diciembre 28, 2015

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Louise Dupré











Mira ahí tu casa

la ciudad enroscada por tus huesos

la ciudad pálida

incapaz de acogerte

Caminas como fuera de ti

en blanda soledad

en desconfianza, en abandono

con tu habla paralizada

al borde de las palabras

cuando éstas se enmarañan en tu voz.

Y nada más

nada más

que tus pasos apagados

por la algarabía de gritos y de bocinas

Buscas debajo de qué postigos

podrías detener tus pasos.
























///

















has sido una mujer

sin importancia


una cinta, un anillo

encontrado en la arena

una risa


resonando

entre combate y combate


has cruzado ya mares

negros como tu vientre


sólo para captar

el vértigo de una danza


iniciada a la edad en que se cree

amar

a los hombres que se ama


buscar ahora un lugar

donde no dé tu sombra


motivo alguno a la nostalgia.















Louise Dupré (1949, Sherbrook, Canadá)


De “Diez poetas canadienses”, Libros del Innombrable, 2008.

Traducción del francés: Francisco Torres Monreal. 


Fuente: Facebook Jonio González

Imagen: milenio.com







diciembre 26, 2015

diciembre 25, 2015

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Lugar y poema: Tarento, Italia












En el verano del tiempo humano, en el último verano,

existían todas las carreteras. La Prenestina

con sus cinturones de ronda alcanzaba el mar

de Tarento viejo y los jardines de Puerta Venecia,

geografía de uniones inesperadas, tiempo que no se pierde,

todas las carreteras, todos los amores sumergidos en uno sólo

y renacidos, todos los pasos delante del portal, las miradas

en el portero automático, todas las voces, los acentos, las sílabas,

tú que salías sonriente con tu gorra de pelo

y caminabas decidida hacia un autobús.











Contare i secondi, i vagoni dell’Eurostar, vederti

scendere dal numero nove, il carrello, il sorriso,

il batticuore, la notizia, la grande notizia.

Questo è avvenuto, nel 1990. È avvenuto, certamente

è avvenuto. E prima ancora, il tuffo nel Ticino,

mentre il pallone scompariva. È avvenuto.

Abbiamo visto l’aperto e il nascosto di un attimo.

Le fate tornavano negli alloggi popolari, l’uragano

riempiva un cielo allucinato. Ogni cosa era lì,

deserta e piena, per noi che attendiamo.







Milo de Angelis










diciembre 23, 2015

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Dane Zajc

Todos los pájaros 









 

Vamos a matar a todos los pájaros.  

A todos, a todos, dijeron los cuervos en la penumbra.

 

Y en el silencio de la noche escuchaba

cómo alguien en el huerto asesinaba a mis pájaros.

Y yo sabía

que en mis mañanas

no habría más canciones,

y sentía

cómo la tristeza atrapaba mi alma.

 

A todos, a todos los pájaros, dijeron.



Y yo sentía cómo aleteaban

sus alas oscuras a mi alrededor

y cómo entre éstas me miraba

el ojo amarillo del cuervo.

¿Qué buscas? ¿urracas?, pregunté.

Bajo la corteza de mi cráneo

no escondo ningún ave.

 

A todos. A todos los pájaros.  

A todos vamos a matar, dijo.

 

Tuve miedo

de que alguna noche

a través de la penumbra en sueños

 

fuera a romperme el cráneo

y buscar con la locura de su pico

si en el nido de mis pensamientos existe

algún ave que canta escondida.

 

A todos. A todos los pájaros, susurraba.

 

Ahora siento en toda la nuca

el ojo amarillo del cuervo.

Mi alma está perforada.

Mi alma es un ave muerta.

 

A todos. A todos vamos a matar.  

A todos los pájaros, graznan los cuervos

bajo la penumbra del cielo.











