diciembre 31, 2014

,   |    |  

Louis Zukofsky


Las visitas















En las montañas

los pinzones



son

cuatro sillas



dispuestas

en diagonal



ante la ventana

sobre cuyo alfeizar



los tomates maduran



desde arriba

sobre la

repisa

de la chimenea

el reloj



palpita



en la puerta

el prado

rueda

hacia el camino



delineado

de un lado por



una pared de piedra

el espacio

allí

la entrada al

jardín



una jamba de

rudbequia

una jamba de

manzano



el jardín

para lo que



vino

a la mesa

como hierba

o verde



o vid



una zona

segada luego enrollada



para los pinos

de doscientos años

las zarzas

los bosques

el a veces seco arroyo



por una vez rebosante

de

anhelos

de lluvias



y el matiz

del margen de la rosa



a cinco mil pies



la vista

desde la ventana



dos sillas

para los ocupantes



dos sillas

paradas

para las visitas

que siempre vuelven











Louis Zukofsky (1904 / 1978, Nueva York, Estados Unidos de Norteamérica)


Traducción: Patricia Gola


Fuente: http://is-ven.blogspot.com.ar/2013/06/louis-zukofsky-2-poemas.html

Referencia: Facebook de Jonio González




Enlaces:










Imagen: www.forward.com








The guests



In the mountains

the finches



are

four chairs



arranges

catty-corner



before the window

on whose sill



tomatoes ripen



from above

on the

chimmey

piece

the clock



ticks

down

at the door

the lawn

rolls

to the road



lined

one side by



rock wall

the space

in it

the gate to

the garden



a side post of

goldenglow

a side post of

apple tree



the garden

for what



came

to the table

as herb

or green



or vine



a mown

tract then rolled



to the two-hundred

year pines

the brambles

the woods

the sometime dry brooks



brimming for once

with

wished-for

rain



and the range`s

rim rose



five thousand feet



the view

from the window

two chairs

for the occupants



two chairs

standing

for the ever-returning

guests.









diciembre 28, 2014

,   |    |  

Alda Merini










El rostro

















Vieras el rostro de mi alma


cuando te veo y tiemblo


y se vuelve hoja de escucha.


Vieras el dedo de mi corazón


que te indica caminos desconocidos.


Vieras mi amor


que es tierno hijo


que crece sin padre.

















Paisaje a colores

















Yo juego con colores inexistentes


pero cuando sueño


todo es gris desenfocado.


Oh realidad vencedora


que palpitas en los árboles desnudos


y cantas aún la muerte.


El color engaña y nos colma


cuanto basta para no creer en Dios

e invocarlo siempre.









Alda Merini (1931 / 2009, Milán, italia)

Fuente: http://servicio.bc.uc.edu.ve/educacion/poesia/152/152-02.pdf

Traducción: Delfina Muschietti



Imagen: http://www.iicbuenosaires.esteri.it/











diciembre 25, 2014

,   |    |  

Salvatore Quasimodo











La tierra incomparable


















Hace mucho que te debo palabras de
amor:


o acaso son aquellas que cada día


huyen rápidas apenas golpeadas


y la memoria las teme, porque muda


los signos inevitables en diálogo


ruinoso enemigo del alma. Tal vez


el ruido de la mente no deja oir


mis palabras de amor o el miedo


del arbitrario eco que hace
incierta


la imagen más débil de un sonido


afectuoso: o tocan la invisible


ironía, su naturaleza de segur


o mi vida ya cercada, amor.


O tal vez sea el color que las
deslumbra


si chocan con la luz


del tiempo que te llegará cuando
el mío


no pueda más llamar amor oscuro


amor ya llorando


la belleza, la ruptura impetuosa


con la tierra incomparable, amor.












