julio 31, 2013

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Ana Muela Sopeña








Línea
















En la noche la ría

me deja ver la línea de tu piel.



Los labios de los sueños

perciben a la luna

como una rosa híbrida

que desciende hacia el fuego del abismo.



Los púlsares me avisan desde un tren

del pánico de infancia en los suburbios.



En el cuerpo del mundo

soy la caligrafía de los astros.















Ana Muela Sopeña (1961, Bilbao, España)





julio 28, 2013

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Brian Patten




Fuente: www.vimeo.com







Parte de la fiesta













Él dijo

Quedémonos aquí

Ahora que este lugar está vacío

Y hagamos gentil pornografía el uno con el otro,

Mientras los invitados de la fiesta se marchan

Y el amanecer se desliza

Como un extraño.



No vacilemos

Sobre lo ya sabido

O sobre lo muy frío que este lugar se ha vuelto

Vamos a abrir nuestras mentes

Y dejemos libres

A los locos cocodrilos del amor.



Y así lo hicieron

Entre las madreselvas y las manchas de cerveza

Y más tarde

Él tomó un bus y ella un tren

Y todo lo que hubo entre los dos

Fue lluvia





Brian Patten(1946, Liverpoll, Inglaterra)

Traducción: Jiménez Emán



Enlace: www.lamajadesnuda.com



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julio 27, 2013

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Tomasz Różycki: Uniendo geografía e imaginarios, por Xavier Farré












Hay poetas que construyen los poemas de una pieza. Es una imagen, una metáfora o un pensamiento los elementos que constituyen la columna vertebral del poema. En los versos hay un desarrollo de la idea, o a veces una serie de variaciones alrededor de un eje común. Un ejemplo de este tipo de construcción poética lo encontraríamos en Wallace Stevens. Hay otros poetas que basan sus creaciones en la asociación de las ideas, no en la idea final. Sus poemas no intentan transmitir un solo concepto o pensamiento, sino que desembocan en una concatenación, una imagen lleva a otra. De esta manera, la imagen resultante no tiene que ser más importante que algunas de las que han aparecido a lo largo de la construcción. Nos puede sorprender más una imagen en un verso determinado. Puede servirnos como ejemplo la poesía del escocés John Burnside. Evidentemente, estas fronteras no son claras, sino tan sólo representan un elemento que nos dice más de la construcción que de la calidad de la poesía. Y todos los poetas, incluyendo a los mencionados, claro está, pueden servirse de una u otra estrategia.


Un autor que recurre con frecuencia a la combinación de ambas puede ser Wislawa Szymborska. Sin intentar llevar a cabo ninguna taxonomía, podríamos decir que hay otras construcciones del poema. Hay poetas que presentan una concatenación de imágenes, pero éstas no tienen aparentemente un sentido coherente entre sí, y se hace difícil averiguar cuál es el procedimiento en la mente del poeta que ha hecho que aparezcan una al lado de otra, o cuál es el objetivo al llegar al final del poema. Sería el caso de algunos poemas de John Ashbery, quizás del John Ashbery más imitado (mal) y más seguido por jóvenes poetas en algunas tradiciones. Hay poetas cuya obra adquiere una fuerza inaudita a través de la sentencia. Ya no es una imagen determinada, sino una afirmación, una sentencia que directamente deja de piedra al lector y le obliga a reflexionar hondamente sobre aquel hallazgo lingüístico. En este sentido, la obra de Joseph Brodsky alcanza cotas de una gran perfección. En este poeta ruso, la sentencia juega un papel fundamental. No podemos separar esta estrategia del efecto que quiere conseguir, la sorpresa (y en muchos casos, la admiración por una asociación de sentidos). Si seguimos en el último aspecto mencionado, el de la sorpresa, llegamos a otro tipo de construcción. El de los poetas que presentan todo un mundo ya en el primer verso, en la primera afirmación, en el primer verso. El primer verso-sentencia, provocador de sorpresa, que después se hilvana en una seria de imágenes para acabar en el ovillo de la imagen final. W. H. Auden sería el gran artífice de esta última clasificación. Aunque, como ya explicó Stephen Spender, muchos de los primeros versos de Auden (de la primera etapa, especialmente) se deben a un procedimiento bastante curioso, el de ir eliminando los versos que no les gustaban a sus dos primeros lectores a quienes confiaba la lectura (evidentemente, Stephen Spender era uno de ellos). Si tuviéramos que aplicar esta somera lista de estrategias poéticas a la obra de Tomasz Różycki, sin duda el autor polaco formaría parte de esta última clase. Różycki siempre parte del primer verso, que después va desarrollándose en una concatenación de imágenes, y con una coda final que no tiene por qué ser el resultado lógico de la suma de aquéllas. A la vez, presenta también los versos-sentencia que actúan como puntos de inflexión en el poema. Podemos observarlo en una reducida selección de primeros versos:


