de lanas gruesas.



Aunque la hija disponga de su arsenal de abrigo siempre va a estar desnuda, vulnerable  a ese  peso.



Estás para evitar que la noche sea noche y yo recuerde que este día termina. Tu descanso llega a mí. Un cuerpo pequeño respirando en su hueco es protector.  De otro modo estaría yo  acurrucada en el rincón último de la cama, atenta a cada movimiento de la cortina.



Distendimos el gesto con los ojos cerrados en lo alto frente al sol. Después, seguí tu espalda  hacia el centro del paisaje. Al  pasar sobre el río ojos de madre apaciguaban la mirada como ocurre cada vez que se cruza un puente.










Ana Lafferranderie (1969, Montevideo, República Oriental del Uruguay). Reside en Buenos Aires



De: "Volcar la cuna", Ediciones del Dock, 2012



junio 27, 2013

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Roberta Iannamico




Fuente: www.poetassigloveintiuno.blogspot.com




Piedras











Había unas piedras

grandes y bestias

en un camino

en la montaña

las piedras son tan duras

que no necesitan piel

aunque el agua les imprime

una piel suave

y el viento

cierta piel de gallina

a la sombra son frías

y son calientes al sol

hay una con forma de zapato

o de cabeza de perro

y otra con forma de sapo

que es una de las formas más comunes

entre las piedras

un árbol creció sobre una piedra

se adhirió a ella

tomó su exacta forma

la raíz no podía penetrar

como en la tierra

era un árbol que vivía de la lluvia

o del aire

o del amor a su piedra.





Roberta Iannamico (1972, Bahía Blanca, Provincia de Buenos Aires)

De:Muchos poemas, Voy a salir y si me hiere un rayo, 2008)



Fuente: www.edicionesgoymagog.blogsapot.com






junio 25, 2013

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Adnan Al-Sayegh


















El canto de Uruk











No somos más que las piedras de los molinos.

Dad la vuelta a nuestra tierra, piedra por piedra.

Encontraréis nuestra sangre llenándola.

¡Ay! De una nación que no vive sin guerra.

Colgué el abrigo de mi vida

Y fui a la guerra encogido como un huérfano sobre una camella,

¡Ah! ¡Qué será de una patria carcomida su espalda por las termitas!

Una patria hecha de pieles desgarradas y pegadas una encima de otra

para resonar los tambores en la plaza de la guerra.



Y a Dios escribo diez cartas de papel de lágrimas

las envío por correo certificado,

pero él no contesta a su siervo.

¡Oh, Dios! Pues, ¿a quién enviamos los dolores que sufrimos?

Y te fuiste solo a tu exilio

cantando, frustrado al viento como una extraña flauta.

Adiós patria mía a la que no veré.











Adnan Al-Sayegh (1955, Bufa, Irak)



Enlaces:





Imagen: Arab.World Books










junio 23, 2013

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Señalador: Peter Sirr / Luis Pereira




...cuarto secreto, obstinado. Una grúa se mueve
delicadamente en el cielo, con su propio lenguaje.
Olvida todo eso, me digo al pasar, que sea

una casa maravillosa, que la música deambule por los pasillos,
que haya alegría fácilmente, que el terco corazón
de San Valentín llegue flotando desde Whitefriar Street...









...es mágico / no salgo de casa / todas las emociones que preciso para vivir / están en Facebook / o en la tevé por cable / los académicos no lo entenderían...














junio 22, 2013

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Estela Figueroa



I











La enamorada del muro

no sabe cómo es el muro.

Pero seguro siente su humedad

cuando ha llovido.

Su aridez

en tiempo seco.

La enamorada del muro

depende del muro.

A él se aferra.

Si el muro cae

ella se desparrama

como una cabellera sin cabeza.

A veces es tímida

y cubre sólo la base

como una mujer arrodillada

que abrazara las piernas de un hombre.

Y a veces —qué deseo

y qué orgullo caben en ella—

cubre no sólo el muro

sino toda la casa.











II











Todo amor nace

a partir de una pequeña confusión.