Otros poemas de Salvatore Quasimodo, aquí


De: "Todos los
poemas", Ediciones Librería Fasuto, 1976


Traducción: Leopoldo
Di Leo






La tierra impareggiabile






Da tempo ti devo parole
d'amore / o sono forse quelle che ogni giorno / sfuggono rapide appena percosse
/ e la memoria le teme, che muta / i segni invevitabili in dialogo / nemico a
picco con l'anima. Forse / il tonfo della mente non fa udire / le mie parole
d'amore o la paura / dell'eco arbitraria ce sfoca / l'inmmagine piú debole d'un
suono / affettuoso: o toccano l'invisibile / ironia, la sua natura si scure / o
la mia vita già accerciata, amore / O forse è il colore che le abbaglia / se
urrano con la luce / del tempo che verrà a te quando il mio / non potrà piú
chiamare amore oscuro / amore già piangendo / la bellezza, la rottura impetuosa
/ con la terra impareggiabile, amore.









Imagen: alchetron.com










diciembre 22, 2014

, ,   |  1 comentario  |  

Rosario Geselj













Las horas













Ella seguía el latir de las agujas repitiendo


“cada segundo que pasa no vuelve”


La aterraba lo perecedero del momento


La muerte del instante


El miedo con que cada vida


Va hacia donde se agota


Sin pausas, sin remedio


Con la muerte como único horizonte


Como cuando los ojos corren hacia atrás


Y llenan su forma de cualquier aire


De cualquier viento que atraviese su


Recorrido de cada imagen que dé a su cuerpo,


Aquél que no se reconoce


Más que por antítesis de otros,


Aquél que no florecía


Más que con aullidos


Y se encuentra en espejos rotos


En esos que recubren la piel por dentro


Y se temen.


Ella seguía el latir de las agujas


El tiempo la espantaba


Porque le corría por encima de la mente


La dejaba bajo el suelo de lo que arde


Y en su fuego no se halla


Más que vacío


Construyéndose de memorias suyas


que eran de otro


Como mías


Como propias


Como un pánico de saber


Que todo está del otro lado


Pánico de no Ser


Y entre cielo e infierno


Entre el Uno y el Otro


En el centro donde el equilibrio se sostiene


Ella duerme profundo


Con un costado despierto


Intacta, intocable


Como si los camiones de los segundos


Jamás le hubieran arrollado el alma


Y nadie más marcara el latir de las agujas.
















Invisible



















Me penetra idílico, profeta, al confesar yo mi más
oscura y pasada transparencia como carta natal, al conocer él los sitios donde
vivo, donde pierdo, donde escapo. Me penetra sin consenso, adivinando, por
haberme desnudado. Perdona el sedentario raciocinio que dificulta estas
ventanas entregadas, perdona mis tantas: la Una que nace de mi vientre
inmaculado abortándose a menudo, aquella otra que ha dejado libre acceso a mis
rincones, sobre todo esa fuerza innata que me arroja a la incredulidad. Perdona
mi vicio, mi lapsus inexacto, sin mi falta y con abismo, donde átomos se chocan
y fusionan divididos, declarándole la guerra. Perdona la intermitencia que en
este triángulo ya no cierra, mutante predilecta.




Asumo que busca mi presunto extirpado, mi
tentación negada que se filtra en su deseo a simple vista, aún vestida de
teoría, de farándula, aun borrando toda noción.




Asumo que desconoce más allá de la teoría, que de
carne nace carne y sabe hundirme. Sé que muere, detrás de estos pasillos, mi
esclavo al poseerme. Sé que jamás cedo al burlete cuando se me filtran, entre
estas ventanas entregadas, quienes osan verme.











Rosario Geselj (1995, General Las Heras, Buenos Aires, Argentina)





Rosario Geselj estuvo a cargo de la sección Arte en  Revista Sandía (2014) y publicó en diversas plataformas digitales. Participó de varios ciclos de lectura en el Bar Cultural Emergente y La Vieja Guarida, así como también de un Slam de Poesía Oral en La Oreja Negra, leyendo textos y poemas de su autoría. Su obra poética aún permanece inédita.