“Sigo esperando a una carta de allí, pero recibo otras. De los sobres…” (Post scriptum)


“Nunca he sabido morir. La inmortalidad…” (Después, en otra vida)


“Hoy me preparo para una búsqueda en el sur.” (Misión)


“Y después en el sótano cada noche hago esto de nuevo.” (Espectro)


“Poder en la repetición, estabilidad en la repetición.” (Repeticiones)


“Ni guache, ni aceite graso ni temples de vigilia,” (Astronomía)


“Ciertos tipos de vida en bellos decorados…” (Torre)


“Todo lo que nos dijeron no fue sino una mentira” (Antípodas)


“Aquí no estaremos mucho tiempo. Es un lugar de paso,…” (Novena canción)


“En los bellos días del fin del mundo, en algún lugar de Centroeuropa,” (Canción vigesimoprimera).


“De repente en medio de la ciudad aparece un volcán.” (Divinidad)


O también todo el ciclo de “Cuando empecé a escribir,…” y una serie de variantes “… aún no sabía”, “…en absoluto sabía”, “… nadie me dijo”, que representa un auténtico desafío a cualquier tipo de construcción metapoética.





En una entrevista concedida al periódico más popular de Polonia, Gazeta Wyborcza, Tomasz Różycki explicó la génesis de muchos de sus poemas. A la pregunta de: “La mayoría de tus poemas son sonetos. ¿No tienes ganas de salir alguna vez de este modelo?” que le formuló la periodista y también poeta Agnieszka Wolny-Hamkalo, Różycki responde: “Esto es porque la mayoría de los poemas los he pensado cuando iba de camino al trabajo, en invierno. Por el camino iba componiendo el poema, pero no tengo mucha memoria, así pues, a fin de poderlo recordar, el poema tenía que ser convenientemente breve y con ritmo, y algunas veces con rima. Cuando llegaba al trabajo, podía sentarme y escribirlo. No tengo las comodidades para sentarme y pensar poemas en mi escritorio, no tengo tiempo ni, en realidad, tampoco tengo escritorio. De esta manera ha surgido la mayoría de mis sonetos, sobre los que se ha discutido por si siguen el modelo francés, o más bien el inglés. Yo sigo pensando que es un soneto típicamente silesiano: más ancho por arriba, y más delgado por abajo”.













