septiembre 30, 2014

,   |    |  

Víctor López Zumelzu

































Agosto











¿Cuántas palabras existirán para nombra la nieve,

el frío, el hielo, la escarcha?

La manera en que estamos aquí

en este espacio (tú leyendo)

y no allá

y decimos en la sala de clases

presente cuando se lee la lista

o simplemente pasamos

a no estar si no hablamos

con el tiempo aprendemos

que las cosas alrededor de nosotros

tienen un nombre

y nosotros también las aprendemos

a nombrar

esto es una silla

esto otro una carta

si deseas abrirla debes rasgar el sobre

Mi padre construyendo mi primera biblioteca se golpeó

el dedo tan fuerte que la uña se le cayó

Quedando en su lugar un espacio vacío

el cual yo siempre evité de mirar

Los recuerdos ya no son así de claros

El tiempo se ha plegado sobre ellos dejando entrever

una grieta oscura algo así como un significante

Pienso con frecuencia en aquello

que nos es difícil de recordar

las distorsiones narrativas

y poéticas a las que uno se ve expuesto

La lógica que guarda cada acto infinito

Una mariposa mueve sus alas en Quinta normal

y eso causa una tormenta

de proporciones de Rhode Island

Un lugar entre la falta de límite

o la falta de definición

La última vez que vi llorar a mi hermano fue cuando

se marcho al servicio militar

después volvió y su rostro era mucho más duro

indiferente

Cada país tiene una palabra para definir el miedo

La soledad

La música de los insectos en verano

La interpretación de la danza

de la naturaleza

La angustia de vivir pensando en el corazón

como un cazador solitario

incluso la idea de caza parece ser anterior a la misma idea

de representación

¿Cómo puede ser posible que alguien

haya decidido levantar un edificio

frente al paisaje que dibujaba todos los días

en su cuaderno?

Ahora no hay horizonte ni distancia visible

la distancia es un asunto de contexto piensa

Sin embargo un cuaderno vacío sin ninguna imagen

también es una imagen

No nos olvidemos que este texto

se compone de imágenes

Imágenes débiles

Imágenes sutiles

Imágenes que se duermen

en la velocidad de la lengua

Lo único que uno aprende con el tiempo

es abrocharse los zapatos

prepararse huevos revueltos

e intentar simular la falta de confianza

al nombrar los puntos oscuros

los vidrios rotos en los que ha chocado la nieve

Todo placer ha nacido de la necesidad

nos dice Hölderlin

y Joseph Brodsky nos dice al respecto que las cosas

Se endurecen en la memoria

para que uno no pueda mudarlas de lugar

Pero todo depende del cristal

con que uno observe

el día o la noche

y como la imaginación es capaz de fundir

dos o más conceptos

en una imagen

La ventana ese año permaneció todo el tiempo cerrada

aún así el mundo afuera seguía

dando muestras de su existencia

Las gotas en el cristal,

la débil melodía de los pájaros

en la mañana

¿Cómo podremos reconocer algún día ante nosotros

lo que nunca antes hemos visto?

Cómo decir felicidad sin haber escuchado

nunca la palabra felicidad

En esta parte del texto hay algo indescifrable

una imagen que imita nuestra vida, que intenta

ser nuestra vida

La extensión es proporcional

al miedo

y ella la última imagen que conserva de él

es marchándose

bajo un camino oscuro rodeado de cipreses.









Víctor López Zumelzu (1982, Curacaví, Chile)

Fuentehttp://www.revistalecturas.cl/guia-para-perderse-en-la-ciudad-de-victor-lopez/



