noviembre 28, 2013

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James Tate







Curioso











Gabriela estaba recostada desnuda, panza arriba,

sobre la alfombra del living,

cuando un avión de juguete

antiguo, bajó zumbando desde el cielo,

aterrizó apenas cruzando sus senos

y carreteó hasta el límite con su pubis.

Yo estaba pintando una pared

y bajé el cepillo inmediatamente.

Ella sonreía.

“Fue un aterrizaje increíble”, le dije.

“Perfecto”, acotó.

Ella notó mi excitación y me avergoncé.

“solamente para vos”, dijo,

“voy a hacerlo de nuevo”.











De algún modo sin conciencia de su origen celestial











El sol brillaba a través de la lluvia

creando de este modo el efecto de un segundo advenimiento

no de Cristo, sino de una bestia siniestra de un solo ojo,

incorpórea, excepto por el ojo

lagañoso y triste.

Un relámpago casi me mata de un susto.

Yo estaba sentado en mi silla, dejando

crecer mi  barba. Mi cerebro se encendía como

tablero de flipper y yo rezaba pidiendo orden.

Yolanda me preguntó si quería un sándwich.

“Un sándwich es quizás nuestra única esperanza,

nuestra mejor esperanza,

nuestra última posibilidad de sobrevivir a esta gran explosión.

Sos una santa

y una genia, Yolanda”, le dije.

“Hacételo vos”, me respondió.











La obra de James Tate, el eterno enfant terrible de la poesía norteamericana, exhibe una evolución permanente, que mantiene sin embargo algunos elementos constantes: la exploración de las posibilidades lógicas de las situaciones, plena de giros sorprendentes que dejan al lector pedaleando en el vacío; un rico imaginario surrealista; y una narrativa polifónica en la que se superponen voces ingenuas, tiernas, sarcásticas, y filosóficas.(...).


James Tate nació en Kansas City, Missouri, en 1943. Es autor de trece libros de poesía, incluyendo Selected Poems, que ganó los premios Pulitzer y William Carlos Williams; yWorshipful Company of Fletchers, que recibió el National Book Award, una de las distinciones mas prestigiosas de Estados Unidos. Ha cosechado además muchos otros galardones; entre ellos, se destaca el premio Wallace Stevens de la Academia de Poetas Estadounidenses que recibiera en 1995. Actualmente, Tate es profesor de literatura en la Universidad de Massachussets en Amherst. Su obra no ha sido traducida aún al español.






Imagen: Ganadores del Premio Pulitzer James Tate y Yusef Komunyakaa, en

http://www.kwls.org/category/littoral/




noviembre 27, 2013

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Eduardo Mileo



Caída de un bretel a mediodía

       

                                                                           A Gabriela Franco





Amanece bajo un cielo de sombra.

Los pájaros saludan a la luz.

En los ojos inquietos

las nubes pasan

como carrozas de agua.





Tras la ventana duermen

ignorantes del día.

Amparados

en la horqueta del abrazo.





Cae su bretel

como la noche.

Su hombro de luna

embriagado de azul.





Pero, ¿cómo?

Si es mediodía y suspiran

sus párpados de humo.





Con los ojos cerrados

busca la puerta.

Hay una leve

imitación del aliento.





Ningún detalle más,

nada que pedir:

que llovizne sobre el vidrio,

que el agua cante

su tango ciego.











Eduardo Mileo (1953, Buenos Aires, Argentina)