Dane Zajc (1929, Zgornja Javorsica / 2005, Golnick, Eslovenia)



Fuente: http://circulodepoesia.com/2015/04/poesia-de-eslovenia-dane-zajc/

Imagen: www.delo.si

diciembre 20, 2015

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Sonia Scarabelli





Epígonos



Mirá, lo que mamá quería

para ella
se ha hecho realidad en mí
y yo me aplico
al dibujo, la sombra, y fallo siempre
en el escorzo blando
que las cosas
ofrecen para entrar en perspectiva
a ese espacio cerrado donde el mundo
se ordena y se decanta.

En el fracaso, sin embargo,
me encuentro sonriente
si mi silla
es siempre desfasada silla china
y no la silla aquella que soñaba
mudar a la piecita de Van Gogh.

Sucede que el maestro me consuela
la falta de talento y de muñeca
contándome una historia
donde aún puedo
sentarme entre las cosas
y hasta yo,
ignorada de la gracia,
contemplar el infinito siempre en fuga,
pendiente arriba hacia un horizonte
inalcanzable en el que nada
se mide ni se logra
comprar, vender así nomás.

Yo miro embelesada ese dibujo
donde ahora me muestra un gran señor
japonés plácidamente sentado en el vacío
y anoto para mí que en el oficio
se aprende sobre todo
a decidir
y a entregarse.

¿Será por eso
que la piecita de Van Gogh,
tan mordida de oro en perspectiva,
parece abrir un centro en que se augura
lo que es sin centro, lo que siempre

vuelve a buscarte si es que al ojo
le uncís un infinito
destartalado caballo tuerto
corazón del deseo?




Sonia Scarabelli (1968, Rosario, Santa Fe, Argentina)
Fuente: Revista Atmósfera






diciembre 16, 2015

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Pablo Queralt










el azar es una arquitectura sin color

un knock a la quijada

que arroja su luna con sus casitas lúteas sus cuerpos

sus cielos escarbados oís hervir sus aguas

partir el pan

ahí quedaste colgado

atrapado en su crujido

en su luz pétrea en el arrullo

de los rayos de su mundo

que abren universos

o no llevan a ninguna parte

cierro los ojos leo su escritura

vamos arrimando el bochin

estoy acá en su huella pintado en su pared

colocando el agua para beber

el primer lenguaje del día.





















Repito la puntuación que me dicta como en un ópera de Verdi

pero nunca me dí cuenta que marcaban el ritmo de las balas

de una tristeza

que mata otra tristeza en ese suelo donde el esqueleto rompe

su contrato

en el centro mortal de esa muerte arrojando sus sombras sus

manos

sus garras sus dados.



















Ya la iridiscencia inminente de la mañana apaga el canto del

noctámbulo

trasduerme es la trampa o la compañera para que transmute

antes

de que las ventanas se abran como hibiscus con su perfil

amenaza

cacareé y ambulo nos coma nuestras alas nuestros romances

vamos a dormir su largo sueño y acurrucarnos en ese mundo

fuera

de ese polvo harinoso dedalo de luz y espejismo donde

el arrullo enzafira y afina la sangre y busca su loco gayo.











De: "Ser y ser visto", Zindo & Gafuri Ediciones, 2015

Otros poemas de Pablo Queralt, aquí



Imagen: Facebook de PQ

diciembre 13, 2015

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Lugar y poema / Sacsaywaman, Perú









Al contrario que yo

tú no has estado en Sacsaywaman preguntándote de dónde,

cómo vino a parar tanta piedra cincelada en paisaje con otra economía.

No has andado por las trochas de Cascol en busca de un haz de luz

para producir una emulsión en mi tumba cuando me quede mudo.

Tampoco te han visto entregada a la garúa en la rada de Cojímar.

Nunca te asomaste al acantilado del callejón sin salida de Sound Beach.

Mas cada vez que retorno a los espacios que para mí he descubierto

percibo que ya estuviste allí silenciosa, prefigurando

el tiempo del absoluto comienzo y de la inútil proposición del reencuentro.

Tampoco di contigo en un casa esquinera en Lacret y Pasaje Oeste

cuando aprendí un paso de son que salva al que ha perdido el ritmo.

Nunca consumí mi espera frente al número 2 de la calle Teodoredo

atisbando el segundo piso alto en busca de la silueta de la revelación.