Envio de Mauro Morgan




diciembre 21, 2014

, ,   |  1 comentario  |  

Denise León









Es tarde
y los barcos
de los pescadores
regresan.
Me ha parecido oír
aquí
y allá
voces
que llamaban.
Sin esperanza
respondo

al aire vacío.



///



Los grillos
han entrado
y cantan
debajo 
de las escaleras.
Del otro lado
de la ventana
hay
otros
–muchos–
que cantan
para entrar.
Detrás
de la pared
se oye
cómo
van hilando
la madeja
secreta
del mismo sonido.










Denise León (1974, Tucumán, Argentina)

De: "Templo de pescadores", Alción, 2013

Fuente: Valeria Cervero: De lo que no aparece en las encuestas



Imagen: www.lacanciondelpais.com.ar


diciembre 19, 2014

, ,   |    |  

Marianne Moore






























Peter
















Fuerte
y resbaladizo,


hecho
para la tertulia de medianoche en el pasto,


enfrentado
por cuatro gatos, se pasa el tiempo durmiendo


—la
primera zarpa separada en la pata delantera, que corresponde


al
pulgar, retraída hasta la punta; la pequeña mata de follaje


o
patas de chicharra sobre cada ojo, aunque se pueden contar las unidades


de
cada grupo; las espinas de pescado dispuestas regularmente alrededor de la
boca,


para
alzarse o caer al unísono como las púas del puerco espín


—ahora
inmóviles. Permite que la gravedad lo achate,


como
si fuera un pedazo de alga amansado y debilitado por la exposición al sol;


obligado,
al extenderse, a yacer estacionario.


Dormir
es resultado del error de que uno debe


hacer
lo mejor para uno mismo;


dormir
—epítome de lo que es para él, como para la mayoría, el fin de la vida.


Demuéstrese
en él cómo hizo la dama para capturar


la
peligrosa serpiente sureña, colocando


el
diente de una horqueta a cada lado


de su
cuello inofensivo; no es bueno intentar


despertarlo:
su cabeza con forma de ciruela


y sus
ojos de caimán no son cómplices de la broma.


Alzado
y movido, se lo puede hacer pendular como una anguila


o
acomodarlo en el antebrazo como a un ratón;


sus
ojos biseccionados por pupilas del grosor de un alfiler,


se
exhiben con un parpadeo, vuelven a cubrirse. ¿Puede ser? Debería decir podría
haber sido;


cuando
él ha conseguido lo mejor de un sueño


—como
en una lucha contra la naturaleza o con gatos— todos lo sabemos.


El
sueño profundo no es en él una ilusión permanente.


Saltando
con precisión de rana, soltando gritos convulsos


silo
alzan, vuelve a ser él mismo;


quedarse
enjaulado entre los travesaños de una silla doméstica


sería
infructuoso —humano. ¿ Qué tiene de bueno la hipocresía?


Es
permisible elegir el propio empleo,


abandonar
la madeja de alambre, el budín enrollado,


cuando
ya no hay indicios de que son un placer,


para
rayar el almacén de al lado con una doble línea de muescas.


Puede
hablar, pero con insolencia no dice nada. ¿Y qué?


Cuando
se es franco, la sola presencia es un cumplido.


Está
claro qüe aprecia la virtud de la naturalidad,


que
es uno de aquéllos que no considera el hecho publicado como una rendición.


En
cuanto a su invariable disposición a la afrenta,


un
animal con zarpas desea tener que usarlas;


esa
extensión tipo anguila del tronco en una cola no es un accidente.


Para
saltar, para estirarse, dividir el aire —para saquear y perseguir.


Para
decirle a la gallina: vuela sobre la cerca, toma en tu perturbación


la
dirección equivocada —eso es la vida;


hacer
menos sería deshonestidad.




