Nadie puede decir con certeza

si es el muro el que sostiene a su enamorada

o es la enamorada

la que sostiene al muro.

Y todo amor crece

a partir de pequeñas carencias:

la enamorada del muro no florece.

Tampoco el muro.
















Estela Figueroa (1946, Santa Fe, Provincia de Santa Fe)



Imagen: www.lacapital.com.ar





junio 21, 2013

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Kathleen Raine





Adiós, prados felices

Adiós, prados felices, publicado originariamente en 1973 y traducido para esta edición por primera vez al español, es el primero de los tres libros de memorias de Kathleen Raine, abarcando los años de su infancia y adolescencia, y más tarde reunido, junto con los dos libros posteriores, en un solo volumen titulado Autobiographies (1991). En él, la autora rememora el paraíso de su infancia, la aldea de Bavington junto a la frontera escocesa donde prendió a amar la naturaleza, así como el desposeimiento que experimentó al irse a vivir con sus padres a un suburbio de Londres, sensación que la acompañaría ya siempre. Naturaleza, poesía, amor filial y los primeros enamoramientos desfilan por estas memorias del despertar a la vida en una de las personalidades literarias más extraordinarias del siglo XX. Kathleen Raine (Londres, 1908-2003) es autora de una docena de libros de poesía, ensayos literarios de gran alcance, como los que dedicó a su maestro William Blake, y fundadora de la


revista Temenos y de la academia del mismo nombre. Ajena a las modas literarias de su época, su obra se adscribe a una corriente de pensamiento intemporal, que toma de Platón y de los Vedas un sentido sagrado de la existencia y una dedicación absoluta al mundo de la imaginación. Sus libros de memorias constituyen un testimonio único de la vida interior que alumbra.


La edición y traducción de este Adiós, prados felices es obra de Adolfo Gómez Tomé (Mirabel, Cáceres, 1969) y Natalia Carbajosa (El Puerto de Santa María, 1971). El libro viene presentado, además, con prólogo de Benito Estrella.







Un poema de Kathleen Raine en Grandes poetas famosos





Un sueño











Estas aves de sueño,

Que giran tan alto como águilas en los cielos del sueño,

Que descienden a posarse en los árboles...

Vi con asombro aves del paraíso,

Iridescente, luminoso

Su plumaje, y otras, como palomas, grises.

De nuevo hacia aquel cielo interior emergieron, pero entonces

Regresaron una vez más a esperar. ¿Son esas

Aves de las imágenes campestres del alma,

De la tierra, recordadas? Pavos reales

Que adornan miniaturas de Brindavan, o páginas persas

Pintadas con dos pelos de ardilla por artesanos

Expertos en maravillas,

¿Son ellos de cielos interiores o exteriores,

Esplendor de la naturaleza, o del recuerdo?

¿O son los ocelos enjoyados de los pavones terrestres

Espejos del paraíso? Sus plumas

Que hacen rielar la luz son sólo polvo

De la tierra, su brillo en el ojo del que mira.

¿Dónde, de qué tierra son?

O cuándo polvo y espíritu

Se separaron de modo que criaturas de barro

No significaron ya el cielo,

De nuestro mundo real ¿se alejan volando las aves del cielo?





junio 20, 2013

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John Keats




Fuente: www.guardian.co.uk




Soneto VII











¡Oh, Soledad! Si he de morar contigo,

que no sea entre este hacinamiento de oscuros edificios;

sube conmigo la escarpada senda,

y llegando a esa atalaya de la naturaleza,

veremos, en la distancia, como un pequeño espacio

donde el valle acrece su verdor y el cristal de su río;

que tenga tus vigilias bajo el fino ramaje,

allí donde el ciervo con su salto tan leve

asusta de la dulce campánula a la abeja.

Pero, aun gustando de compartir contigo esas escenas,

la plática con un ser puro cuyas palabras

espejan una mente exquisita, es mi mayor deleite,

porque, sin duda, la dicha de la tierra reside

en dos almas afines que vayan hacia ti.