Una declaración que nos abre en realidad todo el mundo poético de Tomasz Różycki. Por una parte, la tradición poética, el formalismo que hay en su obra. A pesar de que los sonetos no siguen un esquema rígido, como ya dijimos en el anterior ensayo, hay una apertura de la tradición. Combina la rima asonante con la consonante, el ritmo es más bien silábico que silábico-tónico. En segundo lugar, el movimiento, el viaje constante que translucen sus poemas, el movimiento del mismo lenguaje, la concatenación de las imágenes, una seriación que se efectúa a través de los saltos de la conciencia (o del subconsciente). También, la estación, el tiempo. Różycki escribe principalmente, como aquí indica, en invierno – la verdadera estación, como dejó dicho Joseph Brodsky – y también el paisaje que predomina en los poemas es la variación del invierno. Éste, a diferencia del verano, y aunque pueda parecer paradójico, siempre nos aporta algún elemento nuevo, sobre todo en países como Polonia, donde el invierno no es una palabra desprovista de significado. Los constantes cambios, la nieve, la niebla, la lluvia (con un sinfín de variaciones, la lluvia helada, la lluvia de sirimiri, las lluvias torrenciales), el hielo y el deshielo. Una constante metamorfosis de todo los que nos rodea, de los árboles, de las calles. Cada día es diferente. Y son estas variaciones las que se pasean por los versos del autor polaco. Nos indica también en su respuesta la voluntad de poner en entredicho las clasificaciones, sobre todo cuando hablamos de los aspectos formales, como se ve claramente al hablar del tipo de soneto que cultiva. Y, finalmente, la ironía. Al utilizar el término de soneto silesiano no tan sólo hace uso de ésta, y no tan sólo expresa un afán de escaparse a ser encorsetado por los críticos, también es la ironía un vehículo para expresar su pertenencia, sus raíces que, en definitiva, no son tales, puesto que Różycki siente una cierta extrañeza dentro del mundo de la Silesia polaca. Así, el viaje y las raíces, la geografía externa y la geografía interna basculan para encontrar un equilibrio a través de la formulación de esta alteridad en el lenguaje.





Tal vez, en la época contemporánea, de realidades líquidas y de cuestionamientos de cualquier estabilidad, de parodias y de intentos de comprender el mundo que nos rodea, aunque sea mínimamente, la poesía de Różycki establece unos puentes que permiten ir mirando los diferentes puntos de orientación. Un puente de tablas, un puente que se va moviendo, y por lo tanto, nos movemos en él. Un puente donde mirar una y otra orilla, lo familiar y lo ajeno, la tradición y la innovación. Y cuando estamos en medio del puente, vislumbrar el abismo que se abre ante nuestros pies. Porque así es la poesía de Różycki, una poesía que nos enfrenta al vértigo de mirar la realidad que nos construye y la realidad que construimos.







La flota de su Majestad







Jugaba solo contra el ordenador, era

soberano en un pobre país de Centroeuropa,

convertido en potencia gracias a mi honrosa

política, el comercio, y también a la fuerza



de mis tropas, de la economía. Si libraba

guerras era por mor de evitar agresiones

enemigas, o en contra de países más torpes

y débiles, aquellos que había que mandar.



Tenía la administración, buenos tribunales,

(se cumplía la ley), una flota y colonias,

gozaba del respeto del mundo diplomático,

y también de mis súbditos. Nunca condené a nadie



sin causa, fuera de los enemigos públicos:

desertores, poetas, traidores, especuladores impúdicos.







Animales salvajes







Dejamos en torno a la casa tres escudillas

de leche. Esta noche vendrán a beber gatos

o algo más ligero, algo que reconocerás

porque no deja huellas. No haremos las maletas



eternamente, no huiremos, pues no hay huida.

Desplázate en tren, en coche, en avión,

a siete mil metros sobre el grasiento barro

de nuestras grises regiones natales, seguros



en la cabina insonorizada, con una limpia azafata

de cuidadas uñas, con una taza de Henessy,

con asientos regulables, auriculares, un murmullo

de negro jazz en el interior, e incluso así tendrás

una total descompresión. De golpe, el corazón lleno

de fuego saltará de las venas y estallará. Y estallará.







Ferrocarril







Toda la vida en el tren, o dos tal vez,

pues el cuerpo, llevado por el diablo, el hierro

y la rapidez, pierde mucho más que el tiempo,

claro está. Y la vista en nada, ya que en el paisaje



no hay punto de soporte, algo que nos permita

meterlo en un patrón, en un sistema

y librarlo a la física, pensar así que el mundo

tiene algún proceder y en este caso es justo



una máquina, completo. Así sería mejor.

Pero no, hay apéndices, algo que me liga

a la ciudad, al niño, a la mujer, otro sistema,

una matemática donde me multiplico



en diez clones, donde hay un error, algún defecto –

el corazón no late regular con el andén vacío.