Fuente: www.bloglaprida.blogspot.com


Imagen: www.edicionesendanza.com.ar







noviembre 25, 2013

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Sharon Olds



























Poema al padre














De pronto te imaginé


de niño en aquella casa, habitaciones oscuras


y cálida chimenea con el hombre enfrente


callado. Te movías a través del grávido aire


con tu corpórea belleza, un chico de siete años,


indefenso, avispado, hubo cosas que el hombre


hizo cerca de ti, era tu padre,


el molde con el que fuiste creado. Abajo en el


sótano, los barriles de dulces manzanas,


cogidas del árbol en su momento álgido, se pudrieron


y descompusieron y por delante de la puerta del


sótano el arroyo corría y corría, y algo


no te fue dado, o algo te fue


robado, algo con lo que naciste, y hoy


incluso a tus 30 y 40 años te llevas


la oleosa medicina a tus labios


cada noche, ponzoña para ayudarte


a caer inconsciente. Siempre pensé que


la clave fue lo que nos hiciste


de adulto pero luego recordé a aquel niño


siendo moldeado frente al fuego, los


diminutos huesos de su alma


retorcidos y fracturados, los pequeños


tendones sujetando el corazón


partidos en dos. Y lo que ellos te hicieron


tú no me lo hiciste. Cuando ahora te amo,


me gusta pensar que estoy dando mi amor


directamente a ese chico de la habitación tórrida


como si ese amor pudiese alcanzarlo a tiempo.








Enlaces: El poeta ocasional







Imagen: www.guardian.co.uk












noviembre 23, 2013

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Noni Benegas







Animales sagrados











Cuando vi las naturalezas muertas de Morandi

intuí que esos volúmenes con sus intersticios,

componen algo así como grupos de familia.

Grupos grises, rosados, de lazos tenues o férreos,

indestructibles siempre.

Vi, también, que el orden entre sí de los frascos esbeltos

o panzudos, cuyo borde superior recuerda

el horizonte entrecortado por cabezas altas y bajas

en las fotos de familia, desdibuja las identidades

en cada uno de los cuadros.

Y esa ambigüedad los hace vivir.











Noni Benegas (1947, Buenos Aires. Reside en Madrid) 



Imagen: www.eldorado.org.es






noviembre 21, 2013

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Jana Putrle Srdić






Desapariciones









A los seis meses de tu muerte

llamé a tu casa,

nadie atendió el teléfono y

de repente en el contestador

me sorprendió tu voz.



Como si los cactus de la repisa

rodearan mi cama por la mañana.



Como si contestaras desde un cubo

rosado de gelatina.



Tu voz

es para mí conocida y extraña a la vez,

inusualmente resuelta como la voz

de un hombre de treinta años que nunca

está en casa y necesita un contestador,



porque acaba de volver de handball

y tiene prisa para llegar a las prácticas de tiro.

Como todos los tiradores, sabe que en el camino

hacia el campo de tiro debe fijar la mirada

a través de la ventana del autobús, siempre en el mismo punto,

en la luna del cielo del atardecer,



para que después, ante el blanco,

el corazón le empiece a latir en círculos blancos

hasta unirlos con su pulso en un punto,

y apretar entonces el gatillo.



Una voz

conocida de un hombre de treinta años en luna

de miel rumbo a Venecia con una cinta de Glenn Miller

en el coche. Un sombrero femenino con alas grandes.

Unos pantalones livianos de verano – al estilo de Gatsby –

que se deslizan por las rodillas al saltar

dos escalones a la vez en los puentes.

Canales que apestan, paredes húmedas,

palomas, le dice a ella, palomas por todas partes,

y ligeramente prende a la vez con su encendedor

sonrisas en los negativos.



Paso al lado de este alto hombre delgado

con una camisa clara de verano que no me reconoce

porque aún no existo.



Pienso: cuando grabemos encima de la cinta

del contestador y tu voz en mi cabeza

se haga borrosa, también yo voy a volverme

un poco más transparente.











Jana Putrle Srdić (1975, Liubliana, Eslovenia)



Fuente: www.poesiademujeres.com

Imagen: www.siol.net








noviembre 19, 2013

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Giuseppe Ungaretti





                                          


A mi madre, Concepción C Schiccitano de Donangelo (19/11/1914 - 19/06/1987)






La madre











Y cuando el corazón de un último latido


haya hecho caer el muro de sombra,


para conducirme, madre, hasta el Señor,


como una vez me darás la mano.





De rodillas, decidida,


serás una estatua delante del Eterno,


como ya te veía


cuando estabas todavía en la vida.