Imagen: www.blog.eternacadencia.com.ar


septiembre 27, 2014

,   |    |  

Miguel Barnet









En el barrio chino











Yo te espero 

bajo los signos rotos 

del cine cantonés 

Yo te espero 

en el humo amarillo 

de una estirpe deshecha



Yo te espero

en la zanja donde navegan 

ideogramas negros 

que ya no dicen nada



Yo te espero a las puertas 

de un restaurante

en un set de la Paramount

para una película que se filma a diario



Dejo que la lluvia me cubra 

con sus raíles de punta 

mientras presiento tu llegada



En compañía de un coro de eunucos,

junto al violín de una sola cuerda 

de Li Tai Po, 

yo te espero



Pero no vengas 

porque lo que yo quiero realmente 

es esperarte











Empujando un país











Yo soy el que anda por ahí 

empujando un país



No es una fantasía, es cierto,

me he pasado la vida empujando un país



Con grandes piedras del camino

y mis zapatos gigantes 

he ido poco a poco empujando un país



Contra los grandes vientos

y la noche que chirría en sus goznes,

contra la falta de oxígeno

y los malos presagios

he hecho lo indecible por empujar un país



Pero hay muchas otras cosas que hacer

como amar en lo oscuro,

sin paredes por cierto,

o desgranar el arroz cotidiano con sabor a coleópteros,

o limarse las uñas frente a un espejo de azogue,

o jugar a la pelota

con los niños estrábicos del barrio



Así que perdonen si no escucho

las quejas de mis contemporáneos



Yo no puedo hacer otra cosa

que seguir empujando un país











Miguel Barnet (1940, La Habana, Cuba)

Fuente: http://www.panoramacultural.net/?pag=2270



Imagen: www.havanatimes.org
























septiembre 26, 2014

,   |    |  

Gabriel Chávez Casazola





Memento mori

















Ni el arco que
contempló las pomposas victorias de César Marco Aurelio Antonino Augusto


ni aquél que
casi fue rozado por la tiara del Papa Rey erguido en una cabalgadura


preciosamente
enjaezada


ni ese otro que
vio al Gran Corso desfilar con sus tropas en el cénit


de su tardío
imperio decimonónico


y ni siquiera el
pequeño seto de pino bajo el cual paseaba el Libertador, hombre más bien


menudo,


en la quinta de
San Pedro Alejandrino,


cobijaron el mismo
poder


que el arco que
forma tu cintura


ni celebraron
mejor


la frágil
duración


de los reinos y
el reino de este mundo


que la curvatura
de tu espalda


cuando mi mano,
en el alba, la atraviesa.








Beyond the
rainbow











Al viajero le
fue dado una mañana conocer el lugar donde termina el arcoíris


el más allá del
arcoíris


el tesoro
enterrado a los pies del arcoíris,


poner punto
final a todas las magias y misterios que los hombres hemos imaginado


sobre (y debajo)
de los arcoíris.


Me explico
mejor. Una mañana


el viajero
(extenuado acaso de tanto buscarlo)


recibió el don
de contemplar la totalidad del arcoíris.


Sobre las nubes,
desde un biplano, lo vio dibujarse perfectamente


rotundo


redondo


circular como
solo los círculos saben serlo.


Así supo


que los arcoíris
no tienen final


(ni tampoco
principio),


que no tienen
más allá


ni lugar a sus
pies donde enterrar tesoros.


Pero os
prevengo, desatinados lectores, que esto no puso final


ni mucho menos


a la magia y
misterio de los arcoíris.


Por el
contrario, les confirió la especial dignidad


que solo las
esfinges sin secreto


suelen atesorar


en algún lugar


beyond the
rainbow





somewhere over the rainbow;





esto es,


justo


allá,


donde termina


(y comienza)


el arcoíris.





Paso de Ecuador
(o Amor 77 revisited)











Poner la pila al
reloj


encender el
celular


y


–como aquellos
olvidados personajes de Cortázar-


levantarnos,
bañarnos, entalcarnos, perfumarnos, peinarnos,


vestirnos


y así
progresivamente


volver a ser lo
que no somos


o lo que somos,


que es aún peor.