El holandés errante







Y de nuevo París, rue Monge, la charlatanería

de los intelectuales, del todo impotente

ante la cantidad de quesos, cafés, ejércitos

de botellas polvorientas, ante la luz, la cama,



cien tipos de amor y doscientos de lujuria,

después postres y coñac. Los labios mordidos

de una chica en primera fila. Claramente, la lengua

nota el sabor, pero a su disposición tiene el vacío



de la metáfora, nada más. ¿Y quién crea del vacío?

De la nada, ¿una nada aún mayor? además, ¿la noche

lo multiplica por sí misma y de todo esto construye

ciudades llenas de nada, pisos, y en estos pisos



gente recortada del vacío, animales henchidos?

Y ellos, ¿a quién transportan? ¿A quién arrollan?





De: http://lanausea2000.blogspot.com.ar/2010/05/tomasz-rozycki-uniendo-geografia-e.html










           


               


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Gerhard Falkner



Verano, eso dicen todos











sólo un verano, o algo así

dicen las voces,

sólo un verano

uno inmenso, o algo así,

que, sea como sea sin llamar

irrumpe, que, sea como sea acontece,

envuelto en polvo u ornado

de flexible temblor

supera en silencio un lento comienzo,

que surge como un cine

en cada región,

y, entonces, alguien como tú, que

por error

con los labios cruzados

y, en silencio, la frente contra

el tallo inclinada,

una nuez tostada

cuenta en el regazo

(pero siempre sólo la misma)



arriba, sin embargo, nadan

fustigadas por los ojos

las islas, para sí, cada una

manos desmezcladas,

que oscilan y se estiran como cañas,

altímetro en lo alto,

sobre la vela de la mano

                     allí nadan

por el frío espiritual

en blanca y negra luz desmembradas

las mitades del verano,

tal madera de proa,

                     entre sí van chocando,

y cuánta desolación,

                     en renovada desolación













Gerhard Falkner (1951, Schwabach, Alemania)

De: ‘Oh, la mesa  y otros poemas’, Pen Press, New York, 2007.

Traducción: Clara Janés






julio 25, 2013

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Fabián Casas

Hegel

















Me pregunto si la desesperación

es igual para todos.

Si Hegel, cuando se sintió morir

se sintió realmente morir

o intuyó una síntesis implacable

más allá de su cuerpo.

De todas formas, se hace difícil

no vivir en el miedo:

conozco gente que desea ser amada

y gasta su tiempo en los flippers.











De: "El salmón", Libros de Tierra Firme, 1996



Enlaces: Fabián CasasPoetas y padres

Imagen: anamariasierra.blogspot.com






julio 21, 2013

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Dos poetas italianos: Dimitri Fulignati / Paola Loreto




Poesía italiana





El seno izquierdo de Charlotte Rampling













Arcos góticos en el encanto arbóreo,


más allá del objeto nace un ternero gustosamente


macerado, el reto al que tiende y es el fin


de una acción activa o pasiva, cognoscitiva


o lingüística.



Las casas colgantes sobre el río Onya,


incorpóreas pero visibles, hospedan a la


mujer vitruviana que se dedica a superar


la intimidad y el personalismo.


El gusto salado del jugo lacrimal es una inspiración


contagiosa y multiforme.


El sentido de lo esencial.


Sin trazos de reverberación,


beatíficos y gesticulantes se conducen


hasta la conexión sináptica de la comida.


La torre Eiffel de Messina hace que


los pájaros que migran hacia Borgoratto Alessandrino


pierdan la ruta.


Atentos a los cables eléctricos, 3.000 voltios,


si activan las parabrisas que protegen los cristales.


falta gramatical, verbosità ialina


granos de selenio y venas barrochas.


La prosa rapsoda diserta sobre el vacío,


condensa el significado.


La mejor cura para la melancolía es la fatiga,


manutención de la memoria.