Alzarás temblorosa los viejos brazos,


como cuando expiraste


diciendo: Dios mío, heme aquí.





Y sólo cuando me haya perdonado


te entrarán deseos de mirarme.





Recordarás haberme esperado tanto


y tendrás en los ojos un rápido suspiro.









Versión de Jesús López Pacheco




noviembre 18, 2013

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Santiago Montobbio







Detrás del cristal











Pero se ve, pero se mira e, incluso,

aunque sólo sea sombra, se respira.

Lo sé al compás del silencio y con madre lluvia.

Lo sé y lo sé dormido. Detrás del cristal, de nuevo alcohol

los astillados ojos y siendo otro en un bar gris

o absurdo: ahora es otro nombre de nunca,

ahora te lo regalo, ahora es mentira,

acaso para mí ya no tú sino nadie abraza

y aunque ceniza es cada amor, cada palabra,

aún se ve o se mira, se ve, mira, se mira

y acaso mañana descubra similares castigos

en la infamia de una vida

que incansablemente

me atardece.

















Santiago Montobbio (1966, Barcelona, España)


Fuente: www,poemas-del-alma,com




Imagen: www.caratula.net













noviembre 16, 2013

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Frank O'Hara



Poesía









El único modo de estar en silencio

es ser rápido, así que te asusto

con torpeza, o te sorprendo

con una puñalada. Una mantis

religiosa conoce el tiempo más

íntimamente que yo y es

más informal. Los grillos usan

el tiempo como acompañamiento

de su inocente tic. Una cebra

corre en sentido antihorario.

Deseo todo esto.

Intensificarte con mi rapidez

y encanto como si

tuvieras lógica y comprobación,

pero aun así estar en silencio como si

estuviera habituado a ti; como si

nunca fueras a dejarme

y fueses el inexorable

producto de mi propio tiempo.











Frank O'Hara (1926, Baltimore / 1966, Long Island, Estados Unidos de Norteamérica)



Imagen: www.goodreads.com






noviembre 15, 2013

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Miyó Vestrini














Zanahoria rallada

















El primer suicidio es único.

Siempre te preguntan si fue un accidente

o un firme propósito de morir.

Te pasan un tubo por la nariz,

con fuerza,

para que duela

y aprendas a no perturbar al prójimo.

Cuando comienzas a explicar que

la-muerte-en-realidad-te parecía-la-única-salida

o que lo haces

para-joder-a-tu-marido-y-a-tu-familia,

ya te han dado la espalda

y están mirando el tubo transparente

por el que desfila tu última cena.

Apuestan si son fideos o arroz chino.

El médico de guardia se muestra intransigente:

es zanahoria rallada.

Asco, dice la enfermera bembona

Me despacharon furiosos,

porque ninguno ganó la apuesta.

El suero bajó aprisa

y en diez minutos,

ya estaba de vuelta a casa.

No hubo espacio donde llorar,

ni tiempo para sentir frío y temor.

La gente no se ocupa de la muerte por exceso de amor.

Cosas de niños,

dicen,

como si los niños se suicidaran a diario.

Busqué a Hammett en la página precisa:

nunca diré una palabra sobre tu vida

en ningún libro,

si puedo evitarlo.











Miyó Vestrini (1938, Francia / 1991, Venezuela)

Fuente: www.trazodelamemoria.wordpress.com



Imagen: www.letralia.com


noviembre 14, 2013

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Franco Boczkowski



Hoy también











Como hombres de razón que somos,

nos mantiene vivos

un montón de asuntos pendientes,

según hoy mismo he comprobado cuando,

luego de ordenar, con paciencia

pero sin tranquilidad, mis papeles,

haciendo que el tiempo me pase

en lugar de dejarlo pasar,

renunciando a cualquier expectativa de abandono

o permanencia contemplativa,

y entregándome, para mi mayor seguridad,

a la razón del tiempo y al ordenado deber

de cumplir con los días,

en éste de hoy,

he dejado mi casa tranquila

(cotidiano, nuevamente, imperativo de la razón)

para salir a buscar,

casi sin razones, salvo

la de agregar algunos asuntos

nuevos a los ya pendientes,

y volver a comprobar que no hay ninguna,

salir a buscar, entonces,

la necesaria porción de bienes

y servicios previos

a la felicidad.