Poeta y periodista boliviano. Publicó los libros de poesía Lugar Común (1999),Escalera de Mano (2003), El agua iluminada (2010) y La mañana se llenará de jardineros (2013 en Ecuador y 2014 en Bolivia). Parte de su obra se halla traducida al italiano, portugués, inglés y rumano. Poemas suyos se encuentran incluidos en antologías internacionales y de su país. Ha participado en encuentros, lecturas y festivales de poesía en varias naciones y ciudades de las Américas y en España. Imparte talleres de poesía  en universidades y centros culturales. Columnista en periódicos bolivianos y colaborador de revistas internacionales de poesía. Editó una vasta Historia de la cultura boliviana del siglo XX, en dos volúmenes, premiada como Libro Mejor Editado en su país en 2009.  Entre otros premios, ha recibido la Medalla al Mérito Cultural del Estado boliviano. En 2013 fue finalista del Premio Mundial de Poesía Mística Fernando Rielo.



Gabriel Chávez Casazola (1972, Sucre, Bolivia)

Fuente: http://www.moving-art.net/

Enlaces:http://www.crearensalamanca.com/siete-poemas-del-boliviano-gabriel-chavez-casazola-pinturas-de-miguel-elias/

http://circulodepoesia.com/tag/gabriel-chavez-casazola/




Reseña biográfica e imagen: www.metaforologia.com









septiembre 23, 2014

,   |  1 comentario  |  

Ismael Gavilán













Apuntes para una breve historia del arte








Poetry
is the subject of the poem


Wallace Stevens











Movimientos desapasionados en el límite de la
experiencia,

anuncios que podrían ser la antesala del fracaso

o la aspiración a decir lo inefable ante un auditorio desierto.

En verdad, ningún poder taumatúrgico,

apenas la recolección de objetos,

la intuición fragmentaria de una sensibilidad enfermiza,

apenas el vacío de signos y palabras,

de colores que simplemente son

pero que, salvo su propia precariedad, jamás designan algo.


¿Pertenece todo esto al mismo orden,

a la destrucción y a la esperanza,

a la anulación y a la transparencia?

En los recodos del concierto cualquier giro vuelve sobre sí mismo

en una voltereta oscurecida por la refracción de lo real.


En la vida práctica queda lejano el anhelo de un orden
diverso,

el sueño utópico de Marx leyendo a Rimbaud

y el habla múltiple que Giotto hacía decir a un ángel:

evidencias innecesarias para apelar

al dulzor de una imaginación abolida por la sangre candente

que resuena bajo el aguacero de una platería demasiado burguesa

y que encierra en su concepto un retrato a lo Turner.


En el fondo de las aguas, la música,

como un cuerpo herido por la luz de plenilunio

imanta los rastrojos del plexo solar,

la víspera siniestra de todo espejo

y el desfallecimiento que ningún discurso

puede asumir con pretensiones de totalidad.


Así, con el cumplimiento de toda acción en el deseo

se llega a esa frontera que carece de conciencia:

la inutilidad de toda forma

                                                  
la pérdida de cualquier razonamiento,

el hacer por el hacer, articulando una piel alicaída,

una sonrisa sarcástica, un escepticismo impersonal.


Tal vez la contradicción ha cumplido su feroz profecía

y lo que resta es el sonido restableciendo el sentido del silencio

como el lenguaje mirándose a sí mismo en la pesadilla del espacio en blanco.














Ismael Gavilán Muñoz (1973, Valparaíso, Chile)







Imagen: www.uvm.cl

















septiembre 22, 2014

,   |    |  

Germán Arens





Laguna



La ronda de matorros
que encierra la laguna
me ampara al regodeo
de olores estancados.

Nariz cenagosa, frugal en el fango.

En la tierra orillera,
caliente, mohosa;
crece el junco, la totora
y mi raigambre aventurera.

Me gustan
los lugares anegados...
se asemejan al desierto,
se asemejan a la urbe.
Y me gustan
las mariposas de alas cortas,
decoloradas...
con los ojos hinchados.
También los renacuajos.

Todo está limpio de tan podrido.

A cuatro cuadras las casas blancas.