Dimitri Fulignati (1972, Viareggio








Il seno sinistro di Charlotte Rampling














Arcate gotiche nell’incanto arboreo,


oltre l’oggetto nasce un agnello guttusamente


macellato, lo scopo a cui tende è il termine


di un’azione attiva o passiva, conoscitiva o


linguistica.


Le case pendenti sul fiume Onya,


incorporee ma visibili, ospitano la


donna vitruviana dedita al


superamento dell’intimismo e del personalismo.


La salinità del muco lacrimale è ispirazione contagiosa


e multiforme.


Il gusto dell’essenzialità.


Nessuna traccia di riverbero,


beatifici gesticolatori conducono


al collegamento sinaptico prandiale.


La tour Eiffel di Messina fa perdere


la rotta agli uccelli migratori diretti a


Borgoratto Alessandrino.


Attenti ai cavi di attrazione (3000 volta),


si attiveranno le lame d’acqua a


protezione delle vetrate.


Sgrammaticatura e verbosità ialina,


granuli di selenio e venature barocche.


La prosa rapsodiante disserta del vuoto,


condensa il significato.


La miglior cura per la malinconia è la fatica.




Manutenzione della memoria. 








Traducciones: Rebeca Yanke


Textos e imágenes de www.omn-bus.com   



                                               




Apego














Tengo nostalgia de lugares húmedos


e insalubres. No porque sean


hermosos, claro (esto lo sabéis


todos) sino porque forman parte


de la vida, de lo que he pasado


y se me ha quedado en las manos.


Un jardín en Martinengo, por ejemplo,


de una casa de labranza enmohecida


y apuntalada con palos. El puente


sobre el Brembo en Ponte San Pietro


para ir a las escuelas de primaria.


La primera vez que crucé


el Neckar había algo mojado


y escondido: me envolvía, pero no era


niebla. Uno se apega también a las cosas


desagradables y desaliñadas


si presagian el sentido que buscamos,


una luz seca y polvorienta..








Paola Loreto (1964, Bergamo)








 Affezione














Ho nostalgia di posti umidi


e malsani. Non perché siano


belli, certo (questo lo sapete


tutti), ma perché fanno parte


della vita, di quello che ho passato


e mi è rimasto tra le mani.


Un giardino a Martinengo, per esempio,


di una casa colonica ammuffita


e puntellata di pali. Il ponte


sul Brembo a Ponte San Pietro


per andare alle scuole elementari.


La prima volta che ho attraversato


il Neckar c’era qualcosa di bagnato


e occulto: mi avvolgeva, ma non era


nebbia. Ci si affeziona anche alle cose


sgradevoli e sgraziate se sono


foriere del senso che cerchiamo,




di una luce asciutta e polverosa.





julio 20, 2013

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Vassilis Zambaras




Fuente: www.travelergreece.com




Guerra de desgaste











Al volverse

vieron que



lo que los des-

gastaba no era



su in-

constancia,



sus constantes

fricciones,



sino cómo amar,

honrar y acatar



una vida compuesta

de ficciones.





Vassilis Zambaras (1944, Meligalás, Grecia). Residió en EUA.

Traducción del inglés: Mario Domínguez Parra



De: www.jwmulligan.wordpress







War of attrition









Looking back

they saw 



what wore them

down was not



their in-

constancy, 



their constant

frictions, 



but how to love,

honor and obey



a life made up

of fictions.








julio 18, 2013

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Juan Cristóbal Miranda




Fuente: Facebook

En obra











Yo no sé

si lo que me desvela

es el sonido de la mezcladora de cemento

el murmullo de los obreros

o esta fina capa de cal

recubriéndolo todo.

Desde adentro

no puedo más que observar

cómo avanza la obra

la gran masa de concreto

trepando hacia el sol

una enorme autopista

recostada sobre el jardín de mi casa

cómo un animal dormido

que me espera pacientemente

por si uno de estos días

quiero alejarme.        











Decolaje











Un avión

que se cae de mañana

sobre el pavimento

busca lo mismo

que ni vos ni yo

pudimos encontrar

remontados en el aire

luchando contra la corriente

de un día soleado

sábado limpio y pasajero

el futuro radiante

frente a nosotros

como la nostalgia

de los aeropuertos.