Marianne Moore (1887, Kirkwood, Missouri / 1972, Nueva York, Estados Unidos de Norteamérica)


Traducción: Mirta Rosenberg, María Negroni y Sophie Black


Otros poemas de Marianne Moore, aquí




Imagen: www.pixgood.com








PETER: Strong and slippery,/built for the midnight
grass-party/ confronted by four cats, he sleeps his time away—! the detached
first claw en the foreleg corresponding/ to the thumb, retracted to its tip;
thre small tuft of fronds/ or katydid-legs above each eye numbering ah units/
in each group; the shadbones regularly set about the mouth/ to droop or ríse in
unison like porcupine-quillis./ He lets himself be flattened out by gravity/ as
seaweed is tamed and weakened by the sun,! compelled when extended, to he
stationary./ Sleep is the result of his delusion that on must/ do as well as
one can for oneself/ sleep— epitome is what is to him the end of life./
Demonstrate on him how the lady placed a forked stick/ on the innocuous
neck-sides of the dangerous southern snake./ One need not try to stir him up;
his prune-shaped head/ and alligator-eyes are not party te the joke./ Lifted
and handled, he may be dangled hike an eel/ or set up en the forearm hike a
mouse his eyes bisected by pupils of a phi’s width,/ are flickeringly
exhibited, then covered up./ May be? 1 should have said might have been/ when
he has been got the better of in a dream—/ as in a fight with nature or with
cats, we all know it/Profound sleep is not with him a fixed illusion/ Springing
about with froglike accuracy with jerky cries/ when taken in hand, he is
himself again to sit caged by the rungs of a domestic chair/would be
unprofitable— human. What is the good of hypocrisy?/It is permissible te choose
one’s employment,/to abandon the nail, or roly-poly,/when it shows signs of
being no longer a pleasure,/ to score the nearby magazine with a double lime of
strokes./ He can talk but insolently says nothing. What of it?/ When one is
frank, one´s very presence is a cornpliment/ It is clear that he can see the
virtue of naturalness,/ that he does not regard the published fact as a
surrender./ As for the disposition invariably to affront,/ an animal with claws
should have an opportunity to use them.! The eel-like extension of trunk into
tailis not an accident./ To leap, to lengthen out, divide the am, to purloin,
to pursue/ Te tell the hen: fly over the fence, go in the wrong way/in your
perturbation— this is life;/ to do less would be nothing but dishonesty.









diciembre 15, 2014

  |  1 comentario  |  

Microensayos, por Marcelo Leites










Se olvida que en los haikus no se trata tanto de respetar la forma métrica, sino de llegar al satori, como tan bien demostraron los poetas clásicos japoneses. Ese estado de gracia, esa iluminación interior propia de Basho, de Issa o de Buson, por nombrar sólo a los tres primeros maestros, de la que los occidentales estamos tan lejos. La discusión poesía métrica/ verso libre, puede ser vieja, sin embargo los antagonistas siguen existiendo. En realidad, creo que la cosa empieza con el “Golpe de dados”, donde Mallarmé utiliza el verso libre en contra, diigamos, de todo lo que había escrito antes y con “Hojas de hierba”, de Whitman, claro. Creo que el verso libre sigue siendo una forma que permite una expansión de la conciencia y una mejor expresión de nuestro tiempo, donde no hay verdades absolutas y todo permanece abierto en una misteriosa incertidumbre.








///








Nos movemos entre lo sublime y lo abyecto, pero también en las fronteras, donde pareciera no haber lugar para las definiciones. Somos lo mejor y lo peor de la especie, pero quizá no haya nadie bueno o malo, en términos absolutos; en cierto modo todos somos criminales y víctimas, analfabetos y cultos, animales-y-racionales, apasionados e indiferentes, vitales e intelectuales, convencionales y transgresores, realistas y soñadores, certeros y equivocados, esclavos y libres. Somos imperfectos, incompletos, frágiles. Nuestros mayores logros son nuestros mejores fracasos. Pero lo seguimos intentando, siempre. Lo intentamos riéndonos de todo, incluso de nosotros mismos. Lo intentamos porque lo que nos hace grandes es que no podamos llegar. El péndulo oscila lentamente entre el cielo y el infierno, pero se detiene en el medio. De eso se trata el ser humano, después de todo, ¿no?