Enlaces: John KeatsEl duque de Camelot


junio 19, 2013

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Inés Manzano




Fuente: Facebook































El padre











Ni esta agua en que navego

como el mar



tus ojos



Ni el aire en que voy a sostenerme

como un árbol



tus ojos



Ni en que reposo el lecho

pacífico 



tus ojos



Ni el agua    el aire    el lecho



Tus ojos como el mar

como un árbol pacífico 



Tus ojos

               van a ser

                               lo primero que vi











La victoria de la víspera











Este contorno 

que la distancia desmenuza

ni aún remotamente se parece

al perfil de la victoria

                                   perseguida en los sueños

pero guarda

un parentesco secreto 

con el rostro descarado

de una muchacha en La Matanza

                             en Samotracia

con los dedos en V



Bien que somos porfiados



Amanece 

y la distancia nos pisa los talones



Ignora

que al contrario de Aquiles

en ellos reside nuestra gracia



  -alas robadas a los dioses- 



Indefensos y frágiles    sabemos

que el único suceso que nos torna invencibles

es tenernos a mano



Nos bebemos el mar



y la distancia 

se muda en filigrana 

traspasada de barcos               



Va cayendo en mi boca mientras digo



que yo me la devoro

como una jabalina vence

la copa de los árboles



De este modo burlada     

no puede con nosotros



Bien que somos porfiados

poderosos



Se deshace en el agua











Inés Manzano (Buenos Aires, Argentina)

De: "Si es puñal que me mate", Papeles de Boulevard, 2011


junio 17, 2013

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Soledad Castresana




Fuente: Facebook





sombra 











una oruga de fardos de alfalfa

resiste el afán incendiario

de la siesta



nos refugiamos

en el tanque australiano

flotamos

en el sordo hechizo

de las abejas



a veces la sed desespera la piel 

nos quema el alivio



cuando baje la fiebre del aire

perfumados de higos

subiremos la tarde 

hasta los árboles 



esperaremos 

mareados y calientes

que la noche detenga 

la sangre de las víboras



cuando acabe la luz

nos quedaremos sin agua









De: "Carneada", Alción Editora, 2007













El suplicante











Que el cielo

se canse de mí

y caiga












La supervivencia del más leve











Una libélula persigue a un colibrí.

Fascinada

intento sumarme al cortejo

y olvido

la gravedad de la especie.





De: "Selección natural", Fondo Editorial Pampeano, 2011





Soledad Castresana(1979, La Pampa. Reside en Buenos Aires)






junio 16, 2013

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Señalador: Richard Caddel / Pier Paolo Pasolini




...Envejeciendo, sin embargo, el cansancio comienza a sentirse, / en especial en el momento en que apenas ha pasado la hora de la cena: / para ti no ha cambiado nada; entonces, por poco no gritas o lloras; / y eso sería enorme si no fuese, precisamente, sólo cansancio...






Tierra húmeda oscura
y plantas echando raíz

en ella / Lugar oscuro
alrededor del ojo

del grajo / Detalles de un
cuerpo humano, entrevistos

en un monitor, oscuros /
Corazón oscuro de un naranjo

ficticio / Las venas oscuras
de una chimenea adonde

las abejas no viven / Noche
oscura sin aviones

en vuelo / Corazones oscuros
de amapolas escarlata /...









junio 12, 2013

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Stázis Intzés




Fotografía de Apostolos Ntomatis

Versión de creación







a





En el principio fue materia arremolinada

como ella manó del nicho

   del primer ojo

Después, el alejamiento del alquitrán por un sol







b





En el principio, la mezcla hervida de las venas

como ella maduró en el corazón de las estrellas

    haciéndose estrella de nuevo

Luego, las circunstancias favorecieron el nacimiento del destello












Teorema











La vida un círculo

que se comporta

normalmente,

y a veces, en espirales



que al encontrarse una a otra

se desploman y colisionan;

se atrapan entre vórtices

juntándose, después de los años,

en huesos de los que envejecen.



La vida un circulo

que se comporta

normalmente,

y a veces en espirales.