Franco Boczkowski (1983, Presidencia Roque Sáenz Peña, Provincia del Chaco, Argentina)



Fuente: muchachodeloshelados.blogspot.com


Imagen: malonmalon.blogspot.com













noviembre 13, 2013

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Mario Trejo

Pánico en Valparaíso











Para los invencibles corazones

agua de invierno acero de verano

para las invencibles convulsiones

del amor en la boca del alba



Para los deslumbrados por las bellas palabras

y las grandes mentiras

nosotros

los que erramos en la primera oportunidad

y ardimos en los verdadero y en lo falso

congregados bajo una lluvia sagrada

los ojos obstruidos por la melancolía

y a veces por el sol de otra patria



Para nosotros el cielo transcurre de un día a otro

arrastra un hotel llamado Septiembre

multitudes perdidas en los pasos del lobo

incendios entrevistos desde lo alto de la ciudad

muertes

secretos

y otras manos solícitas



En vano nuestro amor gestionaba un acuerdo

de noche junto al mar de voz sin atenuantes

juntos como cobarde o reyes ateridos de locura

gastando el tiempo

descubriendo el margen de la ley

dándole a nadie el espectáculo de nuestro amor



Así luchamos y así caeremos

exhaustos como las medusas del anochecer

mientras los jóvenes invictos celebran el alcohol

y conmueven la carne

elegantes mujeres de una edad que tuviste

ricas y jóvenes vencedoras y alegres rivales



Ellos acaban de ganar el torneo que nosotros perdimos

y hablan a los gritos y es verano

y pronuncian Paris

y recuerdan la noche de Los Angeles





Ahora nuestras manos están colmadas por la fiebre

y los kilómetros rendidos a nuestro paso

están otra vez lejos y tal vez para siempre

como las leyes que gobernaron nuestra vida

ese desorden secreto para el que fuimos hechos

como fueron hechos nuestros nombres

en boca de todos y en los ojos de nadie



Bajo las águilas inmensas que devoran mi boca

reclamo tu presencia

tu mirada inmediata

tu cuerpo silencioso construido para residencia de mis dioses





Mario Trejo (1926 / 2012, Buenos Aires, Argentina)



Imagen: es.wikipedia.org








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Zvonimir Balog



Poesía croata





Hago









Pongo orden a mi cabeza,

limpio el polvo, quito las telarañas,

ubico cada cosa en su lugar,

hay tantas y todas las habitaciones están llenas,

chillan las tablas bajo el peso de los objetos,

rechinan los peces misteriosos en pesados armarios

escondidos de la luz y las miradas,

pongo cada cosa en su lugar,

de vez en cuando encuentro

difícilmente

un sitio para cualquier cosa,

encuentro difícil cualquier cosa para un sitio,

pongo orden en mi cabeza llevando las gavetas

hasta una repisa que no se desajuste y los cajones vuelen

y todo se venga abajo y se confunda febrilmente

se entrelace y rompa.

Entonces, por un momento, espero hasta que se calme el polvo

para ver dónde está. ¿Qué?









Zvonimir Balog (1932, Sveti Petar Čvrstec, Croacia)



Fuente: www.arquitrave.com

Imagen: www.vecernjir.hr


noviembre 10, 2013

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Hernán Schillagi












Lengua suelta











como una arcilla que cubre el recuerdo

para que la forma sea la esperada y no

la real así tocan tus manos un golpe

feroz que cicatriza para afuera y quiere

ser una disculpa del futuro

y del descuido



como una pastilla debajo de la lengua

para que el efecto llegue al torrente sanguíneo

con la velocidad de la luz así entra tu palabra

en mi cuerpo un rayo que avisa y hiere

al mismo tiempo en el mismo lugar

en el mismo silencio

y lo libera





Hernán Schillagi (1976, San Martin, Provincia de Mendoza, Argentina)



Fuente: www.humbral.blogspot.com

Imagen: www.mdzol.com








noviembre 09, 2013

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Edgardo Dobry





¿Escarlatina no es lechuga? 