                                                                     









Devotos











Trajimos a la virgen

la sentamos en un banquito

y la peinamos delicadamente

desenrollando cada rizo de porcelana

para que pueda sentir una vez más

su cabellera al viento

una gota de adrenalina sobre la nuca

la exuberancia femenina.



Santa

resucitada del mármol

niña convertida en sierva

ahora un animal oscuro

al calor de nuestras manos

el milagro sofocado

dos ojos secos y hundidos

diminutos espejos de nuestro pecado.

                                               



Juan Cristóbal Miranda (1976, Buenos Aires, Argentina)






julio 16, 2013

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Margaret Atwood















Poema nocturno











No hay nada de lo que asustarse,

es sólo el viento

cambiando hacia el este, es solamente

tu padre el trueno

tu madre la lluvia.

En este país de agua

con su luna ocre mojada  como un hongo,

sus tocones ahogados y sus pájaros de muchos años

que nadan, donde el musgo crece

por todas las partes de los árboles

y tu sombra no es tu sombra

sino tu reflejo,

tus padres verdaderos desaparecen

cuando la cortina cubre tu puerta.

Nosotros somos los otros,

los sumergidos bajo el lago

quienes permanecemos silenciosamente al lado de tu cama

con nuestras cabezas de oscuridad.

Hemos venido a cubrirte

con lana roja,

con nuestras lágrimas y susurros distantes.

Te meces en los brazos de la lluvia,

el arca glacial de tu sueño,

mientras aguardamos, tu padre

y tu madre de la noche,

con nuestras manos heladas y nuestra luz mortecina,

sabiendo que somos solamente

las sombras vacilantes que proyecta

una vela, en este eco

que oirás veinte años más tarde.





Margaret Atwood (1939, Ottawa, Canadá)

Fuente: Academia Paraninfo



Imagen: www.cnn.com





Night poem





There is nothing to be afraid of,


it is only the wind

changing to the east, it is only

your father the thunder

your mother the rain

In this country of water

with its beige moon damp as a mushroom,

its drowned stumps and long birds

that swim, where the moss grows

on all sides of the trees

and your shadow is not your shadow

but your reflection,

your true parents disappear

when the curtain covers your door.

We are the others,

the ones from under the lake

who stand silently beside your bed

with our heads of darkness.

We have come to cover you

with red wool,

with our tears and distant whipers.

You rock in the rain’s arms

the chilly ark of your sleep,

while we wait, your night

father and mother

with our cold hands and dead flashlight,

knowing we are only

the wavering shadows thrown

by one candle, in this echo

you will hear twenty years later.







julio 14, 2013

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Gustavo Weisberger








Los hechos











Te doy mi corazón como un papel de calcomanías.

Te doy luz eléctrica una vez que pase la tormenta

por ambos cuerpos perros.

Porque lo cortante se halla al ras de la tierra y tu amor es mi cabeza apoyada en pasto reo.

Te doy una canción de Luis mientras escasea el agua en este mundo.

Te doy un vaso de vino tinto a las siete de la tarde.













Por la calle Alem











Bolsas de basura abiertas durante la noche

que pasó con su largo cabello frío, van apenas tres días

de empezado el invierno

y se nota, así nomás, la fe drogada en lo profundo del iris

de los que me cruzo camino al trabajo

a los cuales saludo con un leve movimiento de cabeza encapuchada

como quién no tiene raíz y no quiere saber mucho de nada

excepto de la irrealidad de lo ya caminado o dejado atrás.











El cuitado













Fue para el cuitado la grosura de trigo subiéndole desde el talón,

el rosal a la izquierda, unas cuantas uñas de Yahvé incrustadas en el pecho

metros de cuero agrio para cubrir la pateada bandera argentina

y en ese mismo lustro de vida, cruzarse de piernas de modo ordinario

a quién no se le da un mínimo de bola

y se le palmea la espalda y se le marca la ruta, allá, le dicen

aquél camino de parásito y chatarra.