Estampitas



Al ser
sorprendidos
por la madre de Sin Rumbo
en posesión
de fotografías eróticas,
intentamos persuadirla
diciéndole
que se trataba de estampitas...
pero nuestras manos
avergonzadas
se ocultaron.
Bajamos
del techo embreado
y en la Zanella 200 naranja
nos fuimos a la colonia.
Principiaba el mes de enero
y en las chacras
la cereza ya estaba madura.



Vizcachas



A los costados del camino
a Cuchilló-Có
está lleno de vizcachas.
Los sábados
a la noche
nos disponemos a matarlas.
Cruzamos a La Pampa
desde Río Negro
y por la ruta 22
nos dirigimos a la 154.
En el cruce ya se deja ver alguna vizcachera.
Les disparamos
desde la caja de la F100 blanca d eJara,
el sí está vestido de sábado
pero en la disbóbera
nadie lo nota,
por eso viene con nosotros
y nos hace de chofer,
mientras habla de la Vasca
todo el tiempo.
Yo tiro
con una Rubí Extra modelo 65
calibre 22 LR
mira 3-9 x 40
de 20 tiros.
El Pato tiene la costumbre
de ahuecar las balas
y tira con un Remington pajero.

Sin Rumbo
porta un Colt 38
de 2" y 6 tiros
por si aparece algún chancho.
(Esta información detallada
en alusión a los modelos
la obtuve en el buscador Google.
Nunca me gustaron las armas.)

Jara nos ilumina
con un reflector halógeno
camuflado
de 5 pulgadas,
recargable en 12 volts.

Esa noche
un vizcachón herido
se le prendió
de una pierna.



De: "Pueblada", Ediciones en Danza, 2008
Otros poemas de Germán R. Arens, aquí
Imagen: Facebook de Germán Arens

septiembre 20, 2014

  |    |  

Modos de ver


Las imágenes se hicieron al
principio para evocar la apariencia de algo ausente. Gradualmente se fue comprendiendo
que una imagen podía sobrevivir al objeto representado; por tanto, podría
mostrar el aspecto que había tenido algo o alguien, y por implicación como lo
habían visto otras personas. Posteriormente se reconoció que la visión
específica del hacedor de imágenes formaba parte también de lo registrado.




Y así, una imagen se convirtió en
un registro del modo en que X había visto a Y. Esto fue el resultado de una
creciente conciencia de la historia. Sería aventurado pretender fechar con
precisión este último proceso. Pero sí podemos afirmar con certeza que tal
conciencia ha existido en Europa desde comienzos del Renacimiento.








, ,   |    |  

Isaías Garde









































































Raid








Lucas
13:31-32











a ese
zorro de Herodes o a ese


zorro


cualquiera
de turno van y me le


dicen





que
hoy y mañana estaremos


haciendo
milagros


despeinando
a las chicas y


fumando
hostias menos y más que


benditas
y





que
al tercer día habremos


terminado
en la esquina de 26 y Mapple o en


Maturín
y Nicasio Oroño o donde sea


que
nos asalte


la
puta estrella

















Calandrias

















una
tal musa que no


fuese
rubia cuyos


ojos
no


fuesen


celestes
pero que sí





-más
vale-





que
cantara


como
la antepasada de todas


las


calandrias

















Constelación

















nada
termina de establecerse como captura


mi
donación es fiel es devota y –por sobre todo- no se entiende


parece
no dar jamás con su evidencia y de ahí una temible una irresistible confusión
de aguas


y de
ahí una vez más ¿qué?


en
última instancia ¿qué?


en
última instancia tendría razón Stella la descorazonada


furiosa


harta
de mí


de mi
sonrisa inimputable mientras yo estupefacto la miraba


MOVERSE


y
absorbía su voz pero no sus palabras




y ese
preciso-confuso mirar moverse constituye el soporte embrujado de mi             constelación


con todas las cosas
















Isaías Garde (1964, Buenos Aires, Argentina)






Imagen: Facebook de I. Garde













, ,   |    |  

Carolina Esses
















Supimos
hacer de la orilla una casa


a la
altura de las circunstancias


pensamos:
nada puede llevarnos de vuelta


estamos
a salvo


y nos
dimos a la tarea de construir una familia.