Algo debe querer decir o

tiene que querer decir que escarlatina

no signifique una lechuga de cárdenas aspas,

de puntas violas y por eso todo

el mundo anda enojado. El papa está enojado

-y además el papamóvil no le arranca-, el

secretario genral de la ONU está enojado -dicen

los noticieros que su enfado surcoreano

es para nosotros opaco.

Oye, ponte las Converse, cállate, sal

a dar un paseo, una vuelta en avión,

mídele el aceite primero, pésate en la báscula

de los camiones, sintoniza el PIN en el router,

aprende a usar por tu parte la juguera que

-quién sabe cómo-

te quedó en la repartija del último divorcio.

Puedes ponerles las manzanas sin pelar, dice

el manual -aunque lo diga en surcoreano.

Por muy poco vas a quedar con tu hijo bien,

sabes que adora el zumo de manzana y zanahoria,

te dejará que le expliques qué significa hemeroteca,

cómo había que ir ahí para redactar un obituario

("papi, ¿pero qué es hemeroteca, obituario?

Vives un mundo tan antiguo"),

qué clase de lechuga debiera ser la escarlatina.











Edgardo Dobry (1962, Rosario, Provincia de Santa Fe, Argentina)

Fuente:www.laestafetadelviento.es



Imagen: www.pagina12.com










noviembre 03, 2013

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Eduardo Lizalde













11. Pobre Desdémona






                 Oh, si las flores duermen, que dulcísimo sueño 


                      Bécquer (naturalmente)







La espalda de esta luz

son esos sueños tuyos, amada,

que duelen al soñarse

y que hacen florecer las prímulas

y azahares en tus flancos.






Y caen del lecho moras

de grueso jugo, cuando sueñas;

y zarzarrosas crecen

bajo el cojín de pluma;

y tiernos gansos pican,

bajo el tálamo, hierbas prodigiosas

del sueño enternecido.



Despiertas luego: me miras,

descubres en mis ojos la muerte;

ves en mi mano flores

arrancadas al sueño que soñabas

y se deshacen lentas,

como el mundo del sueño

que pasa a la vigilia,

como el flotante polen del jardín distraído

hacia los muladares.



Los pelos de la burra

en esta mano

que ha de cortar tu vida.



Vuelve a dormir, te digo,

en un dormir sin sueño

y sin campánulas.



Las flores se diluyen plenamente;

vuelven a ser remate de las telas.

Los gansos vuelan torpes hacia el azul del techo.



Las moras son tranquilas manchas

de sangre remolida

que el tigre deja ahora

al balancear su hocico.

Y ya no existe el sueño.









Eduardo Lizalde (1929, Ciudad de México, México)



Fuente: www.laotrarevista.com


Imagen: Pueblo en línea






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Carlos Vicente Castro









Todo y nada











Habría que decidirlo más que decirlo,

decir, decir, obse­sion­ado estás con ese decir,

Dile­tante. No quiero aparentar que caes

y des­de­cirme. Pero caes. Bien, a veces,

y no es por dárte­las de trovador, de esos de man­te­les verdes

en pre­senta­ciones de autodidactas.

Hemos avan­zado cual si se nece­si­tara para hacerlo

nada más. Nada más que nada. Ni crees en el sentido,

y eso es decir mucho, un decir. Por si fuera poco,

por si la nada fuera poco, Dile­tante. Sísifo está azorado

con tus gestos de buena vol­un­tad en el canal de la TV

que siem­pre evita, y que hoy de pronto se le puso enfrente

como una baila­r­ina exótica, expósita.