No rondé por el barrio Centenario buscando que se desprendiera un aerolito.

No estuve contigo en la sala de los claustros en el alto Manhattan

ni en el zoco de Marraquech comprando un poco de rapé

para destaparme la nariz y deshacerme de la alergia al ácaro doméstico.

Nunca compartimos el tour en Leningrado Lisboa Melilla Praga Petra.

En mi puta vida degusté una sopa marinera en Cotocollao.

Jamás viviste allá o aquí: sólo una sombra irrumpiendo mi camino.

Pero algo inmemorial me dice que si Ptolomeo te hubiera conocido

ya hubiera encontrado para ti un preciso lugar en el sistema. 






Fernando Balseca

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Stèphane Mallarmé





El cigarro











Toda el alma resumida

cuando lenta la consumo

entre cada rueda de humo

en otra rueda abolida.

El cigarro dice luego

por poco que arda a conciencia:

la ceniza es decadencia

del claro beso de fuego.

Tal el coro de leyendas

hasta tu labio aletea.

Si has de empezar suelta en prendas

lo vil por real que sea.

Lo muy preciso tritura

tu vaga literatura.







Traducción: Alfonso Reyes











Tristeza de verano











El sol, sobre la arena, luchadora dormida,

En tus cabellos de oro caldea un baño lánguido

Y, consumiendo incienso en tu enemigo pómulo,

Entremezcla a los llantos un brebaje amoroso.

Del blanco llamear la calma inamovible

Te hizo, triste, decir, oh mis besos miedosos,

"No seremos los dos nunca una sola momia

Bajo el desierto antiguo y las palmas dichosas."

Pero tu cabellera es como un río tibio

Donde ahogar sin temblores la obsesión de nuestra alma

Y encontrar esa Nada que no conoces tú.

Probaré los afeites llorados por tus párpados,

A ver si saben dar al corazón que heriste

La insensibilidad del cielo y de las piedras.















Traducción: Tomás Segovia



Stèphane Mallarmé (1842, Paris / Vulaines-sur-Seine, Francia)







Fuente: paginadepoesia.com.ar

Imagen: www.7letras.br


diciembre 11, 2015

diciembre 09, 2015

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José Villa















Curva del mate

















Un pedazo de caja 
de pizza pegado al asfalto
con pelos de perro muerto
y manubrio;





una zapatilla colgada de un cable de

alta tensión:



esto que te llevás a la lengua

te pone con el sol de frente

sobre la vía silenciosa

y el tiempo que termina:


luego entre el pedregullo, pasás

la barrera a la casa de un amigo,

su figura se extiende sobre un brazo

de telgopor, hablás


de lo que no queda nada de nada














José Villa (1966, Martín Coronodo, Pcia. de Buenos Aires, Argentina)


De: "Escombros", Club Hem Ediciones, 2015


diciembre 08, 2015

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Lugar y poema / Puente de Brooklyn, New York








Himno 













Y cuando me mostraste el puente de Brooklyn

         por la mañana

                  ¡oh Dios!

Y la gente resbalando sobre el hielo de la calle,

dos veces,

         dos veces,

                  dos personas diferentes

                  cruzan, yendo a trabajar,

                  tan dispuestas y confiadas,

                  abranzando su piadoso

                  Daily News mañanero

                  resbalan en el hielo & caen

                  ambas dentro de 5 minutos

                  y yo lloro, lloro

Eso es cuando me enseñas las lágrimas, ¡Ah

         Dios! por la mañana,

                  ¡Ah, tú!