Imagen: www.taringa.net







diciembre 13, 2014

,   |    |  

Philip Levine












No pidas nada















En vez de caminar solo por la noche

hacia los
suburbios y el campo


duerme bajo el
cielo del ocaso;


el polvo que
levantan tus pasos


se transforma en
lluvia dorada


que cae sobre la
tierra como regalo


de un dios
desconocido.


Los plátanos a lo
largo del dique,


los escasos
álamos del valle, aguantan


la respiración
cuando cruzas el puente


de madera que no
conduce a un


solo lugar donde
no hayas estado, pues este


paseo se repite
al menos una vez al día si no más.


Esa es la razón
de que más allá


de la primera
hilera de colinas


donde nunca
creció nada, hombres y mujeres


montando mulas,
caballos, algunos incluso


a pie, toda tu
perdida familia a la que


nunca rezaste
para ver, recen para verte,


canten para
acercar la luz de la luna


a los últimos
rayos del sol. Detrás de ti


parpadean las
ventanas de la ciudad,


los hogares se
cierran; mientras ante ti las voces


se van apagando
como música sobre


aguas profundas,
y desparecen;


incluso los
rápidos, cernidos pinzones


se han convertido
en humo, y la solitaria


carretera
iluminada por la luna


conduce a
cualquier lugar. 















Philip Levine (1928, Detroit, Michigan, Estados Unidos de Norteamérica) 


Traducción: Alberto Infante









diciembre 12, 2014

, ,   |    |  

Silvia Castro












I'm looking through
you

















el pato silvestre
escucha a través de sus patas


el lado b de tu
reflejo





su pico de vinilo
gira en falso


el ave no cierra por
la boca





los patos temen la
duplicación


por eso les ha sido
otorgado el vuelo


que los separa de lo
abominable





del infierno


ese caserío invertido





el animal se hunde
en la altura


cuando tu pluma se
posa


sobre el papel y
escribe





el mundo es redondo
y gira


en el ruido blanco
de la repetición





el pato retorna de
su viaje


ha dado una vuelta
completa al mundo





la pluma demora su
caída





la música espera que
el ruido


cambie de color


el agua es
transparente





la intimidad es
invisible a los ojos





el agua ha sido
sorprendida en su desnudez


por suerte los patos


oportunamente


le cubren los pudores





algunas fachadas del
caserío


quedan ocultas tras
las plumas





la vida acuática
transcurre detrás de las ventanas





un pato gigante se
ha posado en el alféizar


el pico toca tu
vidrio recién lavado





brilla


puede ver a través
de tus ojos


pero no sabe hablar





las aves del lado b
conocen el revés de tu mirada


los giros que dan
las manos que limpian los cristales





el agua desciende de
la torsión del trapo





secuelas del mundo


restos de la erosión





en la superficie
pulida


se quita lo que sobra





los patos beben de
las esquirlas de lo real


y flotan para la sed





el agua es inocente


su reflejo, no





el agua es una
película muda


sólo las patas de la
música


animan la velada

















De: Isondú, Ediciones El suri porfiado, 2014



























































































































































































































































Cigueñas 








erguirse
es una forma de volver 




un
hilo de seda separa 


la
curva de la recta 


trabaja
el aire 


con el
filo del regreso 




la
reverencia 


toma
del cielo las nubes de los ojos 


y
engorda la tierra 




la
visita se nubla en la meseta 






la
tierra alcanza su punto de hervor 




la
madre sopla 


y
entibia el viaje 


de la
cuchara a la boca 




es
prudente 


quedarse
en la burbuja 


explorar 

la
tensión superficial 




no
dejar 


que la
comida se enfríe 




ni que
el tiempo 


nos
vuelva inflamables














Fuente: www.bariloche 2000.com








Silvia Castro (1968, Genel Roca, Río Negro, Argentina)








imagen: www.bariloche 2000.com