No ame­drentas, no sirves un exce­lente café

y no gus­tas de semi­l­las de café doradas y cubiertas

de choco­late. Es decir, es un decir, vales

sor­bete. ¿Madre? Eso ni se men­ciona. Y no sor­bas, no es momento. No es

una invitación a tu baile de más­caras en un yate de lujo

como el de un Pres­i­dente habituado

al shop­ping en heladeras. Y esto, todo, la nada,

para decir poca cosa.







Carlos V. Castro (1975, Guadalajara, México)



Fuente: revistacritica.com/


Imagen: Revista Crítica




noviembre 02, 2013

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Vítĕzslav Nezval



El transeúnte en Praga











Un día de abril de 1920 llegué por primera vez a Praga

En la estación triste como la ceniza se hacía ovillo un grupo de infelices

Eran los refugiados

Vi también un mundo que nunca entenderé

El mediodía ululaba era el atardecer el edificio de la estación se extendía hasta los suburbios



Aún sigues sin entender por qué te encerraron en el sanatorio

Donde se respira el olor de la col y de la estación maloliente

El aroma de mi maleta me hace llorar

Tiemblo como una pianola en la altura

El patio cuelga como una nube maligna encima de la ventana a la

que nunca me asomaré

En todas partes te sientes como extranjero

Como si alguien se burlara de mí súbitamente ante mis ojos aparece Hradčany

Los cierro era fatamorgana

Era una pedazo de recuerdo caen las lágrimas estamos en Praga

Intento dormir en vano en un cuarto donde alguien se va a disparar

Así caminaba días y noches enteras

Inexplicablemente triste

Todo es tan ajeno no te atreves a recordar

Hasta que un día

Encuentras un recuerdo

Es un amigo

Me lleva consigo bajo su paraguas

Estamos sentados en un cuarto se oye un piano por fin podré amarte

Praga



Estáis sentados en el malecón

Pasó medianoche

Regresamos de una celda terrible

Fue bella con una mujer desnuda en un sofá de piel

Debajo del agua cuelgan las luces

Como si alguien cerrara un paraguas

A diario voy a observar las de los parasoles asomado desde el Puente de las Legiones



Ha sido difícil como el amor a una mujer de la cual huyes

Y cuántas veces cambiaste de departamento durante todo esto

Antes de que te dejaras llevar por sus ojos verdes

Ahora con sus huellas se transforma el malecón en una terraza

llena de faroles

Donde mueren las palomillas en las vitrinas de las cafeterías

Cuántas veces te mudaste

Antes de que te encantara el vendedor de helados y la calle Salvátorská



Así aprendí a amar a Praga

Así oí cantar a un pájaro debajo de la cornisa art noveau de una plaza vieja y descuidada

Así se te pasó tu inconsolable tristeza

Así encontraste en la morbosa periferia gris a la Cenicienta

Así te transformaste en el transeúnte de Praga

Así aprendí dentro de ti a organizar los encuentros con aventura y amor

Praga de nuestros sueños



Cae la noche el trabajo quedó en silencio la ciudad baila

Para tus ojos se abrieron miles de abanicos

Tu coche negro sale de casas blancas

Darás vueltas como un precioso tiovivo

La flor de magnolia se abre son las faldas

Son las faldas son los sombreros

Son sus ojos son sus labios

Incluso a mitad del día lluvioso es brillante

Pierde las rosas yo las recojo

Pierde las rosas en cualquier lugar incluso en la vecindad de espantosos lavaderos

Mi ansia me lleva por Praga que me parece prodigiosa como

una fuente encima del cementerio

Como una libélula encima de una mujer dormida como ojos en el lago

Como incendio en una joyería como pavo real en un mirador

Como arcoíris encima de la ventana donde alguien toca un piano

Como peine del cual salen chispas hacia el ramo de geranios

Como un paraguas quemado por un meteoro

Como una fuente con la cual me saludas cuando estoy triste

Como el barco del capitán Korkorán que chocó con la montaña

de imán.





Vítĕzslav Nezval (1900, Biskupovice / 1958, Praga, República Checa)



Fuente: www.periodicodepoesia.unam.mx



Imagen: www.volny.cs