Nuestros
hijos crecerían entre juncos


les
lavaríamos el barro de las piernas


cuando
atravesaran descalzos la laguna.


El
frío, como un pájaro de mal agüero


habría
quedado atrás, olvidado


en
una bolsa de plástico negra


a los
tumbos por la montaña.


Cuento
los días que faltan para la primavera.


Pero
algo me dice que no vendrán tiempos mejores.


Acuno,
doy el pecho –mi parte más preciada


enseño
a balbucear primeras palabras;


endurecida
la mandíbula


los
ojos fijos en una imagen que se yergue


detrás
de mí, o sobre mí


o
sobre todos


mi
hijo se despereza.
















Otros poemas de Carolina Esses, aquí


septiembre 18, 2014

, ,   |    |  

Señalador: Horacio Fieblekon / Gregory Corso





...Las aguerridas muchachas en el café Sacré-Coeur

golpean sus copas de vino sobre la mesa
gritando Danton triunfó habiendo negado la libertad
mientras  el camarero exige el triunfo de Murat sobre todo lo que triunfa.
Los bombardeados argelinos se miran unos a otros los dientes en llamas...


Horacio Fieblekorn / Kriller 71


...Cuando subí a la habitación, el viejo me dijo: “Acaban de robarme, nos quedamos sin nada”.  Supe que no era verdad, porque mi padre está muerto, y lo veía joven y flaco, demasiado parecido a mí...



septiembre 16, 2014

,   |    |  

Yusef Komunyakaa












Creer en el acero

















Las colinas que mis hermanos y yo
creamos


nunca encontraron su balance, y les tomó
años


descubrir cómo funcionaba el mundo.


Podemos mirar un árbol de mirlos


y decir cuántos de ellos habitaron sus ramas,


pero con el chatarrero


nunca resultaron nuestras cuentas.


Semanas de levantarse y gruñir


nunca sirvieron de mucho,


pero no podíamos dejar


de creer en el acero.


Camiones y carros abandonados


yacían sujetos al suelo


por sólidos y nostálgicos racimos de
uvas,


fuertes como una docena de aparceros.


Retornamos con nuestro carretillo


que se quejaba bajo una nueva carga,


pues vivían mejor los lirios


en su lánguida tierra de Agosto.





Entre botellas y papeles,


el humo de la fundición borró los
atardeceres,


y no podíamos creer que el acero


inclinara a los hombres tan cerca de la
tierra,


como si el mineral 


bajo su aliento


se trajera abajo el cielo gris. 


A veces sueño cómo nuestras colinas


se hunden en un océano de metal,


cómo todo se convierte en ancla


de un barco de guerra o de un
bombardero,


sobre los árboles en flor,


demasiado rojos para mirarlos.

















Otros poemas de Yusef Komunyakaa, aquí

Versión: Gustavo Solárzano Alfaro






Imagen: www.styleweekly.com









Believing in Iron










The hills my brothers & I created

Never balanced, & it took years

To discover how the world worked.

We could look at a tree of blackbirds

& tell you how many were there,

But with the scrap dealer 

Our math was always off.

Weeks of lifting & grunting 

Never added up to much,


But we couldn‘t stop


Believing in iron.

Abandoned trucks & cars 

Were held to the ground

By thick, nostalgic fingers of vines

Strong as a dozen sharecroppers.


We‘d return with our wheelbarrow


Groaning under a new load,

Yet tiger lilies lived better





In their languid, August domain.

Among paper & Coke bottles

Foundry smoke erased sunsets,


& we couldn‘t believe iron




Left men bent so close to the earth

As if the ore under their breath

Weighed down the gray sky.

Sometimes I dreamt how our hills

Washed into a sea of metal,

How it all became an anchor

For a warship or bomber

Out over trees with blooms

Too red to look at.