Gustavo Weisberger (1966, Buenos Aires, Argentina)

De: "Coz"










julio 13, 2013

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Marilyn Contardi































Poema sin nombre











Teníamos

un cuerpo flaco

de músculos escuetos

como una lagartija

o un gato



La piel,

con los olores

del aire,



todos los olores.



Había olores...



de lluvias,

de paraísos,

de alientos de vacas,



de cortezas,-con rasguños y todo-

perfumes

de brevas,

de ciruelas,

mandarinas

y naranjas

duraznos

y pisingallos



efluvios de

biznagas,

de biznagas secas

en los galpones,

de carbón y leña,

de tablones de madera,

de aserrín,

de suciedad de ratas

de gatos

y gallinas



había olor

a  estiércol

a caballos

a bolsas

de maíz

de trigo



a campos

de girasol



a cuero seco,

a nafta,



a jazmín

agua de aljibe

a pared húmeda

con su teatro

de sombras



a parras

parvas

panales

cera

miel,



a chiquero

latón

pis de caballo

a hierro



laurel, salvia

limón y menta

a azucenas



a calle mojada

y mariposas

estrujadas

bajo los golpes

de ramas

de paraíso



a rieles

y durmientes,

a trenes

cargados

de distancias,

la inmensidad

sin límites

del mundo,

donde relumbran

soles, dagas,

marfil, palmeras

cuerpos lustrosos

y oscuros,

sedas,

de las playas

de Malasia,

de Singapur,

verde rumor

de té de las

colinas de Ceylán

calles ruidosas

de Detroit

suburbios

de Marsella,

muelles

de Génova,

y de Londres



Sin embargo...



adentro

llevábamos

algo confuso,

inexplicable



que no era todavía, sospecha. No.

Ni siquiera

estupor.

No.

Pero…



algo minúsculo,

inhallable

que a veces hasta

inquietaba un sueño…



un punto

una falla

un quiebre



por donde se filtraba,

como el polvo fino

en la casa abandonada,

inexorable, ciego,



el oscuro reverso de los años.











Marilyn Contardi (1936, Zenón Pereyra, Provincia de Santa Fe, Argentina)



Enlace: Festival Internacional de Poesía de Rosario


julio 09, 2013

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Tomasz Różycki










Segundo hipnótico












Si es por amor, nos será perdonado,
quedarán atrás camas deshechas y empezadas
ciudades, cortinas no corridas y apenas tocadas,
cosas, unos cacharros sucios. Sí es por amor,
no quedará tras nosotros el vacío, existe cierta nativa
incoherencia gramatical, el vacío no puede instalarse
en lugares trazados por nuestros cuerpos, saldrán
sin embargo de ellos niños, países y todo tipo de colores.
Si es por amor, nos apoyaran animales,
perros abandonados. Nos perdonarán esa inercia
y esa mirada perdida en sí misma. Permaneceremos estirados
y nos pisarán días y corrientes del aire. Construirán sobre nosotros
una ciudad y electrones libres se enjambrarán encima de ella gruñendo
sueños, sueños serán nuestros, para siempre.










Tomasz Różycki(1970, Opole, Polonia)


Enlace: libro_génica


julio 06, 2013

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Eduardo Espósito







Plumajes










                                  El poeta es el hombre que se


                                       niega a utilizar el lenguaje


                                                              J. P. Sartre




La vida no debería ser más

que esta cosa que respira y sangra

Los dedos bien abiertos

ante las notas de un teclado inexplorado

No es porque te negás a regresar del cementerio

que se me ocurre este dislate

ni porque tu fantasma de algodón de azúcar

acusa los calores del desván

La tarde como un daguerrotipo victoriano

pesando en mi cabeza

La vida tampoco debería ser mas que esto

Sin embargo un poeta desangelado

se asemeja mucho a un hombre

Hay un otoño de alas mustias

parece que pelaran pollos en el cielo

Y esta cosa que respira y sangra

aunque bien mal en escribir insiste





Eduardo Espósito (1956, Provincia de Buenos Aires, Argentina)



julio 04, 2013

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Robert Bringhurst






Fuente: revistaminerva.com




http://www.kriller71ediciones.com/inicio/













































Parábola de los tejos











Amor, en esta cama llena de caballos

y peces, pájaros carnívoros

nos llevan hacia océanos y

montañas. Mi amor,

en esta cama llena de caballos y peces,

pájaros carnívoros gritan

sus nombres y repiten sus historias

aunque nadie pueda oírlos.