Víctima de conjuración






                                         «Τὸ φρικωδέστατον οὖν τῶν κακῶν ὁ θάνατος


            οὐθὲν πρὸς ἡμᾶς͵ ἐπειδήπερ ὅταν μὲν ἡμεῖς ὦμεν͵


            ὁ θάνατος οὐ πάρεστιν͵ ὅταν δὲ ὁ θάνατος παρῇ͵


            τόθ΄ ἡμεῖς οὐκ ἐσμέν.»





                                                            Epicuro








Sólo un instante dura la muerte,

luego es víctima de conjuración.

Sólo un momento,

cuando el sufrido gato

 al borde del camino muere

y el pasajero indolente arroja su mirada

   como si a él compadeciera

Su mirada entonces se retira por la fuerza

-sólo un instante dura la muerte

Y él,

la muerte y el gato se le olvidan

como si no nunca existieron

ni pudieran de nuevo existir

-sólo un instante dura la muerte

y cuando cae la noche

se cierra la última persiana

en la esquina más alejada de la calle.

El pasajero -que para él,

el gato y lo que ha precedido

dejó de existir-

cierra sus ojos

y la idea del terror

brota cual parásito

por debajo de sus cejas.

Y al despertar…

-sólo un instante dura la muerte.

Lo ignora de nuevo;

arrojado a las calles

ha vuelto a triunfar

y deja su suerte a gracia de Dios,

víctima de sus propias pasiones.






Stathis
Intzes nació en Grecia en 1986.
Ha
publicado dos poemários en griego Συνωμοσία
Ταυτοχρονισμού, Εκδόσεις Γαβριηλίδης 2011
y Σεληνάκατος, Εκδόσεις
Μανδραγόρας 2013
y una novela corta Κάτω η σκουριά, Εκδόσεις Ενδυμίων
2013
. Sus poemas se publican por primera vez traducidos en castellano.


Además de autor es editor de la revista griega Θράκα
y ha publicado traducciones de poetas argentinos contempοráneos como
Joaquín O. Giannuzzi,Oliveiro Girondo, Alejandra Pizarnik, Raúl Gustavo
Aguirré, Hugo Mujica.



De: "Módulo lunar", Ediciones Mandragoras, 2013

Traducción: Evi Smarlamaki, Javier Guitiérrez Lozano






junio 09, 2013

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Irene Gruss: "Si no escribo la primera frase, la segunda se pudre por exceso..."



Sin fe



Esta es una confesión muy personal:

he perdido casi absolutamente
la curiosidad por el mundo.
Si no escribo la primera frase, la segunda
se pudre por exceso
de efecto.
Sé cómo el mundo se va moviendo,
los brazos de las personas
al costado del cuerpo, impotentes, impacientes,
desesperados, laxos, levantados, sabios,
ignorantes como yo.
Según se hagan las cosas, se sabe
más o menos
cómo quedará terminado;
o no: la incertidumbre
es natural, cosa sabida.
Los chicos sorprenden;
conmueve, pero
es terrible: no es ninguna novedad
en este mundo.
Las cosas, los hechos
son - qué importa que ese árbol sae un gomero o
una encina - , y aun así casi todo remite
a la memoria personal: si es un gomero,
recuerdo el jardín; si una encina,
aquella canción; si un árbol desconocido,
hoy inauguro la memoria, el mito, o
lo descarto.
Algo aparentemente curioso: un corrector de estilo
afirma que la palabra implementar no existe.
Significa instrumentar, poner en práctica,
pero en sí esa palabra no existe.
¿Elegí quedarme con el nombre
y no con la cosa?
Quién, por miserable cultura e historia,
estará pensando que en este momento
la ropa revolotea desde ayer
en la terraza, enredada
sobre sí misma, debería sacarla...Terrible,
salvar las ropa del viento
que bate en la terraza, aquí mismo, la borrasca
en el nombre, la rosa (si digo la ropa
es fácil, un recurso que podría
seducir y no me conmueve
en absoluto).
He perdido la curiosidad:
ha nacido un hijo deseado
(tiene nombre antes de nacer)
por obra de amor: conozco
la alegría, conozco la ansiedad
satisfecha,
escribo que el mundo
es incompleto, que no basta,
aunque aquí
esté todo lo que hay,
el contraste en la luz,
lo concreto, lo relativo y lo absurdo,
lo nuevo, lo acabado,
y lo cubierto,
la oscuridad.
algo debió pasarme
para que la haya perdido de esta forma.
No es suficiente una enumeración ostenida.
Crear no basta
- qué importa si se trata de un gomero
o de una araucaria, ropa en el viento, presiones
o alivios del cuerpo -. La Historia,
la intimidad, la implementación...
Es demasiado.