Y yo apoyándome en el farol sollozando

ojos,

         ojos,

                  nadie sabe que lloro

                  o no se preocupan de nada

                  pero ¡Oh! vi a mi padre

                  y la madre de mi abuela

                  y las largas filas de sillas

                  y lágrimas sentadas y muertas,

                  ¡Ay de mí!, sé Dios que 

                  tenías planes mejores que ése

Así que cualquier plan que tengas para mí

Extrema majestad

Haz que sea corto

         breve

Haz que sea enérgico

         llévame a casa a la Madre Eterna

         hoy

A tu disposición de cualquier modo,

         (y hasta entonces)











Jack Kerouac

diciembre 07, 2015

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Lugar y poema / Avenue des Gobelins, Paris








Google Instant Street View





Domingo





Entre las filas de los árboles de la avenida de Los Gobelinos
una estatua de mármol me conduce de la mano
Hoy es domingo los cines están repletos
Los pájaros desde las ramas contemplan a las criatura hunanas
Y la estatua me besa pero nadie nos ve
salvo un niño ciego que nos señala con el dedo














Jacques Prevert

diciembre 06, 2015

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Alejandro Drewes



 After hours







Nunca olvides a esa pálida

muchacha entre los andenes

de una estación de provincia

un amanecer en bancarrota. 

Pues todo fruto se alza y perece, 

y no es rosa nunca la rosa

por mano. Así el fruto más oscuro 

del tiempo como un astro gravita

en su hora y en torno la hierba 

de penumbra celeste lo envuelve

de a poco. Nunca olvides el viaje,

las palabras, el rodar del último

tren que se aleja: él sabe bien

que nada te llevará mucho más lejos.






A los árboles








Vielleicht es gibt kein Wiedersehen wo Du schon bist











En la lenta ceremonia pienso a veces


de la despedida crepita un instante


sin otro después, un alto muro ciego.





Uno busca su lugar en el mundo, y de pronto 


el ocaso. En eso pienso, como el árbol debe


pensar en su hojas.





Y el viento sopla después, y el silencio.


















Alejandro Drewes (1963, Buenos Aires, Argentina)


Imagen: www.carlospenelas.com




diciembre 05, 2015

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Mary Oliver
















Zorros en invierno









Cada noche a la luz de la luna los zorros bajan la colina

para roer los huesos de los pájaros. Yo nunca dije

que la naturaleza no fuera cruel. Una vez, en una ciudad tan caliente 

como fríos son estos bosques, conocí a un chico con la cara partida. Para seguir 

viviendo, era mendigo. También, por la noche, ladrón.

Y hay en su país pájaros que parecen arcoíris,

si él pudiera atraparlos, arrancaría 

sus plumas y metería sus cuerpos dentro 

del suyo. Los zorros tienen hambre, ¿quién los culpará

por lo que hacen? Yo nunca dije

que no estaríamos hundidos en la espléndida naturaleza, hasta ser capaces

de volvernos algo diferente. En cuanto al chico, es simple.

Nada tiene, ni siquiera un pájaro. Toda la noche los pinos

están tan fríos que sus ramas se quiebran. Toda la noche la nieve cae

suavemente. Después brilla como un campo 

de flores blancas. Después, aprieta.













Mary Oliver (1935, Maple Heights, Ohio / 2019, Florida, Estados Unidos de Norteamérica)

Traducción: Sonia Scarabelli



diciembre 03, 2015

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Griselda García

Formas de nombrar la ausencia













Brillo

ante todo brillo

y en el mediodía

el calmo transcurrir de la luz

los chicos gritan el gol

la manzana se oxida

los pájaros bailan en los charcos

los muchachos almuerzan

temerosos de su libertad.



El mar es desierto

y el sol de hoy

fue ayer lluvia abrasadora.



Lejos, lejos

los que se mantienen

fieles a todo

menos a sí mismos.



Es el después de una tormenta

y se piensa en lo perdido.













De: "Mi pequeño acto privado", Barnacle Libros, 2015

Otros poemas de Griselda García, aquí


noviembre 29, 2015

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Laura López Morales


En su atenuada modulación, cada uno de estos poemas resulta inseparable del que lo precede. El último no cierra el círculo porque no hay círculo que cerrar. El poema se fragmenta como la materia en suspensión pero no pierde su unidad con los materiales que lo constituyen: el agua, la arena, la escasez, el espanto, los pozos sucesivos, el guadal que vio desprenderse íntegro el cuerpo de la madre.  