Y dicen que estamos cayendo como águilas

pescadoras, que estamos trepando

como salmones contra la corriente, lejos del mar,

que estamos trepando como caballos

hacia lo alto de las montañas llenas de sonidos

de pájaros carnívoros. Dicen

que somos pájaros carnívoros, trepando

más allá de las montañas, trepando en el aire.



Dicen que cuando lleguemos allí

en los espejos salinos de tus ojos

sólo veré pájaros, y tú

en los muros de mis ojos, sólo peces.

Dicen que en esta cama llena de peces

y pájaros, todos los hombres a los que has conocido

cabalgarán hacia tus ojos y caerán

de sus caballos, ahogándose en cenizas y en la luz del sol,



que las águilas se zambullirán y el salmón trepará

desde el mar y los tejos nos prestarán sus voces,

aunque nada de lo que diremos entonces

podrá atravesar tales distancias.





Robert Bringhurst (1946, Los Ángeles, Estados Unidos de Norteamérica)

De: "La belleza de las armas", Kriller71 Ediciones (En preparación)







julio 02, 2013

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Ted Hughes




Fuente: www.everseradio.com




Rojo











El rojo era tu color.

Y si no había rojo, entonces blanco. Pero

Tú siempre te rodeabas de rojo.

Rojo sangre. ¿Era eso: sangre?

¿Rojo ocre, para acalorar a los muertos?

Hematites para inmortalizar

Las preciosas reliquias, los preciados huesos de la familia.



Cuando por fin te saliste con la tuya,

Nuestro cuarto fue rojo. Una sala de juicio.

Un joyero cerrado. La alfombra de sangre

Decorada con manchas solares, coágulos.

Las cortinas de pana –sangre rubí,

Cataratas de pura sangre resplandeciente, cayendo a plomo desde el techo.

También los cojines. Y también

El asiento pegado a la ventana, de un carmín crudo.

Una celda palpitante. Un altar azteca –un templo.



Tan sólo las estanterías se libraron, acogiéndose al blanco.



Y afuera, tras la ventana,

Amapolas finas, frágiles y arrugadas

Como la piel en carne viva,

Salvias, de las que tu padre sacó tu nombre,

Como la sangre manando de un tajo,

Y rosas, las últimas gotas del corazón,

Catastróficas, arteriales, condenadas.



Tu amplia, larga falda de terciopelo, una venda de sangre,

Un profuso río de borgoña.

Tus labios bañados de oscuro carmesí.

Tú te regocijabas en el rojo,

Pero a mí me resultaba crudo –como los bordes crepitantes

De una herida cicatrizando bajo una gasa. Yo podía tocar

La vena abierta en ella, su brillo encostrado.





Todo cuanto pintabas, pintabas de blanco

Lo salpicabas luego de rosas, lo derrotabas,

Reclinada sobre ello, pingando rosas,

Llorando rosas y más rosas,

Y a veces, entre ellas, un pequeño pájaro azul.





El azul te sentaba mejor. El azul te daba alas.

Las sedas azules del martín pescador de San Francisco

Envolvieron tu preñez

Con caricias de crisol.

El azul era tu espíritu benéfico –no un demonio

Electrificado, sino un guardián solícito.



En el pozo del rojo

Te escondiste de la blancura ósea de la clínica.

Pero la joya que perdiste era azul.





Ted Hughes (Edward James Hughes, 1930, Mitholmroyd, 1998, Devon, Inglaterra)



Enlaces: Figuras en la niebla