Irene GrussEnlaces: Irene GrussEl mundo incompletoCasta diva
De: "Solo de contralto", Galerna, 1997
Imagen: Facebook de IG

junio 07, 2013

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César Bandin Ron



César Brandín Ron

El rectángulo que enciende…





El rectángulo que enciende mi vecina

sobre el entristecido contrafrente,

el perfil de sus plantas en la madrugada y,

de improviso, su propia medrosa silueta,

suspendida como la mía en el desvelo.

Sombras de nadie, sólo sombras,

desplazándose mansas hacia el olvido.








Mañana enrarecida de domingo…





Mañana enrarecida de domingo,

cortadito y dos de grasa tras el vidrio,

mientras miro el agua correr

por entre las gomas de los autos, por entre

las balizas que cercan ese pozo que dejaron

los del gas, por entre los bellísimos pies desnudos

de esa chica, que se detiene sonriente,

absurda, en medio de la calle,

la cara al cielo.

Lo más grato de la esperanza

es el esplendor de la lluvia.





César Bandin Ron (1948 / 2019, Buenos Aires, Argentina)

De: "¡Oh, Yo, mi efímero Dios!, Paradiso Ediciones, 2011


Imagen: cesarbandinron-enmascarado.blogspot.com













junio 05, 2013

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Damián Lagos Fernandoy




Fuente: Facebook




El desierto






A la memoria de Juan José Saer (1937-2005)









Nosotros, que nunca supimos de dónde éramos, 

que de pronto despertamos 

y estábamos allí, 

junto a esa caravana de hombres oscuros 

y callados, 

cruzando ese desierto 

al que ellos jamás nombraban con otra palabra; 

a nosotros –digo mejor- 

nos fue invadiendo 

gradual 

un presentimiento, una sospecha 

que se abría paso 

a medida que pasábamos de una fila de dunas a otra. 

Nosotros seguiríamos avanzando, 

atravesando el desierto y el tiempo, 

entendiendo al final de nuestros días, 

como ese hombre, 

que la arena que dejábamos atrás 

no volveríamos a verla, 

no bajo esa forma palpable, 

sino como una sensación, 

cuando llegara la noche y el fuego. 

Y todos los días de nuestra marcha, 

como la arena, 

se amontonarían en otro lugar 

que no es ni el resto del camino, 

ni el resto de los días que nos quedan por vivir; 

una zona que nunca podremos precisar, 

pero que siempre estará acechando alrededor 

por las noches y ante el fuego.



Nosotros, 

que de pronto aparecimos junto a esos hombres, 

ahora seguimos el camino invisible sobre la arena, 

y detrás nuestro 

-y esto lo sabemos sin necesidad de que 

nadie nos lo haya enseñado-, 

detrás nuestro, 

el viento mueve las dunas, 

juega a cambiarlas de lugar, 

para que el desierto sea siempre 

el mismo.















De nada sirve el desconcierto al despertar.











El silencio de la habitación, 

los asomos de luz en la persiana,

brotan en la conciencia 

como señales de un lugar 

al que se va llegando.











Kabawata











Amanece sin prisa

y te miro dormir.



Sobre tu espalda desnuda

dibujo caracteres con mis dedos,

los signos que aprendí cuando niño,

y que quedan, invisibles,

los trazos de un antiguo poema

sobre tu espalda desnuda.