Fracciones integradas de una materia sólida reticente es lo que la poeta denomina con precisa ambigüedad “las desperdigadas minucias”. Leer estos poemas es ir hacia una voz nítida que prescinde de un cuerpo con su edad o sus días contados. Lo personal es esa voz que pone a evanescer un cuerpo – el del poema – que el lector aloja pero no alcanza a tocar en el cuerpo a cuerpo de la lectura. Construida con oraciones impersonales – he aquí el hallazgo que permite haber alzado una estructura tan sólida con casi invisibles pilares –, “aquello” que solo pronuncia “yo” tres veces, alcanza para fundar un pueblo de esta voz poderosa que se levanta sola y se ausenta. Porque aquí el único cuerpo no escamoteado es el de la madre en su pozo. Los otros cuerpos,  el de los niños, el de los depredadores de a caballo, el de algunos otros, difusos, son consignados por su entorno: el de los niños se refleja en las voces y risas que echan a rodar por la boca del pozo o está determinado por desoladoras cercanías filosas; el de los jinetes es un cuerpo a la  espera de consumar la falta en los corrales donde el alimento no sobra. Se trata de cuerpos sometidos a pura pérdida. Como el envés de las hojas que podrían albergar frescura y solo encubren formas duras del odio.  







Alicia Silva Rey 












Mi madre 

toda ella se fue del guadal un día 



de la escasez dice 




para que yo 


con idéntica escasez 

viva entre los árboles. 









A estas costas  


llegan los domingos 

y lo que se queda en la arena 

para siempre 



yo no he sabido volver 


de antiguos nombres 



pequeños ojos de agua 


que la luna vuelve blancos. 









Asomarse al pozo 


no tenía otro sentido 

que el de hacer retumbar 

las voces y las risas 



de aquella negrura 


volvía un eco 

más hondo que el agua. 









Anotan los días del agua 


y los días del trueno 

pero no ven los caballos 

en las laderas del sur 



cuando la noche entra en los corrales 


de nada sirve contar las faltas 



las desperdigadas minucias 




todo está aquí 


junto al caliente asedio del miedo. 



Se vive sembrando vidrios 




pequeños trozos en punta 


que crecen hasta cercarnos 



no dan tregua 




los resquicios del espanto 


suelen volverse agudos 

implacables 



levantar la mano a tiempo 


puede a veces 

merecer la lluvia. 

De toda esta verdad 

tan verde 

tan de nadie 

escarbo la tierra con gusanos 



el odio 


que también es una piedra 



la fiera que espera 


en el envés de las hojas 

a dar una estocada 

pura este día 

o para el próximo 



así es como se escarba 




la piel cambia 


los dientes roen 

las uñas laceran 



el pozo se ahonda 


es preciso enterrar en él 

una verdad 

o un pájaro. 







A este cuerpo 


también llega la lluvia.    












Laura López Morales (1976, Villa Dolores, Provincia de Córdoba, Argentina)


De: "Las desperdigadas minucias", 2013 


Formó parte del taller literario Piedra Viva. Publicó los cuadernillos de poesía: Signos en tu Espalda (La Luna Que, 2006) y Las Desperdigadas Minucias (2013). Su primer libro es También afuera es todo esto (Llanto de Mudo 2014). Participó en las antologías: Palabras de Dolores (Piedra Viva 1998), Poesía Hacia el Nuevo Milenio III (La Luna Que 2000), Poemas de la Sierra Grande (2004), Asueto, Hojas de Poesía (Asueto 2010), Más Vale Tardes (Postales Japonesas, 2011), Elefante (Ed. Rodolfo Schmidt, 2012), Habitar el Grito, Poesía y Memoria en la Perla (Ediciones del Pasaje, 2013), Palabras de Poetas (Babel, 2013), Tomá de Acá , Poesía para abrir el campo ( Biblioteca popular María Saleme, 2013 ), Obertura, Club Editorial de las Sierras Chicas (Dínamo Poético, 2013) y 20 años, Poesía Llanto de Mudo (Ed. Llanto de Mudo, 2015) 



Envio de Alberto Cisnero

Fuente: http://barnaclecia.wix.com/home

Imagen: Facebook de LLM

noviembre 28, 2015