Luego me duermo lentamente,

mientras escucho tu voz 

recitando los versos

que dejé sobre tu espalda dormida.





Damián Lagos Fernandoy (1981, Temuco, Chile. Reside en Viedma, Provincia de Río Negro, Argentina)  






junio 02, 2013

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José María Pallaoro lee a Néstor Mux



Estas Madres








Las escobas, las sartenes, las plantas, 

las camisas fueron dejando de ser reales 

debajo de una lluvia remota 

de días sencillos y mejores. 



Desde entonces el pañuelo blanco 

quedó anudado a las cabezas 

como una certeza abriéndose paso 

y de pie sobre sus propias ruinas 

de todas las obstinaciones posibles 

ninguna otra más natural y más feroz. 



Porque al negarse a creer 

que sólo la ausencia sea centro de la vida 

no se cansan estas madres 

de insistir por sus desaparecidos 

mientras cómplices y verdugos 

–en espacios diferentes de un mismo infierno– 

no se cansan de cerrar las puertas. 



1985


















a



Néstor Mux, 1945, La Plata.

En: “Disculpas del irascible”, antología (1978-2009), Libros de la talita dorada, 2009.

Enlaces relacionados con Néstor Mux:



http://www.poesialaplata.blogspot.com.ar/search/label/N%C3%A9stor%20Mux

http://www.aromitorevista.blogspot.com.ar/search/label/N%C3%A9stor%20Mux

http://www.librosdelatalitadorada.blogspot.com.ar/2009/07/nestor-mux-disculpas-del-irascible.html

http://www.librosdelatalitadorada.blogspot.com.ar/2008/05/papeles-consideracin.html














José María Pallaoro: 1959, La Plata. Últimos libros de poemas publicados: “Setenta y 4” (2011); “33 papelitos y una mora horizontal” (2012); “Una medida adecuada a todo” (2012); “Son dos los que danzan” (2012; traducido y editado en 2013 al esloveno y al italiano); “Una piedra haciendo patito” (2013). Los ojos, blog personal, (http://josemariapallaoro.blogspot.com.ar/). Administra, entre otros, los blogs de poesía: Aromito (http://www.aromitorevista.blogspot.com.ar/) y Poesía La Plata (http://www.poesialaplata.blogspot.com.ar/).

Enlaces relacionados con José María Pallaoro:



http://www.poesialaplata.blogspot.com.ar/search/label/Jos%C3%A9%20Mar%C3%ADa%20Pallaoro

http://vapatomoi.blogspot.com.ar/2010/03/jose-maria-pallaoro-escritor-nacido-en.html

http://laseleccionesafectivas.blogspot.com.ar/2008/06/jos-mara-pallaoro.html

http://www.infonews.com/nota.php?id=131820&bienvenido=1

http://www.eldia.com.ar/edis/20130407/Senti-dolor-inmenso-septimodia0.htm


junio 01, 2013

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Liliana Campazzo


V



El sol se cae
atrás de un cerro
brilla de otra luz
casi verde
los pozos
ojos que miran desde abajo
la velocidad
de las cosas.
Es como un líquido, 
el sol,
que no termina nunca
de escurrir.
Una está sentada yendo.
Otra curva se agazapa 
me salta a la cara
hace sombra
un guanaco
el sol 
se cae
a su costado.



X



El cerro hace de faro
refleja blanca la luz de la luna
imposible cerrar los ojos 
a tanta maravilla
rechinar los dientes
en la noche
es llamar al hambre
de tu sexo
ahora es cuando
tu mano me deshoja
sin edad 
me vuelvo
tierna furia
entre la noche la luna
en un asiento.



XI



Nada para decir después de esto.
Cae el sueño como si la mismísima
noche me comiera .
Brutales las estrellas 
chispazos 
que no vuelan.



Liliana Campazzo


Liliana Campazzo (1969, Buenos Aires. Reside en Viedma, Provincia de Río Negro, Argentina)
De: "A boca de pájaro", Vela al Viento, Ediciones patagónicas, 2012)